Fic | Fragmento de memoria 7.0
#1
La lluvia seguía cayendo gota a gota con su propio ritmo y ahogando otros sonidos, todos éramos un ruido, ruido de diferentes tamaños y formas. La sustancia que compone a cada ser de este mundo tan complejo es la misma, pero no es la misma cantidad, ni la misma utilidad. Cautivante y que misterioso "éter" yace dentro de nuestras propias existencias. Dharma sabía que hoy era un día importante, no solo por la evidente formación de una tripulación y porque estaban a escasos minutos de obtener un paso más en la formación del concepto en su totalidad. Pero había algo interesante en cada uno de sus compañeros, más allá de la sangre compartida y más allá de la utilidad de sus habilidades de unos con otros y estos Nakamas que el destino le había servido, eran sin duda alguna parte de lo necesario para sus propósitos y algo así mantenía con cierta satisfacción al Zar de la capa roja. El cual se disponía a caminar entre la lluvia junto a sus compañeros, escuchando de a poco la conversación de Kyo con Evie y también las palabras de Kaizer que resonaban entre todos.

|Suena bastante simple y si Kaizer se controla lo será más Hmm...|

Con un pequeño murmuro a tono de broma era como respondía Dharma las palabras de su primo y de Kyo, pero había razón, Kaizer a veces era muy alegre y se le podían escapar algunas palabras, no es que fuera tonto, pero realmente era algo despreocupado a su manera, pues Dharma igual tenía ese afán por la confianza, ambos eran Zar y la confianza en sí mismos era algo que abundaba en esa familia que tenía herencia de prodigios, cada generación había destacado en algún punto, hasta político o económico, el turno de estos primos era de un tinte más rebelde, ellos abandonaron la comodidad y el futuro más sencillo por una vida de aventuras y un propósito más allá de lo mortal. Sin más que decir y habiendo escuchado a los ahí presentes, el Zar que cada vez estaba más mojado entendía lo que estaba por ocurrir, un pequeño asalto a un barco, algo que en esencia es muy "piratesco" y había la confianza de que su Capitán tenia bien planteada la estrategia, quien más que alguien que tenía sus años curtidos en esta isla y habiendo presenciado ese tipo de situaciones, la confianza era bien justificada, solo quedaba seguir hasta llegar al punto adecuado.

Mostrarse su miedo no era algo común en ella. De hecho, desde que conocía a Kyo jamás llegó a pedirle ayuda, pero, ahora, lo que más le angustiaba era perder la escasa libertad que con esfuerzos había conseguido. Asintió en silencio e, internamente, decidió que desde ahora  los seguiría a donde fuera.

Permaneció en silencio mientras el nuevo ‘‘líder’’ exponía cuál sería el plan para seguir. Por alguna razón no le sorprendió que no tuvieran una mejor estrategia que asaltar un barco para tener cómo huir de Reino de Briss. Sí, bueno, dejar atrás la ciudad podía implicar cualquier trasfondo, pero jamás imaginó que sería uno tan literal como volverse unos rufianes de una.

Trató de quitar los mechones de cabello que se pegaban a su rostro, sintiendo como escurría con la lluvia que parecía arreciar con cada segundo que pasaba. Tal vez debería plantearse el recortar esa melena que le llegaba casi hasta los talones, aunque ese sería un problema para cuando hubiesen escapado.

Sin duda eran un grupo bastante peculiar. Ambos Zar eran tan opuestos como el día y la noche; sin embargo, había algo en ellos que le resultaba misteriosamente reconfortante. Por supuesto, en estos momentos no podía ponerse a reparar en las emociones, pues su fuente de la sabiduría era lo único a lo que debía aferrarse.

No pudo evitar soltar una risita a los comentarios de Kaizer, preguntándole a los Dioses si  en serio tendrían una posibilidad de salir de ahí con sus personas intactas. Sabía que Kyo tenía alguna gracia fuera de sus aptitudes en la cama, pero no estaba segura de qué tan buenos serían los otros dos, y si ella podía ser de verdadera ayuda.

| ¿En qué puedo ayudar? |

Sólo esperaba que no fuera como chivo expiatorio. 

Aquellos extraños sujetos seguían su andar por las desoladas calles de Reino de Briss a tiempo que escuchaban el plan relatado por Kyo. Por su parte, comenzó a sentir algo extraño... más bien llamativo; si bien la lluvia resonado en el suelo y mar cubría cualquiera otro tipo de sonido que pudiera suscitarse en el lugar el, por su parte podía escuchar voces a lo lejos que, aunque bajas, algunas palabras le sonaban claras. Aún faltaban unos cuantos puntos de anclaje hasta llegar a lugar acordado, por lo que fue raro el hecho que escuchara a sujetos preparándose para partir. Decidió no darle mayor importancia que extrañarse por ello, y volvió mentalmente el grupo que se encontraba junto a el.

|No, solo diré mi nombre y estaremos dentro del barco... bah, aunque quizá se vean un poco maleducados si no saludan| Contestó así, la segunda parte siendo algo irónica, el espadachín a la pregunta hecha por Kaizer Zar quien parecía estar emocionado con respecto a lo que estaba por ocurrir.

|Tendremos algunas horas libres, yo les haré saber cuando sea el momento, así que por lo pronto... creo que deberías descansar y cobijarte, quizá tenga algo de ropa seca en el bolso| Dijo, ahora dedicando aquellas palabras a Evie |Tuviste una noche larga| Kyo seguramente estaba en lo cierto, el y los demás habían logrado conciliar algunas horas de sueño antes de poder emprender aquel viaje; sin embargo, Evie aprovechó la velada para escapar del puticlub, por lo que se encontraba en labores previo a encontrarse con aquella partida. Frío, humedad, cansancio, y muchos otros factores podrían confluir en mayores problemas, para ella y para sus compañeros.

Después de aquello, caminaron unos minutos más antes de encontrarse frente a un pequeño navío mercante, en el cual uno de sus tripulantes se encontraba ubicando una caja de madera. Aquel sujeto lo miró con cara de pocos amigos con su rostro semi cubierto por una gruesa capucha de cuero que terminaba en una suerte de capa |Soy Kyo el encargado de estos| Dijo el espadachín |Ellos vienen conmigo| Concluyó.

El sujeto que se encontraba en la cubierta llamó a sus compañeros, quienes hicieron acto de presencia y dedicaron unas profundas miradas a los jóvenes que ahora se había presentado frente a ellos ¿Eran las armas? ¿Sus ropajes? ¿Qué de todo les parecía sospechoso de aquellos cuatro? Kyo no pudo decir nada pues, siendo objetivo, a el también le causarían un poco de resquemor |Suban, no pienso devolver el dinero que nos dieron por aventarlos| Sentenció quien parecía ser el capitán dando entonces por cumplida la primer parte de la misión que tenían aquella jornada matutina.

En la era que se encuentran es bastante peculiar la forma en la que algunos consiguen compañeros para emprender viajes, y más difícil aún es conseguir que sean los suficientemente confiables para confiarles parte de sus vidas. Lo último es algo que se va forjando conforme viajan y la confianza va aumentando. El cuarteto, aunque no eran conocidos para los ojos del resto eran pintoresco cuanto menos. Evie embellecía el paisaje de los muchachos, ya no se veían como un trío de sujetos solitarios. Eso es mérito de Kyo que pudo conseguir, antes de salir del Reino de Briss a una mujer que los acompañaría y, por todo lo dicho anteriormente, sería el cerebro del equipo.

|Todo claro | Sentenció Kaizer una vez que su duda estaba despejada. Al parecer, si no involucraban sus palabras más allá de una presentación de nombre las cosas no se colorearían de forma sospechosa. La lluvia seguía de forma bastante fuerte por lo que llegar al puerto suponía una elevada prioridad para evitar que Evie enfermara por sus ropajes mojados y Kyo, que ahora mismo estaba siendo embestido por el agua. Pocos minutos después de caminata llegaron hasta el lugar de destino y fue Kyo, el capitán, quien dio el primer saludo a un sujeto que colocaba cajas de un lado a otro dentro de un barco. Kaizer se quedó parado al costado del grupo esperando que les dieran la señal de aprobación o negación.

Un tipo apareció indicando que treparan al móvil puesto que no estaba dispuesto a devolver ni un centavo, aquello le hizo gracia al menor de los Zar, es un clásico escuchar ese tipo de palabras entre la gente que se dedica a ciertos actos de dudosa procedencia, en ellos no estaba la palabra reembolso. Caminaría al son de los demás para ir subiendo, pero detrás de Kyo. Al estar lo suficientemente cerca haría su presentación sin gestos, solo dictando su nombre | Soy Kaizer | No dijo su apellido, no existía mayor necesidad y quizás no les importaba.

La lluvia aún se mantenía pero cada vez parecía tranquilizarse un poco más o eso era algo que Dharma pensaba y al mismo tiempo no le importaba, estaba acostumbrado a recitar sus actos en cualquier tipo de clima, la muerte no tiene preferencias, siempre pensaba en eso, de todas las historias que ha leído, siempre le parecían interesantes que los lugares más caóticos poseían la menos tasa de muertes, era raro, para un mundo como este, pero en realidad tenía que ver con un punto, los lugares tranquilos son nidos del caos, por eso si existe paz, lo mejor es inventarse una guerra, algo con que entretener el miedo de los seres. Eso lo había aprendido en alguna de sus enseñanzas con su familia Zar. Ahora todas esas ideas se le venían a la mente, conforme caminaba junto con el peculiar tercio que eran sus compañeros. Escuchaba al samurái referir las indicaciones más puntuales que habían surgido hasta ahora, porque realmente no habían hablado mucho esa noche sobre lo que sucedería en altar mar, pero era algo que ya se tenía en cuenta desde días anteriores.

|La muerte no descansa la vida no se detiene...|

Dijo en un tono seco, siendo el que venía caminando un poco más detrás de los 3, también para que su altura no fuese lo primero que los civiles vieran, un hombre que sobrepasaba la altura de los dos metros y veinte centímetros, portando una poderosa espada en su espalda, la cual parecía camuflarse entre su cabellera y su capa que ondeaba levemente entre los vientos y las brisas marinas combinadas con la lluvia que gota a gota se reventaba en su rostro blanquecino, sus ojos marrones que se mantenían entrecerrados para cubrir con sus propias pestañas sus ojos de la lluvia, aun podía ver perfectamente, pero a simple vista podría parecer que caminaba con los ojos cerrados. Eso igual le permitía concentrarse, siempre mejoraba sus técnicas de meditación, se mantenía en continuo flujo de ideas con su alma y sus divisiones tan etéreas como su ego mismo. Había una sensación extraña mientras seguían caminando y los minutos avanzaban, se acercaban a la zona portuaria, pero aquella donde los pequeños barcos se anclaban.

...

No decía nada, pero con un pequeño ademan de su mano derecha saludaba a quien les permitía ingresar, sus cabellos mojados no se interponían en la vista del Zar, quien usualmente poseía una banda roja que los detenía a la altura de su frente. Ahí sus orbes marrones se mostraban, al mirar al que parecía ser el capitán del barco, sentía una ligera compasión por esa clase de basura que solo eran un punto más en la existencia, pero al final de cuentas servían a un propósito, el cual terminaría en unas horas. Dharma sonreía imaginado la noche que se avecinaba, sonrisa que nadie podía notar, pero de una forma extraña la sonrisa aun así no expresaba otra cosa más que una maldad oculta por lo menos ahora. Tras ingresar al barco, el más alto de los ahí presentes espero un poco a que sus compañeros incluyendo al a nueva, subieran por completo, sus manos se mantenían a los costados pero no podían notarse tan fácilmente por su capa carmesí que creaba sombras en esa zona de su cuerpo. Las lumbreras del puerto intentaban hacer lo suyo, pero el resultado no era el mejor. Así Dharma terminaba por subir y esperar una indicación leve por parte de Kyo sino era así el mismo buscaría un lugar donde arrinconarse un tiempo.
| D e v i l s | N e v e r | C r y |
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