Meditación y ayuno para algunos, comida para otros [Pasado Elara]
#1
Día 17 de otoño, isla karate:
Escenario actual…

El día estaba relativamente soleado en isla karate para ser otoño, el viento soplaba como llamando al cambio de época con un leve frio en que vendría para el invierno, la gente caminaba por las calles de distintas ciudades, junto a los miles de dojos que había por todas las ciudades de la dignísima y poderosa isla, pues si de algo se caracterizaba aquella isla era por sus poderosos guerreros, en donde algunos practicaban patadas, otros comían como cerdos… Y otros tantos de gente meditaban para controlar energías metafísicas mas allá de nuestra compresión, viendo cercano a una de las vías principales de la isla a un chico de alrededor unos dieciséis años en una pose perfecta de reflexión intensa, con un pelo azabache, una capucha extrañamente decorada y una bufanda que terminaba un luck extremadamente raro para la época en la que vivimos, donde aún no nevaba y mucho menos hacia tanto frio como la gente decía… Alrededor de él, por otro lado un ambiente de murmullos y mirones se deslumbraban por lo extraño del sujeto ¡Y no por nada! Después de todo, algunos decían que era un poderoso guerrero que vendría a desafiar a alguno de los dojos cercanos, otros decían que era en realidad el verdadero rey del karate que gobernaba la isla, a veces algún loco decía que era el guerrero legendario de la isla y finalmente otros decían que debía ser un matado fingiendo ser especial… Porque… ¿Quién coño se ponía musgo y plantitas encima al meditar? Lo cierto, es que aquel musgo que traía encima hacia parecer que era un guerrero de otra época, o simplemente un monje que habría pasado años ahí mismo.
 
Lo cierto es que incluso habían llegado algunos hombres que discutían por quien sería el que podría llevarse a su dojo a aquel sujeto como nuevo recluta, auspiciándolo que sería su próxima gallina de los huevos de oro para las peleas y no mentían, después de todo, se decía mucho de sus proezas y el chico no se veía débil, el agua fluía al frente de el dado que se encontraba sentado en una piedra cercana a una fuente y un par de árboles, haciéndole lucir como una verdadera estatua viviente… En lo que tu… Tal vez te acercarías para ojearle, lo cierto era... Que el chico tal vez estaba simplemente dormido, y que no respondía ante nadie aun, después de todo… Estaba en un profundo trance.

El cual alguien del publico estaba dispuesto a cortar, por lo que, será mejor que él cuente su historia.

 


Un par de horas antes…
Me encontraba con un hambre tan mortal, que muchos de los chicos de aquella tripulación se habrían reído de mi desde las tumbas ¡Como me había podido equivocar en los cálculos de la comida hace dos días! Estaba bastante famélico y deseoso de mendigar (O robarle a alguien) para poder disfrutar de algún platillo típico de la isla, después de todo, yo no era de la gente que pudiese rechazar una comida, el que nunca a pasado hambre no podía quejarse de que comer… Y yo disfrutaría de hasta el último platillo que podría devorar, por lo que en las últimas mi mente empezó a desvariar con usar mis poderes, pero había tantísima gente que pocos no se alarmarían de verme transformado, era una calle transcurrida y estaba al lado de una vieja fuente donde veía a varios monjes meditar, lo cual hacía que me plantease como es que ellos podían sobrevivir con sus huesos tan rígidos y escuálidos que bueno… Si lo comparabas conmigo no es que fuese tan diferente… Pero, que si era claro que no estaba enfermo.
 
Entonces fue cuando se me ocurrió una idea ¡Y una bastante buena! Podía usar mi fruta del diablo sin que nadie lo notase, para poder alimentarme como si de una planta pensante se tratase, solo debía quedarme quieto imitando a aquellos monjes que tarde o temprano se irían, así podría tener una comida un poco más nutritiva a base de luz solar, sin que otras personas me molestasen ¡Y así no tendría que pasar tanta hambre mientras robaba algo para comer mejor! Así pues, de un solo salto, llegué a aquella piedra cercana a la fuente, en donde rápidamente me puse en posición de monje digna de ser de alguna isla prestigiosa como esta… La gente no se me acercaba a molestarme, no me estaban robando…  Y por suerte para mi ¡No metían tanto ruido…! O por lo menos así fue hasta que esta muchedumbre llego.
  Responder
#2
Isla Karate... solo el nombre ya me daba a entender que precisamente no era una isla donde ibas a ir a tomar el sol. Se supone que este era el lugar ideal para aprender a defenderse y esas cosas pero la verdad es que apenas baje del barco el calor me pego en la cara como un golpe de verdad. Elara se acomodo las alas que ya le pesaban un monton por el viaje y miro hacia la calle principal que estaba llena de gente con esos uniformes blancos, todos gritando y saltando de un lado a otro.

— No debi venir, esto es una locura — penso en voz alta mientras caminaba esquivando a la gente.

El suelo era de piedra caliente y se sentia super raro en comparacion al suelo de las islas del cielo. Aqui todo era como mas tosco, mas rudo. Habia un olor a incienso mezclado con sudor que se te metia por la nariz y no te dejaba en paz. Ella solo queria encontrar un lugar donde sentarse y tomar algo frio pero parece que en esta isla todo el mundo esta ocupado tratando de romper tablas con la cabeza o pateando sacos de arena.

Camino un par de cuadras y se perdio un poco. De repente, vio que una muchedumbre se amontonaba cerca de una fuente. Escucho murmullos de todo tipo... que si un guerrero legendario, que si un rey del karate... Elara, curiosa y sobre todo muy cansada, se acerco para ver que pasaba. Quizas ahi habia agua gratis o por lo menos un lugar donde no la atropellaran esos tipos que pasan corriendo.

Abriendose paso entre la gente, vio a un chico sentado en una piedra. Se veia rarisimo, con una capucha y musgo encima como si llevara mil años ahi petrificado.

— ¿Pero que le pasa a este? — murmuro Elara rascandose la nuca. El chico parecia una estatua viviente, pero ella noto que algo no cuadraba. Se acerco un poquito mas, ignorando a los hombres que peleaban por ver a que dojo llevarse al "monje".

Sintio que la garganta se le secaba y busco en su bolso, pero se dio cuenta que se habia olvidado la botella de agua en el camarote... que tonta. Miro al chico del musgo y luego a la fuente que tenia al lado. Estaba desesperada por un poco de agua.

— Oye... — dijo Elara en voz baja, acercandose al chico que parecia estar en un trance profundo. — ¿Estas bien? Tienes plantas encima... y la verdad es que te ves mas palido que una nube. — mencionó ella, con un tono de voz bastante tranquilo, no sabía muy bien a qué se refería.

Se quedo mirandolo fijo un momento. Sus alas se agitaron apenas, soltando un poco de polvo por el estres. No sabia si el tipo era un genio de las artes marciales o si simplemente le habia dado un bajon de azucar en medio de la calle.

— Bueno, por lo menos aqui no me estan gritando — se dijo a si misma, sentandose en el borde de la fuente, justo a un lado de la "estatua", esperando a ver si el chico reaccionaba o si ella terminaba igual de seca por el sol qué había en estos momentos... todo era demasiado complejo ¡pero al menos intentaría tomárselo para bien!.
  Responder
#3
Lo cierto, es que Ryan a pesar de su expresión hambrienta nadie se había acercado más que para observarlo y hacer sus murmullos típicos… “Raritos de mierda” Seria el principal pensamiento de aquel blanquizco chiquillo que parecía algo famélico por aquella cagada que se habría enviado antes, lo cual hacia que apenas pudiese prestar atención a lo que realmente decían, sonando mas como zumbidos ante sus oídos que deseos de aquella luz que llegaba a su capa parecía ser como una fuente inagotable de alimentos, todo debido a sus extraños y extravagantes poderes que le permitían convertirse en gran medida en plantas de todo tipo, poder que venia de aquella fruta que había comido ya hace años, y que solo usaba para casos de emergencia… Como una pelea importante o… No tener dinero para comer… Lo cual provocaba que se vieran muchas veces como un monstruo ante el desconocimiento de aquellas frutas diabólicas.

Entonces pues sea por el hambre o por la insolación constante que recibía del sol, aquel chiquillo habría quedado en ese extraño trance hace horas provocando que lo viesen aun mas poderoso de lo que aparentaba normalmente como el vagabundo que era… Lo que haría que en primera instancia no notase a aquella mujer pelirroja que se le estaba acercando para hablarle susurrándole, siendo precisamente el momento en el cual llegaste a abrir la boca que este abriría los ojos y te observaría poniendo una mueca de seriedad y luego… Se echase para atrás espantado.

-¿Eh?- Se quejaría apoyándose asustado como si hubiese visto un fantasma en alguna especie de película de terror, pero relajándose inmediatamente cuando te examino mejor, tal habría sido su susto que aparentemente de esa capa que traía musgo sacaría una daga unida a la misma capa la cual dejaría de nuevo caer en segundos… -Uh… Vaya susto me pegaste. – Suspiraría aquel chiquillo de dieciséis años entre vozarrones de aire entrecortados, que se veía a leguas no era aquel peleador que tanto decían los dichos, por lo cual aquella muchedumbre iría desmantelándose tan rápido como se formo en un desanimo tal que simplemente se oiría un “Oooh…” Grupal entre todos los presentes, siendo mientras aquella extraña turba se desmoronaba que verías que aquel niñato iría dándole un escalofrío, digno de nevada atrapando a alguien desnudo, todo mientras tenía una mano limpiándose la cara con fuerza como si hubiera visto a alguna especie de pesadilla en ese extraño trance.

Por lo que, después de hacer eso te respondería -Si, si… Todo bien… Agh…- Se quejaría finalmente calmándose para decir -Perdón… Me mataba el hambre y decidí que lo mejor sería quedarme aquí… - Comentaría nervioso a la vez que con un tímido rojo bastante ruborizado ¿Acaso había algo que le habría llamado la atención de ti? ¿O es que tenía alguna clase nerviosismo por haberse quedado ahí sentado sin comer? Lo único que podrías decir es que aquel chiquillo no era normal en especial para su edad.

Así pues, el chico tomaría una gran bocanada de aire y además de que le sonaría el estomago de un crujido de hambre, de repente el chiquillo empezaría a recuperar su color de piel que, aunque seguía medio pálido, parecía como que recuperaba su forma natural, al mismo tiempo de que aquel musgo iba muriendo lentamente y el suspiraba en un tono de extremo gocé como quien come un rico pavo asado en otras fechas, lo cual haría parecer que llevaba aguantando un buen rato el aire que le faltaba en sus pulmones.

Tosería tocandose el cuello pues así para terminar con un -Eh… Si… Por lo menos ahora no andan gritando… ¿Cuál es tu nombre? – Cuestionaría ahora con un tono bastante sorprendido de que te hubieras quedado ahí, bajando recién ahora la mirada para ver tus alas, lo cual le haría sorprenderse casi tanto como lo debías estar tu ahora ¿Qué pasaría con aquel encuentro? Tocaba descubrirlo.

karmas y detalles
  Responder
#4
La pobre de Elara casi se cae de espaldas del susto cuando el chico abrió los ojos de golpe y pegó ese brinco, eso no se lo esperaba para nada, pero tampoco es que fuese algo que no pudiese pasar realmente. Sus alas se abrieron por puro reflejo, soltando una pequeña ráfaga de aire que por poco no le vuela la capucha al pobre jovencito.

Se quedó ahí, con la boca abierta y las manos en el aire, procesando que su "estatua" acababa de cobrar vida y que, además, parecía más asustada que ella misma. Eso no se lo esperaba para nada Elara, pero tampoco es que fuese algo que ella no esté acostumbrada.

— ¡Ah! ¡Nee~! ¡L-lo siento! ¡No quería asustarte así! —exclamó mientras se llevaba una mano al pecho para intentar que su corazón no se le escapara por la boca. Se había asustado demasiado, así que tenía que intentar relajarse, aunque sea un poquito. Debido a que era una situación que ella no lo había previsto con anterioridad al menos con la tranquilidad que ella lo requería.

Se quedó mirando con mucha fascinación (y aunque debía de reconocerlo, internamente estaba un poco horrorizada) cómo el musgo de la capa de Ryan se marchitaba en segundos y cómo recuperaba el color, como si fuera una planta que acabas de regar después de un mes de sequía.

El ruido de su estómago fue tan fuerte que Elara hasta sintió una punzada de hambre propia. ¡Pobrecito! Estaba famélico. Y eso no le gustó para nada, así que tenía que estar bastante tranquila ahora mismo. De seguro algo saldría bien. No había mucho más que hacer ahora mismo.

— ¿H-Hambre? ¿O sea que estabas... comiendo sol? —preguntó con una honestidad bastante clara, al menos ella no mentía y siempre era sincera con todo lo que hablaba de algún modo, inclinando la cabeza hacia un lado. Sus ojos verdes esmeralda brillaban con una mezcla de confusión y ternura. — Eso es... ¡es increíble! Aunque debe ser un poco aburrido comer así, ¿no? nee~ — le daba curiosidad ese hecho. Pero de seguro no habría nada de malo en eso.

Al ver que las personas comenzaban a dispersarse de manera decepcionada porque no había pelea y ni nada por el estilo, Elara soltó un suspiro de alivio. Odiaba los gritos. Se acomodó en el borde de la fuente, sintiendo cómo sus alas se relajaban un poquito al ver que el chico no era peligroso, sino solo un jovencito con mucha necesidad. Cuando él se fijó en sus alas y le preguntó su nombre, ella sonrió de forma radiante, olvidándose por un momento de la sed que tenía. Debido a que Elara siempre habia sido alguien bastante sociable.

— Me llamo Elara. Vengo de muy arriba, de las islas del cielo... por eso tengo estas alas, aunque aquí abajo solo sirven para estorbar un poquito y llenarse de polvo, nee~  —dijo con una risita tímida, rascándose la mejilla. — ¿Y tú como te llamas? — preguntó con suma curiosidad, buscando que no fuese nada fuera de lo normal. Quería socializar un poco, al menos Elara pensaba eso que podría ser una buena opción para ambos.

Buscó de nuevo en su bolso, sintiéndose mal por no tener nada que ofrecerle. ¡Pero debería de encontrar algo para poder solucionarlo! Al menos Elara pensó eso.

— Siento no tener comida de verdad. Yo también me olvidé mi agua... ¡somos un desastre! —soltó una carcajada suave, mirándolo con un brillo juguetón en los ojos. — Pero oye, si ya terminaste de ser una planta... ¿crees que haya algún lugar cerca donde no nos cobren una fortuna por un jugo? Yo invito, que parece que te vas a desmayar otra vez si pasa una nube por delante del sol, nee~ — al menos quería ser sociable en ese sentido. Quería demostrar que todo iba a estar bien.
  Responder
#5
Entonces habría despertado de mi transe, viendo de golpe a la mujer que tenía cabellos rojizos saltaría hacia atrás y esta abriría lo que parecían ser unas alas pegadas a su espalda, liberando una gran ráfaga de aire, que por suerte no me alcanzarían a despeinar tanto por la capa que llevaba encima, haciéndome negar para mi mismo sorprendido seria que le contestaria ante su susto -No, no… Perdón… Eh… Ah… No esperaba ver a alguien tan cerca mío. – Le comentaría inventándome la primera escusa que se me habría venido a la cabeza, me gustaba intentar tener un plan de contingencia normalmente para las situaciones, pero ahora era de admitir que estaba en otra situación completamente fuera de mi control.

Pues así, miraría a aquella multitud que sí habría oído con anterioridad, que por suerte para mi habían perdido el interés según alcanzaba a ver, por lo que procedían a ir dispersándose, suspirando le diría entonces -Perdona por el espectáculo… No era mi intención molestar. -Le diría aprovechando de que la mayoría de gente por fin me dejaba de mirar para alimentarme de los recursos naturales había aprovechado con sus poderes, lo cual al parecer llamaría la atención de aquella mujer -Ehm… - Balbucearía aun un poco sonrojado por la situación de haberla confundido -Digamos que es más complicado que eso. – expresaría rascándome nervioso el pelo aun con la mano opuesta aun en el cuello, como sinónimo de incomodidad.

Entonces la chica me cortaría diciendo que aparentemente mis poderes eran bastante geniales lo cual me haría brillar los ojos al mismo tiempo que me hacía sonrojarme bastante más evidentemente ¡Que podía hacer! Era el primer alago que me daban a mis habilidades en mucho tiempo ¡Y venia de una chica igual a aquella chica! -Ah… ¡Si! La verdad es bastante aburrido comer así…. Pero, ante no tener ni un Berry lo preferí. – Le explicaría mirando hacia el lado poniendo una leve cara que ahora si terminaba de rematar mi incomodidad anterior, sumándose a que parecía literalmente un ángel era cuanto menos contraste a lo que Ryan conocía por alguien de su físico.

Y pues ella parecía literalmente bajada del cielo, cosa que remataria la cara de sonroja con una boca totalmente abierta, digna de ser una planta carnívora esperando a que pasase la próxima mosca que no estuviera avispada -Entonces… Hay islas en el cielo… - Me cuestionaría completamente ensimismado otra vez, llevándome mi mirada hacia las nubes las cuales como siempre eran sinónimo de la libertad que siempre me había faltado -¿Como son? A de ser hermosas. – Diría bajando la mirada para recién entender que me habría preguntado por mi nombre -Oh… Mi nombre es Ryan. – A lo cual sin agregar un apellido ni nada le haría mirar a la chiquilla un poco mas calmado, pero a la vez sin estar como en casa, por lo que le diría amablemente.

-Y… El placer es mío Elara. – Le añadiría a la presentación intentando ser tan cortes como no eran, ni serán entre aquel barco que me crie, por lo que al ver que aquella chica me ofrecía la comida que no llevaba encima simplemente haría una mueca sin entender -Si necesitas agua… Puedo conse… - Diría entre cortado, en lo que lo dicho a la chica y mis pensamientos se iban reincorporando ¡No podía decirle que iba a robar el agua que le regalaría tan rápido! Podría tomárselo mal efectivamente, por lo que simplemente callaría y la escucharía hablarme de que al parecer me invitaría a un jugo… Con lo cual se me iluminarían los ojos al mismo tiempo que mis sentidos de alerta, aunque activados iban bajando en número… Haciéndome ver más relajado… La chica debía ser alguna especie de guardián celestial o algo… Si es que no quería estafarme o apresarme después… Definitivamente quisiera ser su amigo, por lo que le contestaria – Creo que había un restaurante barato si vencías al dueño en combate… La verdad no estaba con energías para ir… Pero, ya estoy mejor. – Le contestaria parándome de un saltito -¿Vamos? – le preguntaría empezando a caminar sin ver adelante… Momento en el cual un hombre robusto me taparía el paso.

-Creí serias mi nuevo alumno, pero vaya decepción estas siendo. – Se explicaría como si aun estuviese interesado en aquel hombre, por lo cual suspiraría -Supongo que me podría dejar pasar si le digo que jamás me intereso ¿no? – Le diría mirándolo hacia arriba con una expresión que demostraba mi incredulidad, mientras aquel sujeto se quedaba parado… Como estatua y me hacía suspirar…

-Señorita Elara perdone si incomodo, el hombre parece quiere pelear… Deme cinco segundo nada más. – Le dictaría haciendo que la vena del sujeto se le marcase aun mas en la cien -MOCOSO QUE TE CREE… - Gritaría haciéndome sacar un conjunto de enredaderas que le harían arrodillarse de la fuerza que le ejercían en su contra quedando totalmente postrado, sería que empezaría a caminar y sonriente le diría aquella chica -Vamos, que creo será rico un jugo de frambuesa al aire libre. – Esperando que me acompañase, mientras aquel sujeto se quedaba tirado en el suelo.
  Responder
#6
Elara se quedó totalmente paralizada, se quedó muy paralizada y con la boca abierta otra vez mientras veía la escena que estaban pasando en estos momentos en sus ojos, estaba realmente sorprendida, sin saber muy bien qué hacer, era una sorpresa, pero no era nada malo para sus ojos. No podía creer lo que acababan de ver sus ojos, era algo que no se esperaba para nada del chico que parecía una planta marchita. Ryan, que hace un momento parecía que se iba a desmayar por falta de sol, ahora se había movido súper rápido, como si tuviera un motor dentro. Fue como un visto y no visto. Las enredaderas esas que salieron de él eran muy fuertes, se veían muy resistentes y muy peligrosas, y ver al hombre ese tan robusto ahí tirado en el suelo le dio un escalofrío a Elara por toda la espalda que casi la hace saltar. Era una persona demasiado fuerte. Eso no cabía ningún tipo de duda.

— ¡A-ah! ¡Ryan! ¡Eso fue... eso fue increíble! ¡Muy increíble! ¡Nee~! — exclamó ella mientras daba unos saltitos para alcanzarlo, intentando no quedarse atrás porque el chico caminaba muy decidido. Era una sorpresa lo que pasaba, realmente, así que intentaría tomárselo para bien. Era algo demasiado para ella.

Estaba muy impresionada, se sentía muy impresionada y a la vez un poco asustada de lo fuerte que era su nuevo amigo. Elara nunca había visto a alguien pelear con plantas de esa manera tan rara y tan genial, era algo totalmente nuevo. Se acomodó el bolso y sus alas daban pequeños aleteos de puro nerviosismo, porque todavía tenía la imagen del señor ese postrado en el suelo grabada en la cabeza y no se le iba. ¡Ryan era un guerrero de verdad aunque pareciera un chico normal y corriente que solo quería tomar el sol! Pero era completamente diferente a lo que ella se había imaginado.

— ¡Cinco segundos! ¡Dijiste cinco segundos y creo que tardaste menos, nee~! — soltó una carcajada nerviosa, intentando seguirle el paso mientras esquivaban a la gente que se quedaba mirando al tipo del suelo con cara de tontos. — Eres como una trampa para moscas pero gigante, ¡qué miedo das cuando te enfadas, Ryan! — dijo ella mientras se rascaba la mejilla con timidez. Sin saber muy bien lo que pasaba.

Caminaba a su lado sintiéndose muy pequeñita, pero a la vez se sentía segura porque sabía que nadie se iba a atrever a molestarla si Ryan estaba cerca con sus plantas. Ella pensaba que la invitación del jugo era una idea excelente, una idea maravillosa para calmar los nervios después de tanto lío con el hombre ese tan robusto que quería pelea.

— ¡Me encanta la frambuesa! ¡Es mi favorita, nee~! — dijo con una sonrisa radiante, olvidándose de que hace un minuto casi se muere del susto por la pelea. — Pero oye... ¿de verdad hay un sitio donde se pelea con el dueño? ¡Espero que no tengas que usar tus enredaderas con el camarero o nos van a echar de la isla antes de probar el primer trago, nee~! — bromeó ella mientras miraba hacia los lados buscando el local.

Se sentía muy feliz de haber encontrado a alguien tan interesante, alguien tan peculiar como Ryan en mitad de la ciudad. Elara pensaba que las islas del cielo eran hermosas, pero que aquí abajo las cosas eran mucho más emocionantes, mucho más movidas y divertidas de lo que ella imaginaba. Miró a Ryan de reojo, fijándose en su capa y en cómo caminaba ahora con mucha energía, como si el sol le hubiera dado pilas nuevas. ¿De verdad existía gente tan fuerte en estos mares? Era una sorpresa... para ella.

— Me tienes que contar más de eso de las plantas... ¿puedes hacer que salgan flores también? ¡Sería muy lindo! Aunque ahora mismo prefiero el jugo, que tengo la garganta más seca que un desierto, nee~ — balbuceó con su honestidad de siempre mientras tropezaba un poquito con un bache en la calle.

Estaba muy emocionada por el jugo y por conocer más a Ryan, sentía que este día iba a ser muy especial, un día muy diferente a todos los demás que había tenido desde que bajó de las nubes por primera vez. Y eso era sorpresivo.
  Responder
#7
Seria entonces que después de aquel rápido movimiento, que el sujeto caería al suelo, demostrando que el chico no era quien estaba fuera de lugar en las jerarquías de poder empezando a caminar viendo que aquella parecía ir mas lento seria que el bajaría el ritmo ¿Acaso había quedado paralizada del miedo? ¿O el chiquillo había cometido algún error? Serie entonces que en sus pesares y nerviosismo el de pelos azabaches preguntaría - ¿Pa… paso alg…? - Cuestionaría siendo interrumpido entonces por la misma mujer que le recordaba a su viejo amor con un “¡Eso fue increíble!” haciéndole ponerse un pelín rojo en el proceso que la chica le hablaba y acercaba empezando a justificarse y a toser levemente -Ehem… ¿De verdad? Yo creo que no es tan raro como la gente dice… Cualquiera podría hacerlo si comiese la fruta que comí. – Expresaría asintiendo con el pulgar para arriba señalándose nervioso y empezando a seguir su ruta para no perderse ese riquísimo jugo de frutas que podrían tener más allá.

Seria entonces que retomando el trayecto la chica seguiría sus elogios, mermando lentamente en la personalidad fría del chico haciendo que aquel niñato se sintiese mas como alguien mas hablador y nervioso que a lo que mucha gente decía que era… Un monstruo – Son cinco segundos, porque aún no entreno lo suficiente para extender mis raíces… - Explicaría con una cara aun roja, la cual simplemente intentaría evitar viese tapándose con la bufanda que traía debajo de la capucha, escuchando cada una de sus palabras con emoción, emoción que se mezclaría por debajo del nerviosismo al ella exclamar que era un atrapamoscas humano – No… No lo pensé así… – Siendo entonces para al momento siguiente exclamar que irían a tomar ese bendito jugo, haciendo que ella también dijese que era su jugo favorito haciéndolo sonreír por debajo de aquellas telas -Me alegro… El mío también… ¿Crees doy miedo? – Terminaría escapándosele al niño un poco vencido por lo que habría sido aquel comentario, siguiendo con el trayecto, dijese que si o que no...

-Y si… En esta isla todo es un dojo, donde debes pelear o entrenar alguna cosa… Ni yo entiendo a que desquiciado se le ocurrió la idea de construir así la isla… Pero así, así es.  – Explicaría aun esquivando miradas de las cuales eran evidentes que algo ya le tenía en contra la pared, por lo cual simplemente preguntaría intentado ponerte un tema, aunque fuese ridículo preguntarlo...

- ¿Te puedo preguntar por qué siempre dices nee? – cuestionaría viéndote levemente dudando si podría ser una pregunta muy vergonzosa o no, pero que al parecer era de su interés. Todo mientras los temas volaban, iban y venían, lo cual traería el tema de las plantas de del chiquillo de nuevo, cosa que la skypian pondría sobre la mesa, haciendo sonreír al chiquillo -Siempre quise conocer lugares con algo más que nieve y tierra… Por eso mismo, me alegro de que si… Puedo hacer flores. – Te expresaría con una leve sonrisa, aunque parecía guardarse algo en lo mas profundo de su ser aún, continuando con un… -De hecho… Podría decirse que puedo crear casi toda planta que haya visto… Supongo que soy un hombre bosque... Así que si quieres algo… Dilo… - Explicaría finalmente sobándose el cuello otra vez por encima de la capa y la bufanda lo cual tal vez verías extraño.

El camino seria rápido y sencillo caminar por un par de calles, ver a la gente hacer trucos de todo tipo de índole que podrían usarse para un nuevo estilo marcial, o simplemente cocinar dando una demostración de fuerza, lo que haría que tal vez no fuese tan raro lo que Ryan decía de que tendrían que combatir por un jugo -Bueno ya llegamos…- Diría entonces aquel chiquillo apuntando un dojo que parecía ser digno de que un gigante entrase ¿Quién atendería tan extravagante local? Habría que descubrirlo.
  Responder


Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)