[EVENTO FACCIÓN-REV.] La llama de la Revolución [South Blue]
#21
Desde detrás de las cortinas salió con los brazos abiertos una mujer que no esperaba ver, porque para ser completamente honestos, ¿cual era la necesidad de que ella estuviera aquí? Pero ahí estaba, dando la cara por la revolución, la mujer mas hermosa del mundo, la Emperatriz de las Kujas, la líder indiscutible de la revolución. En cuanto salió de las cortinas abrió sus brazos como quien quisiera abrazar a todos pero no podía, era obvio, eramos cientos, por no decir miles. —ELIZAAAAAAAAABETTTTH!!!! — Claro que no me seguiría conteniendo y menos teniendo a tremenda figura frente a nosotros, miré a mi alrededor y tomé de los hombros a un pequeña humana agitándola con fuerza. —ES ELIZABETH, LA REAL, ES ELLAAAAAA. — Volví mi mirada y toda mi atención hacia el frente a donde de verdad tenia que mirar sin duda alguna.

En cuanto su puño izquierdo se alzó todo el lugar se volvió un cementerio de silencio, no hubo una sola palabra mas, ni un susurro, es mas, parecía que incluso aquellos que respiraban mas fuerte habían regulado su respiración para que lo único que pudiera ser escuchado fuera la armoniosa voz de nuestra líder. —¡RABABABABA!— fue imposible no reírme en cuanto hizo aquella voz cuando mencionó al gobierno mundial, al fin y al cabo esta es la mujer mas buscada en el mundo y si bien es cierto que a pesar de la propaganda mal intencionada que el gobierno hace en su contra aun se siguen uniendo cientos y cientos de personas a la causa, una causa que apoyo con todo mi ser. Luego una serpiente de gran envergadura y peso se deslizo hasta quedar en la espalda de Elizabeth y también ella fue reconocida por mis ojos, en cuanto ella la presentó mis ojos volvieron abrirse de par en par con la emoción de un niño chiquito cuando ve a su héroe favorito. —¡TE ADORAMOS, KATSUYUUUU!— Mis gritos son los de un fanático total, si bien en cierto que mis logros para la revolución aun no han sido los suficientes para tener una conversación frente a frente con ningún capitán, líder, o mano de la revolución estoy seguro que algún día si, y luchare por la causa.

—Lo ves, lo ves, no puedo creer que nos esté dando un discurso, siempre tuve razón, una de las partes importantes de la revolución son los discursos. — Le susurraba al que estaba delante de mi quien probablemente ya estaba harto de escuchar las mil cosas que digo y los gritos que lanzo como una adolescente en concierto de idols. Sus palabras llenaban cada poro de mi cuerpo, y alimentaban cada idea sensacionalista que tenia en mi cabeza contra tantos reinos oprimidos por el gobierno mundial, quería poner en practica cada uno de mis planes, de mis acciones en contra de los gobiernos y reyes que oprimían a los pueblos que no podían ni siquiera defenderse y todo es gracias a ella, a su discurso, a sus ideales, a sus ideas que he ido adoptando como propias a lo largo de mis años.

Di un salto en mi lugar gritando como de costumbre. —¡QUE VIVA LA REVOLUCIÓN!— Desde el reino de Briss había deseado encontrarme con dichosa mujer y escuchar lo que para ella es la revolución y tras tener la oportunidad de hacerlo y de escuchar que daría su vida por nosotros con el simple hecho de que nosotros diéramos nuestras vidas por la causa era el regalo mas grande que la vida o el karma hubiera podido darme. Mis razones para unirme a la revolución es poder llevar mi voz e ideales de libertad a todos lados, y ver que Elizabeth tiene ese don me da la esperanza de que algun dia, mis discursos, ideas y formas de libertad llegaran tan lejos como los suyos por eso hoy de nuevo pongo en mano de la revolución mi vida y mi devoción por la causa. —¡POR LA REVOLUCIÓN Y PARA LA REVOLUCIÓN!—

Un Salto a La Revolución
 
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#22
Shiryūko observó a Elizabeth D. desde su posición entre las filas sin apartar la mirada, había escuchado aquel nombre durante años En tabernas, puertos y conversaciones todo tipo de gente siempre terminaba apareciendo tarde o temprano Para algunos era una criminal, para otros una heroína había escuchado tantos rumores y los rumores siempre terminan desformando las leyendas... por eso preferiría juzgar con sus propios ojos que era verdad y que era una exageración mientras la líder revolucionaria hablaba, el enorme mink permaneció atento a la líder y a su alrededor había gente vitoreando, sonriendo o mostrando entusiasmo por encontrarse allí el no era así Nunca lo había sido. Incluso cuando era más joven en Zou solía mantenerse apartado de las celebraciones y las reuniones numerosas pero entendía la reacción de la gente de aquel lugar no todos los días se estaban frente a la persona había dedicado su vida a caminar por el mismo sendero de justicia y libertad que ellos habían elegido seguir lo que realmente llamo la atención de Shiryūkono fue la fama ni tampoco la facilidad con la que parecia conectar con cientos de personas al mismo tiempo fue la convicción con la que hablaba la llama de la revolución ardía dentro de ella...

Aquello le recordó a algunos de los viejos samuráis que había conocido años atrás en su tierra natal fieros guerreros capaces de defender sus ideales al punto incluso de morir por ellos... cuando Shiryūko escuchó hablar de libertad, igualdad y de enfrentarse al Gobierno Mundial, su mente regreso inevitablemente a zou y recordó la noche en la que los traficantes de esclavos atacaron su hogar recordó los incendios los gritos y la impotencia de no haber podido proteger a su gente, había pasado tiempo desde entonces pero podía recordar todo con un detalle abrumador. aquella era una de las razones por que se unió a los revolucionarios y por que estaba cansado de que los fuertes y los corruptos pisotearan a los débiles y que nadie hiciera nada...

mientras la líder seguía hablando sus ojos recorrieron por un momento los cientos de revolucionarios reunidos en aquel patio subterráneo de armas de una fortaleza olvidada en una isla que supuestamente solo queda polvo blanco... había personas de todo ttipo de lugares, edades y razas muchos de ellos con historias similares a la suya todos habían terminado en ese lugar eso era lo que mas le sorprendía la cantidad de personas que habían decidido arriesgar sus vidas por la misma causa

cuando el discurso termino y el griterío ceso Shiryūko por primera vez desde que abandono su tierra natal, tuvo la sensación de no estar caminando solo, habia mas gente caminando en su misma dirección
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#23
Kasui 

El infante estaría guardando aquel ojo en su bolsillo hasta que su compañera rompió aquel pacto que hicieron para regañarlo como si el niño estuviera tocando caca. Aquel niño, al ser lo único que dijo la  chica en todo el viaje y por el tono en que lo hizo, le salió solo el hacer un pequeño gruñido de molestia y tirar aquello al suelo, aún que si había podido lotear al muerto (objetos que este tuviera como espada y demás) lo habría hecho, pensó que le podría ser útil para alguno de sus Nakamas.

El niño se molestó levemente pero obedeció cruzándose de brazos para mirar el espectáculo asintiendo ante la lección de vida de su compañera a lo que entendió:  Ser un traidor está mal y todo lo que tenga que ver un traidor o tocar un traidor es caca.

El muchacho atendió a la aparición de la líder revolucionaria, tras haber mirado un rato con devoción al decapitador de garra  súper veloz y letal. El niño vio a a aquella líder y arqueó su ceja derecha seguida de la izquierda. Si una de sus manos era tan fuerte que tan asombrosamente fuerte podía llegar a ser ella? Sin duda alguna aquella reunión lo cautivó bastante pues, antes los veía como un mero método de supervivencia, ahora, le sirvió para ser consciente del mundo tan peligroso en el que vivía. Se sentía en peligro, pero seguro a la vez. Y además, para ser así de fuerte el primer paso es codearte de gente así de fuerte y parecía que ya lo estaba consiguiendo pues…si te fijabas en aquel lugar había muchísima gente pero, acaso había algún niño más? No que él pudiera verlo. En qué situacion dejaba aquello al muchacho? Era un pez en un mundo de tiburones? O simplemente un niño con talento y huevos. Ni si quiera él lo entendía, pero con aquel rostro inexpresivo, cerró sus dos puños lleno de confianza. Sabía que esto era un gran cambio y que había gente que había esperado durante mucho tiempo para estar donde estaba el en tan solo un par de meses. Pero, se sentía totalmente preparado para todo lo que venía, parecía que había nacido para algo más que matar. Quizá estaba hecho para formar parte de la historia de algo importante. Aún que ni siquiera lo pensó, simplemente decidió que debía seguir en aquella lucha para ser tan fuerte como los mas destacados de la misma, si era así, seguro que se podría defender siempre a él y a sus compañeros más cercanos.
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#24
Atributos Personaje


Ignoró la sensación de los dedos embrujados corriendo por su mentón, bajando hasta su cuello y, de pronto, aquellos dedos mutaron a los de Mizuki, mordiéndose el labio inferior; lo que su alucinación hizo fue de lo más cruel. —¿Lo ves?— De pronto, el peso de sus dedos se volvió más pesado, fuerte, reconociendo que eran los dedos azules de Kazan y sintió su estómago dándole vueltas. —No puedes confiar en nadie, traidores incluso en la revolución— Enderezó su postura, hasta que abrió sus ojos al escuchar la voz de Moja, retorciendo su corazón. —Incluso de tus propios sentimientos— Como si algo le quemase, no tardó demasiado en moverse unos cuantos pasos hacia un lado, buscando controlar su respiración.

Y moviendo su mano en el aire para apartar algo imaginario, sus ojos quedaron fijos en la mujer que tenía delante, siendo su presencia lo suficientemente poderosa para soltar una bomba nuclear en su interior, no pudiendo evitar sonreír como una cría cuando su alucinación gritó, apartándose de Seraphine como si le ardiera el estar ahí, parecía un personaje digno de ser un villano de una serie infantil de fin de semana, susurrando en su mente que volvería.

Después de todo, Elizabeth representaba lo que Seraphine quería conseguir; aprovechando su karma de visión, no tardaría demasiado en intentar ver hasta el último detalle para grabarlo en su mente, sin saber cuánto volvería a verle, aunque en cambio al resto, entrecerró sus ojos, llevando su mano a sus orejas, el ruido siendo de pronto algo más fuerte para sus sentidos algo sensibles. Por otro lado, al verla hacer el saludo de los revolucionarios, no pudo evitar sonrojarse un poco hasta las orejas; el saludo le parecía un poco infantil; los oídos de la skypean no tardaron demasiado en absorber toda la información que pudo reunir.

Al ver la serpiente, ahí sí que sus ojos brillaron, mirando al animal con mucho interés, cerrando su puño para evitar ir hacia ella y darle un par de palmaditas, al ver el fuego, dio un pequeño paso hacia atrás, mirando esa habilidad con curiosidad, sintiéndose de pronto desnuda con su arco y habilidades de danza; tímida, alzó su puño, moviéndolo en el aire, no podía gritar, así que buscó dar sus ánimos de otra forma, pegando su cabeza entre los hombros al escuchar los gritos del conejo.

resumen

karmas

Inventario
[Imagen: RlTqH6C.jpeg]
—[#FF69B4] Escribe | Piensa | Actúa
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#25
Miga Jero continuaba ansioso, a la espera de lo que fuera a pasar en aquella reunión. Tenía fe en que la revolución estaba a punto de dar un gran movimiento, el hecho de que les reunieran a todos y encima de que los altos mandos estuvieran presentes, eran señales que indicaban prosperidad para el movimiento. Estaba ocupado pensando sus miles de ideas hasta que ella apareció. Era Elizabeth D. Kaiten, la jefa de la revolución, un icono que representaba la cabeza de esta gran serpiente, una mujer bella y con una gracia impecable ante los ojos del exhibicionista. Se asombró al ver que le acompañaba una serpiente, había escuchado historias sobre las Kuja pero jamás pensó que vería una en persona, mucho menos que esta sería la jefa tanto de la revolución como del imperio de mujeres.

Se echó a reír ante las bromas de la mujer, aunque no tan ruidoso como las personas que estaban a su alrededor. La euforia del momento era increíble, Miga podía sentir cómo su adrenalina se incrementaba con cada palabra que empezaba a salir del discurso de la mujer, llevando su mano al pecho cuando esta empezó a hablar de promesas y juramentos. Las lágrimas de Miga Jero estaban a punto de salir gracias a la emoción, era todo un fanático de la revolución y ver que eran liderados por una mujer tan fuerte como dedicada y hermosa le hacía sentir más devoción y lealtad tanto a la causa como al grupo.

Se sorprendió al ver las alas, eran majestuosas, interesantes y llamativas, parecían un símbolo de la voluntad que llevaba el ejército. Tras terminarse el discurso, las lágrimas se le empezaron a salir descontroladamente, sollozando al mismo ritmo en el que estas caían. El enorme y musculoso exhibicionista estaba allí, con el corazón a punto de salírsele del pecho, la emoción recorría todo su cuerpo con intensidad, su jefa había hablado desde lo más profundo de su alma, o al menos así lo sentía el hombre, aquello le hizo sentir una conexión única, pero sobre todo, le hizo jurarse a sí mismo que algún día se convertiría en una pieza clave para la revolución, en un peón digno de servir a la emperatriz Kuja.
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#26
Tras el discurso de Elizabeth, finalmente la chispa que daría paso al incendio más grande de la historia estaba sobre el tablero de juego. Los Revolucionarios dejaban hoy de ser un grupo de personas disidentes dispersas por el mundo simplemente unidos por un sentimiento pero sin organización. Hoy pasaban a ser una fuerza militar fuerte, grande, unida, responsable y comprometida con un único objetivo sólido en común de forma inamovible: Derrocar al Gobierno Mundial.


Las alas de fuego de la líder de los Revolucionarios serían la antorcha en la oscuridad y la luz del faro que guiaría a todos los presentes hacia la victoria, tarde o temprano. Esas mismas alas se desvanecieron ante la vista y el júbilo de todos los presentes para volver a dar paso a los brazos y manos de la Emperatriz de las Kuja, quien saludaba con energía y una sonrisa enorme - y para los que mejor vista tuvieran - con ojos vidriosos apunto del llanto, completamente feliz y emocionada por lo que habían conseguido crear y encarrilar. Por lo que esto se estaba convirtiendo y en lo que se iba a convertir. Por el sueño de un mundo libre, seguro, igualitario y justo.
Por la Revolución.

Tras unos minutos Alhen acompañó a Elizabeth y Katsuyu fuera del escenario, tras las cortinas nuevamente, y los Comandantes de las zonas respectivas, los cuatro Blues y el Grand Line, dieron instrucciones y órdenes claras a todos los que estaban bajo su mando. Aun tendrían una semana más en la isla para hacer y deshacer a su antojo y entablar futuras amistades y contactos entre ellos, algo que en el futuro podría ser determinante o incluso salvarles la vida si lo usaban de forma inteligente.

Justo una semana después de este momento los barcos y métodos de transporte de la revolución llegarían de nuevo a Báltigo para devolver a las personas que estaban en la isla al lugar del que procedían... o a donde quisieran ir. Los barcos personales de los que habían venido hasta aquí por sus propios medios estaban en los puertos a buen recaudo y ni la Marina estaría tan loca de intentar una ofensiva contra los Revolucionarios en su propia sede albergando tantas figuras de poder. Podría parecer un movimiento interesante tratar de acabar con todos los presentes de una sola vez, pero el coste de recursos y bajas de enfrentar a Elizabeth, Alhen, Anna, Vallerie, Gol, Marco y Kisuke juntos en un mismo sitio sería inasumible y requeriría del despliegue de los tres almirantes al mismo tiempo para tener alguna posibilidad.

Durante esa semana el futuro de la revolución se alzaría y... el Gobierno Mundial, tendría sus propios problemas por la mano de otra persona...
O debería decir, por el puño de otra persona...





Fin del evento

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