Dinero Sucio como el alquitran [Aventura Tier 1][Kazan]
#1
Día 13 de Primavera, Año 17. Hora: 20:30 hs
Localización: Reino de Briss, Foso de Briss, Punto de extracción Sur.

La noche había caído ya hace más de una hora, era el final del turno de la gente que había llegado a trabajar al mediodía y hora de que ingresasen las personas que trabajarían hasta las cuatro de la madrugada en el foso de alquitrán del Reino de Briss, el aire era pegajoso por la humedad, el calor y los olores que se reunían en aquel lugar donde el descanso era poco y la paga aún menor.
 
En cada salida se reunían los empleados de la ronda con su capataz para recibir el pago correspondiente por las horas trabajadas y seguir con su vida, al menos así era la mitad de las veces, hoy no era una de esas veces. El Capataz Philip Burgues-Edim estaba esa noche a cargo de la salida sur -Buenas noches, gusanos malagradecidos, sigan arrastrándose como lo que son.- saludó burlándose de los empleados allí presentes mientras detrás suyo un grupo de seguridad de aproximadamente una decena de soldados particulares le reían la gracia por miedo a ser los próximos objetivos de los abusos de Philip.
 
[Imagen: v4VfIuy.jpeg]
 
-Hoy les pagaremos la mitad del sueldo porque lo he visto holgazaneando mucho ¡Y al que tenga algún problema que se prepare para no tener ninguno más!- Gritó de forma autoritaria mientras sacaba de su espalda su pistola dorada apuntando a uno de los hombres, entre los trabajadores, que había dado un paso con intención de quejarse una enorme sonrisa vil se dibujaba en los labios del capataz mientras sus fríos ojos azules se entornaban desafiando al habitante de Briss, pero no fue necesario tomar acciones pues simplemente retrocedió con aquella amenaza.
 
El viento hediondo acaricio a todos los allí presentes e hizo ondear el cabello rubio que coronaba la sonriente cara del capataz que se sentía intocable, con tres bolsas de dinero colgando de su cinturón, el pago para los empleados en una bolsa, una segunda bolsa donde iba depositando el dinero que restaba de cada uno de los pagos y un tercer bolso con el dinero que había acumulado a lo largo del día probablemente.
 
A cada empleado que se acercaba se le daba solo la mitad de su dinero y se los dejaba marchar, los trabajadores estaban reuniéndose afuera de la zona de trabajo a un par de decenas de metros para quejarse de Philip a medida que iban saliendo mientras que la otra mitad esperaba su paga reducida en una triste fila que era recta a diferencia de las espaldas y espíritus de aquellos hombres que habían trabajado sin secar durante ocho duras horas. Entre aquellas figuras resaltaba un hombre de diez metros de altura, de piel azul y con cuernos, un hombre que se había infiltrado para comprobar el estado de la gente común en el reino de Briss, al menos en el foso de alquitrán.
 
Era la primera vez que el capataz veía a aquel individuo, e incluso si no le había visto ya tenía listo el reclamo apropiado para alguien “de su tipo” -Tu recolectaste poco para tu tamaño, deberías haberlo hecho mejor gusano de mar.- le regaño mientras que le extendía un par de billete, unas míseras berries que no cubrían adecuadamente la comida y hospedaje de un empleado que debería volver a pasar por aquello un día más.

Contenido Oculto

Off

El capataz con su gente
Código:
[b][color=#BF5741]-Habla-[/color][/b] / [i][color=#38A0C2]-38A0C2 Piensa-[/color][/i]
-Habla #BF5741- / -38A0C2 Piensa-
Cronología
  Responder
#2
El suelo tembló con gravedad contenida cuando los diez metros de masa azul azul se quedaron inmóviles ante el capataz, como una montaña inmóvil. Los dedos de Kazan, donde cada uno era mas grueso que el propio brazo del capataz, se cerraron lentamente alrededor de los billetes que Philip le extendía, pero no los guardó. Los sostuvo, observándolos con una curiosidad casi teatral; sabia a lo que venía alli y sabia que le iban a pagar poco estaba ahora bajo su mano aprovechar aquello. El humo de su pipa empezaría a girar lentamente alrededor de sus cuernos y mientras sus ojos pequeños, evaluaban al intento de hombre que había frente a el. "Otro tiburón de aguas poco profundas que se cree depredador porque nada entre peces mas pequeños que el ..." El aire era denso, no por el alquitrán, sino por la presencia deliberada del wotan que no se movía, parecía importarle poco el castigo que podria venir tras aquel acto.

[Imagen: mM0bjfM.jpeg]

-Por las profundidades...- Su voz retumbó, profunda y ronca pero pausada, dando a entender que aquellas palabras parecían tener mas peso de lo que aparentaban. Kazan se arrodilló con lentitud hasta quedar a altura casi humana, forzando al capataz a sostener su mirada. Los ojos entrecerrados del gigante azul brillaban con un inicio de ira contenida, casi como un aviso, evaluando al hombre que habia frente a el, como si se tratara de un depredador viendo si su presa merece la pena o no. -Esto debe ser un error, capataz. Seguramente quisiste dar pago completo pero te confundiste contando.- Una calada larga a su pipa. El humo se quedaría entre ambos. -Porque si no fuera error... entonces estarías robando. Y robar a quienes trabajan ocho horas sin parar tiene nombre específico.-. Dejó que el silencio llenara los pensamientos de quien estaba escuchando, necesitaba plantar las semillas poco a poco que el mismo llenaria. -Esclavitud ... Piratería ... ¿Te suenan ambos términos?.-

Extendió su mano libre, señalando las tres bolsas colgando del cinturón de Philip. -Y si ese fuera el caso, que te diferencia de aquel que roba en el mar. Al menos al pirata te lo ves venir de lejos- Su voz no subió de volumen. Los trabajadores en fila habían dejado de mirar al suelo, sus espaldas rotas parecían enderezarse poco a poco mientras el gigante azul decia cada una de esas palabras, como insuflando aire en sus corazones cansados. -Escucha bien, Philip Burgues-Edim: replantearse un error en el momento justo es algo que solo los mas valientes pueden hacer. Pero seguir realizando el error previo aviso ... he visto marineros morir por agarrarse a una tabla podrida en el mar.- Tocó con dedos gruesos las cuentas de madera de su collar, mientras humo de tabaco escapaba por sus fosas nasales. -Te ofrezco entonces una elección que quizás nadie te ofreció antes: Cuenta bien el sueldo de cada trabajador de aquí, creo que hubo un error que puede cometer cualquiera. Paga completo a cada hombre que se ha dejado la piel trabajando mientras tu estabas en la sombra. Demuestra que todavía hay algo bajo ese uniforme bonito.-

Se incorporó entonces, lentamente, revelando su escala completa: diez metros de musculo devastador que hasta ese momento había permanecido encogido para mantener un perfil bajo. La sombra que proyectaba bajo la poca luz que habia engulló a Philip completamente. Su Kanaboo descansaba en su espalda todavía, y era motivo suficiente como para hacer que varios soldados pudieran plantearse si atacarle ¿Merecia la pena morir aplastado por alguien que no se jugaría la vida por ti?. -O puedes aferrarte a esas bolsas como el marinero a la tabla podrida.- Otra calada profunda -Pero entonces tendremos conversación muy diferente, tú y yo. Y no será sobre errores de contabilidad.- Sus dedos rozaron apenas el mango de su garrote gigante, era un aviso ¿cuantos disparos podria aguantar un ser colosal mientras arrasaba todo aquel puesto?. "Dale una oportunidad. Como ese revolucionario me la dio hace años. Si la rechaza... entonces el demonio que tanto trabajo me cuesta contener tendrá propósito justo esta noche. Y ya dijimos que la violencia bien dirigida no es error, es salvacion".



Resumen
  Responder
#3
Cuando el silencio habitualmente solo interrumpido por el pesado andar de los trabajadores deambulando como espectros de inframundo avanzando en su eterno andar se vio alterado por la voz grave e imponente de Kazan, fue como si una vela se encendiera y como si un viento se levantara, algunas cabezas se alzaron inicialmente con curiosidad, como si las palabras del wotan fueran un recordatorio de algo que habían olvidado, algunos otros habían erguido sus espaldas para mirar lo que ocurría mientras sus músculos se tensaban en frustración, sintiendo un eco interior de sus propios pensamientos, antiguamente enterrados resonando en aquel momento con las palabras del gigantesco individuo de pequeños ojos y piel azul.

El Capataz Philip Burgues-Edim se veía sorprendido de que el enorme Wotan pudiera hablar, especialmente de una forma tan elaborada y llena de conciencia, una retórica respetuosa que le comparaba con delincuentes de forma deliberada para que tuviera la opción de recapacitar sobre sus acciones o simplemente retroceder pagando a todos lo que les correspondía evitando así cualquier conflicto o escalamiento en aquella situación, era una situación donde perder los estribos solo lo haría verse como alguien inmaduro o incapaz de contra argumentar las palabras de su "oponente" en el arte del dialogo.

Eso hubiera pasado por la mente de alguien sereno y centrado, por un oficial corrupto pero que entiende de límites, sin embargo en esos momentos el capataz estaba montado en un caballo de orgullo más grande que el propio Kazan, pues las palabras del pelinegro implicaban que ÉL, Philip Burgues-Edim, había cometido un error, o que lo que estaba haciendo era tan bajo como la piratería, algo que fuera cierto o no, ningún asqueroso gusano de mar sería capaz notar y por lo tanto, aquel individuo fumador de grandes cuernos estaba insultándolo directamente a la cara llamándole incompetente sin saber realmente de que hablaba, insultando sus capacidades matemáticas por ser un hombre pez codicioso y malagradecido  que no apreciaba el dinero que tan generosamente estaba dispuesto a hacer llegar a esos infra-seres que trabajan en aquel lugar extrayendo y revolcándose en el alquitrán como los animales de chiquero que eran.

La guardia del capataz no estaba habituada a que nadie se molestase en discutir con el rubio, era un hombre de muy mal carácter y había empeorado drásticamente desde que lo habían ascendido al puesto actual donde al parecer estaba acaramelando a alguno de los superiores con parte del dinero que recaudaba de los "errores" y "descuidos" de los trabajadores ocasionalmente, los guardias estaban allí para disuadir más que nada pero sabían que si algo estabula allí en aquellos momentos, como el temperamento de Philip, tendrían que tomar las armas y aquella idea era algo que la mayoría de ellos no quería ni pensar, sin embargo algunos estaban ansioso de patear a los "gusanos de alquitrán" de sentirse ellos mismos poderosos, influidos tal vez por Philip algunos habían comenzado a pensarse superiores a trabajadores como era aparentemente el Wotan, y deseaban ver el terror de aquellos a quienes podían pisotear, esa sed de sangre segaba parte de su racionalidad.

Philip tomo un momento para pensar luego suspiró, sorprendiendo a todos cuando dirigió su mano izquierda a no de los bolsos -Sabes algo... quizás he estado equivocado en mis métodos por algún tiempo...- comentó antes de alzar rápidamente la pistola por sorpresa y atacar al Wotan -¡Debería haberles recordado su lugar antes malditos gusanos de alquitrán!- Gritó furioso -Guardias, llénenlo de plomo y denle una paliza que nunca va a olvidar si llega a sobrevivir.- el grito fue obedecido y una andanada de disparos aleatorios fuero gatillados en la dirección general del gigante que hasta ahora solo había dicho la verdad y actuado con rectitud a ojos de todos trabajadores.

Off

Bélico defensivo/posicionamiento

Bélico ofensivo
Código:
[b][color=#BF5741]-Habla-[/color][/b] / [i][color=#38A0C2]-38A0C2 Piensa-[/color][/i]
-Habla #BF5741- / -38A0C2 Piensa-
Cronología
  Responder
#4
El estallido de pólvora rasgó el aire denso del alquitrán, y rompió el silencio que se habia creado tras las palabras de Kazan. Las balas silbaron, algunas rebotaron contra la piel azul con sonido metálico sordo, otras perforaron la túnica amarilla dejando agujeros humeantes que sangraban aquel liquido carmesí oscuro que tantas veces Kazan había emanado. El dolor era conocido, familiar como viejo compañero de cautiverio que Kazan había aprendido a ignorar décadas atrás en arenas donde sangrar era su dia a dia y gritar por ello era debilidad. "Mosquitos. Picaduras de mosquitos comparadas con lo que conocí en ese maldito circo de sangre..." Sus ojos pequeños se cerraron más, no por agonía sino por cálculo frío, detrás suyo había espaldas que recién comenzaban a enderezarse, espíritus que acababan de recordar que eran humanos y no bestias de carga, sobre todo había vidas en juego. No permitiría que esas llamas recién encendidas se apagaran bajo plomo de personas cobardes que no se revelan ante lo que nunca debe ser abanderado.

[Imagen: 9Fdu8tT.jpeg]

El suelo tembló cuando Kazan se desplazó lateralmente con velocidad que desmentía su escala colosal, diez metros de masa azul moviéndose como una avalancha, interponiéndose entre la horda y los trabajadores con precisión de quien ha protegido camaradas en cientos de batallas. Su espalda monumental se convirtió en una muralla, una sombra protectora que protegió completamente a los civiles detrás. Otra andanada impactó contra su torso, brazos y hombro descubierto. Sangre corrió por sus cuernos curvos mezclándose con el humo de pipa que aún colgaba de sus labios. -Por las profundidades...- Su voz retumbó más grave que antes, y el deje de ira que antaño lo había caracterizado; volvió. -Creí haberte ofrecido elección, Philip. Pero parece que prefieres tabla podrida.- Dijo solo con una decepción de quien ha visto este patrón repetirse, cobardía disfrazada de autoridad, violencia como única respuesta cuando lógica falla.

Kurogane descendió de su espalda con un movimiento igual de fluido que el propio de kazan a pesar del peso descomunal del kanabo. Siete metros de hierro negro tachonado con salientes romas que brillaban tenuemente bajo luz escasa de antorchas, siete metros de destrucción desmedida. El garrote se alzó lateralmente, no hacia el cielo, sino en trayectoria horizontal creando de esta forma un barrido demoledor apuntando a las piernas de Philip. "No lo mataré. Si es lo suficientemente hombre como para aguantarlo." La destreza con la que blandía el arma gigantesca chocaba brutalmente con su escala, cada músculo de sus brazos azules se tensó y parecía aumentar aun mas su tamaño. El aire silbó cuando Kurogane cortó distancia entre ellos, dos míseros metros, nada para alcance de siete mas la extensión del brazo de Kazan, buscando barrer extremidades inferiores del capataz, y los cobardes a sus espaldas, no para matar sino para incapacitar, para arrancarle capacidad de huir con bolsas robadas que aún colgaban de su cinturón como trofeos.

[Imagen: V79VSPn.jpeg]

-Los trabajadores están bajo mi protección ahora- declaró mientras su kanabo completaba aquel arco devastador que arrasó con todo a su paso. -Y tú, Philip Burgues-Edim, aprende la diferencia entre capataz y pirata, el pirata al menos tiene coraje de enfrentar consecuencias de su codicia.- Humo de tabaco escapó por fosas nasales. Sus diez metros proyectaban sombra que no solo cubría a Philip sino que engullía todos los trabajadores detrás.



Resumen


Bélico


Estadísticas


Posiciones
  Responder
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 865 - 48 = 817
Energia: 733 + 0 = 733
Espiritu: 87 + 0 = 87
#5
Al momento de oír los disparos el terror invadió los corazones de varios de los trabajadores allí presentes, sin embargo para un par de ellos el terror fue algo efímero, prontamente superado por la admiración de lo que estaban viendo, un par de ellos veían de frente el rostro imponente wotan, lo miraban con fascinación y respeto por ponerse entre ellos y los disparos de aquellos mosquetes que tiraban sin temor a errar.

Los miembros de la guardia del capataz estaban ya organizados y listos para disparar y hacían con gusto mientras sus compañeros recargaban y repetían la andanada de tiros en dirección al gigante de cabello negro, sin embargo no pudieron evitar tragar saliva y preocuparse, incluso los más envalentonados dieron un paso atrás mientras disparaban con más prisa a cada segundo tras ver el enorme kanabo empuñado en manos de aquella bestia marina que habían enfurecido.

Para un hombre como Philip, la idea de que se revelaran a su autoridad era inconcebible así que el concepto de que un "sucio gusano de alquitrán" fuera a intentar atacarlo no era tan siquiera una variable en el infinito universo de posibilidades que había dentro de su cabeza, por lo mismo no se había apartado del "objetivo" antes de dispararle y esperando que un individuo de diez metros cayera muerto o herido de gravedad simplemente por un par disparos se vio a si mismo sorprendido cuando esa no fue la realidad. Dolor, mucho dolor y el sonido de algo partiéndose de forma que nunca había escuchado antes, su cuerpo girando en el para caer a los pies de sus hombres, mareado y sin entender que ocurría del todo Philip les grito -¡¿Qué hacen poniéndose por sobre mí? Sigan disparando idiotas!- como si tuviera algún sentido, la adrenalina y confusión lo mantuvieron furioso y centrado por un momento, solo para dar un par de disparos rápidos al cornudo "agresor".

Entonces algo comenzó a doler y Philip sintió como uno de sus hombres lo sujetaba intentando levantarlo del suelo con ayuda de otro a su lado, ambos intentando retirarlo como si fuera un soldado caído, una completa tontería en opinión de Philip -¿Qué creen que hacen pusilánimes?- dijo con incredulidad ante el atrevimiento de sus subordinados, pero el rojo de su rostro se drenó con rapidez cuando miró para abajo en un instante de tener la cabeza colgando al ser levantado.

Sus piernas, ambas estaban torcidas y giradas en una dirección que las piernas de un hombre no deberían de tener en ningún momento, una de ellas incluso tenía un doblez extraño como si la misma hubiera decidido que era momento de formar una letra zeta (Z) mientras lo arrastraban lentamente. Entonces comenzó, un grito y llanto digno de la más miserable de las almas en pena del tártaro, algunos podrían confundirlo con el poder de una fruta del diablo por lo ensordecedor de aquel lamentar, solo era el llanto de un capataz.

Por su parte muchos de los trabajadores corrieron dispersándose en diferentes direcciones al oír el primer tiro, algunos huyendo de la escena completamente, pero uno de los que estaba dentro del predio no pudo evitar que su admiración por el hombre de piel azul lo envalentonara e hiciera que tomase la delantera, gritó llamando a sus compañeros y señalo un carro de transporte de alquitrán, grande y pesado y comenzaron a empujarlo para llevarlo junto al Wotan -No te preocupes por ellos, que tomen cobertura con nosotros aquí.- dijo aquel envalentonado hombre mientras los hombres tomando resguardo de los disparos detrás del vehículo.

Los miembros de la guardia de Philip apenas habían logrado saltar o arrojarse cuerpo a tierra en su momento para evitar el golpe del gigante, pero no parecía que fuera seguro que tuvieran la posibilidad de esquivar otro ataque si se centraba en ellos directamente.

Resumen

Off
Código:
[b][color=#BF5741]-Habla-[/color][/b] / [i][color=#38A0C2]-38A0C2 Piensa-[/color][/i]
-Habla #BF5741- / -38A0C2 Piensa-
Cronología
  Responder
#6
Los proyectiles siguieron saliendo disparados y silbando, perforando el aire denso y cargado, asi como la carne azul con la misma intensidad que una ola golpearia un acantilado inamovible. Kazan no se movió de su posición, sabia que de hacerlo alguna bala daría a algún civil y jamas se perdonaria eso. La sangre corrió por sus brazos, su torso, manchando el amarillo de su túnica con aquel liquido de vida rojizo. El dolor era real, cada impacto un recordatorio de que pese a su tamaño y resistencia no era invencible, pero distante, muy a lo lejos estaba aquellos recuerdos que volvia aquel dolor algo pasajero. "Disparen todo lo que quieran. He tenido entrenamientos peores que este, miseros gusanos." Detrás suyo, el carro de alquitrán resonaba con impactos, sus ojos fijos en la espalda gigantesca que los protegía, una espalda que jamas iba a caminar lejos de los desfavorecidos.

[Imagen: sjGmmIP.jpeg]

La pipa cayó de sus labios cuando realizó una mueca de dolor, y la brasa se extinguió en un siseo final. Kazan inhaló profundamente, el aire hediondo alquitranado con el humo y el olor de su propia sangre. -Por las profundidades...- Su voz retumbó más grave que nunca. -¿Cuanta pólvora necesitáis para entender que no podéis lograr nada frente a mis ideales?- Kurogane se deslizó de su hombro, siete metros de hierro negro descendiendo hasta golpear suelo. Fue una declaración simple y brutal, el demonio que tanto trabajo le costaba contener acababa de soltarse.

[Imagen: xnBfmme.jpeg]

Avanzó y cada paso era terremoto controlado, eran diez metros de furia azul cerúlea que hacian un total de quince toneladas, cerrando distancia con horda que aprendieron diferencia entre disparar a blanco estático y enfrentar a un muro que venía directamente hacia ellos. Tres, dos metros ... y kurogane se alzó lateralmente. El aire silbó, luego rugió cuando el arma gigante cortó distancia con velocidad que desmentía el peso que podria tener. El primer guardia intentó arrojarse al suelo pero fue tarde ya que Kazan llenó todo el espacio, pie azul plantándose junto a él mientras Kurogane completaba su arco de una manera imparable. Impactos resonaron, cuerpos contra hierro y hierro contra suelo. Al acabar el ataque las armas de los guardias se encontraban partidas en el suelo.

-Tienen dos opciones- declaró Kazan mientras Kurogane completaba barrido, dejando tras su ataque guardias inconscientes o peleando por levantarse. Su mano libre se extendió hacia soldados restantes, como si con esta misma pudiera agarrar a todos aquellos y levantarlos. -Huir ahora con piernas intactas... o unirse a su capataz en aquellos gritos de dolor por comprender que la tiranía nunca prevalece.-. Los civiles comenzaron a asomarse desde el carro, ojos brillando no con miedo sino con algo peligroso para cualquier régimen autoritario y corrupto, fe en que un cambio a mejor era posible. Las tres bolsas colgaban del cinturón de Philip, a solo metros de distancia, esperando ser devueltas a manos que realmente lo merecian.

Resumen


Bélico


Estadísticas
  Responder
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 817 - 54 = 763
Energia: 733 - 100 = 633
Espiritu: 87 + 0 = 87
#7
El pánico no se disipa simplemente con el cese de la violencia, pero incluso mientras los disparos continuaban los hombres y mujeres que trabajaban en aquellas terribles condiciones que se habían alejado lo suficiente para sentirse seguros miraban atrás, a sus compañeros protegidos por el enorme titán azul y aquel carro de alquitrán que tantas veces muchos de ellos habían tenido que empujar o ayudar a conducir.

Las personas más cercanas al conflicto estaban asustadas, el sonido de los disparos, el olor de la pólvora y la sangre eran cosas a las que no estaban acostumbrados, eran ciudadanos comunes y corrientes, trabajadores que hacían su jornada y regresaban a sus hogares, pero estando allí, en el fragor de la batalla había algo relajante en la presencia del cornudo fumador, era como si ya estar del otro lado del fuego, les quitase un peso de sobre sus hombros, otros estaban hechos un ovillo en posición fetal escondidos rogando por sus vidas y unos pocos se planteaban si había algo más que pudieran hacer.

El poderoso impacto del Kanabo había arrastrado y derribado a la mayor parte de los guardias del Capataz, arrojando también al susodicho al suelo una vez más, haciéndolo llorar por el dolor de su pierna al caer al suelo -¡Basta, basta por favor, no lo volveré a hacer!- gritó desde el suelo Philip mientras lloraba, arrojando las bolsas de monedas en la dirección general de Kazan -Vámonos, sáquenme de aquí, necesito un médico urgentemente, no se queden tumbados.- reclamo a los que habían tenido la desgracia de estar en el lado opuesto al beligerante wotan.

Entre los soldados que seguían en pie, uno de ellos miró a Kazan, lo miró a los ojos por un momento mientras hasta que los gritos de su superior le hicieron regresar a ayudar a sus compañeros caídos a levantarse apoyándose entre ellos o contra aquel silencioso soldado que había guardado su arma mientras veía la mirada y acciones de aquel que había sido llamado "gusano de mar" antes de partir.

Los lamentos lastimeros de los guardias apartándose para ir a lamer sus heridas mientras arrastraban como podían a sus capataz herido que lloraba mientras ladraba dolorosamente con cada tumbo o movimiento brusco que realizaban para en su patética retirada.

Tomaría un tiempo hasta que los hombres y mujeres que habían huido regresasen, mucho menos tardarían en salir de su escondite los que habían tomado resguardo contra los disparos. Allí estaba ahora nuestro héroe, inspirador de terror para algunos y de valor para otros, una figura que había causado un conflicto que aquellas almas en pena no hubieran deseado anteriormente o que hubieran sido incapaces de soportar verse involucrados hasta donde sabían, ahora sabían que habían sobrevivido y que era posible, en sus corazones había esperanza o desesperación, solo ellos lo sabrían.

Pero mientras la gente salía de sus escondites, tres bolsas con dinero yacían a disposición de Kazan ¿Qué haría con ellas? Les daría el dinero de los sueldos y la mitad que se estaba quedando Philip para que lo repartiesen mientras se quedaría con el dinero que ya había obtenido el capataz de forma ilícita? ¿Les daría su parte a los empleados y nada más? ¿O se llevaría todo para sí mismo? Eso quedaría en la conciencia del gigante sangrante una vez que tomase la decisión que quisiera.

Off
Código:
[b][color=#BF5741]-Habla-[/color][/b] / [i][color=#38A0C2]-38A0C2 Piensa-[/color][/i]
-Habla #BF5741- / -38A0C2 Piensa-
Cronología
  Responder
#8
El silencio después de una batalla, si es que a aquel desfile de golpes por parte del azulado se le podia llamar de esa forma, era más asfixiante que el fragor que lo precedía. Kazan permaneció inmóvil mientras los guardias que quedaron mas indemnes arrastraban a su capataz. Sus ojos entrecerrados siguieron la retirada patética, el líder gimoteando, soldados cojeando, bolsas arrojadas al suelo como método disuasorio de que todo allí había acabado. En el cuerpo de Kazan se propagó un cansancio antiguo, un cansancio que le resultó familiar, pues era el generado cuando todo su cuerpo se relajaba tras estar tenso en una pelea. "Y así termina todo siempre, la gente se empeña únicamente en atender a base de golpes" Sangre goteaba de sus heridas y el dolor era rítmico recordándole que hasta el sangraba.

Se arrodilló lentamente hasta quedar a una altura donde los civiles pudieran mirarlo sin necesidad de estar siempre mirando hacia arriba. Su mano libre recogió primero su pipa caída. La limpió contra su túnica ya manchada y el buscó tabaco en su bolsillo interior. Encendió de nuevo la brasa con su pedernal y así el humo llenó sus pulmones calmando nervios erizados. -Por las profundidades...- exhaló humo. -Olvidé cuánto odio tener que recordarle a la gente a base de violencia.-

Las tres bolsas descansaban ante él como acertijo moral. Levantó su vista hacia los trabajadores que emergian de sus escondrijos y supo que cualquier decisión que tomara aquí definiría si era liberador o simplemente un opresor con un discurso mas trabajado. Recogió las tres bolsas y se alzó a altura completa nuevamente para que todos pudieran ver. -Escuchen bien, todos ustedes- carraspeó debido al humo. -Estas bolsas contienen tres cosas: sus sueldos completos que Philip intentó robar hoy, el dinero extra que ya había acumulado robándoles anteriormente... y una pregunta.-

Caminó hacia el carro de alquitrán, y depositó las tres bolsas sobre superficie manchada de brea. Señaló cada una mientras hablaba como si fuera un maestro enseñando a unos crios que acababan de conocer el mundo. -Primera bolsa: sus sueldos de hoy. Esto les pertenece por derecho. Lo distribuirán entre ustedes como Philip debió hacerlo desde principio.- Empujó esa bolsa hacia el hombre valiente que había organizado traer el carro. -Segunda bolsa: dinero que Philip robó días, semanas, quizás meses. También es suyo, pero...- pausó dandole otra calada al tabaco, -¿lo dividirán equitativamente o dejarán que quienes gritan más fuerte tomen más? Esa decisión revelará si aprendieron algo hoy o simplemente cambiaron un tirano por docena de tiranos menores. En cuyo caso tendré que pasarme a recordar que pasó aquí hoy- Esa bolsa quedó en centro del carro. -Tercera bolsa...- la alzó, sopesándola, y luego la guardó dentro de su túnica. -Esto lo llevaré a quienes pueden usar estos fondos para asegurarse que ningún Philip vuelva a pisotearlos. Hay gente peleando guerra mucho mas grande que esta escaramuza, liberando no solo un foso sino reinos enteros. Si creen que merezco quedarme con esto solo porque fui más fuerte hoy, entonces no entendieron nada.- Tocó sus cuernos con mano libre mientras procesaba lo que acababa de hacer.

Miró sus manos azules manchadas de sangre y exhaló humo lentamente. -La fuerza sin sabiduría y templanza es tiranía. La libertad que se regala sin enseñar a defenderla muere pronto. Ustedes sobrevivieron hoy, pero mañana Philip será reemplazado por otro capataz y otro después y así cada dia. ¿Vivireis agachados bajo sombras de tiranos toda la vida?- Se giró hacia la salida, kanaboo descansando nuevamente en su hombro. Antes de alejarse completamente, miró sobre hombro hacia el valiente que había traído el carro. -Si alguien pregunta quién hizo esto, díganles que fue alguien que también fue gusano una vez. Y que demonios, lo sigo siendo; y si preguntan un nombre: Kazan "Marea azul".- Una última calada a pipa y Kazan comenzó a alejarse de aquel lugar.


Resumen
  Responder
#9
✓
Aventura TX: Completada


Recompensas Narrador (HIIRAGI)

— Puntos Mugiwara: 6

— Puntos de Rol: 10

— Berries: 15000


Recompensas User (KAZAN)

— Puntos Mugiwara: 5

— Reputación: 10

— Atributos:

— Berries: 10000

STAFF DE NAKAMA NO MI
  Responder


Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)