Mis conocidos habían caído también en equipos diferentes. Maki en el equipo tres, Hyakintos en el equipo ocho y la preciosa mestiza en el equipo nueve. Mi sorpresa fue no escuchar el nombre de Vivi, pero ella si bajo de las gradas y se dirigió hacía la casilla numero cuatro.
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[EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano
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15-07-2026, 06:47 PM
Desde aquella gradería podía ver a casi todo el mundo, desde los habitantes alados, hasta los que parecían ser visitantes como yo, que habían venido a participar en el evento. Entre esos visitantes podían distinguirse una gran cantidad de marines, los cuales eran fácil de identificar porque portaban siempre ese uniforme blanco con detalles azules. "¿Habrán venido a participar? ¿O también están aquí para asegurar la funcionalidad del evento?" Me pregunté curioso mientras los observaba.
Después de ver a los marines proseguí observando mi alrededor, llamándome la atención dos tipos bastante grandes, uno más o menos de mi altura o esa fue mi sensación y el otro bastante más grande. "¿Quiénes deben ser esos tipos-don...?" Empecé a preguntarme justo antes de que mi nombre, bueno de la forma que me llamaba ella, fuese pronunciado por la mestiza, la que llamó mi atención.
-Lo mismo digo, han pasado muchas cosas desde que nos vimos por última vez, así que sin duda veámonos cuando acabe el torneo-don- Le contesté devolviéndole la sonrisa mientras la miraba a los ojos. -¡Va va va va! Pues claro que sí, este es mi contacto-don.- Le contesté con una carcajada para luego pasarle mi contacto. -Aunque realmente tengo mis dudas de saber hasta que distancia pueden captar estos caracolillos-don- Exclamé mientras sacaba mi den den muchi del bolsillo y lo miraba con atención.
Justo cuando volvía a guardar el den den mushi en el bolsillo de mis calzoncillos, junto a sus primos, llego Maki a su lado y segundos más tarde tanto Hyakintos como la de cabello anaranjado, la tal Vivi, o así la llamaba la mestiza, que parecía ser la única que la conocía bien.
De repente, el sonido de algo golpeando el viento llamo mi atención, haciendo que mi vista se dirigiese inmediatamente hacía aquella dirección. Una gran polvareda blanca se dirigía desde el castillo dorado hacía nosotros. Al principio pese a mi fantástica vista, la polvareda era tan densa que no me permitió distinguir quien se aproximaba, pero cuanto más cerca se encontraba de nosotros empecé a distinguir lo que se movía por el cielo, siento esta una nube con una persona enmascarada subida en ella.
"¡Ojoooo! Como mola, yo también quiero subirme en una de esas-don!" Me dije emocionado mientras no le quitaba ojo a la nube y su pasajero. Cuando esta llego a la arena, empezó a descender mientras una carcajada sonaba en el ambiente, la que, al no sacar la vista de la nube y su tripulante, pude ver que venía de este, el cual portaba un den den mushi que reposaba sobre un pequeño palo dorado.
Cuando la nube toco el suelo su pasajero salto al suelo, dándonos de nuevo la bienvenida a la ciudad mientras caminaba hacía el centro de la arena. Después se presentó como "el Dirigente" lo cual provoco seguidamente que una gran cantidad de personas gritaran que era el favorito de la gente. Aquello me hizo que mirase a mi alrededor con una sonrisa "O esto lo hacen muy a menudo... o lo tenía muy bien preparado-don" Pensé divertido mientras el enmascarado seguía hablando agradeciendo a su publico.
-Vamos va... ves al grano, que tanta parafernalia me aburre-don- Susurré cansado de esperar, pudiéndome solo escuchar la gente que tuviese muy buen oído en nuestra grada además de Maki, Maria, Vivi y Hyakintos, que estaban a mi lado.
Por suerte o porqué por arte de magia me había escuchado, justo después de mi queja, el tipo enmascarado empezó a informar que a todos aquellos que se habían inscrito en el torneo, los habían separado en diferentes equipos equilibrados, o eso decía el tipo. Después informo que iban a ir nombrando nuestros nombres y que cuando los escuchásemos deberíamos dirigirnos hacía unas casillas que se encontraban justo al lado contrario de donde estaba el castillo dorado.
No tuve que esperar mucho tiempo para escuchar mi nombre. El equipo elegido para mi fue el número 2, junto a otros tres individuos, unos tales Rackham Uker, Bertram Gaufrid y Barald Kane. Me levanté de mi asiento acompañado por los gritos de Maria, la que no paraba de animarme y fardar de mi hacía todo aquel que la pudiese escuchar. -Muchas gracias Pequeña, confía en mi, nos vemos cuando acabe el torneo-don- Le dije con una sonrisa y guiñándole el ojo derecho, luego me dirigí a todos los demás. -Espero que nos enfrentemos en los torneos, que gané el mejor-don- Les dije sin dejar de sonreír, para luego dirigirme hacía la bajada de las gradas, la cual me dirigió directamente hasta la arena.
Cuando mis pies tocaron la arena, una gran energía empezó a expandirse por mi cuerpo, como si fuese una oleada de adrenalina, la cual hizo que los palos de los brazos se me pusieran de punta. -¡Va va va va!- Solté una carcajada como forma de expresar la gran emoción que sentía, sin darme cuenta... que iba casi totalmente desnudo, portando únicamente puesto mis calzoncillos con bolsillos que utilizaba habitualmente. Con una sonrisa, ignorando todo lo que se escuchaba a mi alrededor y paso firme me dirigí hacía la casilla que había indicado el enmascarado.
Al llegar a la casilla pude ver los otros tres integrantes del equipo dos. Un Marine de pelo y ojos rojos, con su habitual y típico uniforme, otro el más alto de los tres, pero que no llegaba ni a la mitad de mi altura, de pelo moreno, con un mechón de color blanco y ojos azul marino, totalmente vestido con prendas oscuras, y por último, un tipo pálido de cabello oscuro y ojos rojos, los cuales destacan de gran manera en él junto a una cicatriz sobre el pómulo izquierdo que asciende hacia la sien, en cuanto a su ropa, utilizaba un traje de alta costura de color negro con zapatos de piel y guantes.
Los salude con un leve gesto de mano, pero no dije ni mu, ni esperé a recibir contestación ninguna, solamente me dirigí a la zona más alejada de la casilla, de donde ellos se encontraban, manteniendo la distancia. Crucé los brazos intentando disimular la emoción que recorría mi cuerpo o al menos no reflejarla al exterior. Y allí me quedé escuchando la composición de los demás equipos.
Mis conocidos habían caído también en equipos diferentes. Maki en el equipo tres, Hyakintos en el equipo ocho y la preciosa mestiza en el equipo nueve. Mi sorpresa fue no escuchar el nombre de Vivi, pero ella si bajo de las gradas y se dirigió hacía la casilla numero cuatro.
MushokuOFF
15-07-2026, 07:30 PM
El joven de cabellos negros identificado con el apellido Naruze había sido invocado para acudir al cubículo número cuatro (4), le tomó un momento levantarse de su asiento, pero finalmente había terminado de purgar de su mente los sonidos y olores de la muerte de los hombres del Ragnarok. Estaba listo para competir de la forma que el mundo le requiriese, fuera que tuviera que luchar, correr, aguantar, saltar, comer o simplemente nadar rio, arriba todo podría intentarlo, aunque dudaba que hubiera competencias relacionadas al nado en un lugar como era aquel, si había algo sería salto o vuelo para que resaltaran los locales.
Con una renovada sonrisa en su rostro, mostrando poco los colmillos para no intimidar Kiba caminaba desplazándose entre la multitud sonriendo deteniéndose en el límite de las gradas para girarse y ofrecer una mirada a la multitud, saludando a nadie en específico pero al menos en la dirección que todavía perduraba Odiseo. No era para nadie aquel saludo, solo para alegrar a la multitud, que se sintieran vistos, después de todo aquello era un espectáculo que raramente llegaba a los locales, merecían que los participantes les entretuvieran aunque fuera un poco y a diferencia de los espectáculos donde Mizuki había participado encadenada por la fuerza, aquí Kiba iba caminando por su propio pie. Una vez que se separó suficiente de la gente el pelinegro caminó con sobriedad sin caer en la seriedad, sus facciones estaban relajadas y prontamente pudo divisar a los primeros participantes que habían llegado a sus lugares así como a sus propios compañeros de equipo. No era que tuviera miedo, pero le daba curiosidad ver qué clase de competencias habría y que espectáculo darían los hombres con los que había viajado aquellas animadas tres horas, Ubbe y Sigurd a quienes podía distinguir fácilmente a la distancia. A lo lejos vio a un hombre de piel oscura y cabellos platinados bastante excitado por aquella competición -Sha sha sha- no pudo evitar reír por lo bajo ante la imagen, no era denigrante pero la idea de imaginar a Heras tan absurdamente emocionado por aquellas competencias era sin lugar a dudas algo que jamás hubiera cruzado por la mente del Gyojin que seguía acercándose al lugar designado para su equipo. Le hubiera encantado poder correr a saludar a Heras, platicar sobre como estaban, ponerse al día, sin embargo aquello era imposible mientras ocupaba su identidad alternativa lamentablemente. Finalmente llegó al cubículo indicado para el equipo cuatro (4) y antes de acomodarse con las dos personas allí presentes hizo una reverencia para ambos individuos -Me encuentro encantado de conocerles y compartir equipo con ustedes para estos juegos en los que vamos a participar.- declaró antes de entrar y apreciar la diferencia de altura que tenía con el resto de los integrantes de su grupo por el momento, era agradable no ser la persona más bajita de un grupo para variar contra los últimos meses. Extendió una mano respetuosamente al hombre de cabellos violáceos ofreciendo un cordial apretón de manos antes de girarse a la mujer de cabellos como el atardecer de un día otoñal y arrodillarse pidiéndole su mano para darle un beso en los nudillos de la misma, o al menos apoyar la sobresaliente parte de su nariz antes que aproximar las fauces o colmillos a tan aparentemente inocente mano, solo para darle un toque emulando lo que sería un beso cordial y caballeroso -Pueden llamarme Kiba Naruze, soy un humilde comerciante que agradece la oportunidad que las mareas me dieron para poder encontrarme con ustedes, especialmente con tan encantadora doncella como usted señorita.- afirmo en un tono gentil antes de levantarse y limpiar la tierra de su rodilla para esperar al último miembro del grupo número cuatro (4) que debía llegar. Tras una espera algo estresante, el último miembro del grupo se dio por presente, honrando a los allí acomodados con su presencia y arrogancia de tono difícil de identificar entre estupidez o justa confianza. Fuera cual fuera el caso hizo sonreír ampliamente al gyojin de ojos con escleróticas negras -¡Sha Sha Sha! Me gusta tu actitud muchacho, sin embargo las reglas son para equilibrar el campo de juego entre todos, así que siento avisarte que tendremos que repartirnos los deberes que esta competencia pida de nosotros.- dijo antes de dar una mirada de nuevo al grupo completo, ninguno parecía particularmente robusto para soportar castigo excesivamente severo. -Por mi parte, me ofrezco voluntario para cualquier prueba que pueda implicar aguantar castigo, soportar largos periodos de tiempo o simplemente aguantar lo que el destino me pueda tirar a mí, pero de segundas confió también en asuntos relacionados capacidad de salto, correr o velocidad.- dijo dando más de una opción para su enfoque respecto a las pruebas, después de todo no quería que lo encasillaran en una sola tarea o como alguna clase de masoquista deportivo.
Jump the shark
-Voz femenina- ||-Voz masculina- ||-Piensa-
Código: [b][color=purple]-Voz femenina-[/color][/b]
15-07-2026, 07:30 PM
—No te preocupes tesoro, esas palabras no pueden hacerme sentir mal. — Le respondí con una sonrisa tranquila y sincera, pero aun así Enji no quiso ser curado con el ungüento, de todos modos yo mismo había escuchado comentarios peores en mi infancia y ninguno había conseguido cambiar quien soy, entonces volví hasta mi asiento you cant beg someone who doesnt want to be helped, Darling, por eso no insistí mucho más y esperaría a que comenzaran los juegos porque estaba listo para vivirlos como se debía, tenia planeado gritar, aplaudir, emocionarme y celebrar absolutamente todo todo todo como una quinceañera en un convierto de Justin Bieber, porque para divertirse hay que esconder eso que llaman vergüenza honey.
Pero bueno, la espera duró muy poco porque en cuanto mis ojos se elevaron hacia el ¿cielo? Bueno, técnicamente ya estamos en el cielo así que no tengo la menor idea de cómo llamarlo sería más o menos como ¿the sky that is above the sky? Eeeen fin, una enorme nube se acercaba a una grandísima velocidad era como si transportaba a alguien sobre ella pero desde ahí no se veía bien quien era, su sombra y la estela recorrió todo el lugar mientras su estruendosa risa descendía desde lo alto. —ESO SI ES UNA ENTRADA!! I LOVE YOU DIRIGENTE. — Acaso sabia yo quien era el dirigente, pues no, pero todos lo aclamaban como quisiera que algún día me aclamen a mí, lo que si sabía era que con la llegada de alguien como el, era claro que iniciaría el evento. Estaba exactamente en la clase de sitio que me encantaba estar, tesoro, risas, aplausos, vítores, gritos, juegos, y muchísima, muchísima gente era el tipo de ambiente donde podía sacar a relucir mi lado más coqueto honey. Mis ojos recorrieron las gradas cercanas buscando y buscando con quien disfrutar de estos juegos primor, hasta que mis ojos se detuvieron en un birkaniano que estaba sentado no muy lejos de mi y sonreí casi por puro reflejo, malicia o simplemente coqueteo, y sin dudarlo me levanté de mi asiento, me acerque con toda la naturalidad del mundo como si lo conociera de toda la vida, me acomodé el cabello bien dejando mis dos mechones sobresalir de la gorra de la marina y le hablé porque quien no se arriesga no gana dicen por ahí. —Hola Tesoro, soy Masami— Me presenté con el entusiasmo de quien encuentra al amor de su vida. —¿puedo acompañarte a ver los juegos? — Si había venido con la división, pero ni siquiera notarían que me alejaría un poco de ellos y menos si todo esto resultaba ser tan emocionante y ser parte del público era la mejor cosa que nos había pasado. Y todo estaba bien, correcto, al menos eso parecía para mi hasta que escuché detenidamente lo que decía el dirigente aunque no despegaba la mirada del birkaniano a mi lado. ¿Voluntarios?,¿Mar azul?,¿Descendientes del linaje de birka? ¿Acaso no había sido exactamente ese mismo nombre el que me había dicho el ángel que hizo un desayuno en la cara de enji con su bastón? —Espera, espera, espera, esperaaaaaaa. — Igual nadie terminaba escuchándome ni un poquito, me acerque mas y mas al inicio de las gradas mientras escuchaba los nombres que daban, parece ser que los que participaban en el dichoso juego ERAMOS NOSOTROS MISMOOOOOOS. —¿¡Maki!? ¿Acaso esa no era una pirata? ¿Alejandro quéeeee? ¿Kael? Bueno, ese sí sé quién es, pero ¿qué? —Parpadeé varias veces, completamente confundido, mientras seguía escuchando cómo anunciaban nombres uno tras otro, no estaba entendiendo absolutamente nada, para ser sincero aquello no tenía ningún sentido, no recordaba cuando si quiera había dicho querer participar en estos juegos tesoro, se supone que habíamos venido a mirar, a aplaudir, a comer alguna cosita rica si vendían por ahí y con un poco de suerte coquetear un rato con algún tipo de las islas del cielo. —Debe haber algún tipo de error, tesoro. — dije levantando una mano con la esperanza de que alguien me escuchara pero nop, nada, ni una sola mirada, el publico en cambio seguía vitoreando con la misma intensidad loca del principio, estaban absorbidos por el propio espectáculo mientras el dichoso dirigente continuaba anunciando los demás grupos como si mi pequeña crisis existencial no estuviera pasando justo en ese momento. Pareciera que me estaban ignorando de manera profesional y al unisonó, espere unos segundos más pero nadie respondió así que simplemente suspiré profundamente y sin muchas mas opciones, descendí de las gradas y camine hacia el dichoso cubículo, todavía mirando a los lados por si, en el ultimo segundo alguien gritaba que todo había sido un malentendido, pero ese momento jamás llegó tesoro. Estando en el lugar me acerque mas a Kael que al propio Moja, porque si miraba bien a Maki, era una pirata, y tenia cierto parecido a una mujer salvaje que intentó volarme la cabeza en Kyodania, solo que esta no tenia cuernos. —No intentes hacer cosas raras, tesoro, tengo un arma y somos tres marines. — Eso fue mas miedo que valentia, no queria que me pasara algo cuando se supone que lo que iba hacer y en contra de mi voluntad era jugar.
Mi estupido y Sensual Off
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15-07-2026, 08:31 PM
—Todo este público. Este gran escenario... Sin duda a Rosse le hubiese encantado brillar aquí
Porque eso era lo que buscaban los piratas del Cabaret; brillar. Convertir el mundo en su escenario y dar el mejor espectáculo. Los piratas de la Sepultura teníamos ahora otro leit motiv diferente.
Me mantenía sentado en las gradas. Observaba la multitud. Había un sinfín de espectadores. Supuse que entre aquel gentío se encontrarían también otros participantes, los cuales hubiesen sido dirigidos hacia las gradas igual que nosotros. Me pareció reconocer alguna figura en la lejanía. Incluso pude distinguir lo que parecía un grupo de marines uniformados. Por lo visto, aquel evento estaría lleno de enemigos de todo tipo
—Si te refieres a si hubiésemos sido capaces de enfrentar al Custodio, creo que no nos hubiese resultado un gran obstáculo. Menos aún estando los cuatro —me incliné hacia Uker, mi mano a un lado de mi boca, como si buscase que el sonido solo llegará a mis amigos—. Pero eso nos habría traído más problemas. Los Custodios no son la guardia de más alto nivel aquí. Las historias cuentan grandes gestas de otro grupo llamado los Primarcas. Además, podríamos molestar al propio Zarutsuki. Creo que hicimos bien en mantener el orden.
Volví a echar un vistazo a las gradas. Calé mi sombrero algo más tirando del ala frontal hacia abajo. Sí yo podía reconocer algunos rostros entre la multitud, seguro que habría gente que había visto mi cartel de recompensa. Prefería seguir oculto entre tanta gente, aunque fuera solo por un corto periodo de tiempo. De pronto, una estela de polvo cruzó sobre nuestras cabezas para aterrizar sobre la pista donde aparentemente se celebrarían los juegos. De entre el polvo surgió una risa. Tan solo pide vislumbrar la figura que se dibujaba. Una nube descendió y el individuo saltó sobre ella. Comenzó a hablar, dando inicio a la presentación de los juegos. Se presentó. El dirigente. La gente contestó a coro. Parecía ser un tipo querido en aquella ciudad. Continuó hablando sobre la participación en los juegos y hubo algo que me sobresaltó.
—¿Separados? —mis ojos bien abiertos, mi mirada hacia mis compañeros—. ¿Significa eso que hoy seremos rivales?
Me amargaba la idea de enfrentarme a ellos. Pensaba ayudar a mis amigos en todo lo posible para alzarnos con la victoria aquí. Ahora se suponía que debía trastabillarlos. El dirigente comenzó a anunciar la composición de los distintos equipos. Fui escuchando como mis compañeros eran llamados. También escuché alguno que otro nombre que conocía de los periódicos. Stroud Nanashi, un marine de renombre. También los piratas Hanu Mahana que habían compartido la ruta hasta aquella ciudad con nosotros. Algún nombre que me resultaba familiar, pero no lograba recordar de dónde. Sin embargo, de entre todos ellos, hubo uno que provocó que un escalofrío recorriese mi espalda, sacudiendo todo mi cuerpo, erizando cada uno de los vellos de mi pelaje. Sigurd, el carnicero de Whisky Peak. Un hombre sobre el cual los periódicos narraban cosas terribles. Sin duda, sería el pirata con la mayor recompensa entre los presentes.
—¿Hyakhintos? ¿Zhang Guolao? ¿De qué conozco esos nombres? —dije rascando mi mentón—. Como sea. Espero que todos demos lo mejor de nosotros.
Bajé hacia el cubículo número ocho, el que pertenecía al equipo que me había sido asignado. Fui a toda velocidad, pues ya había visto como se las gastaban los guardias con aquellos que no cumplían sus expectativas de formalidad. Llegué por el lado reservado al cubículo para el grupo 1. Recorrí el frente de cada uno revisando a mis rivales, intentando no demostrar el temor que me producían alguno de ellos. Llegué a mí cubículo. Subí de un salto.
—Varo Ganchin, un placer.
Asentí sujetando el ala de mi sombrero. Apreté la mano con la que sujetaba el hatillo. No sabía si podía confiar en aquella gente, pero durante los próximos minutos, ellos serían mis compañeros. Estaba listo para los juegos.
Antología
15-07-2026, 08:39 PM
(Última modificación: 15-07-2026, 08:49 PM por Kevin Fojobs.
Razón: Se me pasó añadir el karma mascota.... Je je
)
En lo más alto de las nubes, en un reino celestial, lugar de leyendas y mitos, un pequeño e inofensivo hombrecillo en un traje colo azul marino, y corbata de rayas naranja, se encontraba sentado en un lugar de las gradas, intentando no llamar la atención, acompañado de Omi, un pequeño y anciano hurón de color blanco como la nieve, que reposaba sobre su hombro izquierdo. Aquel hombre, hecho un completo manojo de nervios, observaba maravillado la imponente y dorada ciudad, a la que había tenido la oportunidad de visitar al trabajar bajo la compañía de Nozama.- E-es… Es sencillamente h-hermoso… ¿N-no crees que es precioso, señorito Omi? - preguntaba a la mascota, pasando su diestra hacia el morro del simpático animal, acariciándolo con su dedo índice.- A-a Gideon de seguro que le habría maravillado…- Apartó su mano del hurón, quién gruñó y se puso cabizbajo de tristeza, al mismo que lo hacía el propio Kevin Fojobs. Ya habían transcurrido cuatro o cinco años desde que, en un intento por capturar a un pirata, Gideon, el mejor amigo del hombre trajeado, murió en pos de salvar al joven Fojobs. Su sacrificio fue un antes y un después en su vida, no pudiendo evitar lamentar cada día de su mísera vida la muerte de, quién pudo ser, la persona más importante para él. Por suerte para él, la compañía del pequeño Omi - que cada día que pasaba era irremediablemente más anciano -, le había brindado un rayo de luz y esperanza. - S-seguro que ahora e-estaría pensando en i-ideas para t-todos de sus metrajes…- Las lágrimas descendían a través de su rostro, haciendo que la tristeza que le asolaba hiciera que cada poro de su cuerpo temblara.
Aquel ensimismamiento de desolación y congoja se esfumó repentinamente, con la entrada en escena de la figura misteriosa, conocida mayormente como El Dirigente, el maestro de ceremonias que comenzó a presentar los juegos del emperador con un carisma desbordante.- A-algún día e-espero poder tener la confianza de ese caballero, señorito Omi. - dijo al pequeño animal, mientras Kevin se limpiaba sus lágrimas con el puño de su mano derecha. En ese momento, el presentador empezó a enumerar los distintos equipos que compondrían la prueba, escuchando por su parte gran cantidad de nombres conocidos, tanto de criminales como de agentes de la ley.- S-sin lugar a dudas… E-estos juegos van a estar i-interesantes…- comentó al aire sin más, debido al choque de facciones que podía existir durante aquellos juegos.- M-menos mal que n-nosotros nos quedamos al margen… ¿V-verdad, señorito Omi?- estaba convencido de no participar en los juegos cuando, de parte del maestro de ceremonias, justamente en el último equipo, pudo escuchar el nombre “Ñorm Ynal”, siendo aquel el pseudónimo que le dio al ángel bajo el lema “nunca des tus datos a un completo desconocido”. Kevin se quedó ojiplático, mirando hacia la arena con suma incredulidad, pestañeando mientras se mantenía callado durante un par de segundos.- ¡Q-QUÉ TRAGEDIA! ¡Q-QUÉ DESGRACIA, SEÑORITO OMI!- gritó, mientras los ojos se le salían de las cuencas, a la par que su mandíbula se le desencajaba, de forma algo cómica. Para más inri, el resto de los nombres que había mencionado junto al suyo…- M-maría Merlot, R-runin Kitay y M-mahou Chikao… T-todos tienen una recompensa por su cabeza…- su párpado izquierdo comenzó a abrir y cerrarse de forma errática debido a su tic nervioso. Kevin se llevó la mano a su pecho, procurando calmar su respiración. Por suerte, una de las normas dictadas en los juegos es que no podía haber hostilidades entre los jugadores.- T-tranquilidad, K-Kevin… V-vamos… E-expira… I-inpsira…- se repetía a sí mismo de forma periódica hasta que, al fin, y una vez que el dirigente finalizó con las reglas del torneo, se levantó, haciendo que el hurón se enroscara en su cuello como si de una bufanda se tratara. Se ajustó la corbata con ambas manos, y comenzó a descender hacia su cubículo, mientras observaba maravillado el palacio dorado en el que residía el Shichibukai.- S-si esto e-estuviera en el mundo i-inferior… E-estoy seguro de que d-devaluaría el valor del b-berry.- declaró firmemente, hasta que recordó la existencia de cierto monopolio banquero que era capaz de controlar todo el dinero que fluía por todo el globo.- N-no he dicho nada…- Al llegar hasta el cubículo designado, el resto de su equipo estaba ya reunido en la parcela. Podía recordar con suma exactitud los rostros de sus compañeras gracias a sus wanteds así que supo que eran ellas una vez que llegó hasta allí. Por un lado estaba María Merlot, una chica de cabellos rosados que, aunque pudiera parecer una simple humana, conforme más se aproximaba, podía notar una serie de escamas cubriendo la zona de sus hombros.- ¿U-una mestiza, q-quizás?- se cuestionó a si mismo, viendo que los ropajes que vestían la hacían parecer toda una ninfa. Objetivamente, era alguien sumamente hermosa, bello y celestial, por más que Kevin no sintiera ninguna atracción hacia ella. Junto a ella, se encontraba Runin Kitay, una chica - aparentemente - humana con tez negra y una belleza igualmente deslumbrante - aunque no tanto como la divinidad que parecía transmitir la mestiza -. Llevaba varios ropajes de tonos anaranjados y blanquecinos que servían para potenciar su atributos femeninos a la vez que le podían facilitar movilidad en caso de pruebas del carácter físico. Y por último, quedaba Mahou Chikai, lo que debía ser una humink que portaba tanto un bastón como un martillo - estando este amarrado por su cola -. Lejos de ser caracterizada por la belleza como la otras dos mujeres, la humink aparentaba ser alguien enérgico y entrañable. Las tres tenían cara de no haber roto nunca un plato aunque, si tenían recompensas por sus cabezas, era por algo. Una vez que estuvo lo suficientemente cerca, Kevin se quedó parado frente a sus tres compañeras.- ¡B-buenas tardes, c-compañeras de equipo!- saludó, para que le prestaran atención.- Y-yo soy Kev-- Por inercia, estuvo a punto de dar su verdadero nombre, sacudiendo su cabeza de lado a lado.- ¡Q-quiero decir! ¡S-soy Ñorm Ynal! ¡V-vuestro compañero de e-equipo! ¡U-un gusto conocerlas, s-señoritas!- exclamó, juntado sus dos brazos a cada uno de los flacos de su cuerpo, al mismo tiempo que juntaba sus dos piernas, pasando a inclinar su tren superior en señal de reverencia hacia sus compañeras.- ¡E-espero que tra-trabajemos bien juntos!- añadió, volviendo a erguirse tras aquella frase. En ese momento, el señorito Omi, que seguía enroscado en su cuello, asomó su cabecita, olisqueando el aire.- ¡Ah s-sí! É-él es el señorito Omi, ¡d-dice que e-encantado también!- enfatizó en el animal, señalándole con su índice izquierdo.- N-no sé de qué i-irán estas pruebas… P-pero si son de c-contabilidad, i-ingenio y f-financias c-creo que se me p-pueden dar bien…- No sabía hasta qué punto unas pruebas así serían posibles.
INFO
15-07-2026, 10:09 PM
(Última modificación: 15-07-2026, 10:28 PM por Saint Sheperd Ju Peter.)
Observé desde lo alto de la nube como los participantes invitados al reino de mi señor se colocaban en sus respectivas zonas y se preparaban para el evento. ¡Era sumamente divertido! Por mucho que pretendieran saber en que consistiría cada una de las pruebas, no sabían ni qué tenían que hacer, ni por qué, ni con qué fin, y estaban todos colaborando de lo lindo. ¡Me encantaba la gente así de agradable y que vivía por y para el show! Una de las bellas integrantes del grupo 9, María Merlot, comenzó a dedicarles unas palabras a nuestro aclamado público, ¡eso sí que era dar el pistoletazo de salida! ¡Más 10.000 puntos para María Merlot en mi corazón! Seguro que la edición de estos juegos salía a pedir de boca y era una maravilla. Me apostaría mi máscara y mi puesto de bufón real a que todos los residentes disfrutarían muchísimo, y el Emperador podrá ver la alegría y la felicidad de la festividad en su honor como un tributo en agradecimiento por su buen hacer y saber estar para con nosotros. ¡Gracias Zarutsuki por su infinita magnificencia! ¡Y gracias por dejarme ser partícipe de este evento del siglo!
Estaba a varias decenas de metros de altura de la zona de realización de los juegos pero aún podía ver a todos los participantes más que de sobra en sus respectivos cubículos. Todos habían llegado al suyo para cuando me dispuse a dar rienda suelta a mi voz indicando cómo comenzaría todo y cual sería la primera prueba a afrontar. Además, la gran cantidad de caras famosas que participaban en estos gloriosos juegos, ¡hacía que se me pusieran las carne de gallina! — ¡Gracias a todos y todas por vuestra fantástica colaboración! — grité a los cuatro vientos usando mi Den Den Micro — ¡Sé que tanto todos vosotros como un servidor, no sois capaces de esperar más, ¿verdad?! — pregunté, haciéndome derogar para que el propio público fuera el que desatara todas las ganas de que se diera al inicio a los juegos. — ¡¡NO PODEMOS ESPERAR MÁAAS!! —
Y un grito combinado de todos los espectadores que se encontraban sentados en las gradas, recorrió toda la arena, haciendo que un escalofrío lleno de placer recorriera mis sistemas nerviosos. ¡Cómo adoraba este trabajo! — ¡Hya hya hya! ¡Pues no se diga más! Demos pues comienzo… — Pausa dramática. — ¡¡¡A LOS JUEGOS DEL EMPERADOR!!! —
Y una ovación se desencadenó bajo mi nube, el público se volvía loco y yo temblaba de emoción. Me encantaba ese sonido. Me giré sobre mi mismo lo justo para mirar por encima del hombro y pude ver como El Emperador ya yacía sentado sobre su trono en el gran palco, así que sabía que podía comenzar de inmediato. Estaba seguro de que esto le iba a encantar. — ¡Daremos inicio con la Prueba del Coloso! — y de nuevo, más vítores — Que cada equipo seleccione un participante y que este avance por delante de su cubículo. ¡Por favor, prestad suma atención a las normas y elegid sabiamente! — dije alzando el bastón hacia el cielo - valga la redundancia - aun más elevado sobre mi cabeza — ¡Que comiencen los juegos! — grité y todo el mundo pareció volverse loco. Ahora sólo restaba esperar a ver qué hacían los participantes. Lancé cuatro esferas pequeñas hacia el centro del campo, que al impactar estallaron en una pequeña nube de humo que reveló una silueta especial. Un tronco, de dos metros de alto y medio de ancho, con una zona acolchada de un metro por un metro situada en su parte superior - cubriendo la mitad superior del tronco - tenía en el centro de esta un dial de color rojo intenso. Del dial salía un cable rizado que iba hasta un cartel de veinte centímetros que sujetaba un mini Den Den Mushi con un casco que reposaba en la parte superior del tronco. Pareciera ser una especie de pantalla conectada al dial. — ¡Todos aquellos que vayan a tomar parte en esta prueba, deberán avanzar hasta cada una de estas estacas de medida y golpear con toda la fuerza que tengan en un golpe poderoso para realizar una cantidad de skykilos superior a la de los demás! — expliqué mientras el humo de las plataformas de las pruebas desaparecía — Sólo tenéis que golpear con toooodas vuestras fuerzas ¡y veremos quien tiene más potencia! Y no os preocupéis, ¡los diales son muuuuuuy resistentes! — añadí, recibiendo otra salvaje oleada de vítores y griterío. Estaban entusiasmados. ¿Quién de los participantes acudiría a esta prueba? Los participantes a la prueba debéis postear en este tema describiendo cómo realizáis la prueba.
Los Juegos
16-07-2026, 02:13 PM
Una vez todos los participantes llegamos a nuestras posiciones, El Dirigente continuó con su llamativa presentación. Tras su eficiente elección de palabras para agitar al público, las masas estallaron al unísono, y yo, contagiado por la euforia, acompañé sus gritos.
— ¡¡NO PODEMOS ESPERAR MÁAAS!! —
Fue increíble ver cómo la gente se levantaba de sus asientos, mirando a nuestros cubículos y haciendo temblar las gradas y la arena misma con el resonar de sus aplausos y sus gritos. Por un momento mi mente se bloqueó. —Espera… ¿Yo voy a salir delante de tanta gente? —pensé mientras gotas de sudor empezaban a caer por mi rugoso y escamado rostro. La primera prueba fue anunciada, —Prueba del coloso… —musité. En mi forma híbrida era bastante grande; quizás nos iban a medir… Aunque no era de mayor tamaño que dos participantes que se encontraban en otros puestos, hombres gigantes de aspecto barbárico… Pero mis ilusiones se desvanecieron cuando el favorito de la gente explicó la prueba. —Pegar fuerte… —Pensé con una expresión de decepción en el rostro. —Yo… No pego muy fuerte. —Les comuniqué a mis compañeros. Para nuestra fortuna, un aire de esperanza nos miró con templanza, con el peso que solo la justicia puede ejercer. Stroud Nanashi asintió, dando un paso al frente, dando la cara por los que no podíamos hacerlo, con el orgullo que solo un marine podía mostrar. Una vez nos dio la espalda, me quedé mirándolo, con mis patitas bien firmes en mi posición y susurré: —A por ellos, tigre…—
Una vez se llegó a su puesto, preparó su golpe, haciendo que sus brazos se inflasen, parecía una especie de personaje de cómics, era algo increíble, pero lo que de verdad fue increíble fue la fuerza que se sintió de su golpe en la distancia. —Vaya bicho, jejeje —les comenté a mis compañeros de grupo mientras admiraba la fuerza del comandante. Era muy serio, pero sabía cómo ganarse al público y, para qué mentir, también me ganó con el estilo que derrochaba en cada uno de sus calmados movimientos. Un hombre de pequeña estatura participó antes que él, adoptando la forma de una adorable criaturita, una especie de ratón grande o… ¿Un topo? Es obvio que alguien tan introvertido, pequeño y tímido no podría lograr un buen result- —¡¿Qué?! —exclamé al ver el impresionante golpe que usó contra esa caracola. Me había dejado llevar; a pesar de su pequeño tamaño y esa personalidad retraída, era alguien de temer… El tercero en participar fue uno de los gigantes en los que me fijé antes; al verlo avanzar, pude reconocer su rostro. Era un pirata conocido como Ubbe, uno de los más temidos de la primera mitad del Grand Line. Chasqueé la lengua mientras veía cómo se dirigía a realizar la prueba. —Tiene estilo… Me jode, pero lo tiene. —Pensé mientras se dejaba gustar con el público. Una imagen que me era familiar comenzó a ser vista por todos los presentes; el cuerpo de aquel enorme moreno empezó a mutar en una especie de reptil acorazado, exactamente lo mismo que yo, pero en su caso era una enorme criatura con una gran cola y recubierto de gruesos pinchos. Usó su cola, dura y gruesa, en un giro para golpear a su objetivo, un golpe duro. Como esperaba, los criminales más buscados de estos mares eran de temer. ¿Tendría alguna oportunidad mi defensa contra ese ataque? No podía evitar plantearme esa pregunta; después de todo, mi vida y las de mis compañeros podrían depender de la respuesta. Prosiguió Maki, que se dejó querer por el público con una personalidad tan afilada como arrolladora. ¿Esa era Maki? Había cambiado mucho desde la última vez que la vi… Su cuerpo estaba cubierto de cicatrices, se había liberado de las ataduras de la dictadura capilar y, siendo la diferencia más llamativa, su dulce y alegre forma de ser se había truncado en una más retorcida, sin pureza. Su golpe fue bueno, pero era lo de menos; lo único en lo que podía pensar era en la tristeza que me producía verla así… —Maki… El último en participar fue un tal Uker; su nombre me sonaba, lo había visto en los carteles de recompensa. Su actitud difería del resto de participantes; con aire molesto, frustrado quizás, realizó la prueba sin pena ni gloria después de mandarnos a todos a la mierda. No pude evitar responder a su provocación. —¡A LA MIERDA TÚ! ¡GILIPOLLAS! —
Cajita de tortuga
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16-07-2026, 02:29 PM
(Última modificación: 16-07-2026, 02:33 PM por Akira Raito.)
Nuestra llegada provocó un poco de impacto, por un lado, el aparecer con uniformes de la Marina pareció generar sensaciones agridulces tanto al gigante como al chico de pelo despeinado hacia arriba. Sigurd y Ryota, despectivamente, de lujo, buen equipo pensé con esa primera impresión. Volví a mirar a Shin y a ellos rápidamente, girando la cabeza y pasando la mirada por cada uno de ellos varias veces. Se conocían entre todos… Menos yo. Pero bueno, la vida, tiempo al tiempo, al final simplemente era un soldado raso, acompañando a un comandante, y cara a cara frente al “Carnicero de Whiskey Peak” y el capitán de los “Hanu Mahana”.
—Gracias amigo, a mi también se me da bien navegar, fíjate. Creo que te he visto por Baterilla, de hecho… ¡¡¡AHHH, CLARO!!! ¡¡Tú eres el hijo del pescador, quiero decir, tu familia es pesquera, SISISI!!! —grité señalando a Ryota entre ceja y ceja, ya sabía yo que esa cara me sonaba de algún sitio, a fin de cuentas, nos habíamos criado en la misma isla, y Baterilla al final era como un pueblo, todo el mundo se acababa conociendo. Era un tipo majo, para ser pirata, y empezaba a empatizar con él ya que compartían bastantes cosas, para ser pirata, nos habíamos criado en la misma isla y desempeñábamos el mismo rol en nuestro grupo, para ser pirata. Por su parte, el comandante se mostraba entre bromista y distante, asegurando que para nada serían amigos y que de ninguna manera se sentiría orgulloso de compartir equipo con ellos—Entendible, comandante, son piratas —aseguré con un gesto de afirmación con la cabeza, esta vez manteniendo las distancias ya que parecía huirme. ¿Le pondría nervioso? Que solo le podían tocar mujeres decía… ¿Y cómo quería compartir el sentimiento de victoria si no es con saltos y abrazos a sus compañeros? Shin era extraño para lo que quería, luego bien que querrá celebrar la victoria. Mientras tanto, Sigurd, con su enorme altura, parecía tener una voz reverberante cargada de fuerza, orgulloso bucanero y el terror de Grand Line, que se dio un golpe en el pecho ensordecedor animando al resto del equipo, cosa que imité con gusto a pesar de que no resonara con tanta fuerza. Y aunque sus amenazas de muerte en “otras circunstancias” eran claras, hoy éramos parte del mismo equipo, y teníamos que ganar—¡EQUIPO SEIS! ¡EQUIPO SEIS! ¡EQUIPO SEIS! ¡JARUL JUL JUL JUL! —repetí junto con mis compañeros pensando que la risa de Sigurd era una especie de grito de guerra típico de los gigantotes. —Bueno, ¿y cómo lo hacemos? —empecé al tiempo que volvía el dirigente a provocar que el público enloqueciera—. ¡¡¡LOS JUEGOS DEL EMPERADOOOOORRRRR!!! ¡¡¡LA PRUEBA DEL COLOSO!!! —estaba claro, debía de ir el más fuerte, pero ¿quién era? ¿Lo echaremos a suertes? Yo por mi parte, sabía que no alcanzaba mi máximo potencial en fuerza, podía usar el hasshoken, pero claro, esto no era fuerza en sí, era ignorar resistencias—. ”Hmmm no, no puedo ir yo, además, esta gente… Uno es comandante, otro capitán y el otro tiene un apodo de la hostia, quiero decir, carnicero… Debe ser fuerte también, mide siete jodidos metros…” —pensé mientras volvía a poner la vista en mis compañeros. —Chicos, yo creo que no soy el más fuerte de aquí… Soy el más bajito… Aunque bueno, puedo ofrecer esto para ayudar a quien se presente, los mejoró mi buen amigo y cangrejo Juancho, y según me dijo, hacen que los golpes se puedan pegar con mucha más fuerza —y entonces me quité ambos guantes de las manos, cogiéndolos con mi mano derecha y elevándolos por encima de mi cabeza para que el buccanner pudiera verlos—. ¡A tí no te valen! —le grité mientras le señalaba con el dedo índice de mi mano izquierda, con el brazo también levantado. —¡¡¡Venga tú, antes de que empiecen, póntelos!!! —y de un empujón lancé a Ryota al medio del campo mientras le lanzaba los guantes para que los cogiera al vuelo. Desconocía la fuerza de Shin, pero si las pruebas iban de capacidades, seguro que él era el más rápido gracias al poder de su fruta del diablo. Y Sigurd era demasiado grande como para poder ponerse los guantes que me mejoró Juan, y Juan me había dicho que hacían que los golpes fueran mucho más fuertes, y como confío ciegamente en mi cangrejito, el único que podía presentarse era el capitán de los Hanu Mahana. Ya habían empezado y estaban todos los miembros del resto de los equipos con el jugador en medio del campo. Un topo, espera, ¿un topo? El comandante Stroud, otro gigante, este más pequeño que Sigurd pero aun así con sus más de cuatro metros, una mujer calva que se transformó en una iguana de, más o menos, el tamaño de mi pie, y otro tipo vestido de negro con ropa apretada—. ”Otra vez últimos… Bueno pero en las pruebas seguro no. Qué personas más curiosas…” ¡¡Venga, venga, eres capitán, seguro que eres fuerte!! —¿cómo harán la prueba estos participantes? ¿Cómo serían el resto de pruebas? ¿Tendría la oportunidad de hacer algo?
Info.
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16-07-2026, 05:37 PM
La llegada de los tres Marines fue poco después de su propia aparición. Los tres, obviamente, juntos. No es que tuviera nada en contra de ellos, al menos por el momento. Su recompensa no había vuelto a aparecer en los carteles, pero no ponía en duda de que, mínimo, podrían estar al tanto de su físico. Sin embargo, la mujer fue quien se adelantó a toda prisa a aceptar su mano. Menos mal, le había seguido la corriente, era mejor fingir ser desconocidos y, en caso de poder tener un espacio a solas, ya se iba a encargar de poder hablar de forma más concreta con ella. ¿Quién sabe? Quizás en algún momento podría resultar de ayuda.
![]() —Es usted muy amable, señorita.
Al no ofrecer su nombre, no lo pronunció. Tampoco lo había hecho el... Miró por encima de la mujer, ahora viendo lo que era una... ¿Tortuga...? Sus palabras ya le dijeron de sobra que su rostro estaba en la mira, como bien sospechaba. —No tema, caballero, aunque no lo parezca, sé hacer trabajos en equipo. — Se mostró igual de calmado y profesional que con la mujer, solo para volver la mirada, esta vez, al último que fue mencionado. La imagen del individuo le resultaba familiar, pero tan lejana... Su forma de hablar tampoco es que tuviera mucha expresividad especialmente. Su mano quedó en el aire, sabiendo que esa mano no iba a ser aceptada. Por eso, apartó lentamente su mano, cuidadosamente, manteniendo esa faceta calmada y profesional. Los ojos azules de Jin ahora se encontraron, esta vez por primera vez, con los grises del que al menos sí se había molestado a presentarse del mismo modo que él. —Ah, le garantizo que no suelo hacer nada “extraño”, Señor Nanashi.
Incluso si quisiera, no era lo mejor que podía hacer, mucho menos en los juegos. Tenía algo que cumplir, y por el momento llamar la atención de forma negativa estaba fuera de siquiera de sus pensamientos. —Solo traten de pasarlo bien. Echó un fugaz vistazo, al menos desde el cubículo en el que se encontraba con sus compañeros, solo para ver si podía ver al rubio por algún casual, aunque fuera cerca. Qué lástima no tener oportunidad de poder hacer equipo con él, pero obviamente eran cosas que tenían que suceder. Más tarde esperaba tener su tan ansiado y amado reencuentro. Una vez más, el que se autodenominó El Dirigente, presentador que, en su opinión, parecía estar lleno de energía y satisfacción, muy bien elegido con el carisma que emanaba, haciendo que los vitoreos de las personas por las que había pasado se volvieran cada vez más y más sonoros. Al fin se dio el nombre de lo que, aparentemente, iba a ser el primer juego. Se trataba de, ni más ni menos, la Prueba del Coloso. El nombre, de por sí, ya hablaba por todos probablemente. Tenía confianza, y de hecho iba a abrir su boca, pero el Marine que habló primero fue la propia tortuga, quien mencionaba la ausencia de fuerza para superar dicha prueba. Luego, quien interrumpió fue el que se presentó fue el único que se había presentado, Stroud. No había palabras de su parte, solo el acompañante de su confianza y la forma en la que se arremangó, mostrando los músculos de su brazo. Pelear o debatir, por supuesto, estaba fuera de la liga. —Suerte allí fuera entonces, Señor Nanashi. — pronunció al fin, colocando la mano en el bolsillo derecho de su pantalón, retirando del interior su característica cajita de metal. Lo vio adelantarse y salir del cubículo. Aprovechó ese tiempo para abrir el paquete y contar los cigarrillos que aún le quedaban. Al menos la mitad estaban todavía intactos, podía fumar un poco más cuando terminara. Cerró la cajita de metal con una mano, ahora desviando la mirada hacia sus dos acompañantes. ![]() —¿Fumáis?
Ya que iban a esperar a ver cómo iba a ser la prueba y tenían que hacer equipo, no vio motivo de no ser “amable”. La zurda ahora se elevó en el cigarrillo que todavía estaba en sus labios y, si cualquiera de los dos aceptaba, les iba a entregar un cigarrillo por cabeza y hasta el mechero. En caso contrario, los dejaría estar y guardaría de nuevo la cajita de metal en el bolsillo. Eso iba a ser interesante de ver. A ver qué tan preparado iba a estar ese Marine que solo se molestó a mostrar el brazo sin despedirse. Los ojos ahora analizaron el entorno, donde las cuatro esferas iban al centro del campo hasta estallar y, después de que el humo se disipara, poder ver el escenario. ¿Muñecos? ¿Un Den-Den Mushi? Y algo rojo que no lograba reconocer... Curioso... Muy curioso... Dio una larga calada, contemplando no solo a Stroud, sino al primero que pareció adelantarse a él... ¿No era ese el topo fetichista de pantalones? No esperaba reencontrarse a aquel hombre de esa forma. Reveló una media sonrisa, ahora divertida, al ver una actitud que no conocía. ¿Dónde había ido a parar toda esa confianza de la que alardeaba? Ahora parecía estar temblando como una hoja... Ciertamente recordaba que era menos hablador la vez que se conocieron, pero no a ese nivel. Lo siguió observando, calada tras calada, ahora interesado. ¿Que si iba a apartar la mirada? Oh, por supuesto que no. Iba a disfrutar un poco más, ahora el interés era genuino. No llegó a conocer nunca esa parte de él. Que se transformara además y caminara, después de tomarse el tiempo suficiente, fue entretenido. Una media sonrisa asomaba entre el cigarrillo, sus dedos y sus labios... Y pudo notar el impacto. Brutal, increíble, sin duda pese a los temblores iniciales que tuvo en su forma humana. Sí, lo admitía, probablemente un golpe de ese estilo lo habría dejado mucho más que solo viendo pajaritos. O bien había mejorado, o bien no lo había usado contra él. En cualquier caso, agradeció en silencio que no fuera contra él ese golpe. El siguiente fue el propio Stroud, quien, a diferencia de Eros, sí estaba mucho más calmado y concentrado. Su mano era... ¿Un mochi? ¿Eso era un mochi? Había akumas que, desde luego, eran de lo más curiosos. Supo que, haberlo dejado ir en vez de a sí mismo había sido una buena idea. No se arrepentía de su elección. Los ojos, pese a que sus compañeros seguían al lado, estaban fijos en el impacto que realizó Stroud. Su postura era perfecta, incluso alguien como él, que no trataba con artes marciales, podía percibirlo, su forma de concentrarse era excelente. Elevó su diestra hacia el cigarrillo, que parecía a punto de terminar de cosumirse, expulsando el humo de sus labios cuando el impacto se hizo escuchar y ver claramente. Miró de reojo a los dos acompañantes, aquella... ¿trotuga?... Se veía completamente como una tortuga, ¿era quizás una mascota? A veces se lo llegó a preguntar, si no fuera porque podía hablar, a diferencia de los animales. Lo mejor era tratarlo como uno más, por si las moscas. Sí, mejor así, y a la Mink de orejas y cola que se veían esponjosas. —Tienen un compañero de lo más sorprendente.
Después de la conversación, sus ojos volvieron al frente, solo para ver quién más estaba por llegar. ¿Qué otros participantes estarían dispuestos a participar en la Prueba del Coloso? ¿Habría alguien más que pudiera conocer? Eso estaba por verse... Y no tardó en aparecer. Un individuo que, aunque su recuerdo no era tan borroso, no recordaba su nombre. Aquel que había osado desafiar a su jefe, el propio Sohem. Sus brazos se cruzaron, firmes, fijos en el varón que ahora iba de frente hacia esa prueba. Parecía, más que nervioso o concentrado, claramente divertido, con una confianza que desbordaba. Sus brazos se cruzaron, el cigarrillo entre sus labios se movía de arriba abajo, concentrado en los participantes... Y sus interesantes habilidades. Ese hombre había logrado... ¿Era eso un hueso? ¿Qué tipo de Akuma era ese? El impacto, sin embargo, fue mucho más brutal. Qué interesante...
Escuchó a Juan mencionar sobre su estilo, y ciertamente era curioso. Ciertamente no sabía qué tipo de persona era, él y el loco que lo amenazó en conjunto a aquel desconocido. Su índice comenzó a dar leves y suaves toques, uno tras otro, ahora sobre su brazo, el humo volaba. Pequeños recuerdos de reclutamiento en su antiguo trabajo volvían, memorias que ya ahora no iban a regresar, ni mucho menos. Fue calmado, hasta que vio al tercer participante. Lo primero que hizo fue enarcar una ceja al verla. ¿Una calva? No es que fuera la única mujer calva en el mundo, pero sí reconocía de sobra esas quemaduras. ¿No era esa la estúpida joven que olisqueaba el trasero del Rackham como si le fuera a suplicar de rodillas? Hubiera deseado no volver a verla, pero su rostro de disgusto no pasó desapercibido. Ahora, sin embargo, las cosas habían cambiado mucho y su odio hacia la mujer ni siquiera existía. Más bien ahora la consideraba de lo más insignificante. Cómo no, era tan intensa y ruidosa como siempre, uno de los motivos por lo que no la soportaba. Sus ojos, afilados, sin embargo, sí fueron hacia Juan cuando escuchó que la nombraba. Así que... obviamente sí la conocía. El impacto fue duro, pero a diferencia de los otros participantes que acababan de hacer su trabajo, no había sido para tanto. Y hablando del rey de roma, allí estaba, el cocinero que despertaba su interés desde los Blues, con aquel característico mechón blanquecino. No parecía estar tan contento, a diferencia del resto, de estar allí. Su puño de nuevo golpeó, con una fuerza menos impresionante que los tres primeros, pero sin duda era más notorio que el de la previa participante. El grito de la tortuga por poco lo deja sordo, eso sí. Tuvo que elevar su meñique y frotar su oído para evitar el pitido que se estaba gestando, tratando de calmarlo. ![]() —Creo que le habrá escuchado perfectamente el señor Rackham, señor Tortuga.
Y, en esta ocasión, fue una mujer más, esta sí que ciertamente no le resultaba en absoluto familiar, pero su aspecto se veía valeroso, firme y seguro con una belleza claramente destacable y sus alas... Se la veía concentrada, no era una cualquiera, eso estaba claro. El dedo dejó de repiquetear en su brazo, separándolos y, finalmente, vio el impacto. ¿Había sido incluso más fuerte que el del Rackham? Qué buena impresión estaba dando esa mujer... ¿De dónde venía? Todavía quedaban un par de participantes más... ¿Qué tipo de personas eran? Estaba curioso y expectante por ver más de las personas que pudieran estar en esos juegos...
Cajita de Tabaco
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16-07-2026, 11:06 PM
Ruido, ruido y más ruido. Realmente, Kiyoshi, por muy motivado que esté de cara a los juegos, por el hecho de enfrentarse a sus compañeros, o específicamente a Eros, este ambiente lo tiene mal. Se le ve en la cara, al menos en sus ojos, un gesto que transmite disguste. Procede a llevar ambas manos a sus orejas para intentar reprimir un poco el sonido de alta intensidad que viene tanto de parte del presentador como por el público, e incluso por parte de algunos competidores. — Extraño estar tranquilo en el barco.
Curiosidad siente al escuchar por parte de Kibai de que la mujer grandota, Bai, no entenderá sus palabras. Por consiguiente, Kiyoshi decide no transmitir palabras hacia ella, aunque sí piensa en algún método de comunicación eficiente. Al final, si necesita de los puntos a obtener por todos, entablar diálogos con el resto es necesario, independiente de la dificultad de la acción. Dedica tiempo a mirar a su alrededor, queriendo memorizar los rostros de los participantes. De algo debe servir tener una memoria increíble. En el futuro, podrá tener en cuenta quiénes destacaron en este lugar y quiénes no. Hay hombres y mujeres de todas las formas y tamaños, a más de alguno lo ha visto en carteles de recompensa en el pasado, mientras que otros rostros son totalmente nuevos para él. Lo normal sería que, en esta ocasión, buscase competir contra individuos de otras tripulaciones, pero lo que tiene sus pulsaciones en alza es el medirse contra sus amigos. Ya habrá tiempo luego para colocar una vara con el resto. Cruzado de brazos, espera el momento en donde se acaba la cháchara y llega el punto en donde se menciona la primera prueba y sus reglas. Debe ser agradable para todos que sea algo sencillo, pues es imposible de no entender. — Es inútil que participe en algo así. Jamás podría vencer en una guerra de puñetazos al tonto de Eros. — Decide alzar la voz cuando deben decidir a quién enviar. — No tiene sentido que participe, soy un debilucho. Quien demuestra tener cierta intención de ir es Bai, quien notoriamente es la más grande de los tres si de físico hablamos. — ¿Será que no entiende qué hay que hacer? — Siente cierta responsabilidad al ser el primero en ser visto y casi que interrogado por la mirada de la mujer, por lo que hace cierta pantomima. Descruza los brazos y, tras empuñar la mano derecha, simula dar un golpe al frente, al aire. Luego, apunta al objeto que deben impactar. Espera que con esta simple y breve actuación lo entienda. — Vaya, eso nos ahorra el debate. — Parece ser que ella misma llega a la conclusión de que es la más indicada entre ellos para someterse a la prueba. En lo que se retira del cubículo de camino a la plataforma, Kiyoshi da unos pasos más al frente para así acercarse y ver más de cerca el espectáculo. Desde aquí sí es interesante de presenciar. Eros, en cuanto a su entrada a la zona de golpes, da auténtica vergüenza. — Si me preguntan, no lo conozco. — ¿Qué diablos le pasa? Solo debería ir ahí y dar un puñetazo que deje callados a todos en las gradas, pero parece que lo que más destaca es su caminata en modo topo guatón. — Bueno, mientras golpee fuerte, lo demás no importa. — Aparte de él, ve a un tipo rubio. Luego, a un grandote, uno de piel morena y que, al igual que su capitán, puede transformarse en un animal. Claro, si juzgamos las apariencias, el tipo cuyo idioma es desconocido para el médico, espanta mucho más. — Eros es solo un topo qlo. Para su sorpresa, una cara o, más bien, una figura conocida aparece lista para dar un golpe. — ¿La lagarta también está aquí? — Y no solo ella, sino que Uker también. ¿Será que el destino ha querido que ellos dos se enfrenten el uno al otro en esta competencia? Es más, si contamos a Eros, podemos decir que hay varios tanto actuales como ex compañeros piratas participando. — ¿Quién viene ahora? ¿Jensen? — Esperemos que no, la verdad. Curiosamente, Uker no se ve muy alegre con la situación a la que se ve expuesto. — Es un tonto. Sabe que no puede vencer al topo en una guerra de puñetazos. ¿Por qué no se esperó a participar en otra cosa? — Por si fuera peor, suelta palabrotas a la vez que golpea. Palabrotas que se ven respondidas por otro tipo en alguna de las plataformas cuyo autor Kiyoshi no es capaz de identificar, pues no aparta la mirada del frente. Eso sí, en voz alta emite un comentario al respecto. No grita, así que capaz solo gente cerca le escuche, considerando que hay muchas personas en los cubículos y para qué decir en las gradas. — Dejen de decir palabrotas, sucios tontos de mierda. Luego vendrá el tipo del bastón y los golpeará por no respetar. — Claro, como le pegó a él. — Necesitamos puntos, así que si es por mí, que Bai derrote a Eros y Uker de la forma más aplastante posible.
Lávense las manos
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