[EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 2 [GRUPO 1]
#11
Atributos Personaje

Es difícil ignorar las vibraciones del suelo provocadas por los pasos que retumban a través del cubículo. Mahou alza la cabeza, despegándola lentamente del suelo para fijarse en la nueva figura que aparece en la zona, alguien que no recuerda haber visto entre los que habían caído junto a ella. — ¿Eh...? ¿Qué clase de mono es ese-ukiki? — murmura.
 
Uosan no tarda en alterar su cuerpo de manera casi sobrenatural, gira sobre si mismo como si su cintura fuera un remolino vivo, y en cuestión de segundos su velocidad aumenta drásticamente... hasta que impacta con una brutalidad espantosa contra el mono pájaro (Einarr) y Mahou da un salto del susto.
— ¡¿Mono pájaro-ukiki?! — grita, alarmada al ver caer al suelo a quien cree tratarse de su camarada.
 
Pero la cosa no termina ahí. Uosan lo pisa con fuerza y lo golpea con su cola, directo en la cara, con una violencia contenida, hasta que finalmente se presenta usando un tono suficiente para que Mahou comprenda la magnitud del peligro: está atrapada, sin salida, y aquel sujeto no piensa mostrar misericordia. El miedo se mezcla con la frustración, Mahou aprieta los puños, sus uñas arañan el suelo. Quiere lanzarse en su defensa, pero sabe bien que no tiene oportunidad si lo enfrenta sola.
 
Su mirada salta entre los presentes, y todos son desconocidos. Pero entonces se detiene en uno, el Mink Leopardo (Kibai), cuyo uniforme reluce para que pueda reconocer el símbolo de la Marina, lo cual, para Mahou representa una chispa de esperanza. — Si es de la Marina, debe saber qué hacer-ukiki... — susurra para sí, antes de actuar.
 
Apoya sus manos en el suelo, y con un impulso de sus piernas se lanza hacia adelante, saltando entre fragmentos de roca y polvo para aterrizar cerca del Marine. No pierde ni un segundo, levanta la mirada con determinación, sus ojos claman por urgencia.
 
— ¡Mono leopardo, por favor, ayúdame a salvar al mono pájaro-ukiki! — entre súplica y valentía, sin importarle quebrar el silencio del lugar. Mahou puede ser olvidadiza y torpe, no entiende del todo a quién le pide ayuda ni que ocurre realmente a su alrededor, pero su instinto es claro, más fuerte que cualquier confusión, y no va a permitir que su supuesto amigo caiga frente a sus ojos.
 
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Mahou Chikao
¡DIVERSIÓN Y ÁNIMO!
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#12
Atributos Personaje


Los ojos de Kibai se abrieron como platos al observar al extraño ser descender para atacar directamente al joven birkaniano que recibió un fuerte golpe siendo derribado. Su atacante había salido de la nada, torsionando su cuerpo de una forma totalmente antinatural, que casi ponía los pelos de punta.

"Un Usuario, tiene que serlo..." se dijo Kibai. ¿Qué otra cosa podía ser? O realmente había montrusidades así en el mundo...?

Notando como el pulso se le aceleraba, el mink echó un ojo a su alrededor. El resto de los cautivos (o debería empezar a llamarlos víctimas...)  estaban desperdigados por todo aquel extraño cubo de roca, con la excepción de la chica que olía levemente a Mink que corría hacia él.

¡Mono leopardo, por favor, ayúdame a salvar al mono pájaro-ukiki! 

La mente de Kibai empezó a trabajar a toda prisa. Aquel ser era fuerte, obviamente, y rápido, a todas luces mucho más rapido que ellos. Si los aislaba y atacaba por separado, podían darse por muertos. Con los dedos crispándose por la frustación, el mink levantó de nuevo la mirada. Estaba claro que no podían depender de ayuda externa, así que solo les quedaba una opción.

Tendrían que acabar con aquel monstruo.

Elevando la voz a todo lo que su garganta podía, Kibai miró brevemente a cada uno de sus súbitos aliados, tomó aliento y gritó:

¡VOSOTROS, ESCUCHADME! ¡YO AL MENOS NO PIENSO ACABAR MI VIAJE METIDO EN UN ESTÚPIDO CUBO DE ROCA VIENDO COMO UN ASPIRANTE A BALLENATO ME USA DE SACO DE BOXEO. SI QUIERE UNA PELEA, POR MI PARTE LA VA A TENER! PONEOS EN PIE Y JUNTAROS, SI QUERÉIS SOBREVIVIR!

Mirando de reojo hacia la muchacha mono que seguía a su lado, trató de esbozar una sonrisa tranquilizadora.

"Tranquila, la Marina nunca ha dejado tirado a nadie, aunque sea en este lugar tan absurdo."

Observando el martillo que la joven cargaba, se lo señaló con un dedo del cual ya salía una garra.

"Ah, y yo que tú iría preparando eso. Ese bicho parece fuerte, pero seguro que si le aplastas la cabeza con ese martillo, sus sesos son igual de blandos que los de cualquiera..."

Apretando los dientes con decisión, Kibai desenvainó a Raimei haciendo revolotear su capa en un único gesto fluido mientras daba un par de pasos hacia delante. Haciendo una leve floritura, dirigió la punta de la espada hacia su adversario.

"Tú, cerebro de babosa! Por la autoridad que me confiere la Marina, quedas arrestado por la agresión a civiles inocentes!"

Notando como el instinto afloraba en su ser, Kibai cambió el agarre de Raimei a un sentido inverso y se acuclilló, bajando su centro de gravedad hasta apoyar su garra libre en el suelo al tiempo que de su boca surgía un rugido de desafío.

"Aunque algo me dice que te vas a resistir al arresto..."



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OFF ROL
[Imagen: gvCFAP2.png]
#13
Atributos Personaje


El sonido me arrancó del sueño como una piedra lanzada al agua. Un golpe seco, brutal, seguido por un eco grave que recorrió las paredes y se quedó vibrando en mi pecho. No abrí los ojos de inmediato; durante un instante, me aferré a la oscuridad, al silencio espeso que todavía me envolvía. Pero el cuerpo no tardó en recordarme que seguía ahí, pesado, adormecido, entumecido. Inspiré despacio, y el aire húmedo me raspó la garganta con el sabor agrio del encierro.

Cuando abrí los ojos, la penumbra se movió. La luz que caía era pálida, azulada, como si viniera filtrada de un sueño. Me dolía el cuello al intentar incorporarme, y cada músculo protestaba como si llevara siglos dormida. No sangraba, pero el entumecimiento era tan profundo que sentía las extremidades ajenas. Aun así, respiraba. Y con cada respiración, la conciencia regresaba despacio.

El suelo bajo mí era piedra fría. Al girar un poco la cabeza, lo vi: el chico alado en el suelo, su cuerpo aún tenso por el impacto. Frente a él, la criatura que hablaba —o reía— con aquella voz fina y aguda que cortaba el aire como una navaja. No necesitaba entender las palabras para captar la intención: era juego para él, pero no un juego inocente.

Apoyé la espalda contra la pared y dejé que mis ojos recorrieran el cubículo. Todo era tan grande y tan cerrado al mismo tiempo que el espacio parecía deformarse. El aire pesaba, y cada respiración sonaba más fuerte de lo que debería. Vi las siluetas de los demás, sombras contenidas en una tensión muda. No intenté hablar ni moverme más de lo necesario; mi cuerpo aún no me obedecía del todo, y tampoco sentí urgencia.
Me quedé quieta, observando. Cada gesto ajeno tenía un ritmo distinto, una energía que no me pertenecía pero que podía sentir rozando la piel. Era como despertar en medio de un sueño ajeno. Cerré los ojos un segundo, solo para escuchar los pasos, la respiración, el murmullo de las piedras. Cuando los abrí, la calma ya no era sueño sino una especie de espera.

No era miedo. Era solo la quietud antes del movimiento. Y en ese instante, decidí permanecer así, firme y despierta, dejando que el mundo volviera a moverse sin mí.

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#14
Trataba de averiguar en donde me encontraba, aún confundido por el golpe del accidente en los barcos, mi visión no era buena y era obvio que la caída me estaba cobrando factura. Una humink se me había acercado confundiendome con otra persona que desconocía, al mismo tiempo un joven humano que parecía ser doctor proponía a todos los presentes su ayuda cambio de protección, trate de revisar mis heridas y si mis posiciones seguían conmigo mientras estos individuos intercambiaban palabras entre ellos, sin embargo, talvez debido a mi confusión inicial o el estado deplorable en el que me encontraba después del accidente, me impidió ver el peligro que acechaba entre las sombras.

Un golpe seco, fue lo que senti en todo mi rostro antes de caer de forma estrepitosa contra el suelo, sentí un dolor casi indescriptible, la mirada se me empezó a nublar y luche por no perder la consciencia, aún en el suelo trate de ver qué fue lo que me había impacto pero debido a la vista nublada solo logré ver la silueta de una sonrisa macabra antes de que está colocará su pie presionando mi pecho.

~¡Mierda!, ¡¿cómo pude bajar la guardia de ese modo?, ¡¿Quien diablos es este tipo?!~ pensé mientras sujetaba el tobillo del atacante y mi vista dejaba de estar nublada, lo que me permitió ver que el enemigo se trataba de una especie de gyojin.

-Maldi...- Dije mientras trataba de retirar su pie de mi pecho, lo cual se vio interrumpido al recibir un segundo golpe de su cola que impacto contra mi cara.

Termine por soltar su tobillo y dejar caer mi brazo a un lado mío, entonces el gyojin se dirigió al resto de personas dentro de la jaula, sin embargo, yo no prestaba atención a sus palabras, los únicos pensamientos en mi cabeza eran de como salir de esta situación, nunca tuve mucha fuerza por lo que tratar de atacar cuerpo a cuerpo nunca fue una opción.

~¿Que hago?, ¿Que hago?, no puedo quitarme lo de encima, no puedo atacarlo, agh... Malditasea~ Pensaba mientras palpaba mi gabardina en busca de mi rifle. Sin embargo logré notar algo en mi bolsillo derecho, mi dial.

Sin pensarlo 2 veces tome el dial en mi mano y lo levanté  con mi brazo detrás de su espalda baja, mientras el estaba ocupado retando al resto, para luego accionarlo y mandarlo a volar al centro de la jaula. Aprovecho que me lo quito de encima para acercarme con dificultad a la pared norte y apoyarme contra la pared para descansar de mis heridas.

~Maldita sea, me dió uno bueno~ pienso mientras reviso con mi mano la sangre que escurre de mi cabeza.

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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 535 - 367 = 168
Energia: 613 + 0 = 613
Espiritu: 138 + 0 = 138
#15
Todos en aquel lugar comenzaron a reaccionar una vez que me vieron llegar. Era gracioso, porque ninguno parecía saber exactamente qué estaba mirando. Algunos se quedaron tiesos, otros susurraban entre sí con el disimulo torpe de quien no entiende si debe temer o reír. El primero en hacerlo fue aquel pequeño animalito que vi al fondo, un bichejo marrón con los ojos como botones que hizo un agujero y se escondió en cuanto mi sombra lo cubrió. Sinceramente, me dio un poco igual, no tenía tiempo para fijarme en cosas tan insignificantes, pero lo que no me dio igual fue aquel tipo de pelo moreno que, sin motivo aparente, me llamó tonto hasta en tres ocasiones. Tres veces. Como si repetirlo lo hiciera más cierto. Me miraba con aire de superioridad, de esos que creen que gritar te hace más listo. Cuando escuché el clic metálico del gatillo, me dio por reírme. El disparo salió, pero la bala ni siquiera llegó a rozarme, se perdió a medio camino, como si el aire mismo le diera pereza continuar. Me rasqué la cabeza, confundido, y luego solté una carcajada aguda que rebotó por las paredes del lugar. -Mis hermanos dicen que los que me llamen tonto, son muchos más tontos-uo. ¡Así que te callas, tonto-uo!- Le grité, estirando la lengua con un gesto exagerado, saboreando su cara de desconcierto. El eco de mi voz resonó unos segundos, mezclándose con el zumbido grave que a veces emite mi pecho cuando me altero. Apreté las manos, sintiendo cómo las protuberancias de mis brazos se tensaban bajo la piel azul clara. Noté la luz de mi gema titilar, ese parpadeo celeste que siempre acompaña mis momentos de rabia contenida. A veces me pregunto si los humanos notan eso o si sólo ven a un pez con cara de payaso. Igual daba. Lo único cierto era que aquel hombre estaba a punto de aprender que los tontos, a veces, saben morder.

Detrás del tipo que me había llamado tonto, la mujer con cola de mono empezó a moverse con torpeza, saltando por el lugar como podía. Gritaba, pidiendo ayuda como si el mundo entero le debiera algo. Sus chillidos me atravesaban la cabeza, agudos y molestos, parecidos al sonido de un pez cuando lo sacan del agua. Me giré lentamente, dejando que mis ojos rojos la recorrieran de arriba abajo, y una sonrisa se me dibujó sola en la cara, una de esas que nadie sabe si son burla o amenaza. La mujer se detuvo un instante, indecisa, con el pecho agitándose. Yo ladeé la cabeza, y le solté con tono cortante. -No hay nada que te pueda ayudar, mona. Limítate a tener crías y a mantener feliz a tu hombre, así no estarás en esta situación-uo.- Mi voz salió más aguda de lo normal, un chirrido cargado de ira contenida. Seguramente, algunos presentes se estremecieron. Seguramente, otros me miraron horrorizados, como si no pudieran creer lo que acababan de oír. A mí me dio igual, ni me fijé en ellos. Eran las reacciones que estaba acostumbrado a ver. En realidad, me divertía ver cómo los rostros humanos se deformaban con el miedo y la rabia, tan frágiles, tan fáciles de romper. Pero justo cuando me preparaba para acercarme a la mona gritona, el mink del centro, el de manchas que parecían pintadas a brocha, dio un par de pasos al frente. Me señaló con su garra y dijo algo que me hizo congelarme un instante: que estaba arrestado. Arrestado. A mí. La palabra me pareció tan absurda que tardé un par de segundos en procesarla. Y entonces, no pude evitarlo: la risa me explotó en la garganta. -¡UO UO UO UO UO UO!- Estallé, inclinándome hacia atrás mientras las carcajadas me sacudían el pecho. El aire vibraba con mi burla. Qué descaro, qué estupidez deliciosa. Reía con ganas, sin poder detenerme, hasta que de repente…

De repente, sentí una presión en la espalda, algo invisible, como si una ola de aire denso me golpeara de lleno. No entendí qué demonios había hecho el tipo de las alas que tenía bajo mi pie aplastado, pero la fuerza fue tan repentina que mi cuerpo se deslizó hacia adelante en linea recta sin que pudiera resistirme. El suelo rechinó bajo mis talones y el aire silbó en mis oídos mientras me desplazaba en línea recta, arrastrado por esa energía absurda, recorriendo diecisiete metros, quedando apenas a cinco del mink con manchas, aquel que se había atrevido a declararme arrestado. La risa que había quedado suspendida en mi garganta se convirtió en un gruñido bajo y ronco, un ruido gutural que me vibró en el pecho junto a mi gema celeste. Sentía cómo la rabia me hervía en la sangre, espesa, caliente, envolviéndome como un manto eléctrico. No había espacio para pensar, solo para actuar. Mis piernas se flexionaron y, aprovechando la inercia del empujón, me impulsé hacia adelante. El salto fue brutal, casi instintivo. Mi cuerpo se arqueó en el aire, la cola azotó detrás de mí como un látigo y mis ojos rojos se clavaron en el mink con una precisión predadora. Caí sobre él como una roca lanzada desde un acantilado, y cuando nuestras cabezas chocaron, sentí el impacto recorrerme desde la frente hasta la mandíbula, un golpe seco, ensordecedor, que hizo vibrar incluso las protuberancias de mis brazos. El ruido fue tan fuerte que creí escuchar el crujido del aire. Me reí, una risa aguda y distorsionada que resonó en mi propio cráneo. -¡Eso te pasa por hablar demasiado, manchitas-uo!- Le espeté, empujándolo con el peso de todo mi cuerpo. Cuando la colisión termino, me quedé de pie, observándolo, mirándole a los ojos, retandole. Solo podía pensar en lo divertido que era ver cómo los valientes se convertían en juguetes cuando los tocas con fuerza.

Sin mirar atrás ni detenerme a comprobar qué clase de desastre había dejado sobre el mink, mis piernas se flexionaron por pura inercia y salté un par de metros hacia adelante, con la mirada fija en la gigantona del fondo (ODETH). Era imposible no verla: su figura cubría mucho terreno, y su respiración levantaba polvo del suelo. Mis pies cayeron pesados, pero el impulso me llevó a correr sin pensar, cada zancada resonando como un tambor dentro de mi pecho. El aire se cortaba en torno a mis hombros, y la cola se movía detrás de mí, ondulando con un ritmo salvaje, como si tuviera vida propia. Mientras corría, una idea juguetona se apoderó de mi cabeza, un pensamiento que me llenó la mente de aquella chispa infantil que tanto desesperaba a mis hermanos. “Si esto es un juego con mis hermanos, tengo que cazar las máximas piezas posibles. Ya tengo marcados a dos de ellos. Voy a por la tercera, que parece débil y sin ganas de vivir… ¡UO UO UO!” La gigantona me observaba, o eso creía, aunque sus ojos no mostraban miedo ni rabia, solo ese vacío que me daba la impresión de estar persiguiendo a un cadáver que todavía respiraba. Nos separaban veintiún metros, y estaba dispuesto a acabar con ella. No le presté atención a los que quedaban atrás; mis queridas presas podían quedarse ahí, lamiéndose las heridas o llorando por su suerte. ¿Qué importaba? Les daba la espalda sin una gota de preocupación. A fin de cuentas, todos ellos estaban con su depredador en una jaula. "¿Qué podía salirme mal-uo?" Esa pregunta, absurda y casi cómica, me arrancó una sonrisa tonta mientras me preparaba para lanzarme de nuevo, saboreando el aire cargado de adrenalina y caos.

RESUMEN


BÉLICO


SIGUIENTE TURNO
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1008 + 0 = 1008
Energia: 839 + 6 = 845
Espiritu: 150 + 0 = 150
#16
Mierda, parece que el mítico Uosan Sakana conoce la legendaria competencia de llamar tonto al resto, habilidad en la que Kiyoshi es un auténtico genio. ¿Está seguro de querer entrar en esta trifulca? No le irá bien. — Pero aparte de tonto, también eres sucio. Eso es aún peor. — En los cálculos que este narrador acaba de inventarse, Kiyoshi va ganando 2-1 el partido, aunque parece que el ser aparentemente venido de otro planeta ya se cansa de hablar para pasar directamente a la acción, no sin antes soltar un comentario machista y funable hacia la pobre monita. Que alguien le diga algo.

Kiyoshi nuevamente retoma su movimiento hacia el centro, específicamente hacia Kibai, quien ha dejado en claro que peleará para proteger a los presentes. Y como vimos al principio, el médico está decidido a mantenerse cerca de aquellos que pueden protegerlo, al menos mientras los integrantes de su tripulación no estén presentes.

Eso sí, no se mueve muy veloz, primero porque no lo es, y segundo porque es un luchador a distancia, no quiere ir directamente a entrar en un rango corto. Este primer movimiento consiste en 5 metros, reduciendo a 16 la distancia que hay entre él y su momentáneo compañero el Mink marinero.

Menos mal no llega directo con él, pues es la siguiente víctima de la bestia luego de un movimiento de Einarr el cual Kiyoshi no logró ver bien, ignorando que es el autor de ello. Recordemos la oscuridad y que, aunque Kiyoshi pueda ver relativamente bien por uno de sus talentos, tampoco tiene los mejores ojos del mundo, por lo que se centra en Uosan. Este último considera que tiene todo bajo control, pues no se conforma solo con golpear al pobre Kibai, sino que también se toma su tiempo en alardear sobre ello.

Y es que en ese momento es que nuevamente el hombre de la mascarilla se mueve, esta vez dando un salto de avance de 4 metros más, reduciendo la distancia con la dupla central del escenario a 12 metros. Por muy lento que sea Kiyoshi, si el enemigo se distrae por la gran boca y ego que tiene, está entregando una ventaja en bandeja de plata. — Lúcete en el infierno, bicho asqueroso.

Ya con rifle listo, munición preparada, y Uosan dando la espalda porque ha fijado en otro individuo su mirada. — Aquí se decide cuál es el más tonto de los dos. — Kiyoshi jala el gatillo.

El disparo suena en seco. En un segundo, la pólvora hace su trabajo y la bala sale disparada directamente hacia el cráneo del monstruo, buscando llegar cuando el otro intenta alejarse para ir hacia Odeth. ¿Podrá reaccionar? ¿Tiene un plan? Kiyoshi no piensa en nada de eso. Cuando tiene su arma en mano, solo piensa en dar en el blanco.

¿Será un éxito o un fracaso?

Resumen
[Imagen: u2oxCl9.png]

Hablo | Pienso
#17
Desde abajo de la tierra podía sentirlo todo, la humedad a su alrededor, sus garras creando con facilidad el siguiente paso a seguir en su plan de movimiento. Las pisadas del oponente se sentían retumbando contra sus cabellos como si fuesen estímulos eléctricos gracias a sus sentidos aumentados, entendiendo las vibraciones de la criatura y pudiendo inclusive sentir el eco lejano de su voz graciosa. — Tehehee... —Dejó escapar una risita tan bajo como pudo aun oculto en el subterráneo que el mismo estaba creando.

Pudo sentir un movimiento repentino acercándose hasta la posición donde él mismo estaba avanzando anteriormente, el centro de aquella jaula que no podía comprender. Aunque Eros lo desconocía, Einarr había logrado empujar al hostil hasta el centro del cuadrilátero forzando una contienda directa con el marine que momentos atrás se había envalentonado gritando a los cuatro vientos su rivalidad con el monstruo.


Finalmente, silencio ¿No había mas pisadas? Por unos momentos Eros no supo la dirección del oponente, ni su posición más que una posible colisión que aun desconocía hasta que, finalmente, otro impacto. El peso del oponente aterrizando. Paso a paso podía sentir el movimiento del mismo, era una línea recta hacia una de las esquinas. Hacia su ¿Derecha? Diagonalmente avanzaba, Eros giró su cabeza en esa dirección, definitivamente la criatura estaba de cacería. Él, por algún motivo, entendía el sentido bestial del mismo ¿Cazador o presa? Siempre cazador. Eros tendría que usar toda su fuerza para ello, cada gramo de músculo en su cuerpo para ese trecho.

A medida que el coloso avanzaba Eros aprovechaba cada paso que retumbaba por encima suyo para avanzar imitando sus movimientos, estaba buscando la posición, el momento, la oportunidad: El punto ciego. Eros desconocía de aquel disparo que resonó por encima de las cavernas subterráneas que él mismo estaba creando, más sintió el eco del mismo siendo liberado por el arma de Kiyoshi ¿Una apertura? Con fuertes brazadas el usuario de la Mogu Mogu no Mi se impulsó a través del metro que lo separaba de la superficie finalmente brotando de la misma.

Había avanzado 8 metros por debajo del suelo, con el ultimo metro siendo un ascenso diagonal. Podía sentir el aroma del enemigo, no estaba lejos, quizás dos metros. Todo su cuerpo se tensó liberando un poderoso salto que impulsaría como un proyectil a toda velocidad desde el punto ciego de su espalda. Si bien Eros podía fácilmente saltar la mitad de esa jaula con un brinco, no necesitaría mucho más para impactar las garras de su pata derecha contra el mismo.

Su garra extendida buscó conectar un poderoso golpe contra la base de su cola ¿Sería suficiente?

OFF ROL
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 650 + 0 = 650
Energia: 553 - 14 = 539
Espiritu: 87 + 0 = 87
#18
Siente un escalofrío de emoción recorrer su espalda al escuchar las palabras del Marine, una chispa de esperanza se enciende para ella y dibuja una enorme sonrisa en su rostro. Decidida, extiende su cola y con ella sostiene el martillo para pasárselo a sus manos. — ¡Por supuesto-ukiki! ¡Con esto le aplanaré esa cabeza deforme que tiene-ukiki! 

Observa al mono pájaro (Einaar) despegarse de Uosan y empujarlo usando su dial de viento, algo que le provoca un alivio momentáneo, pero que dura poco cuando el enemigo se lanza contra el mono leopardo (Kibai) con un cabezazo que ni ella se habría atrevido a intentar. Luego escucha las palabras que le dirige, afiladas como cuchillas y dejando en claro su manera de actuar con las mujeres. Mahou frunce el ceño y muerde sus labios conteniendo la rabia que le quema el cuerpo por dentro. 

Antes de que pueda reaccionar, Uosan se da la vuelta y avanza hacia la gigante con cuernos (Odeth). En ese instante, un disparo resuena a sus espaldas, provenientes del doctor tonto (Kiyoshi) contra Uosan, es entonces cuando comprende que no está sola en esta batalla, los desconocidos que hasta hace poco eran caras nuevas, salvo por el mono pájaro que lo confunde con su camarada, ahora son aliados frente a un enemigo común. Gracias a ello se siente motivada y quiere acompañarlos, pero la realidad la golpea cuando un dolor punzante recorre su cuerpo, recordándole que el impacto contra las rocas todavía la debilita. Cada músculo le grita que se detenga, pero, aun así, ella se impulsa desde el suelo hacia el Marine en un salto, y tras un gruñido a causa del dolor, grita hacia la espalda de Uosan. — ¡NINGÚN MONO CON CABEZA DE BERENJENA Y VOZ DE RATÓN ME DIRÁ QUÉ HACER-UKIKI! — esperando llamar su atención, porque si no puede alcanzarlo con su martillo para infligirle daño físico, entonces usará su ingenio para provocar daño emocional, y si Mahou no puede ir hacia la batalla, entonces atraerá la batalla hacia ella. 

resumen


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debuff del 5%
Mahou Chikao
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#19
Kibai apretó cada músculo de su cuerpo, con las venas del brazo que sostenía a Raimei hinchadas por la tensión. El aliento se le escapaba entre los colmillos en largos soplidos mientras se obligaba a concentrarse en el monstruo que se reía a carcajadas junto al enorme muro de roca.

-¡UO UO UO UO UO UO!-

"Hasta su risa es irritante" pensó Kibai, antes de obligarse a sí mismo a centrarse de nuevo en el combate. Lo que estaba claro era que no podía distraerse ni un mísero segundo si pretendía sacar a todas aquellas personas con vida de aquel infierno.

Su hipótesis se vio contrastada apenas un par de segundos después, cuando el joven birkaniano alzó una mano en dirección a aquel extraño ser y una fortísima ráfaga de aire salió de ella, llegando incluso a hacer revolotear la capa de Kibai como se tuviese vida propia. Pero aquel vendaval tuvo un efecto mucho más visible que una tela blanca agitándose. Su rival recibió de lleno el golpe de aire, siendo empujado en su dirección como si la mano de un gigante invisible lo moviese. Aunque sorpendido, el monstruo rapidamente fijó su mirada en el mink.

OST


Kibai soltó un último respiro y sacó las garras traseras para anclarse mejor al terreno, contrayendo su cuerpo como un muelle listo para saltar. Su rival debió de tener una idea parecida, pues el mink pudo comprobar como parecía tomar impulso para lanzarse sobre él, con la cabeza por delante.

Conociendo la velocidad con la que se había movido, Kibai ni siquiera aspiró a tratar de esquivar a la bestia para golpearla en un flanco. Tragando saliva, comprendió que su única oportunidad pasaba por salir a su encuentro y chocar de frente. De modo que en cuanto vio que los pies de aquel ser se despegaban del suelo, no lo pensó más. Empleando toda la fuerza de sus patas traseras se lanzó hacia delante apuntando de lleno contra su enemigo, que ya había recorrido la mayor parte de la distancia que los separaba. La rabia de Kibai se concentró en la boca de su estómago, y un grito salvaje pareció surgir de su misma alma.

¡Gekkō no Issen!

El filo de Raimei se estrelló directamente contra la frente endurecida de aquel ser, que se había lanzado con toda su fuerza como si tratase de abrir a Kibai en dos al igual que si fuese una nuez, y por consiguiente recibió el impacto de lleno. El choque se le asemejó al mink a que una montaña se hubiese estrellado contra su espada y le hizo apretar los dientes hasta que sintió que se le iban a romper por la tensión. Sin embargo, la hoja de Raimei aguantó el tipo, y trás el choque el filo se deslizó por la enorme cabeza del monstruo, dejando un tajo marcado en ella, tiñendo la hoja de un espeso líquido verdoso.

Observando por el rabillo del ojo como uno sus recién convertidos en aliados empuñaba su rifle y apuntaba de nuevo a su adversario, Kibai decidió que era el momento de jugárselo todo. Pivotando sobre su propio eje, y procurando ignorar las sordas punzadas de dolor que le subían desde su costado magullado, clavó sus garras en el suelo para saltar de nuevo sobre su adversario a la vez que giraba su cuerpo para añadir el impulso de la inercia a su brazo, lanzando una sucesión de dos cortes cruzados.

¡Getsui Zangeki!

Terminada su acrobacia, Kibai aterrizó sobre sus patas traseras, y usando la garra delantera libre para frenar su impulso,se irguió de nuevo, resollando con visible fatiga tras el rápido intercambio de golpes, y alzó de nuevo la hoja de su espada hacia aquel ser.

"No estás peleando contra simples presas indefensas, monstruo del demonio. Y antes de que el Sol salga de nuevo, te aseguro que vas a desear haber elegido un coto de caza distinto para esta noche"

RESUMEN
BÉLICO
GASTOS

Stats con debuff
[Imagen: gvCFAP2.png]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 561 + 0 = 561
Energia: 548 - 167 = 381
Espiritu: 126 + 0 = 126
#20
Atributos Personaje

Lo miré desde mi sitio, sin moverme un solo paso. No hacía falta. Su energía bastaba para llenar el espacio entre nosotros, esa mezcla de rabia y orgullo que siempre acompaña a los hombres que no soportan que una mujer les devuelva la mirada sin bajar la cabeza.
Me acomodé un poco el cabello, con la naturalidad de quien sabe que está preciosa sin necesitarlo. Ni un hilo fuera de lugar, ni una gota de duda en la voz cuando hablé: —Vaya, qué espectáculo —murmuré, dejando que la ironía se deslizara como seda—. Tanta prisa, tanto ruido… y para qué.
Lo observé con una sonrisa ligera, sin rastro de tensión. —Te diría que me sorprende, pero ya he visto a muchos como tú —añadí, casi con dulzura—. Es curioso cómo algunos hombres confunden fuerza con respeto. Creen que si gritan lo bastante, el mundo dejará de notar el miedo que esconden.
Me crucé de brazos, sin apartar la vista de él. —No te preocupes —seguí, con un tono juguetón—. No todos los días se topa uno con una mujer más alta, más fuerte y, claro… bastante más guapa. Entiendo que te sientas un poco incómodo.
Hice una pausa, dejando que el silencio pesara lo justo antes de soltar la estocada. —Supongo que crees que me vas a impresionar con todo ese alarde de testosterona, ¿no? —dije con una risa suave—. Qué ternura. Si vas a intentar intimidar, al menos hazlo con estilo.
Incliné apenas la cabeza, como si lo estuviera felicitando por un esfuerzo que no valía la pena. —En fin, cariño —concluí con una sonrisa tranquila—. Tú sigue intentando parecer grande. Yo ya lo soy, y sin tener que hacer tanto ruido.

  resumen



estadisticas- 5%


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