Héroe o villano | Aventura T2 | Presente R.
#1
Reino de Samba | Selva Anozama 
Día 54 de Primavera, año 17
10:00 a.m. Aprox.


El despertar de la mañana puede traer consigo la esperanza o la tragedia, ¿Qué es lo que puede brindar el destino ante una situación caótica? ¿Qué es lo que alguien puede hacer para cambiar el caos por orden?. Un par de grupos armados y violentos, las águilas verdes y los jaguares rojos se denominan ellos mismos y  están surgiendo en las profundidades de la selva Anazoma en el Reino de Samba, sin embargo solo abusan de los turistas perdidos y residentes mas débiles e inofensivos. Alguien debe hacerse cargo de la situación, pues se están comenzando a armar con espadas, lanzas y demás armas, causando temor e intriga en los alrededores. Quien decida alzarse para dominar la zona o erradicar a ambos grupos lleno de novatos soñadores, podrá conseguir aquella recompensa que ha sido recaudada por robos por parte de ambas bandas. La selva se alza en su nuevo día que permite ver el roció de la noche y la humedad constante en sus cientos y variadas especies de flora, todo puede ser letal o todo puede ser incluso comestible, dependería mucho de la dieta que tenga quien la visite. Su espesor es tan denso como la maraña que esconde una cueva o como la paja de una granja enorme. Cada paso cuesta para los poco habituados.

Pero aun entre tanta abundancia de animales, plantas, flores, arbustos y demás tipos de insectos o reptiles, hay dentro de esta selva tan fructífera, húmeda y verde, ciertas zonas con bastos claros, con valles tranquilos, algunos por designios de un creador divino otro por obra de los seres más pensantes. Dentro de estas locaciones y separados por no muchos kilómetros (2km) se había erigido una banda que se dedicaba al trafico de armas, al robo y extorsión hacia la gente mas débil e incluso algunos turistas curiosos que podrían rondar por la selva. Si bien eran un grupo bastante grande y variado, carecían realmente de una fuerza que pudiera representar una gran amenaza, sin embargo su cantidad era lo que podría preocupar a cualquiera o atraer las miradas de otros o de alguien que quisiera hacerse son las pequeñas riquezas que esta banda había logrado obtener y por eso mismo terminaron separados formando 2 grupos, pues estaban los que ya se querían retirar hacia zonas mas pobladas y causar mas caos y otro grupo que buscaba aun mantenerse en la incógnita por más tiempo y fortalecerse, esa dicotomía de pensamiento llevo a los "Salvajes" como se llamaban anteriormente a dividirse y por ende comenzar a pelear entre ellos. 

La noticia de sus riquezas obtenidas de forma ilegal y poco honorable se comenzaban a hacer populares, pero también la de que había una separación y muchos pobladores y forasteros tenían la esperanza de que se mataran los unos a los otros, pues al final era un grupo de bandoleros que nadie quería encontrarse. Por esta misma situación  y en un día cualquiera, Sanemi Togue se encontró con la información, lo cual podría llamar la atención del pirata, miembro del grupo criminal Rakshasa, un tumulto de sujetos bastante interesantes, que comenzaban a forjar su camino. De igual forma que Sanemi, entendía que era una gran oportunidad de hacerse con un buen botín y comenzar a hacer notar su propio nombre junto con el de su tripulación, pues el era el segundo al mando, era tiempo de que comenzara a ser conocido en el South blue.


Ahora lo que acontecía en esa división, era dos pequeños valles compuestos por numerosas carpas echas de madera y distintas plantas que sirven para techo, sin embargo en ambos campamentos se podía destacar algunas atalayas e incluso cuartos bien cerrados y rodeados de fuerte madera, aunque no eran tan fuertes, ambas bandas no eran tontas y preferían tener un buen resguardo de sus recursos además de altas cantidades de miembros, pues en total podrían superar los 200, sin embargo no siempre estaban todos en el mismo lugar, pues al final tenían que estarse en constante movimiento para seguir aumentando sus riquezas, todo parecía ir bien aun ante la separación pues se habían ideado la manera de convivir sin dañarse. Pero quizá eso podría cambiar.  Así entre la selva boscosa es como se mantenían ocultos estas dos bandas, la espesa frondosidad de los arboles no permite que se introduzca la luz solar de forma adecuada, dando una sensación de tiempo nublado a cualquier hora.

Imagen de Campamentos


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#2
¿Qué implica ser parte de una tripulación? ¿Qué responsabilidades inherentes obtienes por el solo hecho de pertenecer a una? Si bien es un mundo libre, ciertas cosas no pueden escapar de cierta estabilidad, cierto control. Casi sin quererlo o pensarlo en algún momento, Sanemi se convirtió en el subcapitán de Rakshasa. Un grupo criminal que comenzaría a labrarse su destino en base a sus ideales, objetivos y la capacidad de poder seguir el camino que tienen por delante. Entender la forma de afrontarlos, no podía disminuirse a un pensamiento de “solo quiero divertirme”. De cierta forma, el hecho de obtener tal responsabilidad no le cerraba de todo al peliblanco, pero es parte de un todo. No deseaba ser visto como un ejemplo o tener un falso respeto, solo velaría por el bien común. Lealtad.

Era uno de esos días distintos, con pensamientos yendo y fluyendo de un lado a otro en un interminable río. Hace poco se enteró sobre dos grupos armados que se encuentran en la Selva Anozama, un lugar con una naturaleza bastante especial. Las águilas verdes y los jaguares rojos son los bandos que, pese a ser relativamente jóvenes, se comienzan a labrar un nombre por su forma de actuar y el crecimiento estructurado que iban manteniendo todo este tiempo, aunque precisamente una brecha en este punto hizo que se dividieran ¿Quién tenía razón? ¿Por qué se querían eliminar? Son cosas que de momento no importan, lo que llamó poderosamente la atención del peliblanco fue la recompensa que podría obtener de múltiples formas.

Nuestro protagonista se encontraba ya en los alrededores de mencionada arboleda. Llevaba un traje de color negro compuesto por una chaqueta de manga corta y un pantalón que no llega hasta abajo, además de unos calcetines hasta arriba del mismo color. Tiene unas zapatillas un poco altas de color azul metálico. Deliberadamente amarró una pequeña bolsa de dinero en su cintura que cascabeleaba cada vez que caminaba. Su intención era llamar la atención de cualquier grupo armado, el primero que se aparezca.

-Oe… este sitio apesta -Se quejaba, en sus palabras llevaba algo de sinceridad. El ambiente tan húmedo y la poca visibilidad le otorgaba a todo un ambiente bastante lúgubre. Sanemi no deseaba entrar en confrontación directa porque estaba explorando el terreno y entendía que su desventaja era clara. Muchos rincones o no, se prestaban para poder ocultar trampas, personas e incluso muerte. Por la cicatriz que lleva cruzando su rostro, podría interpretarse como un personaje rudo o alguien que simplemente sobrevivió a una catástrofe. Quien lo viera sería libre de interpretarla.

No estaba en sus planes dejarse atrapar sino llegar hasta un punto de los jaguares o las águilas. Su plan es bastante sencillo, y esperaba poder desarrollarlo con la fluidez que piensa. En cada andar trataba de pisar la mayor cantidad de hojas y ramas secas, dentro de las pocas que había, con el fin de generar ruido. Prestaba mucha atención con su sentido mejor desarrollado el olfato, esto siempre le ha permitido poder estar al tanto de objetos y personas. Ya estaba en lo profundo. Buscando un posible botín para Rakshasa, no estaba en sus planes que, dado el caso, regresara con las manos vacías.
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#3
La mañana parecía ir tranquila, otro día más donde esperarían la idea de alguno que haya visto algo o la iniciativa de alguien mas torpe, pero cuando se reúnen en manada esta clase de personajes se pueden sentir imparables, el mal se suele conjuntar de forma rápida a diferencia del bien, pero eso es solo un concepto que puede variar dependiendo desde donde se le mire, claramente lo que mas importaba era el interés en común que era la obtención de ganancias, dinero, recursos y objetos valiosos que sin lugar a dudas llamaba la atención de esta gente, quizá algunos no eran pobres, pero querían el camino fácil y haber unido a una de las dos bandas actuales les permitía seguir con ese sentimiento de poder y pertenencia, ya que en samba las variantes para sobre salir no eran demasiadas, te podías dedicar al cultivo de caña, a la danza, servir al reino y al gobierno o intentar ser una personaje de bien, pero como siempre había las opciones de convertirse en pirata, revolucionario o simplemente un maleante que quiere la vida mas sencilla a costa de otros. 

Un grupo de 40 agradables y ansiosos sujetos se encontraba patrullando la zona, divididos en dos su grupos de 20, eran nada mas y nada menos los miembros de las águilas verdes, que si bien tenían un conflicto con sus ex aliados, había un acuerdo de "alto al fuego" al menos en esa zona cercanas a los campamentos y también un acuerdo de no invadir territorio circundante.  Ambos grupos rodeaban el campamento durante horas como parte de su entrenamiento, tampoco es que fueran unos inútiles en todo, cuando se llegaron a encontrar en un punto algunos de los presentes escuchaban ruidos extraños las voces conformadas por palabras como: | ¿Hey alguien escucho eso? | y otras frases | ¡Tengan cuidado porque si son los jaguares rojos ya saben que tienen prohibido venir a esta zona!| Decía otro conjunto de hombres a modo de advertencia para quien estuviera cerca.  Por lo tanto uno de los subgrupos de 20 águilas verdes, comenzó a caminar en dirección hacia Sanemi mientras otro lo hacia en dirección contraria con la promesa de volverse a encontrar pronto.

| ¡Oye tu vagabundo vete de aquí! | Dijo uno que alcanzaba a ver a un hombre de cabello blanco y cicatrices, no dándole más importancia, si bien podían asaltarlo al parecer el primer hombre no tenia intenciones de tomarse la molestia de robarle a alguien que de lejos a unos 10 metros tenia la apariencia de un viejo golpeado por la vida, eso y que había bastantes arbustos por la zona. | Ya escuchaste viejo tonto... largo de aquí ¡ahora!| Dijo un hombre mas fornido que el otro y con el estaban otros 5 y así iban ir rodeando la zona alrededor del peliblanco si este no decidía huir. Poco a poco hasta ser los primeros 20 que habían decidido inspeccionar los ruidos que habían surgido de la selva. 

Todos los bandoleros iban armados con espadas y cuchillos, no tenían la intención de ser corteses con ningún intruso, pero la visión de que aquel peliblanco era solo un vago sin importancia les restaba ánimos de tener que darle una paliza al menos que ese "vago" no aceptara irse. Mientras esto sucedía el clima neblinoso parecía desistir un poco y el calor comenzaba a sentir con levedad en la selva Anazoma, sin embargo no era algo que pudiera preocuparle a alguien, sino el avanzar del tiempo. El ropaje que llevaban la mayoría o todos los miembros del grupo de las águilas verdes, era estilo militar en tonos verdes oscuro con marrón pero con un patrón de figuras de hojas en lugar de manchas como los militares. 

Imagen de Águilas verdes


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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 2098 + 0 = 2098
Energia: 1595 + 500 = 2095
Espiritu: 210 + 0 = 210
#4
Encontrarse con uno de los 2 bandos era la apuesta de Sanemi para poder desarrollar su labor del día. El aire comenzaba a tener ese giro tan particular que se da cuando las cosas se comienzan a mover o está a punto de suceder algo que puede marcar la pauta de inicio. Es particular como, hasta la misma naturaleza, se presta para este tipo de cosas, aunque eso es más una percepción psicológica a algo que realmente suceda. Esto le agregaba una inherente emoción sea cual sea el motivo que dispare esa impresión.

Sanemi comenzó a mover su nariz de forma inconsciente al percibir en la atmósfera algo que no era humedad o le rocío de las plantas. Trató de distinguir rápidamente de donde provenía ese tufo de sudor y poca higiene. Venía desde su espalda y, conforme pasaban los segundos, se iba haciendo más fuerte y pronunciado hasta el punto de indicar que era un grupo moderadamente grande, sin la posibilidad de poder contabilizar a todos por el simple hedor que despiden.

El peliblanco dibujó una sonrisa y casi de satisfacción al entender que sus acciones tuvieron la consecuencia que esperó, la llegada de una de las bandas hasta su punto. No pasó casi nada para que uno de ellos se refiera a él como un vagabundo mientras que uno de sus compañeros le insultara, no por la palabra viejo sino al referirse a él como un tonto -Oe… “mocosos” de mierda -Inició de forma sarcástica con su voz tosca con esa tonada con algo de locura. Sus ojos se movían de un lado la otro, mientras escuchaba, pero sobre todo olía como trataban de cerrarle el paso en caso decidiera escapar -Me pides que me vaya, pero ¿me bloqueas las posibles salidas? Eso no está bien… -Terminó.

Súbitamente se inclinó ligeramente hacia adelante, cuestión de nada en segundos y su cuerpo salió disparado contra quien lo llamó tonto y estaba rodeado por 5 personas más. Su lógica fue simple, de atacar al primero de ellos el grupo podría pensar siquiera en tratar de defenderse. Acortó la distancia en poco tiempo y, con uno de sus movimientos más usados, pegó un salto hacia adelante, lo que hizo que su cuerpo saliera en diagonal al fortachón y pudiera agarrar con su mano el rostro para luego con la inercia de su propio peso y movimiento llevara su cráneo contra el suelo.

-Muy lentos -Masticó. Las otras 5 personas intentaron atacarlo, pero entre la impresión del momento y su lentitud otorgaron el espacio perfecto para que el peliblanco pudiera propinar golpes a todos en distintos lados: mandíbula, hígado, costillas, cien y mentón. Todos y cada uno de los golpes con intención de simplemente dejarlos moribundo, a excepción de primero, ese fue el ejemplo.

Con el dedo anula de la mano derecha señaló a quien le dijo vagabundo -Tú transmitirás mi mensaje, quiero hablar con tu líder -Tras decir esto los demás salieron del trance de la impresión y comenzaron a arremolinarse con la única intención de atacar a nuestro protagonista, a excepción del primero que estaba pasmado. Y, de esa forma comenzó un intercambio brutal de golpes donde Sanemi estaba siendo claro ganador, no sin antes llevarse algunos cortes superficiales que rasgaron su ropa y dejaban una línea discontinua de sangre. La neblina se iba disipando de todo y mostró el cuadro de una única persona de pie. El joven vicecapitán de Rakshasa.

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#5
Las cosas se habían complicado para el grupo, de los 40 que habían salido a explorar la zona por precaución veinte de ellos ya habían sido derrotados por un tipo peculiar, aun no tenían información solo se sabia por que el tiempo de reunirse había concluido y por lo tanto la gente restante ya sabia que algo andaba mal. Sin mayor dilación dieron aviso a uno de sus lideres, el cual de primera instancia  pensaría que se trata de algún tipo de afrenta realizado por el grupo rival, pero después de tomarse unos minutos y bajo la discusión de otros lideres de las águilas verdes, tenían que tener precaución si los acuerdos ya se habían roto. Por lo tanto gracias a que uno de los dos grupos había sobrevivido a tal masacre ahora podían saber la situación en la que se encontraban. Mandando un mensajero al grupo rival, los jaguares rojos. Al mismo tiempo que se preparaba uno de los guerreros mas capaces de la las águilas verdes, para ir en apoyo de los aliados restantes.

¡No permitiré que nadie dañe a mis hermanos águila! 

No era algo que sucediera a menudo y las alertas ya se habían activado, si bien el grupo sabia moverse entre la selva con singular sigilo, el aviso no tardo en llegar también hacia el otro bando. El cual aun estaba por verse que podrían hacer al respecto o si ellos eran o no los culpables. El guerrero águila de mayor rango estaba alistándose para partir, la distancia no era tan lejana y gracias a sus conocimientos de la selva era capaz de llegar a donde se supone que podía estar el enemigo con relativa facilidad  y rapidez. Mientras tanto los demás del grupo restante se agrupaban esperando la llegada de aquel que era su aliado, ahora comunicados por Den den mushi. Pues no les tomaría por sorpresa aquello que tuvieran de enemigo. Advirtiendo a la vez que podía tratarse del otro bando o algo más.

El guerrero águila tenia un nombre el cual era Tizoc, este era un hombre corpulento cercano a los 2 metros de alto, de piel color apiñonada y grandes músculos marcados, fruto de una extenuante rutina de ejercicios y ser siempre el rival a vencer en su bando. También porta una mascara de águila con terminaciones de plumas alargadas que cubren parte de su espalda, todo su "outfit" va en color rojo con detalles en negro y blanco al igual que unos pantalones que parecen ser de piel, va desnudo por la parte del pecho, pues esta acostumbrado al clima de la selva.  Así entonces Tizoc se movió entre su territorio hasta llegar a la presencia de sus aliados restantes de la horda, con los cuales comenzó a dirigirse hacia donde se encontraba Sanemi, pues de ahí escucharon que venían los gritos y pedidos de ayuda que aunque varios escucharon tenían que cerciorarse de que tampoco fuese una trampa, lo cual comprobaron que no al no encontrar a sus otros compañeros en el punto de Reunión.

| ¡Oye tu! | Alzo la voz con mucha molestia| Pequeño renacuajo... no me andaré con rodeos... ¿te contrataron los jaguares rojos? | Dijo el guerrero con voz notablemente irritada y algo enfurecido al ver los cuerpos de sus aliados derrotados y dañados sin remordimiento alguno. | ¿Qué clase de idiota se mete a un territorio rival y permite alertar a sus enemigos?  | Bufo por unos segundos, molesto e inquieto por lo que sucedía. | No permitiré que dañes a ningún hermano mío... | Dijo el confiable Tizoc que estaba rodeado por sus propios aliados, todos ellos listos por si tenían que pelear, pero las circunstancias parecían ser otras, dejaría que el hombre peli-blanco diera respuesta alguna. | Con Tizoc de nuestro lado este tontiño ya valió madresiña| Decían varios de los ahí presentes. La distancia a la que se encontraban eran aproximadamente 10 metros de distancia entre una especie de camino formado en la selva, de unos 5 metros de ancho con una cantidad no medible de largo, rodeados de arboles y arbustos selváticos, huir de ahí no seria sencillo, solo había 2 maneras o correr hacia atrás o ir de frente.


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#6
Se puede decir que las acciones de Sanemi, hasta cierto punto, pueden ser descuidadas. Invadir un terreno rival sin tener mucha información podría parecer un suicidio en distintas circunstancias. El pensar correctamente estando en la zona del combate es algo que se debe desarrollar a base de experiencia, pero también con otros tipos de conocimiento adquiridos por distintos medios desde leer hasta escuchar. El clamor de la batalla puede sacar lo mejor o lo peor de cada persona. Tal como se pronosticaba, el caos se estaba desatando, entre los sonidos de agonía proveniente de las águilas que iban siendo derrotadas se identificaban varios sonidos de alboroto en distintas direcciones.

Sanemi se encontraba cerca de los cuerpos derrotados, y bastó unos minutos para que una gran figura se pusiera delante de él, separados por 10 metros. Llevaba el ropaje, lo que, a simple vista, es un águila de color rojo -Oe… oe… ¿no se supone que tu estúpido traje deba ser verde? quizás estés enfermo y no distingas colores -Se manifestaba.

Sus ojos se movían de un lado al otro analizando el terreno una vez más, no podía ver más allá de la espalda del sujeto y el largo tramo al frente o hacia atrás. Los árboles proporcionan una gran capacidad de ocultamiento, pero esto podría ser aprovechado por sus aliados. La forma de comportarse de quien ahora es su rival le daba un indicio de cómo podría actuar. Manifestaba que no dejaría que dañe a alguno de sus hermanos. El peliblanco solo retrocedió un paso, lo suficiente para colocarse entre los cuerpos caídos de las águilas verdes, entre 10 cuerpos no muertos, respiraban y sangraban. Distribuidos en un círculo con leves surcos entre ellos, lo suficiente para que Sanemi pudiera pasar libremente, pero no para que un cuerpo enorme pudiera desplazarse sin arrollarlos - ¿Vas tarde para eso no?

Al no tener idea de sus capacidades, ni la distribución del terreno hacia atrás, ya que es justo el lado contrario por el que llegó, buscó una brecha psicológica. Colocó su pierna derecha en el pecho de uno de los derrotados y presionó lo suficiente para que escupiera un poco de sangre por su boca y a la vez tosiera, esto indicaba que seguía con vida. Sanemi “cerraría el círculo de batalla”, buscaba crear su propio campo y ver hasta donde el rival llega por ayudar a sus aliados que la papeletea de héroe se la estaba poniendo ¿Qué haría? ¿Pasaría por encima para poder atacarlo? Y si el resto quisiera hacer nada, tendrían la misma disyuntiva. El pirata estaba listo para luchar en cualquier momento, su respiración se calmaba y sus ojos se centraban en todo, pero sobre todo en el fortachón. Es fácil dejarse llevar por su apariencia, por lo que entendía, hasta el momento que lo más probable sería un combate cuerpo a cuerpo.

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#7
Aquel hombre de cabellos blancos parecía desafiante e insolente, esa era la perspectiva del héroe de la selva y los bandoleros Tizoc. Cada respiro que daba, cada pequeño gesto que mostraba lo sentía como una provocación de alguna manera, además de que las pocas palabras que este decía, parecían cargadas de hostilidad, Tizoc tampoco era pacifico, pero no solía ser tan agresivo al menos que lastimaran a sus hermanos y compañeros, los cual podía verse casi que a simple vista. No paso tanto tiempo unos segundos en los que el tipo daba un paso para atrás y pisaba uno de los suyos, quizá moribundo o quizá noqueado o hasta sin vida, no sabia la crueldad y la capacidad de muerte que podría tener ese tipo que salió de la nada a molestarlos. Aun no tenia información de si era un asesino o un sicario pagado por el grupo de los jaguares rojos. 

| Tu que sabes de colores ¡si tu cabello es blanco !  | Decia con desdén y una mirada cargada de enojo| La madre tierra no quiso darte color porque... ¡seguramente no lo mereces! | Al mismo tiempo que esto respondía y podía ver que el tipo desconocido se acomodaba o atrincheraba de una forma metafórica entre los cuerpos del los caídos Tizoc haría una proeza digna de un héroe.  | Aun lado hermanos... | Menciono con singular tono de voz cargada de enojo y heroísmo, al mismo tiempo la horda de guerrilleros se hizo a un lado inmediatamente dejando un pasillo que seria aprovechado por el enmascarado águila, el cual corrió al máximo de su velocidad para luego impulsarse en el aire y dirigirse hacia donde estaba su rival. |¡ Comete esto desgraciado! | Tizoc había recorrido unos 3 metros usando su agilidad y luego realizaba un potente salto el cual le permitía elevarse unos 3 metros de alto pero con dirección hacia su enemigo así evitando dañar todo lo que estuviese enfrente y debajo.  Justo cuando se había acercado a su rival le propinaría una potente patada con su pierna derecha directa a la cabeza de su enemigo, como si de patear a un balón se tratara.

Los demás veían como el valeroso guerrero águila se alzaba por los aires y surcaba la distancia contra su enemigo con singular velocidad y una potencia física sin igual, cargado de una convicción única, sin perder de vista a donde estaba su enemigo y que este mismo se había  "clavado" entre los cuerpos pues ahora el se le podía dificultar moverse entre esos cuerpos, reduciendo sus posibilidades de escape. Tizoc se había movido desde  un inicio a una velocidad difícil de predecir por parte de su enemigo de cabellos blancos. El cual le seria muy complicado seguir con la vista las acciones del guerrero águila, el cual aparecía en el aire y frente a el con toda la intención de impactar su cabeza y de lograr hacerlo le daría una buena lección de humildad al enclenque que había osado visitar las tierras de los guerreros águila.
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