[Pasado] - ¿Es ese Kisuke? Bueno, la broma ya tuvo su gracia
#1
Día 29 de Invierno del año 17, Otoño - 18:31 a.m.
Solar Karma. Habitación de Garnet[/url].

Las noticias que databa sobre el triunfo de los Alas Negras sobre la conquista de Punk Hazard, habían llegado a los ojos y oídos de Garnet y de sus amigos. Asimismo, también tenían constancia sobre la amenaza de muerte y peligro que suponía la ejecución de Yojimbo y, sin embargo, estaban muy tranquilos respecto a ese tema, ¿por qué? Porque tenían de sobra a gente en la que confiar al respecto. Una llamada que recibiría Triana al poco de que leyeran la noticia, hizo saber a todos los Alas Negras que, Yojimbo, estaba en la mejor manos posibles por lo que, en el estado actual en el que se encontraban la tripulación pirata, no les quedaba otra que esperar y confiar en que, una vez más, serían capaces de lograr lo imposible.

Por otro lado, algo que le alegró muchísimo ver fue el estado en el que se encontraba la revolución... ¡Y vaya estado! Con una líder así, cualquiera se alistaba. Pero, más allá de eso, lo que más hizo sonreír al skypiean fue el ver, como su otro hermano de otra madre, había visto su recompensa aumentada, ¡hasta el punto de que le había superado! Pero eso sólo quería decir que Panda estaba haciendo verdaderas locuras como revolucionario. Las cosas les tenían que estar yendo de fábula y, la verdad, que necesitaba saber de él.

Ya habían transcurrido semanas desde que se habían hecho con Punk Hazard y, desde luego, con todo lo que había ocasionado aquel loco de Utakata, había mucho por hacer. Sin embargo, Garnet en ese momento se encontraba tirado a la bartola en su habitación, más concretamente espatarrado en su cama, mirando fijamente el wanted de Max D. Bambú que tenía agarrado con su zurda. En su diestra, en cambio, tenía un Den Den Mushi Blanco, con el número del mink que se agenció cuando se volvieron a encontrar en Sabaody. Menuda borrachera se pegaron los dos aquel día. Juraría hasta que desde ese día tenía un pelo testicular menos. Que cosas.

Garnet se irguió, quedando aún sentado en su cama pero con su espalda ya levantada, soltando el wanted de su buen amigo sobre la cama, y agarrando el receptor de la llamada con su mano izquierda, descolgándolo del Den Den Mushi, comenzando este a sonar.- Vamos colegui, cógelo... - Murmuró el pelirrojo, impaciente por poder escuchar la voz de Panda, momento en el que sus ojos se iluminaron, a la par que su sonrisa se amplificaba.- ¡PANDA, COLEGUI! ¡CUÁNTO TIEMPO! PUAJAJAJAJAJAJA ¿ES O NO ES? - Gritó, lleno de júbilo.- El menda ha podido bichear que habéis hecho cosas molonas, ¿es o no es? - Dijo, con un tono más calmado, pero no por ello lleno de emoción.- Pero bueno, ¿cómo has estado? ¿Qué ha sido de ti durante este tiempo, hermano? -

INFO
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#2
Día 29 de Invierno del año 17- 18:31 a.m.
Cañón de Marfil

Quedaban tan solo un par de días para que los recién renovados Toros Negros partieran en dirección al Nuevo Mundo, hacia Mogaro, para reorganizarse allí y empezar a hacer funcionar el astillero más importante jamás concebido. Con tan poco tiempo en sus manos, el panda tenía ganas de hacer algo de turisteo. En parte porque nunca había visitado el Cañón de Marfil y en parte porque necesitaba alejarse un poco del constante bullicio y ajetreo de la Base Revolucionaria. Tuvo ya dos ocasiones en las que se encontró con novicios revolucionarios que sin ton ni son le pidieron al panda un entrenamiento. Que por él perfecto, claro, entrenaba a quien lo quisiera, pero le apetecía descansar un poco después de tanto trabajo y tantas emociones. En esta ocasión, para no repetir el susto de hacía un par de días en el Valle del Silencio, Bambú se llevó sus dos caracolófonos con él por si acaso ocurría una hecatombe en Báltigo, uno nunca sabía.

Dos enormes paredes de piedra blanquecina se erigían colosales a ambos lados del panda. Entre medias, un camino de varias decenas de metros de ancho y en apariencia interminable cubierto de polvo y piedras blancas rotas, probablemente fragmentos desprendidos de las paredes del propio cañón. Era el tipo de localización que uno se imaginaría en una novela de aventuras, pero en la realidad rara vez había tesoros ocultos en cada esquina del mundo. El Cañón de Marfil era un lugar fantástico, pero frío en invierno. En el fondo del mismo soplaba un viento huracanado y helado que invitaba a buscar refugio a cualquiera que circulase por allí. Don Bambú lo encontró en una hendidura en una de las dos paredes de piedra y alabastro. En su interior una pequeña cueva le esperaba. La oquedad no debía de llegar a los cinco metros de profundidad y dentro de la misma el sonido del viento era lo único que atacaba al mink.

Peré peré peré peré peré... Peré peré peré peré peré...


Un sonido familiar se elevó por encima del aullido del viento en el Cañón de Marfil. Bambú notaba movimiento en su bolsillo derecho. Metió la mano y sacó de su interior su den den mushi blanco, que parecía estar recibiendo una llamada. ¿Había pasado algo en la Base? Sin darle más vueltas, aceptó la llamada pulsando un botón en el caparazón del caracol.

Peré peré peré pe- ¡PANDA, COLEGUI! ¡CUÁNTO TIEMPO! PUAJAJAJAJAJAJA ¿ES O NO ES?

—¡OE GARNET! ¡HACÍA UN MONTÓN QUE NO LLAMABAS HONHONHONHON! —Con una sonrisa de oreja a oreja escuchó las palabras del músico lascivo. Al parecer estaba al tanto de las noticias y quería saber qué tal estaba. —Honhonhon, si hubieras estado aquí te habrías alistado al momento. Nuestra Comandante Suprema es exactamente tu tipo. Han pasado muchas cosas, liberamos el Reino de Mogaro de su dictadura y ahora es una base revolucionaria, hemos conocido a lo más grande del Ejército y ahora tenemos sangre nueva en el escuadrón, honhonhon. Ya los conocerás, te caerán bien compadre. —Lamentablemente, no todo eran buenas noticias. ¿Cómo empezar a contarle lo de Kovashi? ¿El asesinato de Derya? Era difícil hablar de ello así de buenas a primeras, así que decidió empezar dejando que Garnet le contase sus preocupaciones, que seguro que eran muchas. No sin antes felicitarlo, claro. —No soy el único que ha hecho cosas molonas me parece, ¿eh? Veo que finalmente os habéis cargado al Dr. Utakata. ¿Te acuerdas cuando nos mandó su MDU-06 a los Cabos Gemelos? ¡El viejo nunca se habría imaginado que acabaríais siendo vosotros los que acabasen con él, honhonhon! ¿Cómo fue todo? Espero que nos dejéis visitar Punk Hazard algún día. —Era verdaderamente admirable lo que sus amigos los Alas Negras habían logrado. Sólo esperaba que la marina no les mandase a un almirante como venganza, aunque a estas alturas igual hasta le plantarían cara. —Pero antes dime tú cómo estás, amigo. He leído la noticia de Yojimbo... Maldita sea, me llegó demasiado tarde, quizás habría podido pedir ayuda. ¿Cómo lo estáis llevando? —No es que tuviera una extensa relación con Yojimbo, pero siendo un personaje tan importante en la vida de Garnet no se alegraba en absoluto del nefasto destino que le había sido impuesto.

Resumen
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#3
La voz de su amigo Panda resonó con alegría al otro lado del receptor, causando que la emoción se intensificara aún más en el interior del pelirrojo. El mink no tardó demasiado en hablar sobre sus increíbles hazañas, comenzando a instigar al pirata para que se uniera a la armada revolucionaria gracias al tipazo de su líder, prosiguiendo por explicar como consiguieron liberar a un pueblo del yugo de una opresión autocrática, habiendo establecido allí su base además de añadir que, finalmente, habían conseguido afiliar a su escuadrón a nuevos reclutas.- Escucha Panda, revolucionada me la pone vuestra jefaza, ¿es o no es? - Fue lo primero que contestó - con cierta frustración al recordar un físico que se sentía lejano a él - ante el comentario del panda.- Si la vuelves a oler, más te vale hablarle bien del menda, ¿es o no es? - Exhaló un resoplido, como si de un toro - que no negro - se tratara.- Pero para hablar bien de algo lo de Mogaro, ¡olé vuestros huevos, coleguis! Ya me pasaré alguna vez a bichear como está el cotarro por allí, ¿es o no es? - Sonrió con picardía.- ¡Y da por hecho que conoceré a tus coleguis, Panda! Ya era hora de que ficharáis a más peñuqui tostada... ¡Más os vale tener a alguna pibita de buen oler pueje puejeje! - Añadió el guarrindongo, aunque ciertamente tenía mucha curiosidad por esa nueva sangre que circulaba a través del sistema circulatorio que eran los Toros Negros. Sabía que, de una forma o de otra, Panda había sufrido un destino similar que el propio Garnet cuando estaba con los Shogun Gari. Esperaba de corazón que los nuevos integrantes valieran la pena y no le dieran muchos disgustos a su hermano.

Panda prosiguió preguntando, entonces, por los acontecimientos ocurridos en Punk Hazard. Obviamente, aquel cerebrito escondido en ese maldito y asombroso cuerpo esculpido por los mismísimos dioses sobre un trozo de mármol en bruto estaba enterado sobre el destino fatal que sufrió Utakata.- ¡Vaya que si me acuerdo! Ese cabrón se cepilló de un láser al pobre Bepso... - Frunció el ceño durante un segundo, momento en el que recordó lo que le contó Jolyne sobre su enfrentamiento.- Pero luego no le duró ni un round a Jolyne PUAJJAJAJAJAJA - Soltó una carcajada.- Fue todo una locura, colegui, Utakata nos tenía a todos más que bicheados, ¡ese cabrón era como si supiera todo sobre nosotros! ¡Hasta cuándo iríamos a por él! - Comenzó a explicar, mirando a un sitio fijo de la pared.- Ese puto zumbado había conseguido resucitar al puto Finn Slingerland en forma de robot, a saber cómo cojones lo hizo... - Hizo una breve pausa para remojarse los labios con su propia saliva.- El menda se enfrentó a él y a otro robot más que parecía un puto tanque, pero como soy la polla, les di bastante para el pelo PUAJAJAJ - Volvió a reír, tornándose más serio a continuación.- Y entonces, las dos máquinas se juntaron y fusionaron, convirtiéndose en algo... Distinto. Utakata podía estar demente, pero era un genio de verdad. - Sentenció sin vacilar, dando otro segundo de pausa.- Lo que creó fue a un robot que tenía... Emociones y personalidad propia, ¡nada que ver con ese loco! -  Suspiró. Cogió aire. No sabía si estaba preparado para soltar lo siguiente.- ¡CREÓ A UNA GORILA ROBOT MÁS GUARRA QUE UNA MANO, PANDA! ¡ENCONTRÉ EL PUTÍSIMO ONE PIECE! ¿ES O NO ES? - Se exaltó de más, dándose cuenta de que quizás había hablado un poco más alto de más.- Y si, hicimos el delicioso, fue una locura. El menda quiso liberarla de Utakata, pero no fue posible y la espichó... Ay Pretty-chwan... - Una lágrima se le escapó de su ojos izquierdo.- Después caí como un filete y mis coleguis hicieron el resto puejeje. - Terminó de narrar sus desventuras.

- En cuanto a lo de Yoji, no te preocupes puejeje... - No pudo evitar esbozar una sonrisa al saber que tenían la fe y esperanza de su parte.- Ya mismo sabrás a que me refiero, pero está en la mejores manos que podría estar. - Se hizo el interesante en vez de contar la llamada que recibieron cuando ellos mismos leyeron el periódico.- Cuando volvamos a estar todos juntos, venid de una a Punk Hazard que liemos una buena fiesta, ¿es o no es? - Aceptó la propuesta de invitación del panda.- ¿Y Mogaro qué tal? ¿Se dio bien la sublevación o qué? - Finalizó indagando sobre la proeza de los Toros Negros.
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#4
Una risa se escapó de la boca del panda en forma de sonora carcajada ante la guarrindonga salida de su salido amigo guarrindongo. —HONHONHON, está bien, en el improbable caso de que vuelva a ver a nuestra Comandante Suprema le hablaré bien de ti. —Siendo como era el destino, aquella sería una promesa que seguro que tendría que cumplir. Esperaba, por lo menos, tener alguna forma orgánica de hablar bien de él frente a su jefa sin que sonase muy forzado. Aceptó con los ojos cerrados y una sonrisa de satisfacción el halago de su colega. Pocas veces se regocijaba en el hecho de haber liberado bajo el impecable liderazgo de Kisuke el Reino de Mogaro de la tiranía bajo la que vivía. —Tenemos dos a falta de una, aunque me parece que disfrutan de la compañía la una de la otra más que de otras cosas. ¡Aunque la verdad es que seguro que eso sólo te anima más a venir a visitarnos! —

Dejó que Garnet procediese entonces a relatar la historia de Punk Hazard a su manera. Nunca llegó a conocer a Bepso y, de hecho, ni siquiera se dio cuenta cuando el MDU-06 lo desintegró. Tenía el vago recuerdo de un rayo láser siendo disparado hacia el suelo, pero por lo que tenía entendido Bepso era muy pequeño como para verlo. Lo que sí recordaba con algo más de claridad era el careto de Sohem, del cual tuvo confirmación después del enfrentamiento del calorífico banquero contra el capitán de Garnet. Al parecer Utakata sabía todo acerca de los Alas Negras y por lo que se contaba de él no le sorprendía en absoluto. Era un genio como ningún otro, quizás rivalizado por el Dr. Omp y sus maquiavélicos Patriotas. Ostentaba el orgulloso logro de haberse enfrentado a uno y haber salido victorioso, aunque él defendía a pies juntillas que tuvo la suerte de contar con Comi para ayudarle. Sin embargo, para Panda, ninguno de los dos científicos le llegaba a la suela del zapato a Alhen Geouis, que además de ser un gran miembro del Ejército había recibido en el pasado el premio de la Asociación Neurona, aunque no había averiguado por qué invención exactamente. —¿Jolyne? ¿La chica de pelo rosa? ¡Chapó! —La recordaba de las gradas de Skypiea, ya que tenía a los Alas Negras a su espalda. Debía de haberse convertido en una máquina de matar si había sido capaz de enfrentarse a Utakata. —¿A Finn? —Recordaba su enfrentamiento con él en Cabos Gemelos y también recordaba lo que le contó su rockero amigo en Sabaody cuando se encontraron. Él y Finn tenía mucha historia. Seguro que Utakata usó su personalidad para enfurecerle y sacarle algún descuido. Evidentemente esto no le había salido muy bien. Tragó saliva expectante cuando Garnet empezó a contar cómo los dos robots contra los que se enfrentó se fusionaron en algo completamente diferente. Una criatura con emociones y personalidad... Una... ¿Una gorila guarra? De algún modo la vida de Garnet estaba llena de escenas pornográficas. No sabía cómo lo hacía. —La única gorila que me encontré yo casi nos parte en dos a Kisuke y a mí, honhonhon. —La joven Nokia. Lamentaba haberla terminado matando, hubiera preferido que se rindiera. Sin embargo, ese era el destino de los marines que enfrentaban los valores inquebrantables de los revolucionarios. Al parecer Garnet casi moría haciendo lo que más feliz le hacía: el delicioso. —Hubiera sido un final propio de los guerreros de Elbaf, querido amigo. ¡Pero me alegro de que no haya sido así! —En cuanto a lo de Yojimbo...

Él le decía que no se preocupase. Parecía saber algo al respecto. —Bueno, si vosotros estáis tan seguros entonces nada más que decir. Espero que todo vaya bien. —Dijo con solemnidad. No le gustaría que su amigo perdiese otro camarada. Hacía tiempo que no sabía nada de Aspros tampoco. Se preguntaba cómo estaría. —La sublevación fue... bueno, fue mejor de lo esperable para el pueblo de Mogaro, pero perdimos a dos queridos amigos en el proceso. Esa parece ser la maldición de nuestro escuadrón. —Suspiró ante el recuerdo de la muerte de Oxxy y la marcha de Beto. —El capitán de la guardia real, al cual llamaban Jamonada en el pueblo, era un guerrero sin parangón. Me dejó una bonita cicatriz en el vientre con una lanza que ahora tengo yo, honhonhon. —Llevó su mano izquierda a Preypiercer y la desenfundó, elevándola cuan larga y ligera era hacia el techo de la cueva. —Está chula, aunque siempre he sido más de dar puñetazos que de tirar palos. Kisuke le dio el golpe de gracia al capitán y yo me encargué de tumbar al rey, que era un enano bastante repelente. —Hizo memoria para recordar cómo era el monarca, pero le pareció tan anodino e insoportable que su mente pareció rechazarlo. —Pero bueno, lo importante pasó después. No te lo vas a creer, pero vino uno de los cargos más importantes del Ejército y nos trajo ni más ni menos que 100 millonazos para que convirtamos Mogaro en el astillero más importante del Nuevo Mundo. Pronto se hablará mucho de nosotros, estoy seguro. —No pudo evitar sonreír ante la idea de construir algo tan importante para el Ejército, pero su sonrisa se derrumbó cuando se acordó de el otro motivo de la visita de Alhen. —También me dio una terrible noticia... —Tragó saliva intentando mantener la compostura. Era algo que le enfurecía muchísimo. —Resulta que han encontrado a Derya muerta. No sé si la recuerdas, es... era la gyojin con la que viajamos hasta Cabos Gemelos. Se separó de nosotros y volvió a Ryugu para estar con los suyos y asistir a la Revolución allí. —Una de sus mejores amigas al inicio de su aventura. Y había sido asesinada ni más ni menos que por... —Fue Kovashi. Al parecer hay testigos de sobra para confirmarlo. Me han encargado una tarea que he de realizar en solitario. Debo neutralizar al que una vez fue mi mejor amigo. —Preypiercer parecía brillar en su mano, ahora fuertemente apretada, con un brillo rojizo. ¿Se trataba de una ilusión óptica? —Voy a matarle, Garnet. —Confesó. Siempre se autopercibía como bailando en la indecisión de si debía arrestarle o terminar de una vez con su vida, pero la verdad era que allí no habría alternativa alguna. La única forma de ahogar la obsesión con la venganza que estaba consumiendo a su viejo amigo era terminar con su vida de una vez por todas. Se quedó en silencio después de pronunciar aquellas palabras. De algún modo inexplicable, se sentía culpable de todo esto.

Si él no hubiera flaqueado. Si hubiera podido asistirles antes. Si les hubiera encontrado a tiempo... Se imaginaba a Garnet echándole en cara su debilidad, mirándole con un asco antinatural y hablándole con desdén. —Yo creía que tú podías con todo, Panda, pero ya veo que me equivocaba contigo. —Algo que su musical amigo nunca le diría, claro, pero la culpabilidad y la ansiedad nos convencen de las peores mentiras.
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#5
¡Qué bueno era tener amigos en todos lado! En muchas ocasiones de la vida, esto te garantizaba tener ciertos puestos de trabajos, o lo que es conocido comúnmente, tener cierto enchufe. En este caso, si bien el caso era sumamente improbable, en la cabeza de Garnet, que Bambú le hablara sobre sus desventuras a la líder de la revolución, le haría hacerse con... Otro  tipo de enchufe. ¿Eh? ¿Pero quién ha escrito a esto? ¡Seguridad!

Garnet no pudo contenerse en sí de gozo cuando escuchó de los labios de Panda que tenían dos nuevas camaradas de género femenino, alegando que ese sería motivo más que suficiente como para poder visitarlos cuanto antes. Lejos de la visión de su úrsido amigo, y al otro lado de la llamada, Garnet se encontraba frotándose las manos, con cara de pillo, pensando en cuando sería la ocasión perfecta para dejarse caer por ese tal Reino de Mogaro.- Puejejeje. - Formuló uno de sus pensamientos habituales.

Seguidamente, el pelirrojo relató la épica aventura que vivieron los Alas Negras en su conquista de Punk Hazard, siendo testigo de un Don Bambú callado y atento, salvo cuando debía comentar algo de extrema necesidad, como su sorpresa ante la reaparición de Finn, la tremenda pericia de la tiradora Jolyne Jones o cuando se enfrentó él mismo también a otro gorila que, en su caso, casi les destrozaba tanto a él como Kisuke. Garnet, con ello y al recordar el tremendo final digno de los guerreros de Elbaf con Pretty, se mordió el labio inferior al pensar en el portento de aquella mujer gorila. Sus músculos vigoréxicos, abrazándole hasta desfallecer, buscando hundir las costillas de su objetivo, haciendo inevitable el roce de sus cuerpos.- M-mejor no hablemos de gorilas... ¿Es o no es? - Interrumpió momentáneamente, jadeando. Definitivamente Garnet estaba enfermo de la cabeza.

Desviando la atención hacia la conquista de Mogaro por parte de los revolucionarios, el oso moteado comenzó a explicar con todo lujo de detalle lo que pasó, no sin antes tranquilizarse al ver que el músico de los Alas Negras no tenía ni una pizca de preocupación por el estado de Yojimbo, pues era más libre que nunca. Para desgracia de Garnet, no podía estar igual de contento cuando escuchó por parte del mink que, en la cruzada, perdieron a dos de sus amigos.- Vaya... Lo siento, hermano. - Dijo con cierta tristeza, rascándose su cogote con su mano derecha mientras exhalaba un suspiro. Perder a alguien querido era como si te arrebataran una parte de ti, una parte con la que cuesta lidiar y aprender a vivir. Por fortuna, aunque Don Bambú lo pudiera llevar mejor o peor, Garnet sabía que era alguien que estaba hecho de otra pasta pues, no sólo era fuerte en lo físico, sino también en lo mental y espiritual. De hecho, junto a Tobías, probablemente era la persona que más capaz era de saber mantener la calma.

Bambú prosiguió, explicando sobre su duelo, no sólo con el capitán de la guardia, Jamonada, sino también con su repelente y enano0 rey.- Parece que los más peleles son lo más aptos para reinar, ¿es o no es? PUAJAJJAJAJA - Bromeó, ante lo increíble que era ver como podía haber tanto idiota a cargo de tanta responsabilidad y con tanto poder.- Y ya me dejarás que vea esa cicatriz, tuvo que ser una buena gresca aquella. - Añadió, buscando interrumpir lo mínimo posible la explicación de su buen amigo. Y es que las buenas noticias no dejaban de llegar al contar que, un altísimo cargo de su causa, fue hasta allí para endosarles la gargantuesca suma de 100 millones de berries.- ¡100 MILLONES DE ÑAPOS! - Gritó, acercando el receptor de la llamada lo máximo posible a su boca.- ¡Eso es una locura, colegui! Vaya que si se va a hablar de vosotros, ¡eso va a ser la polla! ¿Es o no es? - Aplaudió la reforma que tenían pensada hacer allí en su isla. Un astillero sonaba a algo bastante tocho mientras que, en el caso de Garnet y los Alas Negras no tenían demasiado en mente que hacer con su isla ahora que estaba bajo su poder.- Hay que ponerse las pilas... - Pensó levemente.

Pero tal como las buenas noticias llegaban, las malas le seguían.- ¿Qué pasó? - Preguntó Garnet al ver el tono de Bambú, pudiendo hasta escuchar el mero acto de tragar saliva. Y no era para menos pues, esa noticia, databa sobre la muerte de Derya, una amiga suya que viajó con ellos hasta los Cabos Gemelos y que se separó de ellos en ese punto. Garnet no la recordaba apenas, aunque si tiene una ligera reminiscencia de un simple contacto visual en el que las antenas del skypiean se pusieron pinochas.- Tch, joder... ¡Puta mierda! Lo siento de verás... -Chirriaba los dientes, ante la nueva pérdida de su hermano de otra madre. Simplemente no sabía que decirle. Y aún menos cuando el autor de aquella barbarie fue, nada más y nada menos que Kovashi.- Y una polla como una olla. - Le salió ese genuino comentario del alma, mientras seguía escuchando al panda decir que debía neutralizarle. Que debía matarle.

Los ojos de Garnet, en ese momento, se abrieron de par en par, quedándose callado durante algunos segundos. La mano que agarraba el receptor del den den mushi le temblaba por completo. Ante una declaración así, ¿qué debía decirle a su amigo? "Yo creía que tú podías con todo, Panda, pero ya veo que me equivocaba contigo."- Ni drogado le diría algo así. - Descartó la idea, ante el conflicto interno que debía tener panda. ¿Qué haría si Garnet se encontrara en esa encruzijada? ¿Si Tobías mataba a Jolyne, por ejemplo? ¿Sería capaz de matarlo? Ni idea, pero de algo estaría seguro y es que, si Tobías llegara a hacer algo así, no sería nunca más al otro hermano que conoció hace tanto tiempo atrás.

- Alguien que mata así a los que fueron sus amigos a sangre fría... Es peor que la basura. - Expresó sin darle demasiadas vueltas, pensando al cabo de los dos segundos que era un mensaje que podía ser malinterpretado por Bambú.- ¡El menda quiere decir! - Interrumpió antes de que el mink se lo tomara mal.- Por lo que me sueltas y lo que sé de Sabaody, Kova tuvo que matarla sin dudar, ¿es o no es? - Hizo una pregunta retórica, para proseguir después.- Y tú, aunque no te vea, ni pueda sentir tu haki... - Se echó hacia atrás, tumbándose de espaldas en la cama.- Te conozco ya como para saber que eres el primero que duda de sus propias palabras, ¿es o no es? - Volvió a afirmar, emitiendo un suspiro tras sus palabras.- Creo que te lo solté hace tiempo, pero en los Cabos, tanto tú como Kovashi me salvasteis de lo que podría haber sido el final del viaje. - Posó sus ojos en el techo, recordando a las figuras de aquellos dos portentos, que parecían mantener cierta rivalidad pero que, al final, se respetaban.- El menda sintió que debía ser como vosotros. Como tú y Kovashi. - Esbozó una tímida sonrisa, que se apagó al momento.- Pero Kovashi ya no es Kovashi. Es más bien algo como... Kovashit, ¿o qué? - Volvió a incorporarse, quedando de nuevo sentado sobre la cama.- Lo que quiere decir el menda es que apoya tu decisión y que, cuando le veas, me imagino que te entrarán las dudas... Y que en ese caso, dale a ese cerebro tuyo para ver que esa persona no es la que solía ser tu amigo. - Explicó, para acto seguido fruncir el ceño.- ¡Así que más te vale darle una señora paliza a ese gilipollas, ¿es o no es?! - Le dio ánimos al Panda. No quería que aquella decisión le persiguiera toda su vida como una maldición, sino más bien como una liberación.
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#6
Después de unas genuinas reacciones de sorpresa ante lo que Bambú estaba relatando y de su gran confesión, unos segundos de silencio se apoderaron de la conversación. Cerró los ojos unos instantes para mantener en orden sus pensamientos y controlar sus emociones. Se sentía algo más aliviado por el simple hecho de haber confesado lo que más le preocupaba desde hacía meses, quizá años incluso. Cuando los abrió, Preypiercer ya no tenía brillo alguno en su filo, sino que reflejaba tímidamente la escasa luz que entraba en la pequeña cueva en la que Bambú se había resguardado. Le dio un par de vueltas y la apoyó contra la pared sin pensar demasiado en ello. Sin duda alguna, había sido algún tipo de ilusión. La primera respuesta de su rockero amigo fue impactante. Por un momento, sus peores temores se vieron confirmados en la llamada. Matar a sangre fría a un amigo... ¿Sería verdaderamente ese su punto de vista? ¿Era Kovashi una víctima de todo esto? Sin embargo, Garnet comprendió que sus palabras podrían malinterpretarse con facilidad y decidió corregirse. Se refería naturalmente a Kovashi, era evidente, pero la delicadeza de la situación había llevado a Bambú a cuestionarse rápidamente. No era él el que había decidido traicionar al Ejército y buscar venganza, ni era él el que había empuñado su espada contra Derya. Abrió los ojos de par en par cuando Garnet le pilló con las manos en la masa. En efecto, Bambú dudó de sus palabras al momento. —Eres demasiado perspicaz, amigo mío, honhonhon. —Se rio aliviado de alguna forma al sentirse visto y entendido por su amigo. A pesar de haber perdido a tantos amigos en su viaje todavía tenía a gente muy querida a su lado. Se quedó en silencio mientras Garnet continuaba hablando de su perspectiva. De cómo Bambú y Kovashi le salvaron en Cabos Gemelos, de que este último había cambiado y se había convertido en ¡Kovashit! Tuvo que reprimir el impulso de hacer algún comentario jocoso al respecto. Era una conversación seria después de todo. Finalmente, su amigo remató diciéndole que en el momento del encuentro debía darse cuenta de que esa persona ya no era su viejo amigo. Había cambiado, como si el Kovashi que una vez conoció y admiró ya no existiera. Era otra persona diferente con su cuerpo y con su voz.

Una sonrisa se dibujó en su rostro. —Tenlo por seguro, Garnet. ¡Le daré la paliza de su vida, honhonhon! —Qué importante era tener amigos, pensó Bambú. Si no los hubiera tenido ni los tuviera, el panda se habría quedado perdido en el Grand Line ya hacía mucho tiempo. Quizás no hubiera salido de Little Garden siquiera. Las dudas a las que solía tender de forma natural se disipaban poco a poco, dejando ver ante él un camino claro y evidente que poder recorrer. El futuro ya no parecía tan negro, aunque la tarea frente a él no dejaba de ser profundamente desagradable. —Y cuando termine tendremos pendiente una revancha tú y yo. Esta vez te haré sudar para derribarme, ¿es o no es? —Terminó imitando la peculiar muletilla de Garnet, la cual había dicho ya unas cuantas veces. Kelvin hacía algo similar, aunque de forma más tímida. Su mirada se paseó por la entrada de la cueva, ahora algo más silenciosa. El viento había amainado un poco. —Podrás echarle un ojo a esa cicatriz que me han dejado, pero todavía duele así que no me pegues muy fuerte ahí. O sí, tú verás. No te voy a hacer la estrategia honhonhon. Y seguro que podemos organizar algún concierto tuyo en la isla. Va a traer de cabeza al Gobierno que toques en una sede revolucionaria. —La conversación se acercaba a un inevitable final, pero ambos tenían el número del otro para cuando surgiera algún chismorreo interesante. —Creo que va siendo hora de volver, colega. Espero que Yojimbo esté pronto con vosotros, seguro que le habéis echado de menos. —Recogió a Preypiercer, que regresó a su funda y dio unos cuantos pasos para colocarse justo en la entrada de la pequeña caverna. El Cañón de Marfil le esperaba. En su mano todavía reposaba el den den mushi que había adoptado el aspecto de Garnet para representar a su interlocutor. Le había salido una melena rockera envidiable de un color verde anaranjado brillante y una prominente barba del mismo color. También llevaba unas gafas de corazones. ¿De dónde habían salido? —No dudéis en llamar si necesitáis ayuda, los Toros Negros irán acudirán sin demora. —
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#7
Ni un ápice de dudas pareció quedar en la, hasta entonces, dividida mente de Panda. Una vez que Garnet vomitó todo lo que tenía que decir acerca de lo que parecía afligir a su buen amigo, el mink revolucionario exclamó, con absoluta decisión y determinación darle una soberana paliza a aquella persona que, en tiempos remotos, fue su camarada.- Ese es mi Panda, pueje. - El skypiean no pudo evitar esbozar una sonrisa ladeada. Estaba feliz de haber podido serle de utilidad a su hermano, y dicho jolgorio aumentó al escuchar una futura propuesta de revancha.- Aunque seas mi hermano, ni de coña dejará el menda que te hagas con la victoria, ¿es o no es? - Le respondió, de forma socarrona, pensando en incluir esa nueva cicatriz en su plan de ataque para jugársela en contra o quizás no, que luego hay metarol y quizás algún hide en el que esa cicatriz lleve algún explosivo que realiza un daño de 50.000 PV.

De paso, Don Bambú también mencionó el montar un buen concierto que ponga el mundo patas arriba. Garnet pudo sentir como su sangre empezaba a hervir. - ¡PUAJAJAJAJAJ! ¡TÚ SI QUE SABES, PANDA! ¿ES O NO ES? - La emoción de pensar en un nuevo escenario, nuevo público, sensaciones, y ovaciones recorriendo cada uno de sus cinco sentidos causó que se levantará de golpe de la cama. Además, ¿desde cuando hace que no daba un concierto en público? ¿Desde que intentaba hacer la vida de aquellos mendigos del Distrito Gyojin más sobrellevadera? Era hora de que empezara a organizar un nuevo movimiento, algo más ambicioso ahora que estaban asentados en el Nuevo Mundo. Debía convertir al mundo entero en su escenario.

Mientras la mente de Garnet procesaba y elucubraba todo lo que podía realizar de cara a un nuevo concierto, su viejo y querido amigo decidió que era momento de cortar la llamada.- ¿Ya? - Se puso de morritos en una primera instancia pues, ciertamente, se le había hecho realmente corta la llamada. Pero se imaginaba que Panda debía ser un hombre muy ocupado así que, ajo y agua.- Nah, si... Tienes razón. - Añadió, pasando a sonreír a continuación.- Seguro que olerás algo en los periódicos... A saber cuando, pero hay muchas ganas de volver a verle... ¡La fiesta que montaremos será un despilforre! ¡PUAJAJAJJAJA! - Soltó una carcajada hacia su Den Den Mushi, que había adquirido los mismos colores que su úrsido colega. Por alguna razón, había una unidad capilar de su pelaje que mantenía un pelo rojo. A saber de dónde cojones había salido.- ¡Igualmente, Pandita! Los Toros Negros tenéis al menda y a los Alas Negras para lo que os haga falta, ¿es o no es? - Y tras esas palabras, Garnet colgó la llamada, con muchas cosas en la cabeza pero, siendo todas y cada una de ellas, más positivas que la anterior.- Nuevo Mundo... Grand Line... ¡Nanai! ¡Mundo entero! ¡Prepárate que allá va Garnet Matlock!
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