[Pasado Fic] La perdida de Krum
#1
Isla chisi, año 9
 verano, día 12

La brisa del bosque acariciaba las hojas mientras Krum, Aurora y Bjron se adentraban cautelosamente, cada uno portando sus propias expectativas en el viaje de caza. Aunque la relación entre Aurora y Bjron era tensa, Krum, con la experiencia de los años, esperaba que este día pudiera ser una oportunidad para suavizar las asperezas entre sus dos hijos. Sin embargo, la calma inicial se vio amenazada por el surgimiento de una criatura colosal, un reptil que eclipsaba la majestuosidad del bosque.

Un réptil de más de 20 metros se alzaba como el rey indiscutible de Chisi, su presencia imponente resonando en la selva. Bjron, impulsado por la emoción de la caza, instó a enfrentarse a la bestia, mientras Aurora, más cautelosa, se oponía a la idea. Krum, conocedor de la naturaleza de este dinosaurio y consciente de su título como el "rey de Chisi", intentó disuadir a Bjron, advirtiéndole sobre la peligrosidad de desafiar a semejante bestia.

Las discusiones entre los hermanos resonaban en el bosque, cada palabra intercambiada alimentando la tensión creciente. La ansiedad se apoderó de Aurora mientras veía con preocupación cómo la situación se intensificaba. La bestia, en su esplendor feroz, parecía haber notado las disputas de los hermanastros.

Sin embargo, Bjron, impulsado por un orgullo que no conocía límites, se lanzó hacia el dinosaurio. Krum, con un grito desesperado, intentó advertir a su hijo del peligro inminente. Aurora, paralizada por el miedo, sintió cómo el tiempo se ralentizaba mientras veía la valentía imprudente de su hermano.

La batalla entre Bjron, Krum y la bestia comenzó, una danza violenta de fuerzas desiguales. Los rugidos del dinosaurio resonaban en la selva haciendo temblar de miedo a Aurora, mientras Krum y Bjron luchaban con la esperanza de prevalecer. Los consejos de Krum y las discusiones entre los hermanos se desvanecieron ante la urgencia del momento.

Bjron, envuelto en su propio coraje, lanzaba insultos a Aurora por no unirse a la lucha. "Eres un cobarde, no eres digno, Ulf!" gritaba, palabras que resonaban como dagas en el corazón de Aurora. La dinámica disfuncional entre los hermanos se amplificaba en medio de la tormenta de la batalla, la tragedia desplegándose frente a sus ojos.

El réptil, enfocado en la confrontación, aprovechó la distracción de Bjron. En un rápido movimiento, la bestia se abalanzó hacia él, su enorme boca buscando atrapar al intruso. Fue entonces cuando Krum, en un acto de heroísmo, intervino, transformándose en su forma de medio águila y atrapando con su propio cuerpo el mordisco del monstruo.

El grito ensordecedor de Krum resonó en la selva. Cuando el tiranosaurio se retiró, dejó tras de sí la figura quebrada de Krum, su brazo derecho completamente destrozado. El patriarca, mirando a sus dos hijos, sabía que su momento había llegado. Con un pesar indescriptible, dio la orden directa a Bjron: "Agarra a Aurora y lárgate de aquí."

Bjron, inicialmente renuente y lleno de rebeldía, finalmente comprendió la gravedad de la situación. La mirada decidida de Krum, mezclada con un profundo amor paternal, le dejó claro que era la única manera de garantizar que al menos él y Aurora salieran con vida de ese enfrentamiento mortal.

Aurora, aún paralizada por el miedo, fue tomada por su hermano, su figura imponente ofreciendo un refugio momentáneo en medio del caos. Mientras Bjron y Aurora se alejaban, dejando atrás la tragedia en el bosque, los rugidos del réptil resonaban como un eco ominoso, marcando un punto de quiebre en sus vidas. Krum, enfrentándose a su destino, se preparó para el enfrentamiento final, su sacrificio destinado a preservar la vida de aquellos que amaba. La tragedia de aquel día, impregnada en la memoria de Aurora, resonaría a lo largo de los años, dejando cicatrices que ni el tiempo podría borrar.
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#2
La oscuridad se cernía sobre la morada de Brjon y Aurora, como un manto denso que envolvía sus corazones en un lúgubre silencio. Brjon, con paso pesado, entraba en casa llevando a Aurora sobre su hombro. El llanto de Aurora resonaba en la penumbra, un lamento que expresaba no solo dolor, sino también un profundo temor. "No podemos dejar a Krum solo con el rey de Chisi" repetía entre sollozos, sus palabras estaban marcadas por la desesperación. La tragedia se dibujaba en su rostro, una expresión desgarradora que reflejaba el peso de lo ocurrido.

Brjon, aunque visiblemente afectado por la situación, dejó caer a Aurora al suelo. La tensión en el aire era palpable, y estaba a punto de estallar en una tormenta de emociones crudas y sin filtrar. Aurora, mirando fijamente a su hermanastro, estaba al borde de perder el control. La impotencia, la rabia y la tristeza se entrelazaban en un torbellino dentro de ella. Estaba dispuesta a golpear a Brjon con todas sus fuerzas, como si esa violencia pudiera liberar la tormenta que rugía en su interior.

Justo en el momento crítico, la puerta se abrió de par en par, y Hylda, con una expresión de preocupación tallada en su rostro curtido por las batallas, irrumpió en la escena. "¿Qué ha pasado? ¿Dónde está Krum?", inquirió con urgencia. Brjon, con voz quebrada, le contó los eventos que llevaron a la orden de Krum de abandonar el lugar. El destino incierto de Krum resonaba en la atmósfera cargada de la habitación.

Hylda, sin dudar, se armó con su kanabo y se cubrió con la capa de piel que siempre llevaba consigo. Un brillo de determinación iluminó sus ojos, y sin necesidad de palabras, todos entendieron que iba en busca de Krum. Aurora, aunque temblorosa, se quedó en su habitación, su refugio temporal del dolor que se desplegaba en el exterior.

Los minutos se arrastraban como horas, y Aurora, encerrada entre las paredes de su cuarto, oraba en silencio a la Dama del Bosque. Su mente era un torbellino de plegarias, súplicas y ruegos. Anhelaba el regreso seguro de sus padres, y cada latido de su corazón resonaba con la esperanza de que esta pesadilla llegara a su fin.

Tres largas horas transcurrieron, marcadas por el reloj invisible que contaba cada segundo de angustia. Finalmente, la puerta se abrió con un chirrido, revelando la figura fatigada de Hylda. Un corte sobre su ojo derecho testimoniaba la lucha que había enfrentado. Pero lo que sostenía en sus brazos reveló la verdad más desgarradora: el cuerpo inerte de Krum.

El impacto fue como un puñetazo directo al alma de Aurora. Un grito ahogado escapó de sus labios mientras observaba en silencio el dolor plasmado en el rostro de Hylda. El padre enérgico, ahora yacía silencioso, víctima de un destino cruel.

Hylda depositó con cuidado el cuerpo de Krum en el suelo, y un silencio sepulcral envolvió la habitación. Aurora, incapaz de procesar completamente la realidad, se acercó con pasos vacilantes. Sus ojos se fijaron en el rostro tranquilo de Krum, como si esperara que en cualquier momento abriera los ojos y le tranquilizara con su sonrisa amable.

Las lágrimas, antes contenidas, se desbordaron como un río descontrolado. Aurora cayó de rodillas junto al cuerpo de su padre, su sollozo resonando en la penumbra. No estaba sola en su dolor, ya que, al observar más de cerca, vio que incluso Bjron, el fuerte y estoico hermanastro, no podía contener sus lágrimas. La pérdida de Krum pesaba en el corazón de todos.

Hylda, aunque también afectada, permaneció de pie mientras lloraba, dando espacio a Aurora y Bjron para enfrentar la marea de emociones que los envolvía. La tragedia había dejado su huella indeleble, y la familia se encontraba en el abrazo doloroso de la pérdida.
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