[Aventura T2][P.A] Por fabor alluda [Ryu Yamaguchi]
#1
Día 45 de Otoño | Año 17
Isla del Kárate


La Isla del Kárate suele ser conocida por los Gyojin y artistas marciales que la habitan. Allí, los guerreros y luchadores invierten años e incluso décadas en perfeccionar sus habilidades con los puños y las patadas, e incluso, con estilos de lucha que incluyen el kárate Gyojin. Al ser un lugar donde la gente va a hacerse más poderosa, suele recibir un gran número de visitantes; esto es bueno y malo a la vez, pues suele suceder que algunos de esos visitantes no son personas del todo bondadosas o si quiera concentradas en aprender. Esto lo aprenderían los gemelos Saki y Kenta pronto, y no de la mejor de las maneras.

Saki y Kenta eran dos mink. Sus miradas eran negras, de ojos pequeños y por ende parecían siempre ser inocentes. Y bueno. Lo eran. Apenas eran adultos y entre sus colas de tanuki, las ropas extrañas y la forma en que miraban para todos lados, como si estuvieran llenos de miedo, se notaba también que no eran propios de la isla y que no habían llegado allí con la guía necesaria. Esto fue suficiente para que unos luchadores los invitaran a su dojo para enseñarles. Pero contaron con la mala suerte de que fueron engañados, y en lugar de un dojo, fueron llevados a un callejón solitario donde los asaltaron y se llevaron sus pertenencias.

Fueron golpeados sin piedad, aunque se recuperarían al cabo de unos días. Mientras que Saki logró recuperarse al punto de no mostrar más que la evidencia de algunas magulladuras, Kenta todavía tenía un ojo rojo, le faltaba un diente y tenía que llevar su brazo izquierdo vendado para poder moverlo.

En este estado acudieron con los guardias marciales de la isla, pidiendo que se les diera justicia y que pudieran recuperar así sus pertenencias. Había elementos muy importantes que necesitaban para poder continuar con su viaje por los blues y no podrían zarpar de la isla sin ellos. Sin embargo, al tratarse de dos mink y de no tener nada de dinero que pudieran proporcionar a cambio, se les rechazó muchas veces en varios de los dojos que habían por allí. Quedaban los grandes dojos, pero por la experiencia de antes, se quedarían en una pequeña aldea comercial que había surgido allí para dar cobijo a los diferentes vendedores que comerciaban con sus recursos y recibían a los viajeros.

La tarde había llegado ya y el día estaba especialmente nublado, parecía que iba a llover. Sin embargo, el mercado seguía lleno de personas, algunos luchadores, otros simplemente transeúntes. Estaban sentados en un andén. Juntos. Solo se tenían el uno al otro. Y además tenían un cartón en el que habían escrito:

Unoz caratekas nos an rovado i golpiado queremos bolber a nuestro ogar por fabor alluda

Algunas personas miraban a los dos mink, ahora mendigos, y en ocasiones alguno que otro soltaba una risa o les arrojaba una moneda. Pero en general, nadie reparaba realmente en ayudarlos. Con la esperanza casi perdida, simplemente se mantenían sentados y juntos, Saki mirando al suelo y Kenta mirando al cielo. ¿Es que nadie pensaba en ayudarlos?

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¡Pastel de cumpleaños!
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#2
  No era capaz de recordar cada ingrediente que tenía que llevar al dojo, bueno ya saben a su propia casa, quería dejar suficientes víveres como para que si los necesitaban los alumnos del dojo y el propio sensei pudieran tener una estancia mas agradable cuando el mar y las misiones como revolucionario se lo llevasen de esas hermosas tierras que lo vieron nacer, es cierto sí, vivíamos tiempos convulsos en donde uno no sabía ya en quien podía confiar o no, pero sin duda había una mácula que no debía extenderse más, la ambición personal no podía superar al bienestar general.

En su zurda llevaba el bastón que usaba moviéndolo de izquierda a derecha y viceversa para palpar las zonas como lo haría un hombre invidente si es que este lo fuera realmente, y en la diestra cargaba una bolsa de tela con fruta, pescado, huevos y algunas especias, le habría gustado tocar su encendedor para relajarse pero su periplo de ir recorriendo la isla en busca de ingredientes se vio interrumpido cuando escuchó repetidamente a la gente hablar sobre dos animales a dos patas que hablaban y habían sido golpeados, con un tono que rozaba la burla el cual no le gustaba en absoluto a Yamaguchi. 

Caminó por todo el mercado hasta que en la distancia los observó eran como Gyojin pero terrestres... parecían pequeños mapaches, notó como su pulso se aceleró al ver el estado en el que estaban, se había prometido que nunca más sería una persona que dejaría pasar aquel tipo de incidentes, nunca más bajo su ''atenta mirada'' tendrían que sufrir razas menos queridas por el sistema, por ello caminó lentamente como si no los viera y al llegar dejó caer la bolsa aprovechando su usual torpeza, las frutas rodaron el pescado cayó al suelo envuelto en su particular papel para no manchar con la humedad el resto de cosas, el problema eran los huevos que al menos media docena se habían roto. 
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Y aquí vas otra vez Ryu, no te bastaba con ser ciego si no que además resulta que eres torpe, a ver si logro reunir todo... comenzó a palpar la tierra buscando los ingredientes cuando entonces levantó la cabeza y haciendo como que escuchaba el gimoteo de los minks ¿Qué captan mis oídos?, ¿Acaso hay dos personitas por aquí?, disculpen es que les he oído llorar y quizás es muy egoísta por mi parte Kusususu... pero necesito un poco de ayuda ¿Qué tal si nos ayudamos mutuamente? sugeriría para en parte ver si en el fondo tenían bondad, el trato no había sido despectivo los había tratado como personas sin más, a veces pensaba que el mundo debía ser ciego de verdad para que la gente no juzgase al resto por su apariencia. 
Disculpen mis formas, soy Yamaguchi Ryu, un pueblerino más, pero no puedo evitar querer ayudar a alguien si escucho que está mal, en lo que recogemos todo decidme ¿Qué os ha pasado? por suerte era una persona bastante amigable algunos incluso dirían que cuando comenzaba a hablar era difícil callarlo, pero ¿No es acaso la inacción el mayor problema que nuestro mundo padece? Es mejor ser tildado de un charlatán con buen corazón que de un pobre hombre apartado y frío. 
¡Viva la revolución!
#3
El contacto del extraño hizo que fuera Kenta el que reaccionara. Y por supuesto, no lo hizo de la mejor manera en un principio. Se espantó. Se espantó bastante. Tanto que dio un salto en el aire y gritó con terror al ver la bolsa de víveres caerse a su lado, pensó que ahora le iban a culpar por el accidente y se espantó tanto que no tuvo otra reacción que la ya mencionada... y por supuesto, esto también puso de los nervios a su compañera, Saki. Los gemelos iban a salir corriendo de allí, incluso dispuestos a olvidar las pocas monedas que les habían arrojado. Pero entonces oyeron al hombre hablar y se calmaron un poco.

Quien hablaría en respuesta sería, por supuesto, Saki. Aunque se había espantado al igual que su hermano, era la única que mantenía el pulso de su corazón lo suficientemente bajo como parap oder pensar en algo inteligible para el extraño que despedía un intenso olor a tabaco.

—M-mi n-no-nombre es S-s-sa-saki...m-mucho gusto. —Dijo avanzando hacia él—. Y-y-y él es m-mi herm-mano Ke-ke-kenta. —Y dichos los nombres aún con el miedo consumiéndola, ofreció su manita al alto -a su parecer- humano que les había saludado. Notó que tenía lentes oscuros y el bastón. Entendió la estupidez que había hecho. ¿Cómo iba a poder ver que le había ofrecido su mano?

Mientras Saki pensaba y saludaba, Kenta, quien ya se había relajado lo suficiente, corría y recogía con rapidez, aún en su estado, las cosas de la bolsa. Se le veía bastante hábil. Pero ahora se le notaba serio. Muy serio. Tan pronto como terminó de recoger las cosas, el mink se apresuraría para dejar la bolsa en la mano del hombre ciego; y mientras lo hacía, miraba a su hermana, como si la juzgara por lo que había hecho. Era notorio que el hombre no veía y ella se había puesto a ofrecer su mano sin más, ¿Cómo iba a darle la mano si no la veía? Tonta. Tonta. Tonta. Eso pensaba Kenta.

—Nos han robado, Señor Yamaguchi. Nos han robado y nadie nos ha querido ayudar. Lamento mucho que hayamos estorbado su caminar. He recogido todo y verá que no le falta nada. Lo sabrá por el peso. Sí. Sí. —Tenía una voz parecida a la de su hermana, pero un poco más grave—. No es que no quiera que nos ayude. De hecho agradecemos que, de todos, sea usted quien nos tiende una mano... —Recordó la estupidez de su hermana y se avergonzó. Saki reiría un poco ante la ironía— ...pero no quiero sonar grosero, ¿Cómo podría ayudarnos? Quienes nos asaltaron fueron al menos cinco. Y tienen más con ellos.

Saki asentiría y tomaría la mano de Ryu que sostenía el bastón con sus dos manitas. El recordarlo todo la hacía llorar ahora.

—Sabemos dónde se ocultan. Pero cuando fuimos, a Kenta le dieron una paliza. ¿Conoce usted a alguien que nos pueda ayudar? Por favor, hay cosas que nos quitaron que son muy importantes para nuestro viaje.

Kenta le siguió la palabra a su hermana. —Saliendo de este mercado por el camino que sale hacia la montaña, hay un dojo abandonado no muy lejos. Allí están los cobardes. Quise luchar, pero no soy tan fuerte. Si puedes hacer que alguien vaya y recupere nuestras cosas, te daremos todo...menos eso que realmente necesitemos. ¿Te lo podemos encargar?

Los dos ahora tenían ambas manos puestas en cada una de las manos de Ryu. Lo miraban a lo alto, aún pensando que él no podía verlos a través de sus propios ojos. Pero Ryu podría notar que estaban desesperados y que toda su esperanza estaba puesta en él. No quisieron hablar del trato que les habían dado lso guardias y luchadores de la isla, sin embargo, era claro que no tenían a nadie más a quién acudir y hasta el ofrecimiento más humilde y amable de un pobre ciego era para ellos un alivio que no habían podido recibir en días.



Mientras tanto, en un dojo abandonado, unos karatecas, aún vestidos con sus karate-gi de sus respectivos dojos, se reúnen para contar el botín que han reunido en la última semana, en donde no solo estan los bienes arrebatados a los hermanos mink. Estan de pie, formando un circulo alrededor de la pila del botín y, justo junto a ella, esta quien parece ser el líder de ese grupo. Son alrededor de una docena.

—Angus, ¿Hace falta más para construir nuestro propio dojo? Digo. Ese tesoro es más que suficiente, ¿No?

Ante la pregunta de uno de los karatecas, el líder lanzaría una poderosa patada, que derribaría al hombre, haciendo que ahora fueran solo 11.

—¡Idiota! No queremos un dojo cualquiera. Queremos un dojo de campeones. ¡Y por eso vamos a necesitar mucho más oro! UJUAUJUAUJUAUJUAJAJA.

Angus era un luchador temido entre su grupo, y había asumido el liderazgo luego de derrotar a quien había formado la pandilla aquella. Era un expirata que antes habia sido marine. Infeliz con las dos vidas, pensó que seria mejor intimidar a otros en u. Lugar donde los puños hacían la ley...

¡Pastel de cumpleaños!
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#4
Tragó saliva cuando saltaron, pero pudo ver como uno de ellos recogía diligentemente sus raciones, mientras la otra había mantenido la mano en el aire para intentar ayudarlo, en el interior de su ser algo se quebraba por dentro cuando pensaba que en la necesidad en vez de tenderles una mano le habían dado una paliza, se veía que el mayor había intentando proteger a la pequeña y por ello se había llevado la peor parte, cuando le acerco la bolsa y notó el tacto de la misma en sus brazo libre, la sujetó ya de pie con el baston en la zurda y la bolsa en la diestra escuchó todo lo que aquellos Minks habían pasado. 
[b]No es de necesidad profesar una disculpa muchachos, ¿Saki y Kenta? que nombre más bonitos. [/b]esbozaría una sonrisa acompañada de una elevación de cejas para mostrar menos preocupación relajación, algo que necesitaban aquellos jóvenes, al parecer les habían robado y ahora no tenían nada, el pequeño estaba tan desesperado que incluso teniendo la certeza de que un hombre ciego poco podría hacer, le había pedido con la angustia de aquel que no le quedan más opciones, que le tendiera la mano y lo ayudase ¿Qué clase de hombre sería si apartase mi camino de aquellos que me necesitan?, hizo amagos de palpar en el aire hasta llegar a una de sus cabezas y cuando tocó la cabeza de la chica que parecía ser la que tenía el brazo mejor les mencionó.  Claro que os voy ayudar, conozco a alguien fuerte que podrá hacer algo por ambos, pero no vais a quedaros aquí esperando, tomad mi bolsa de la compra y llevadla hasta un dojo que hay saliendo del mercado, a las afueras. se incorporaría una vez la bolsa fuera tomada por alguno de los dos pequeños minks. En el cartel vereis que pone mi apellido, Yamaguchi, era el dojo de mi padre y está regentado por sus alumnos, pero también está mi casa ahí, decid que vais en mi nombre, que teneís que dejar la compra ahí y esperarme, son amables os dejarán pasar. entonces sin más dilación saldría de esa escena memorizando las coordenadas que ellos le habían dado. 


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Se encendería el tabaco que se había llevado hasta la boca con su encendedor plateado, un objeto de gran valor sentimental para él, volvería a guardarlo en el bolsillo trasero de su pantalón, caminaba con cierta tranquilidad usando su bastón pensando en como las pequeñas manos de Saki minutos antes habían sujetado esa misma mano, esa mirada le recordaba a la de su amada, o mejor dicho su amiga ya que nunca logró expresar sus sentimientos antes de que ella abandonase el mundo, esa angustia e incertidumbre por no comprender por que el mundo les trata así. Salió del mercado por el camino que iba hacia las montañas tal y como Kenta le había dicho, no tardó en encontrarse con el dojo abandonado, el césped alrededor del dojo estaba alto, las paredes no estaban bien, descuidadas... encima de ser unos vulgares ladrones no mostraban respeto por un lugar de que debería ser la cúspide de la disciplina. 

No había puerta de entrada al dojo, quizás la humedad la había carcomido, o la habían arrancado para poder entrar, entró dando movimientos con su palo de izquierda a derecha y comenzó a escuchar los ruidos de todos, que se reunían ante aquel botín de cosas que claramente no eran pertenencia de ellos. Debo haberme confundido de camino sin duda, pensé que llegaría a mi dojo y resulta que he llegado a un sitio que solo huele a pis esperaba ser confundido como siempre por un mero ciego, nadie se esperaba al fin y al cabo que oculto en su bastón hubiera la hoja de una katana. Vengo por aquí quizás por error, y sin embargo me pareció escuchar algo de oro, no parece que esto sea una reunión de samaritanos, haceis mucho ruido y vuestro olor es repugnante, por lo que entenderé que sois gente que mancha el buen nombre de los dojos de verdad. realmente no sabía a que olían, su olfato era realmente malo, pero si podía escucharlos bien, su mirada estaba fija como si no viera pero los veía, simplemente actuaba como si se guiase por el oído. 

Os propongo algo, si hacéis por devolver lo que dos inocentes y peluditos amigos me han dicho que habéis robado, os daré un lugar en un dojo de verdad, con gente disciplinada, si no, tendréis que enfrentar la furia de un pobre ciego. el tono final se había vuelto una sentencia autoritaria, se mantenía a unos tres metros de todos, y esperaba no tener que recurrir a la violencia, pero si había que hacerlo esta vez no sería como en su infancia, si tenía que cortar, cortaría, el mal de raíz debe ser exterminado. 

¡Viva la revolución!
#5
Los dos mink escucharían las amables palabras del hombre ciego y partieron con los víveres hacia el sitio dónde se les había indicado. No estaban muy seguros de cómo les iba a ayudar ese hombre, pero habían puesto toda su confianza en él. Si dijo que les iba a ayudar, lo haría, y ellos confiarían en que él iba a lograr ayudarlos. Le dedicaron una sonrisa de agradecimiento y ambos luego partieron camino, no sin antes dedicarle unas palabras muy importantes que sentían en su corazón.

—¡POR FAVOR, CUIDESE!
—¡POR FAVOR, CUIDESE!



Volviendo a nuestro héroe, al entrar en el dojo de artes marciales, los hombres que estaban allí se pusieron en guardia. Estaban todos listos para el combate, pero al ver que se trataba solo de un hombre ciego, pronto se relajaron y hasta se podía escuchar risas de parte de ellos a la vez que él hablaba y les solicitaba devolver lo que se habían robado. Peor aún, cuando terminó de hablar y hasta de hacer un ofrecimiento de un dojo respetable, ellos escupieron a los pies del que, creían, era ciego. Uno de ellos incluso se adelantó para hablar, burlándose de lo que había escuchado.

—Vaya, vaya, vaya. ¿Con qué fuerza vas a venir tu a sermonearnos? Ni siquiera sabes porqué dejamos nuestros dojos y vienes a creerte mejor que nosotros. ¿Y tu quién eres? Solo un cegatón inútil. Jajajajajaja. Es más, deberías postrarte y disculparte por irrumpir en nuestro lugar porq-

No logró completar sus palabras, pues el otro sujeto, el que se veía que era el jefe evidentemente, había avanzado detrás del advenedizo de antes y lo había golpeado a medio discurso, lanzándolo hacia un lado mientras se paraba imponente frente al ciego. No dijo nada. Este era de los que se imponía directamente sobre otros a las malas. Y siendo tan veloz como era, sin detenerse luego de atacar al primero, lanzó una patada giratoria con su pierna izquierda justo después.

La patada la dio apoyándose en la pierna derecha y girando la cadera con potencia, haciendo el movimiento giratorio desde la derecha a la izquierda y poniendo la fuerza del impacto en su calcáneo izquierdo, que más que una patada, se movería con la potencia de un martillo. El golpe sería dado en el costado izquierdo del contrario, queriendo dañarlo tanto como fuera posible, aunque al ciego no sería capaz de empujarlo un solo metro. Sin embargo, se confiaría con la patada que había dado, pues consideraba que era lo suficientemente fuerte como para dejar en claro quién era el que mandaba.

¡Pastel de cumpleaños!
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#6
Parecía que la presencia del ''ciego'' en aquel lugar había sido tomada como una mera broma para el gran número de artistas marciales que había ahí, tal era el desconcierto que prosiguió a una serie de burlas, podía entenderlo pero eso significaba que lo estaban subestimando y eso era ideal , o al menos eso pensaba ya que pronto aquel coro de burlas fue silenciado por uno que parecía ser el líder de todos ellos y si no era el líder era al menos el que se destacaba por encima del resto como el ''Alfa'' en aquella manada de sinvergüenzas. 

No creo que puedas permitirte ir zumbando a los tuyos si lo que buscas es un dojo, he escuchado claramente como un golpe silenciaba a uno de los tuyos y tú...diría mientras observaba como el tipo iba acortando distancias, tenía que admitir algo, era tremendamente rápido tanto que en esa corta distancia fue incapaz de reaccionar, realizó una patada que había visto realizar a alumnos del dojo en otras ocasiones y esta impactó debajo justo de su brazo izquierdo, envolviendo sus costillas, por suerte para lo que tenía de veloz no lo tenía de potente, el dolor se esparció por ese lado sin llegar a fisurar nada. Tú eres el que peor huele sin duda alguna, patán de piernas rápidas. su diestra la llevo hacia el principio del bastón para moverlo de manera ascendente dejando liberar la hoja en su interior en un movimiento que haría salir de la vaina de madera la hoja y conectaría en el torso del hombre para producir un corte desde el torso hacia arriba yendo hacia el lado derecho del pectoral del mismo. 

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¿Por que había ido ahí el ataque? era más sencillo de que lo parecía, el hombre vestía un Gi de Karate habitual pero se creería un poco macarra o algo y lo llevaba un poco suelto y era la manera más sencilla de poder cortar carne sin apuntar a la zona de las vísceras, el pectoral era suficientemente resistente como para poder cortar carne y dar un aviso evidente, no era un ciego cualquiera más, bueno para empezar ni si quiera ciego... 

Tras realizar el corte, mantendría la hoja fuera en la diestra apuntando hacia abajo y en la zurda llevaba la funda de la misma que aún fingía ser ciego y la dejaba ligeramente apoyada en el suelo Vamos, dime donde estás, si hasta un ciego puede cortarte es que no debes ser realmente muy fuerte ¿No? quizás la provocación podía darle algo de ventaja, no lucía como el tipo más listo del corral y quería dañarle un poco el ego frente al resto de artistas marciales que acababan de ver como un invidente era capaz de cortar al que se declaraba como el más fuerte de ellos, que irónica y dulce era la vida a veces, visto lo visto ya que aquel hombre era un capullo integral iba a dejarlo tan herido como ellos habían dejado a Saki y Kenta, y es que sus palabras de ánimo mientras se marchaban aún resonaban en su corazón por lo que su espada se mantenía llena de seguridad en ese mismo instante. 

¡Viva la revolución!
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 458 - 22 = 436
Energia: 493 + 0 = 493
Espiritu: 111 + 0 = 111
#7
El ataque del espadachín tomó por sorpresa al luchador, quien dio dos pasos hacia atrás por el golpe, que ahora tenía un sangrado leve. Incluso llegó a tocarse la herida para poder ver su propia sangre en la.palma de su mano. Y por supuesto, esto no le gustó nada a aquél hombre, orgulloso como era él. No solo su ataque no habia servido, sino que además había sido atacado de regreso por ese miserable ciego. No. Ciego no. Mentiroso y estafador. Ningún ciego iba a ser capaz de atacar de esa manera. Después de todo, le habia atacado sin previo aviso y cuando tenía la guarda completamente baja.

Sin dar oportunidad a nada, volvería al ataque, pero esta vez con la intención de atacar un punto débil. Avanzó de vuelta y atacó de frente, como habia aprendido a hacer y como pretendía enseñar a otros a hacerlo. Usando los músculos de su torso, añadiría más potencia a su ataque, consiguiendo que fuera bastante rápido. La mano se cerraría en el último momento y formaría un puño que daria de lleno en la cara de aquél miserable espadachín. Esperaba hacerle tanto daño como le fuera posible.

Para un karateca, el orgullo de pelear con todo lo que se tenía era innegable. La verdadera gloria del guerrero se conseguía enfrentando al oponente de manera directa y sin trucos; era una manera de respetar también a quien se plantaba frente a él y poder salir con la victoria luego de ello, era no solo derrotar al otro, era ganar la reputación de ser más capaz que el enemigo y demostrar quién tenía más poder que el otro.

—¿Eso es todo lo que tienes? Vas a ser derrotado y tendrás que darnos ese dojo del que hablaste. Será nuestro. Solo la verdadera fuerza puede dirigir.

Y con ello dicho, volvió a asumir su guardia. Estaba listo para continuar con la pelea y no iba a caer para nada fácil. Eliminaría a cualquiera que fuera tan tonto como para enfrentarse a él. Vería a través de los ataques del enemigo y saldría victorioso. Esa era la verdadera forma de luchar. El verdadero Karate.

¡Pastel de cumpleaños!
[Imagen: o32YH2T.png]

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#8
Vale, no había entrenando con la espada durante varios años para terminar siendo el fiambre de varios Karatekas sin ningún tipo de control, entre la multitud observó que lo que eran risas y burlas se habían convertido en en estupor, el silencio se había vuelto el mayor de los sonidos estridentes que demostraban que pese a ser solo uno los estaba sorprendiendo. Aquel Karateka de músculos densos se había llevado la mano hasta el pecho para con cierta incredulidad comprobar lo que temía estaba sangrando, un golpe recto iba hacia él impulsado por la fuerza y la rabia del que acababa de sentir el orgullo dañado. 

Sin embargo no podía permitirse ser golpeado, su cabeza no era precisamente el punto más fuerte de su cuerpo si bien sus ojos no habían quedado ciegos cuando de pequeño fue atacado por aquel bandido, la zona de los huesos alrededor de su cara había sufrido bastante y los golpes ahí los sentía bastante más dolorosos, por ello había llegado el momento de mostrarle aquel patán de la pasta que estaba hecho, inhaló aire llenando sus pulmones y lo exhaló por un momento sintió como sus sentidos se afilaban como una katana, unos instantes sí, pero suficiente como para ver venir el ataque  de aquel tipo, movió ligeramente la cabeza apartándose de la trayectoria del ataque rival girando para quedarse de lateral a él pero teniendo todo su brazo en frente de Ryu, volvería hacer descender su espada para cortar la zona del biceps con una destreza mayor, tan singular que parecía saber donde tenía que cortar exactamente y como para aumentar la cantidad de daño que iba a producir.

La hoja surcó por su músculo otra línea carmesí lo suficientemente profunda para que fuera un dolor a tener en cuenta pero no tanto como para provocarle una herida permanente, debería haber sido más preciso pero no le quedaba otra, estaba haciendo lo mejor que podía sin embargo aquel hombre mas rápido que un torbellino poco a poco iba acumulando heridas. La primera herida iba por Kenta y esta ha sido por Saki, todavía no hemos acabado con esto, el silencio de tus chicos alimenta mi capacidad de oírte por eso he sido capaz de escucharte, quizás si hubieras apuntado a un sitio más grande hubieras impactado pero se ve que tampoco eres muy listo. tenía que asegurarse siempre de que su coartada como ciego quedaba intacta, la había mantenido demasiados años como para revelarla ahora, al menos esta vez se había librado de recibir el impacto, pero a su vez quería ir haciendo mella y seguir mintiéndole para provocarle y que dejase de apuntar a su cabeza. 

¡Viva la revolución!
#9
Sonrió en cuanto vio su golpe dar de lleno. Pero la sonrisa se le borró casi de inmediato cuando el nuevo corte de Ryu logró alcanzarlo y darle de nuevo, esta vez en el brazo. El dolor le hizo recoger el brazo por completo, que luego agarraría con su otro brazo. Era un corte que dolía más de lo que le dañaba en sí. Angus se sentía bastante molesto. Y ahora no solo por lo que le estaba pasando, sino que también por lo que decía el hombre. ¿Entonces sí era ciego? Vaya humillación.

Gruñó fuerte y quiso volver al ataque. Pero si no iba a lograr hacer que se rindiera así sin más. Iba a lanzar una patada baja. Así que volvió al ataque y se agachó. No debería poder verlo. No debería poder reaccionar. Al igual que los golpes anteriores, no debería. Así que estiró la pierna izquierda y se fue agachando a la vez que giraba, todo en un movimiento tan veloz que Angus no podría hacer mucho más que notar cómo el impacto buscaba darle en el pie de apoyo.

Y aunque logró alcanzar con el impacto, notaría que no fue suficiente fuerza para derribar al hombre. Pero era un daño que podía hacerle y retrocedería a su punto de guardia luego de ello, manteniendo su cuerpo ahora agachado para evitar que le fueran a atacar nuevamente desde arriba. No diría nada esta vez. Se mantendría callado, aunque las ganas de responderle sobre quiénes eran esos Saki y Kenta. Pues honestamente no recordaba realmente a nadie de los que asaltaba y no tenía la menor de las intenciones en hacer recuento de ello.

¡Pastel de cumpleaños!
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#10
Parecía que el aumento de sus sentidos había sido suficiente para evadir el ataque a la cabeza pero no era lago que pudiera hacer siempre, afinar su esencia para poder hacerle frente a un hombre más veloz era algo agotador sin embargo parecía que había una premisa, ambos eran más rápidos que el otro para atacar y estaba siendo un intercambio de ataques veloces que pocos podrían seguir, era por ello quizás que las bocas de todos estaban cerradas esta vez incluso la del Karateka jefe que había decidido lanzar un ataque bajo a su pierna izquierda, el impacto dolió pero no lo suficiente como para hacerlo caer o desplazarlo.

Ante toda acción había una reacción y conforme fue golpeado la hoja que apuntaba hacia abajo se dirigió hacia la misma pierna en afán de perforar la pierna del mismo esta vez apuñalaría como si fe una pequeña avispa se tratase la pierna de su enemigo, el movimiento fue veloz picar y retirar el arma notó que el arma entró pero no lo suficiente como para hacerle una herida de gravedad, sin embargo poco a poco su enemigo iba acumulando heridas peores que las que Yamaguchi tenía por lo que era evidente que la victoria estaba decidiéndose hacia un lado paulatinamente. 

¿Te mantienes callado? ¿Temes que pueda escucharte y esquivar? ¡Eres sabio! ¡Sin embargo solo tengo que reaccionar a tus ataques y ya está! ¡Vamos que he notado tu golpecito de mierda y te he apuñalado! ¡Lo noté! Kusususu... tenía que seguir jugando con su cabeza, agotarlo mentalmente, sacarlo de quicio para evitar que pudiera centrarse en otra cosa, si se mantenía distraído sus reflejos seguirían sin alcanzarle para poder esquivar sus ataques y si salía todo a pedir de boca lograría clamar venganza por todos los que fueron robados por aquella banda de Karatekas malotes. 

¡Y ESTO VA POR EL RESTO! ¡No voy a pararme con él! ¡Todos y cada uno de vosotros pagareis por robar el dinero de las humildes familias de esta isla! está bien, tenía que admitirlo, le gustaba saborear esa sensación de justicia que le llegaba con aquello de defender los ideales de libertad y buen corazón que tanto había entendido sobre la revolución aunque de momento tan solo pertenecía a unas guerrillas, en el futuro lograría entrar en ella, él lo tenía claro, su vida sería esa y empezaría por devolverle lo que le pertenecía a los habitantes de la isla y a la pobre Saki y Kenta. 


¡Viva la revolución!
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 436 - 22 = 414
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