Sylvanas
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La joven estuvo durmiendo toda la mañana, y sino fuera por los ruidos afuera de la tasca donde se estaba quedando, siguiera durmiendo un poco más, su cuerpo estaba agotado y el motivo era muy simple, desde que había conseguido su katana, Sylvanas había estado practicando por su cuenta, le faltaba mucha técnica pero era cuestión de tiempo para poder perfeccionar su técnica, si ahora quería hacer cumplir su sueño de destruir todo lo establecido necesitaba volverse más fuerte.
Se levantó con cuidado de la cama, observando como su Serpiente descansaba en un rincón, tras un bostezo, su mirada pasó por el resto de la habitación, encontrando un vaso de agua que había dejado en la madrugada y hasta ahora no había podido probar un solo sorbo. Sylvanas tomo aquel recipiente de cristal para llevarlo a sus labios, bebiendo aquella agua completamente de un trago
— Poplar — llamo a su Serpiente, tras dejar el vaso y comenzar a vestirse, ajustándose las botas y finalmente tomando aquella túnica negra, en lo que la serpiente se enredaba en su pierna e iba subiendo como era de costumbre.
Las calles de aquel pueblo, habian muchas personas bastantes alegres y es que el día era perfecto, estaba lo suficientemente nublado para que la temperatura fuera agradable y que no tuvieran mucho calor, en su lugar hacia bastante fresco, lo unico en que te iba que preocuparse era que tenía hambre y un poco de cerveza no vendría mal.
Sus pasos se detuvieron en una taberna que llamo su atención, principalmente porque habían algunas personas jugando cartas, paso entress personas hasta toparse con uno que parecía tener una buena racha de victorias, ya que contaba con muchas fichas en su poder — parece que la fortuna te sonríe hoy — respondió con una sonrisa, mientras tomaba asiento y retiraba la capucha que ocultaba su rostro — ¿Te parece si jugamos algo diferente? Se barajea el mazo, repartimos cartas y luego vamos sacando cartas a enfrentar, el de mayor valor gana la apuesta — se inclino hacia atrás, mientras cerraba su ojo derecho a la vez que daba la idea del juego, algo diferente pero que pensaba que podría ser divertido precisamente por eso — ¿Te dices? ¿Te animas a jugar? — fue entonces cuando saco una pequeña bolsa de berries
Maki D. Zen'in
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En la mañana se había levantado como siempre, como cada día partía con sus ejercicios, tanto físicos como mentales y vocales. Levantaba pesas, trotaba y se acondicionaba físicamente, era lo más importante para ella, mantener a su tripulación a cargo, si bien era la artista del grupo. No quería quedarse atrás y ser una carga, quería al menos defenderse bien de los enemigos y por qué no. Vencer a quien le ataca. Ern todos sueños que le acuciaban la mente mientras se duchaba y despejaba sus dudas. También cuando frente al espejo de su habitación vocalizaba y alcanzaba algunas notas que le obligaban a dar todo de sí. cantar era su pasión, su diversión y su esencia.
Su desayuno ligero, huevos, leche, pan tostado y mermelada, se bebió un café de vainilla y salió a caminar, antes de salir, miro bien el barco de sus amores, el Last Whisper. Donde se sentía en casa. Aunque sus compañeros no socializaran ni con ella ni con nadie. Eran algo retraídos. Pero ella no, necesitaba interacción social con todos los que pudiera. Por ello se escapaba con sus armas y su guitarra al hombro.
Las diez y sintió la necesidad de un maldito segundo desayuno. La taberna, “El Secreto en la Montaña”, entro y vio a varios apostando, jugando cartas y a otros juegos típicos. Ella solo paso de ellos… —Gin con Gin por favor… y que tiene para desayunar?... quizás… huevo con queso… me duele no comerlo temprano buen hombre.— Dijo con algo de premura, inflando las mejillas y saltando el aire como si quisiera ejercitar sus mofletes mientras miraba alrededor.
Berris… jolines… la bolsa resonó y pareció llamarla desde el otro lado de la taberna. Mierda… como le gustaba esa cosa del dinero. Se levanto lentamente y aparto con la mano a un desgraciado que le estorbaba, este le gruño, pero ella no le presto atención. ¿Era… una pirata? Claro que sí, Maki podía reconocer a una igual a kilómetros, sus movimientos, su forma de hablar, sus miradas picaras y certeras hacia el dinero de los demás. Las cartas… las apuestas. Todo eso era muy propio de sinvergüenzas como ella. —Y que se supone que juegan… tienen espacio para una más? o solo juegan a ganar con iletrados que no se duchan a diario?— Provoco Maki para que la invitasen a jugar. Sus ojos recorrieron cada uno de los rostros. La mujer. Parecía astuta. Tendría que estar atenta s sus movimientos. Parecía hábil y sobre todo una muerta de hambre.
Esos eran los más peligrosos por que solían llegar a limites extraordinarios por una hogaza de pan sin moho… aunque el moho les podía gustar más o menos según la cantidad de hambre que llevasen.
Tomo asiento sin esperar pero… demonios no había asiento, por lo que tomo de las patillas al mas borracho de los de la mesa que aulló como si le partieran el brazo y de un zarandeo Maki lo saco de la mesa… los demás le miraron con ojos contrariados e incluso uno de ellos llevo su mano a su arma… —Si desenfundas eso… alguien morirá y yo tengo muchas cosas que pagar así que no seré yo.— Amenazo efectivamente pues el revolver volvió a su vaina. Mientras ella despreocupada se sentó con la gente. el borracho se alejo lentamente tambaleandose sobándose las patillas a beber a otro lado completamente desplumado.
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Una vez había propuesto el juego a aquellos sujetos de mala muerte, había decidido jugar para ganar, ya venia con una racha de pérdidas en sus apuestas bastante fuertes y en aquella ocasión había marcado las cartas que llevaba consigo, de una manera muy sutil donde solo ella podría saber, o por lo menos estaba lo suficientemente sobria para fijarse en dichos detalles minimalistas
Quizás una de las cosas a su favor, era su belleza, Sylvanas había nacido pobre, sin un hogar pero era muy hermosa y aquello durante mucho tiempo lo utilizo a su favor, algunos de aquellos sujetos estaban más pendiente de ella que del juego, pero las cosas cambiaron cuando una nueva chica se sentó en el juego, con una actitud bastante ruda, y amenazante al resto de los presentes.
La joven peliblanca guardo silencio, mientras analizaba a la nueva chica, por su actitud era evidente que se trataba de una mujer de alta mar, no había conocido a nadie se que comportará de esa manera y fuera y a simple persona de pueblo — es un juego bastante simple — respondió junto a una sonrisa, manteniendo la calma — colocamos cartas boca abajo, y apostamos, la carta de mayor valor gana — cerro su ojo derecho, a la vez que le ofrecía las cartas — ¿Quieres probar tú suerte? Te dejo prepararlas — estaba confiada en que no iba a perder, sabía cuando retirarse de una apuesta y cuando poder subirla.
Su atención estaba enfocada en la nueva chica, quería tratar de conocer sus mañas, sus gestos y poder aprender de ella, quizás de esa manera podría tener una nueva ventaja en el juego — podemos jugar una sin apostar, o apuestas bajas para que aprendas — abrio el ojo que había mantenido cerrado — ya sabes lo que dicen, la primera es gratis — y así empezaban las ludopatías
Maki D. Zen'in
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EL juego le encantaba, pero había pocas personas capaces de apostar a niveles que le satisficieran. A veces cartas, a veces ruleta, pero siempre en busca de emociones fuertes. Una de ellas era arriesgarse y perderlo todo siempre estaba en la lista de opciones, pero. Tenía solo un defecto. Era una maldita mala perdedora, su sonrisa se volvió intensa cuando vio la baraja le recordó a su niñez, en esa base marine. Jugando con su hermana.
Cuando se sentó en la mesa, sintió que el ambiente cambio, cambio por ella o estaba a punto de cambiar. La energía que proyectaba Maki era algo extraña, dura, tensa como si estuviera a punto de darte un puñetazo o un beso apasionado. Siempre fue y será intensa en todo lo que hace pues le dan placer las cosas bien hechas o más bien hechas con esfuerzo y energía.
La chica le explico el juego, y Maki solo asintió. Parecía un juego simple y divertido, anti tramposos… a diferencia de lo que todos podían pensar en intentar descifrar. Maki nunca hacia trampas, se dejaba llevar simplemente por su suerte o su fuerza después de perder. Tampoco era muy lista como para descubrir trampas y mentiras le resultaba algo demasiado emocionante el no saber que le depara el destino y sus vueltas llenas de peligro.
—… … … Déjame decidir… creo que… es mejor ponerle algo de emoción a todo aquello que se intenta, que te parece que simplemente empecemos con lo normal. Berries. Obvio cariño— Dijo finalmente con una voz melosa, sensual y provocadora, sus ojos se volvieron signos de berris y su espíritu pareció encenderse de verdad… deseaba… anhelaba divertirse en el azar… saco de su bolsillo un puñado de billetes los cuales golpeo en la mesa provocando que los tragos de todos se tambaleasen.
—PERO… antes…— Agarro la mano de la muchacha que servía y le cuchicheo algo al oído. Le había pedido algo de comer, algo liviano y una ronda más de tragos para todos, amaba ganar y demostrar que su suerte era superior. Pero también necesitaba amistades, sobretodo en ciudades en medio de la nada en islas perdidas en los mares.
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Una sonrisa se marcó en su rostro, el juego habia empezado y podría hacerse un poco más de dinero, incluso si tenía algo de suerte podría hasta comer gratis o perderlo todo en una mala mano. Sylvanas se inclinó un poco hacia atrás, retirándose la capucha que cubría parte de su cabello, dejando completamente aquella melena blanca al descubierto.
Sus dedos índice y medio golpeaban la mesa, como si tocara algún instrumento musical, debido a que tenían cierto ritmo, mientras observaba como hablaba con la camarera de algo que no alcanzo a escuchar, pero más tarde que pronto tendría las respuestas, ya que tan solo unos minutos despues de que se fuera, ella junto a otros, traerían lo que la nueva invitada habia solicitado
Soltó un leve suspiro, antes de empujar un poco de sus berries al centro de la mesa — vamos a agregar algo mas — agrego, mientras cerraba su ojo derecho, pasando a observar a todos los individuos con su único ojo abierto — el que pierda esta ronda, paga la comida de toda la noche, no las bebidas, solo la comida — era simple, pero un agregado muy valioso ya que el resto podría ahorrar un poco de dinero ¿no?
La joven peliblanca esperaba que cayeran en su plan, y que obviamente el destino la ayudara para que no fuera ella quien tuviera la desgracia de perder, ya que lo único que le acompañaba era lo que habia conseguido en las pequeñas apuestas anteriores, y unas cuentas monedas que le quedaron de la noche anterior — ¿les parece? — termino por decir, antes de fijarse en la chica, a quien le habia encargado de preparar las cartas, barajarlas y repartirlas, una tarea muy simple pero que si algo salía mal, podria quitarse las sospechas de encima y terminaría pagando ella, despues de todo era quien manipulaba las cartas ¿no?
Maki D. Zen'in
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Parecía una jugadora experta, Maki intentaba dar ese aire también, reclinándose, cruzando una pierna sobre la otra, echándose hacia atrás y tamborileando la mesa con cierto ritmo como si deseara dar un santo y sea bastante claro mientras su vista paseaba entre los rostros de cada uno, la peliblanca parecía la líder de todo este despliegue de apuestas, de echo Maki se había unido a una tripulación empujada por espectáculo, las cartas y lo artista de cada uno representaban. De hecho, su apodo era Queen of Spades no por su juego con espadas, sino por las cartas, su juego favorito, la brisca, pero este juego que parecían jugar… … … parecía más orientado a apuestas, azar más que nada.
La comida era simple, tablas de carnes secas, queso, aceitunas y tomates Cherry, todo cortado perfectamente, no era un local cualquiera al parecer, sino más bien una especie de bar con karaoke y mucha alegría y sazón. Algunas de las parejas en el fondo comenzaban a bailar aisladas muy en su propia onda y comenzaba a pensar que era un lugar bastante alegre, quizás podía convertirse en su favorito.
La oferta… si que era justa, ella había pedido bocadillos y una ronda, cervezas para todos, una negra otras rubias y todas deliciosas —Me parece… excelente, una grandiosa idea, pero… mañana me voy de la isla… que tal si es una doble derrota paga la estadía de hoy?... es algo?... que pueden costearse o son cobardes?— Quiso aumentar la apuesta. Tenía dinero claro, pero no estaba dispuesta a perder. Era mala… malísima perdiendo cuando le ganaban demasiado facil.
Maki tomo las cartas, miro a cada uno de los presentes y con una sonrisa belicosa comenzo a barajar con maestria, con velocidad y maetria, una destreza superior y llena de juegos de manos tan velocides que parecía que se multiplicaban. No haría trampa aun, no era tan malvada, pero no perdería —TU!... como te llamas?... ni nombre es Maki D. Zen´in de los piratas Olvidados… planeamos conquistar la Grand Line en poco tiempo, tu tienes pinta de ser una pirata igualmente.— Repartió un montón por cada uno de los presentes en la mesa, un tipo de barba naranja, otro con pelos parados como si fuera cantante de una banda de polkapunk y un tercero con cara de no tener idea de las habilidades básicas para vivir. Un bobalicón con cara de enfermo de la mente.
La más interesante era la peliblanca, mantenía un estilo único, uno que llamativo… será capitana de una tripulación? Había demasiados piratas estos días y algunos no prosperaban, no compaginaban y no se complementaban. Esta tenia idea de lo que hacía, quizás más adelante se encontrarían más allá de los mares cardinales.
Sylvanas
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Estiro su mano para tomar la bebida, mientras prestaba atencion a la chica que hablaba, agregando un poco más a la apuesta, una que ocasiono que dos de los cuatro otros sujetos, se retiraran de la mesa, quizas no tenían suficiente dinero o eran lo bastante prudentes para no meterse en problemas, por su parte Sylvanas, toco el saco de dinero que tenía en su cinturón, pensando si podría conseguirlo, pero una estafadora como ella era muy ideal poder mantenerse firma, mostrándose segura en lo que hacía o decía.
Bebió con tranquilidad, mientras su mirada se enfocaba en la manera en que barajeaba las cartas, pero apenas se dirigió a ella, sus ojos grises subieron a su rostro – ¿Pirata? – una sonrisa se marcó en su rostro, no era porque se burlara de ella, sino que le hacía un poco de gracia que le etiquetara de aquella forma – me llamo Sylvanas, y la verdad es que no – dejo su vaso sobre la mesa, con calma – solo me muevo de un lado a otro, sin etiquetas – movió un poco su cuello, como si se estuviera estirando.
Por un momento se quedó pensando en el Grand Line, habia escuchado historias muy interesantes de aquel lugar, como lo que era mejor conocido como el cementerio de los Piratas, y que solamente los más fuertes podrían sobrevivir alli, no le interesaba la chica pero si iba a dicho lugar, seriamente era una persona bastante fuerte – me sumo apuesta – se cruzó de brazos – si alguien quiere desafiar al Grand Line, me gustaría apostar todo contra esa persona – ¿era un choque de voluntades? Podria ser, indirectamente y no de manera intencional, pero le daba cierta emoción a la peliblanca de lo que podria ocurrir ¿la fortuna le sonreía a la Pirata o a ella? – bien Maki, reparte las cartas
Mientras esperaba por las cartas, arrugo un poco la nariz – ¿es cierto que todos los que van a Grand Line lo hacen persiguiendo un gran sueño? – pregunto con curiosidad, recordando un poco a los niños que jugaban a escondidas de sus Padres con ella
Maki D. Zen'in
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Maki podía ver a través de ella. Seguro no tenía un solo berri en esa bolsa, podría desenmascararla pero mejor no. Era emocionante hasta donde podría llegar la gente un tanto desesperada por algo de dinero Maki sonrió y bebió un poco y volvió a analizar la actitud de la muchacha peliblanca ensombrerada… le encantaba su estilo, quizás se conseguiría un sombrero para ella del mismo estilo.
—Artista antes que eso de hecho… pero si quemar iglesias, golpear marines, apuñalar gente porque me roba cosas y partirle la cabeza a unos okamas por pasarse de listos es ser pirata… pues… diría que si lo soy.— Tamborileo un poco más sobre la mesa
Su sonrisa se reparte entre todos aún más rápido que las cartas, su velocidad era espeluznante y cada una llego justo después de la otra como ordenadas milimétricamente. —No sabes lo grande y peligroso que es el Grand Line… creo que he escuchado más historias de esa parte del mundo que visiones en mis sueños he tenido… si alguna vez vas y estoy viva. Pues no sería malo que intentes unírtenos o quizá… tratar de vencernos… somos… los olvidados.— Dijo lo último con un gran orgullo naciéndole en el pecho.
Un sueño. Maki tenía varios sueños y ambiciones… —Es curioso que en este mundo lleno de sueños, movido por nuestra ambición serás la primera que me pregunta o menciona un sueño… tengo varios de echo… declararlos no cambia mucho las cosas de echo.— Dijo mirando las cartas y paseando por cada uno de los montones. Como si quisieran hablarle y contarle sus secretos… —Mi objetivo más inmediato es sobrevivir a esa maldita corriente mortal… ayudar a mi capitán… a quien amo con todo el corazón… y que nos reconozcan como ejes de la libertad… eso creo es lo más fácil. Mierda un 4…— Crujió sus dientes ante el montón que tenía el numero 4 mala suerte, aunque recién iniciaba el juego. —A largo plazo… coliseo… imagina… un coliseo de combate móvil. Uno que sea tan grande como para cruzar los blues, la red line y todo lugar que desee para librar combates. Justas mas bien. Un lugar donde puedas demostrar que eres la persona más hábil del mundo. ¿Qué te parece?... ese es mi sueño personal…— Dijo mientras dejaba la carta sobre el montón y tendía la mano a la muchacha para que sacar la suya.
Busco algo entre las ropas, algo pequeño y blanco, algo que le satisfacía y le relajaba, un cigarrillo. La demás gente continuo con sus cosas, sus bebidas, sus historias y Maki encendía el cigarrillo para fumar un poco. Le gustaba el sabor del humo penetrando en sus pulmones y necesitaba relajarse para contarle los últimos dos sueños y anhelos que mantenía en secreto.
… … …
—Tus sueños… cuáles son tus sueños y anhelos… peliblanca?— Pregunto cuando vio a la muchacha acercar la mano a las cartas.
Sylvanas
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Escuchaba con atención sobre las cosas que solía hacer, parecía ser una persona que no tenía a las consecuencias de sus actos, era curioso ya que algunas de las cosas que ha dicho, le gustaría poder hacer, enfrentarse a los Marines que dicen ser la justicia del mundo entero, que cuidan del inocente y solamente cuidan de aquellos Reyes capaces de ponerles algunos berries sobre la mesa, para terminar oprimiendo al pueblo mismo, al proletariado que trata de sobrevivir el día a día.
Aprovechando que la tención se concentraba en ambas, la mesa comenzó a vaciarse, hasta solamente quedar ellas dos, con una apuesta clara, y una conversación sobre el futuro — los olvidados — susurro, como si quisiera grabar ese nombre en su cabeza — trataré de no olvidarlos ahrrhahaha — comenzó a reírse tras aquel juego de palabras.
Tomo sus cartas, acercándolas un poco a ella pero sin voltear alguna de estas, las mantenía boca abajo — así que a pesar de todo te mueve el amor — mientras observa a aquella carta que le salió a Maki, recodo un poco a su antigua amiga Mogana, que en estos momentos debería de estar en alguna base de la Marina, recibiendo su entrenamiento, cerró sus ojos como si quisiera quitarse la imagen de aquella pelirroja, dejarla en la oscuridad que quedaba una vez cerraron sus parpados — no parece un mal negocio un coliseo — agregó, en referencia a sj último deseo — es un buen lugar para apostar, a lo grande — abrio sus ojos lentamente y una vez lo hizo, se marcó una sonrisa al notar que tenía un seis de trébol — y como me gusta a mí, parece que dejaras el mar del este invitándome en tu despedida — le guiño el ojo, no con segundas intenciones pero si en que había ganado aquella primera ronda, no sólo dinero sino también el hospedaje gratis y la comida ¿O habían acordado las bebidas?
Se inclinó un poco hacia atrás, pensando en los sueños, había escuchado muchos a lo largo de su corta vida, personas que querían ser Reyes Piratas, encontrar grandes tesoros o incluso, vivir sin limite alguno en el mar ¿El más loco? Habia uno que hablaba sobre una antigua leyenda, una isla llena de solo mujeres hermosas, las islas de las Kujas, sin saber Sylvanas que su origen se encontraba en ese lugar, para ella eran solo leyendas de hombres mujeriegos — si fuera al Grand Line, sería para colocar este mundo de cebeza — señaló al bardo quién cantaba no muy lejos de ellas — después de todo, solo quienes desatan la tormenta quedan inmortalizados en canciones y en historias — si quería soñar, lo mejor era hacerlo a lo grande y dejar un legado para las siguientes generaciones.
Maki D. Zen'in
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Las cartas eran lo de menos, las apuestas también, solo deseaba entretenerse... pero si podía ganar que mejor. Las cartas no solían estar a su favor… demonios un jodido 4… sus dedos vibraron alrededor de la carta con ira, pero no la que busca destruir, sonó aquella nerviosa, ansiosa y con expectativas de vencer, pero la suerte era algo demasiado esquiva para ella. su piel quemada como la mierda era prueba de ello. Que estuviera siempre sola era un indicio y la melancolía de cuando bebía era testigo de ello.
—Vale vale, Que es un nombre algo bobo, pero quien soy yo para juzgar al capitán, me da igual como nos llamemos mientras estemos juntos luchando por el futuro… un futuro libre, uno en el que hagamos lo que… quera… mos…— Se detuvo poco a poco, parecía que Maki había visto algo acercarse a la barra. Pero se sacudió la cabeza y se arrebujo un poco en las sombras de la mesa.
 El amor. Era algo extraño en su pensamiento, a veces creía que el amor era la luz cálida del sol acariciando su rostro, el suave viento dictándole el camino a recorrer, se guiaba por el corazón siempre, pero la gente al verla creía que no. que solo era un manojo de brutalidad y fuerza desmedida pero no. Maki era solo sentimientos desbocados y centrados en buscar y rebuscar algo para si, como una canción desesperada que ahuyentaba la desdicha para solo vibrar efímeramente hasta que el sentimiento desaparezca… por que nadie amaba mucho a Maki, no a ella y por ello amaba intensamente.
—Ne… gocio?...— Fijo su mirada en un hombre que paso por la barra y le susurro algo al oído al cantinero… —No te confundas cariño, no lo haría por negocio. No es una especie de forma para volverme rica ni famosa… en verdad… es… algo que me llama, siento que las espadas cuando cantan golpeándose unas con otras son capaces de seducirme, de llamarme. De… obligarme a vivir en medio de tanta muerte. Entiendes?— Menciono mientras devolvió la carta al montón algo decepcionada, pero con miradas furtivas en dirección al hombre que ahora se sentaba en un rincón algo sombrío y despreocupado.
—Bueno… cada pirata que se cree decente termina tarde o temprano en el Paraiso… o… en la horca.— SE masajeo el cuello mientras cambio por debajo de la mesa el cruce de su pierna. La gente comenzaba a alejarse de la mesa. Y chasqueo la lengua cuando vio que perdió la primera ronda de la apuesta. —No pasa nada, una caída, pero muchas mas por… … … desvelar. No me rendiré… … … fácilmente— Dijo distraída del juego de cartas, pero no de aquel que había llegado. Era evidente.
—Fama. Claro, muchas personas buscan eso, pero pocas son capaces de sacrificar lo necesario para alcanzarla. Y a veces… la vida misma es el precio… de cabeza… diría que es una forma de ser recordada pero no creo que se tenga la potencia suficiente para hacerlo. Para ello. Seguro que debería ser especial.— Volvió a tomar las cartas para volver a barajarlas, para repartir una vez más… esta vez haría tres montones por cada participante —Yo… solo soy una cantante de mala muerte con una gran cantidad de furia reprimida… espero tener lo necesario para marcar un antes y un después.— Le guiño de vuelta. Estaba… coqueteándole?... nah era su imaginación.
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