[EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 2 [GRUPO 1]
#1
GRUPO 1

Venimos de este post
En este grupo aterrizan los siguientes personajes: Kibai, Odeth, Eros, Kiyoshi, Einar, Mahou.

Recordad que debéis postear con el código ["personaje=2283"] (quitad las comillas).
Es OBLIGATORIO que pongáis bien el código (sólo tenéis que copiar y pegar y quitar las comillas y ponerlo al principio de vuestro post. El que no lo haga está descalificado. Este código es para copiar vuestras estadísticas, inventario y demás.






Seis cuerpos impactaron contra roca sólida, dura y fuerte. Una roca que no debería estar en ese lugar. Era un área plana de cincuenta metros de largo y de ancho, en cuyos cuatro lados se elevaban unas paredes de ciento cincuenta metros de alto. Eran gruesas y fuertes, y para quien tuviera un buen ojo o experiencia con el terreno, sería fácil advertir que eran completamente artificiales. De igual manera los estudiosos en general podrían darse cuenta de que ese tipo de formación y esa particular sedimentación sólo podía ser obra de una Akuma No Mi. Y de entre todos ellos, los que tuvieran un gran sentido de la vista podrían darse cuenta de un pequeño brillo en uno de los lados de la parte superior de aquellas paredes.
Pero los que no poseyesen esas cualidades... no serían capaces de entender nada mas que el hecho de que estaban atrapados en una cárcel de piedra. Una forma pétrea que emulaba un cubilete de dados gigante y que era imposible de escalar de cualquier forma. ¡Qué mala fortuna! ¡Atrapados y separados de sus camaradas!


A muchos, muchos metros de distancia, seis risas y algunos aplausos se mezclaban con el soniquete de las olas y la tormenta que avanzaba hacia el South Blue y dejaba atrás estas tierras.
Sobre un peñón perfectamente esculpido, había una carpa engalanada y respaldada del temporal por muros de tierra. Dentro de esa carpa, seis sillones albergaban a seis personas inesperadas, todas ellas con un par de prismáticos al cobijo de una modesta hueste de esclavos que les servían comida y bebida y se encargaban de mantener los farolillos encendidos. A los pies de estas seis personas, había un esclavo con las manos sumergidas en la roca viva, y junto a él, un cofre que rebosaba oro.
— ¡Es imposible que pierda! Oooohlalalala — gritó y rio uno de aquellos hombres, masticando burdamente unos croissants — ¡Los Saint Voltòir vamos a ganar este año-eh! — señaló con seguridad, mientras las migas de su aperitivo caían por su papada y su ropa. Era obeso, rubio y con el pelo peinado en vertical, y un ridículo bigote finísimo. A su lado, un joven de las mismas proporciones de sobrepeso y una evidente calvicie mal disimulada, con el - poco - pelo de color marrón oscuro, le contrariaba agitando un bogavante con la mano — ¡Estás loco-eh! — dijo dando un mordisco a su comida — Los Saint Vangelis tenemos al más musculoso de todos con nosotros ¡Greeekekekeke! — pero fue rápidamente interrumpida por una mujer, de aspecto fino y con un lunar pintado sobre el labio, sus cabellos rojos como el fuego seguían el mismo peinado que el único capaz de peinarse entre los anteriores — ¡Qué ilusos! Irishishishishish ¡El más musculoso lo tenemos los Saint Byrne! ¡Y es el que peor fama tiene! — dijo recibiendo una copa de vino, siendo interrumpida por la risotada de alguien más. Un gran lunarian con una máscara de teatro en el rostro y su largo cabello plata peinado verticalmente, siendo el único de buen cuerpo entre los presentes varones — ¡Novnovnovnovnov! Queridos compañeros celestiales ¿debo recordaros quién es el vigente campeón? ¡Está claro que volveremos a ganar los Saint Tsvetnik! — preguntó retóricamente llevándose la mano a la boca mientras reía.
Los esclavos acababan de traer una bandeja con muslos de pollo a otro de los presentes, uno particularmente obeso también, con el cabello rosa pero rizado y corto, con dos prominentes patillas — No tenéis buen ojo ¡no tenéis buen ojo! — dijo agarrando uno de los muslos de pollo con un brillo voraz en sus ojos — Los Saint O'Heil somos los mejores en esto de escoger esclavos ¡claro que soy yo el que ha elegido al mejor de todos los Sakana! Fryyy ha ha ha — y a su lado, el último de los presentes, un anciano delgado y con el mismo copete pero de color rubio agarraba también otro muslo. Tenía un bigote partido de color negro y una barba que tapaba cuello — Saint Wisniewski jóvenes, Saint Wisniewski. Nosotros somos los que se harán con la Guerra de Casas este año ¡nadie podrá igualar a nuestro campeón! Skiskiskiski — rio sin fuerzas el anciano dando finalmente un mordisco a su comida.

Aquellos seis Tenryuubitos observaban con sus prismáticos en dirección a los espejos, viendo a las personas que habían caído en los respectivos cubos de roca, esperando para que su diversión pudiese comenzar. Y su diversión, iba a ser muy poco divertida para todos vosotros.
¿Qué pasaría a continuación?




Resumen

Indicaciones
#2
Atributos Personaje


Cuando Kibai recobró la consciencia lo primero que notó fue que estaba sobre tierra firme. Ni madera, ni arena. Roca.

Incorporándose poco a poco se apretó la sien derecha con una mano, apretando los dientes para contener un quejido de dolor. La cabeza parecía que le iba a estallar de un momento a otro. Aún con una rodilla en tierra, trató de recapitular todo lo sucedido desde dónde podía recordar.

Habían llegado a la zona de los Cabos Gemelos sin mayores incidencias, el Royal Quiver había aguantado bien gracias a las reparaciones que habían realizado en la Isla de Samba, y Stroud los había conducido sin problemas en la travesía. Habían llegado a aquella maldita corriente imposible que ascendía hacia el cielo, y habían sido recibidos por una tormenta infernal que cubría el horizonte con los destellos blancos de los relámpagos que se descargaban sin cesar ocntra las aguas del Grand Line. Pero después todo se había torcido. 

Cuando la columna de navíos comenzó el descenso, un rayo había alcanzado a uno de los barcos que encabezaban el convoy. Kibai, que iba en la cofa del vigía de su barco, había visto como la nave zorzobraba, con los mástiles y las velas en llamas, como un gigantesco candelabro iluminando la noche. Aquello había ocasionado un auténtico choque en cadena al estamparse los siguientes barcos contra el primero, contribuyendo a aumentar el caos general y enviando una buena parte de las personas y mercancías al fondo del mar. Aunque el Royal Quiver había tenido un pequeño margen de maniobra por ir a retaguardia, no había sido suficiente y el navío se había acabado estrellando como el resto. A partir de ahí, todo era tinieblas. Su último recuerdo haber salido despedido de la cofa del vigía y el contacto con el agua helada antes de perder la consciencia.

Finalmente, el mink se puso el pie, notando como una punzada de dolor le subía desde las costillas. Abriéndose la camisa, observó como una larga magulladora estaba empezando a formarse a lo largo de su costado izquierdo. Con la mano temblándole ligeramente, Kibai palpó con sumo cuidado la zona dañada. Por suerte, no parecía que tuviese ninguna costilla rota, aunque de seguro le iba a doler una temporada. También advirtió con desánimo que había perdido su gorra.

"Mierda, los contramaestres me van a echar una buena bronca por esto" dijo entre dientes.

Revisando sus pertenencias, comprobó aliviado que Raimei seguía firmamente atada a su cinturón. Kibai desató la vaina de la espada y desenvainó unos cuantos centímetros del filo. Por suerte, el agua de mar no había penetrado la madera protegida por cuero y la hoja de acero estaba perfectamente seca. Acto seguido, el mink echó mano hacia el bolsillo de su capa dónde guardaba el Den Den Mush que había adquirido en Roshwan antes de partir. Por fortuna, el pequeño caracol aún seguía entero. Apuntando con cuidado, Kibai marcó el número del Den Den Mushi a bordo del Royal Quiver.

"Chicos, soy Kibai, estáis ahí? Alguien me recibe?"

Sin embargo ninguna respuesta llegó del otro lado, el pequeño caracol permaneció mudo. Apretando los dientes con frustración, Kibai se guardó de nuevo el Den Den Mushi en la capa antes de darse cuenta por fin de dónde estaba.

Aquello parecía una enorme caja sin tapa, un enorme cubo de unos cincuenta metros cuadrados de extensión, y paredes que se alzaban verticalmente hacia el cielo durante más de un centenar de metros. Las paredes eran lisas y extrañamente simétricas, construidas con una perfección envidiable. Al tratar de rascar una de ellas, Kibai descartó rapidamente la idea de escalarlas, se habría quedado sin garras antes de llegar a la mitad.

Solo al darse la vuelta se dio cuenta de que no estaba solo...

Otras cinco figuras estaban repartidas por el cubo. A pesar de la penumbra, el ojo entrenado de Kibai se había adpatado perfectamente y veía como su el Sol brillase en el cielo. Dos jóvenes humanos, junto a un muchacho con las alas blancas típicas de los birkanianos comenzaban a despertarse. Tambien había una mujer enorme, cuya altura total Kibai no pudo calcular bien debido a la distancia y a que aquellas gigantescas paredes dificultaban tomar perspectiva, y también otra muchacha que olía... El mink tomó una nueva inspiración para cerciorarse. Si, era una mink, aunque no del todo.

"Curioso..." pensó Kibai mientras se dirigía hacia el resto de cautivos en aquel esxtraño recinto para comprobar si estbaan bien.

Fuera como fuese, si querían salir de allí, debía de buscar todos los apoyos posibles, porque aquella situación le daba muy, pero que muy mala espina...


RESUMEN
[Imagen: gvCFAP2.png]
#3
Atributos Personaje


El viaje empieza y, como es normal, Kiyoshi intenta tomárselo con calma. Sigue algo molesto por el tema del cartel que tiene su rostro junto a una recompensa, pero ya aceptó que al haberse integrado a esta tripulación era el destino más probable. Lo que no pensó, debido a nula experiencia viajando muy lejos, es lo brutal que es este viaje para ir a una zona del mundo totalmente nueva para él. Que el barco se eleve de la forma en que lo hace… — ¿Estoy soñando? Sé que me pasé con la cerveza el otro día por culpa de Owen, pero ya debería estar bien… — Se frota los ojos y no, no tiene sueño. Todo está bien, se supone.

— ¿Qué? — Uker alza la voz. — ¿Cómo que no podrán…? — No, no, eso no era parte del contrato. Se supone que todos deben ser capaces de protegerlo ante la adversidad. Pero en vez de quejarse, obedece y se mete al interior del barco, protegiéndose de las cosas que comienzan a volar. — Lagarto, estate atenta, cúbreme y olvídate del resto si algo sucede. — Lo curioso es que cuando todo el caos inicia, es el mismo Kiyoshi quien abandona al resto y se va corriendo como loco, aspecto inusual en él. ¿Cuál es el motivo?

No estuvo atento desde el principio y dejó su querido bolso fuera. Aquel regalo que tiene dentro es un presente que le dio su padre cuando aún estaba vivo, uno que premió su esfuerzo en una disciplina a la que le dedicó años de práctica antes de considerársele alguien digno de usar una de verdad. Dejarla ir por el viento, choques y movimientos constantes del barco es algo que no se puede permitir.

Cuando toma el bolso y lo coloca en su espalda con el tirante que tiene, intenta regresar a la zona de protección, pero ya es totalmente imposible. — ¡AYUDA! — Grita, pero debido a la mascarilla que usa, escucharlo debería ser una odisea si tomamos en cuenta todo el ruido externo que hay, pues todo se ha vuelto un desastre.

Kiyoshi sale volando, literalmente, no estamos exagerando.

¿Sabe volar? No.
¿Tiene una increíble resistencia? No.
¿Es valiente? Tampoco.
¿Entonces, qué puede hacer? Nada.

Ve como en su barco, o quizás ya ex barco, queda la cagada, disculpen la expresión. Parece como si este viaje que se veía tan esperanzador como el inicio de una etapa importante en sus vidas, de la nada se hubiese transformado en el mismísimo infierno. Durante un instante, su único pensamiento es que nunca más volverá a ver a todos esos tipos con los que compartió hogar un tiempo breve pero intenso. Claro, este pensamiento incluye que la vida propia también llega a su fin. Así, de manera abrupta. Parece que la vida de pirata desde el comienzo quiso enseñarle que es demasiado para él. — Qué tonto, debí darme cuenta antes… — Aunque, en realidad, él siempre lo supo.

…

Lentamente abre los ojos. — ¿Qué? Ah, una pesadilla. — No tan rápido, querido Kiyoshi. Su cuerpo está mojado debido a lo sucedido en el barco, y su ropa posee ciertos daños fáciles de apreciar. No sigue dormido en el cuarto compartido del barco, sino que está en la intemperie. — Qué asco. — Está sucio y no tiene sus instrumentos de limpieza. Pero ey, al menos tiene su bolsito especial en la espalda. Algo es algo.

— ¿Lagarto? — No la escucha de vuelta. — ¿Owen? — Tampoco. — ¿Uker, Jensen? — ¿Dónde diablos están todos esos tontos?

Se pone de pie, no sin poco esfuerzo. Es un tipo físicamente débil, y el impacto realmente lo dejó mal. De buenas a primeras le cuesta mover las piernas, incluso sostenerse bien en pie. De hecho, tambalea en un inicio y casi cae hacia atrás si no fuera porque algo le frena. — ¿Eh? — Intenta estirar el brazo derecho, pero la mano choca con algo. — ¿Qué clase de tonta broma es esto? — No hay nada ahí, pero aun así choca… Se toca la cabeza un momento, pudiendo saber que no tiene un problema mental debido al impacto. De algo debe servir ser un médico.

Da unos golpecitos más, pero nada, sigue chocando. — Bueno, sin duda aquí pasa algo que no entiendo. — Lo otro que no entiende es cuando mira a su alrededor y se encuentra con más personas, lamentablemente nadie conocido. — ¿Quiénes son ustedes, tontos? — No puede faltar el llamar tonto a la gente. Nada personal, así es Kiyoshi. — Tampoco se ven bien. No me digan que también volaron hasta acá. — Pues lo único que recuerda es que él llegó así, o eso asume. Salió volando del barco y ya, ahí se acaban sus recuerdos.

¿Sabrán que es un pirata? Ojalá que no. No quiere problemas, todo ha pasado tan rápido. — Soy doctor. Si alguno se siente mal, puedo ayudarle de alguna forma. Solo pediré como pago que me protejan hasta que encuentre a mis contratantes originales. Solo no se me acerquen mucho si no están completamente limpios.

Básicamente, propone el mismo trato que con sus “compañeros” anteriores. Los trato como médico, ustedes me cuidan. Lo bueno de aceptar ser débil es que no tienes miedo de pedir protección, aunque sea como parte de pago.

— ¿Alguno entiende qué sucede? Desconozco el tonto motivo, pero no puedo pasar de aquí. — Vuelve a golpear lo invisible de antes, sea lo que sea. — Primera vez que viajo tan lejos. Supongo que desconozco mucho del mundo.

OFF ROL
[Imagen: u2oxCl9.png]

Hablo | Pienso
#4
Atributos Personaje


El mar parece estar enfadado con los barcos que luchan contra viento y marea, tratan de resistir las olas que rugen como bestias, y las ráfagas de aire que soplan con la fuerza de un cañón llevándose barriles, sogas y cajas de provisiones por los aires.

Una de las mercancías del barco que navega frente al Lucky Dawn sale despedida por una violenta ráfaga. La caja, girando como un proyectil, impacta de lleno contra uno de los tripulantes, lanzándolo al mar descontrolado. Mahou quiso gritar, pero el viento también la alcanzó. — ¡Ukikiiiiii! — chilló cuando su cuerpo comenzó a perder el equilibrio, su cola se enroscó instintivamente alrededor del mango de su martillo, aferrándose a él como si fuera un salvavidas. Pero el impulso fue demasiado fuerte, el viento la levantó de la cubierta, arrastrándola entre espuma, lluvia y más cajas. Todo giró en un torbellino blanco y gris hasta que sintió un golpe brutal, rebotó con fuerza, y cayó de cabeza contra un suelo empedrado. Ahora todo se tornó oscuro.

No sabría decir cuánto tiempo pasó hasta que despertó. Mahou se puso de rodillas, tambaleante, sujetándose la cabeza con ambas manos. — Ayy… ay ay ay-ukiki... — gimoteó con un puchero. Cuando se atreve a abrir los ojos, se da cuenta de que el sonido del mar se oye lejano, y que su entorno había cambiado por completo. Su rostro pasó de la confusión al asombro al descubrir las paredes altísimas de piedra que la rodean. — ¿Eh...? ¿Y el barco-ukiki...? —murmuró, ladeando la cabeza con desconcierto.

Se incorpora lentamente y mira a su alrededor, nota que no está sola. Cerca de ella hay un Mink leopardo, dos humanos, una mujer con cuernos y, lo que más llama su atención, una persona con alas. Su rostro se iluminó al instante. — ¡MONO PÁJARO! ¡Por un momento creí que te había perdido-ukiki! — exclamó, corriendo hacia este último con una sonrisa de oreja a oreja, sin darse cuenta de su equivocación. — ¡Tenemos que volver al barco-ukiki!

Sin pensarlo dos veces, retrocede un par de pasos, y salta hacia una de las paredes, buscando apoyo con sus manos y pies, pero la piedra está perfectamente diseñada para impedirlo. Su cuerpo cayó de espaldas con un golpe seco, y el impacto la hizo retorcer del dolor. Se llevó una mano a la espalda, y soltó un gemido adolorido.

Mientras tanto, escucha las voces de los demás. Uno de los humanos dijo algo que capta su atención al instante, a lo que Mahou se irguió con un resoplido, frunciendo el ceño y señalándolo con un poco de drama. — ¡¿Quién es tonto, doctor mono-ukiki?! —reclamó—. ¡El barco se fue volando y nosotros nos caímos de él-ukiki!

Su tono era de genuina indignación, aunque lo que decía no tuviera ni el más mínimo sentido. No solo se equivoca sobre el destino del barco, sino que además creía que todos los presentes habían viajado con ella. Quizás su mente aún está nublada por el golpe, o tal vez era Mahou siendo... Mahou, olvidadiza, impulsiva, y convencida de sus propias conclusiones. 

Off
Mahou Chikao
¡DIVERSIÓN Y ÁNIMO!
? La Intrépida Sakura
฿ 20,000,000
?Nv.10 — Espíritu Alegre
#5
Atributos Personaje


Pam. Pum. Crash.

Eros estaba en el barco con la tripulación haciendo el acenso a través de los Cabos Gemelos cuando de repente la bajada se tornó mucho más compleja de lo que él esperaba, extendió su brazo para alcanzar a Alana pero todo fue demasiado rápido para la Estrella de la Muerte quien no hizo más que volar contra rocosas paredes. Golpe, golpe, golpe. En el fondo le parecía divertido ese escenario, al menos visto desde afuera, pero su sonrisa se desvaneció tan subidamente como había aparecido pue notó que todo lo miembro del hermoso Crimson Stage habían sufrido u misma suerte.

Finalmente pudo sentir cómo su cuerpo terminaba de caer. Su lengua tocaba tierra, o mejor dicho, yacía contra el suelo junto a su labio magullado. Estaba ligeramente desorientado tras esa caída y la oscuridad a su alrededor no hacía mucho para ayudar a su caso. Cuando el mundo dejó de dar vueltas en circulo escuchó voces, vio personas hablando con completa naturalidad pese la escasa visibilidad más se permitió quedarse en el suelo por unos momentos mientras analizaba su realidad inmediata. No parecía ser que conociera a nadie de los presentes pues no reconocía sus voces, no obstante paró la oreja el tiempo suficiente para determinar que casi todos los presentes estaban igual de desorientados que él.

Tomó asiento en el suelo, elevando la mirada para observar a aquel que lo había llamado tonto. No confiaba en nadie, pues el tímido muchacho no los conocía, no obstante suspiro poniéndose de pie.

— Mi nombre no es tonto, es Eros Focalor el tonto... Bueno, de hecho no me llamo tonto pero algunas personas podrían inferir que ese es el caso... —Habló de más para variar, poniéndose tan nervioso que comenzó a gimotear en silencio hasta que, finalmente, se propinó a si mismo un poderoso puñetazo en la frente. Con el chichón que crecía también lo hacía su serenidad, exhalando profundamente antes de convertirse en un pequeño topo de no más de 25 centímetros.

Debido a la mala luminosidad llegó a la deducción que la ceguera de su forma completa no sería un problema, comenzando a moverse alrededor hacia la pared más cercana que afortunadamente no estaba más que a un par de metros de su posición inicial.

OFF ROL
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 650 + 0 = 650
Energia: 603 - 30 = 573
Espiritu: 87 + 0 = 87
#6
Atributos Personaje


No sabría decir cuándo empezó el desastre. El rugido del cielo y el crujir de la madera se confundían con los gritos y el estruendo del mar. El barco se retorcía bajo mis pies como si intentara escapar de algo que lo superaba. El aire olía a sal, a fuego y a miedo. No era la primera tormenta que veía, pero aquella tenía algo distinto: una furia antigua, un hambre que no era natural.
El trueno que lo cambió todo fue más brillante que cualquier sol. Por un segundo el mundo se volvió blanco, y después, el infierno. El impacto del rayo abrió la cubierta como si fuera papel. La explosión me lanzó hacia atrás, y el calor me golpeó el rostro. Oí el chasquido seco de la madera partiéndose, sentí el peso de un cuerpo caer junto a mí, y luego, nada. Solo el vacío.
El mar me tragó sin compasión. La caída fue corta, pero el golpe, demoledor. El agua estaba helada, espesa, como si intentara asfixiarme. Mis músculos reaccionaron antes que mi mente; pataleé, braceé, busqué un punto de apoyo que no existía. No había arriba ni abajo, solo sombras y corrientes que me arrastraban. La presión me oprimía el pecho, los oídos zumbaban. Pensé que iba a morir ahí, hundida como una piedra más entre los restos del naufragio.

Pero el mar cambió de opinión. Sentí una fuerza extraña empujarme desde abajo, violenta, salvaje. Me impulsó hacia arriba como si me escupiera. Todo fue confuso: burbujas, madera rota, cuerpos flotando, un rugido ensordecedor. La corriente me disparó fuera del agua y apenas tuve tiempo de entender que estaba en el aire antes de caer de nuevo.

El impacto contra la roca fue brutal. Sentí el suelo ceder bajo mi cuerpo, la sangre golpeándome las sienes, el sabor metálico en la boca. Permanecí quieta un momento, tratando de recordar quién era, de entender qué había pasado. Cuando logré incorporarme, lo vi.

Estaba dentro de un espacio cerrado, una prisión hecha de piedra. Las paredes eran altas, lisas, imposibles de escalar. Cincuenta metros de suelo, quizás más, y ciento cincuenta hacia arriba. No había grietas, ni salidas, ni vida. Era un cubo perfecto, una jaula de roca tallada por algo que no era humano. Podía sentir la vibración de la tierra, el eco de un poder que todavía latía en ella.

Me puse de pie, temblando por el esfuerzo. Mis ropas estaban empapadas, mi cuerpo adolorido. Golpeé una de las paredes con el puño, y el sonido retumbó como un tambor lejano, devolviéndome un eco hueco. Nada se movió.

Entonces supe que no era un accidente. Que alguien me había puesto allí. Podía sentirlo, como una mirada clavada en mi nuca. El silencio pesaba más que el agua, más que el miedo. Y mientras me quedaba allí, rodeada de piedra y oscuridad, comprendí que aquel no era el final de la tormenta. Solo el principio del juego de alguien más.

pero perdi la consciencia.

Resumen


estadisticas- 5%
#7
Atributos Personaje


Dia 30 de otoño, año 16
Cercanías a la entrada de los cabos
El viento resoplaba en la cubierta del barco mientras nos acercábamos poco a poco a nuestro destino, la entrada al gran line, había pasado un tiempo desde que le leí el periódico a Kelvin, por lo que me centraba en vigilar los alrededores del barco.
~Al parecer se acerca una tormenta~ Note gracias a los nubarrones que se cernían sobre el mar.


Las campanas de aviso del barco resonaron por toda la cubierta, mi mirada curiosa me empujo para acercarme a uno de los laterales del barco en busca de una buena vista de la entrada, mas no fue poco mi asombro al encontrar frente  a una cascada monumental lo cual ya de por si sola era algo impresionante de ver, sin embargo lo que mas me sorprendió fue que la corriente de esta era inversa, desafiaba toda lógica y razón humana, con anterioridad ya había escuchado de lo irreal que era el Grand line, pero nunca me espere verlo de primera mano y tan solo al intentar entrar.


~Esto es impresionante, nunca había visto un fenómeno natural igual a este, es simplemente espectacular~ Es lo que pasa por mi mente mientras surge la típica sonrisa de emoción característica de mi persona y al mismo tiempo limpio el sudor de mi frente, pues una cosa era estar emocionado y otra muy distinta era el terror que me provocaba el echo de que el enemigo al que nos enfrentaríamos no era otro mas que la propia naturaleza.


[Imagen: Gemini-Generated-Image-he9c3uhe9c3uhe9c.png]

No tuve apenas tiempo para apreciar la majestuosidad de aquella cascada, pues el barco empezó a subir por ella impulsado con la corriente ascendente de la misma, retumbaron truenos y rugió el aire mientras luchaba por aferrarme al barco que se sacudía violentamente mientras las ráfagas de aire y las olas lo golpeaban con una ferocidad anormal. 
Llegamos a la gran sima de los cabos después de una subida turbulenta y escarpada al mismo tiempo que los truenos iluminaban el paisaje como si de pequeños soles se tratasen, el descenso fue aun mas violento, las olas y el viento golpeaban el barco con tanta fuerza, que apenas lograba aferrarme a la barandilla del barco, estaba tan emocionado de estar presenciando tal demostración de la madre naturaleza que no preví el desastre que se cernía sobre el barco.  
Fue un destello, luego el rugir de un trueno, los gritos de la gente, la luz del fuego, fue demasiado en tan poco tiempo, mi mente apenas y procesaba el caos que se había esparcido por la cubierta en tan pocos segundos, observe a las personas correr por sus vidas para solo terminar por salir despedidos del barco hacia las aguas embravecidas de la cascada. En ese instante de caos lo primero en lo que pensé fue en la seguridad de mi líder. 
-¡¡KELVIIIN!!- Trate de llamarlo en medio del caos, pero lo único que recibí como respuesta fue un ruido estremecedor de madera colapsando contra un muro para posteriormente sentir en milisegundos como mi cuerpo salía despedido a gran velocidad del barco. 

Dia 30 de otoño, año 16
?????
Sali despedido por los aires en medio de la oscuridad y el caos, mi cerebro apenas podía procesar lo que acababa de ocurrir, todo pasaba en cámara lenta frente a mis ojos mientras veia de cabeza el barco en el que anteriormente estaba parado, estrellarse contra un cumulo de rocas frente a el.
~¡¿Dónde mierda voy a terminar cayendo?!, ¡¿De verdad voy a morir así?!, ¡¡Que maldita impotencia, ni siquiera puedo ayudar a mi líder, Laion tenia razón, soy un puto inútil!!~ Me invadieron esos pensamientos mientras me alejaba mas y mas del barco.
[Imagen: Gemini-Generated-Image-awnxzuawnxzuawnx.png]
¡¡¡MALDITA SEAA!!!!!ME NIEGO A MORIR, VOY A SOBREVIVIR, SOBREVIVIRE Y MATARE A ESE HIJO DE PUTAA!!

Retumbaron mis palabras junto a los truenos como una manera desesperada de mantenerme con vida, a pesar de que en realidad no podría hacer mucho mas, lo siguiente que sentí fue el duro golpe contra una superficie que no vi llegar en ningún momento, talvez por eso no logre amortiguar la caída.

Luego de un tiempo me levante con un dolor de cabeza punzante, estaba tumbado boca arriba sobre una superficie de roca que apareció de la anda, me sentía desorientado, mi cabeza me daba vueltas y me dolía todo el cuerpo, mi mirada no captaba casi luz , apenas y escuchaba las olas del mar mientras que a mi costado sentí una gran formación de roca  totalmente lisa, que al voltear hacia arriba me percate que se extendía varios metros por encima de mi y cerraba todo el paso al rededor como si de una jaula se tratase.

Cuando recobre por completo la conciencia entre en un pequeño ataque de pánico, aun tumbado en el suelo palpe mi mano en busca de mi anillo, por suerte seguía ahí ~Al parecer no me abandonaste mamá~ Exhale un aliento de alivio y procedí a registrar el resto de mis cosas, al parecer no había perdido nada  ~Ya no se si tengo buena o mala suerte~.

-¿Donde mierda estoy?-
Me pregunte mientras me apoyaba en la pared para tratar de levantarme a pesar del dolor y palpando mi frente note la sangre que escurría de mi cabeza, probablemente por el golpe de la caída. ~Fue una buena caída, por lo menos sigo vivo, aunque no se que tan bueno sea eso~Al recomponerme note que no estaba solo, en el lugar se alzaban otras 5 sombras que gracias a mi buena vista logre distinguir en la oscuridad.

~Diablos no ahora, no estoy en condiciones de pelear~. Fue lo primero que paso por mi mente, no podía confiarme tan fácilmente, menos en el estado tan deplorable que me encontraba.
De repente una de las sombras mas pequeñas se acerco rápidamente hacia mi de manera enérgica, por simple reflejo sujete mi dial debajo de mi gabardina listo para escapar en cualquier momento.

" ¡MONO PÁJARO! ¡Por un momento creí que te había perdido-ukiki! " Grito la pequeña figura la cual resulto ser una chica medio mink.
-Eh?- fue lo único que logre exclamar de lo confundido que estaba.
La chica mink empezó a tratar de escalar sin mucho éxito el muro, sin saber que responderle a la señorita voltee mi vista y me percate de otro personaje el cual si era en su totalidad un mink leopardo el cual se guardaba algo, pero lo que mas me llamo la atención fue su uniforme.
~No puede ser es un marine, se que no soy reconocido por el momento pero debo de estar atento por si las moscas~
Al voltear a otro lado vi a dos jovenes humanos al parecer, uno de ellos se dirigió a todos y pregunto:
 "¿Quiénes son ustedes, tontos?"
~¿Tontos?, que le pasa a este, parece que quisiera buscar pelea~ 
"Tampoco se ven bien. No me digan que también volaron hasta acá"
-Al parecer todos salimos volando, ¿están todos bien?- por fin me decidí a hablar, aunque fuera muy retraído socialmente me preocupaba si estas personas eran civiles y estaban heridos.
-Por cierto señorita, creo que se confundió de persona- hable dirigiéndome a la jovencita humink.
 "Soy doctor. Si alguno se siente mal, puedo ayudarle de alguna forma. Solo pediré como pago que me protejan hasta que encuentre a mis contratantes originales. Solo no se me acerquen mucho si no están completamente limpios"
Menciono el joven, mientras que el otro mas cohibido le respondió muy nerviosamente.
~Un doctor, eso es bueno, creo que varios de nosotros necesitamos atención~ 
Reflexione sobre la propuesta del hombre, pero antes de poder responder un estruendo resonó a mis espaldas, instintivamente me di la vuelta en modo de alerta, solo para percatarme que se trataba de la quinta figura, una chica extremadamente grande que se encontraba golpeando el muro que nos rodeaba. 
~Un gigante?, no, no es tan grande, además tiene cuernos, debe de ser de la raza oni de la que tanto e escuchado~ Me quede observando a la señorita por un momento en alerta, hasta que de repente cedió y cayo al suelo inconsciente.
En eso reaccione y sin pensarlo mucho me apresure a su lado para revisar si estaba bien. Al parecer se encontraba llena de golpes, lo cual no era raro debido a la situación en la que nos encontrábamos, aun así yo no tenia los conocimientos para saber si estaba en peores condiciones por lo que dirigiendo mis palabras al joven doctor le dije:
-!Oye tu, esta señorita revísala por favor, no me importa ser tu guardaespaldas pero por favor revisa que este bien!- Le hable alzando la voz al joven doctor.
Resumen
Me emociono por la subida y el gran paisaje que veo al entrar a los cabos gemelos, durante la bajada en medio del pánico trato de llamar a Kelvin sin mucho éxito antes de terminar en los aires y maldiciendo mi debilidad.
Al levantarme rebusco que mi anillo y el resto de mis cosas estén a salvo al mismo tiempo que me percato de la situación en la que estoy mientras palpo mis heridas. Me percato del resto de figuras en la oscuridad, me sorprende una humink la cual me confunde con otra persona. Observo un mink marino el cual hace que suba mi guardia por precaución. Intercambio palabras con un joven doctor hasta que resuena un estruendo a mis espaldas y veo caer a una chica Oni, sin dudarlo acudo a su ayuda y le pido al doctor que la revise a cambio de aceptar su propuesta de ser su guarda espaldas.
Karmas Utilizados
  • Ojo felino: En situaciones de baja o nula iluminación puedes distinguir siluetas que otros no pueden.
Aviso
Me esta fallando el texto y me lo seguia desacomodando, ademas que los spoiler no me cierran no se por que, perdon si se ve todo mal pero ya no me quedaba tiempo
#8
La tormenta avanzó llevándose las nubes hacia el South Blue, despejando el cielo y mostrando - para los Tenryuubitos - una enorme luna llena preciosa, clara como la nieve y pura como las gotas del rocío de la mañana. Su luz bañaba levemente la zona y permitía poder ver mejor dentro de los cubículos, pero de ninguna forma la luna era visible desde esa posición para nadie de forma natural.

El sonido de mis pasos retumbaba por todo el cubículo, como si cada golpe hiciera temblar las paredes de piedra. Era un sitio enorme, húmedo, y olía a encierro, aunque no sabría decir cuánto medía exactamente… quizá ciento cincuenta metros. No me importaba mucho. Nunca me había importado dónde estaba, sino con quién. Aquella vez, en aquel lugar éramos siete, y yo los miraba a todos, uno por uno, intentando entenderlos, pero me parecía complicado hacerlo. Algunos estaban nerviosos, otros simplemente resignados. Yo no. Yo solo observaba. Mis ojos rojos se movían despacio, atentos, atrapando cada gesto, cada respiración. Me gustaba mirar. Miré durante un segundo mi pecho, y el reflejo azul celeste de mi gema me recordaba a mis hermanos, a los días en el agua, cuando todo parecía tener sentido. Pero ellos no estaban allí. Solo esos seis desconocidos. Entre ellos, había uno que destacaba. El de las alas. No tan grande como podría esperarse, pero con unas plumas que parecían respirar por sí solas. Lo miré fijo, sin pestañear, y algo dentro de mí se encendió. ”Si hay que cazar, se caza, pero hay que cazar cazando. De nada sirve ser cazador para no cazar.” Pensaba, mientras notaba cómo mi sonrisa se estiraba, esa misma sonrisa que tantos habían llamado “perturbadora”, aunque realmente no se que significaba esa palabra. Yo no lo entendía. Sonreía porque me gustaba hacerlo, porque me sentía vivo. Los dedos me temblaban con impaciencia, y la cola parecía querer moverse sola.

Los miraba desde mi posición, a unos dos metros de la pared del norte, con la espalda recta y los brazos colgando a los lados. El aire del cubículo seguía siendo pesado, cargado de un silencio que parecía observarnos tanto como yo lo hacía a ellos. Desde donde estaba, veía con claridad cada forma, cada sombra. Frente a mí, a solo dos metros, se encontraba el tipo con alas (Einarr). Me llamaban la atención aquellas alas, que seguían cada movimiento de aquel tipo, como si tuvieran vida propia, respirando a un ritmo distinto al suyo. No podía dejar de mirarlas; eran bonitas, pero también daban la sensación de ser frágiles. Y cuando algo parece frágil, me daban ganas de romperlo. Giré la cabeza despacio, observando al resto. A mi izquierda, cerca de la pared oeste, una mujer con cola de mono estaba tirada en el suelo boca arriba (Mahou). Parecía agotada, o quizá simplemente resignada. Su cola se movía de un lado a otro, lenta, como si aún le quedara algo de energía que su cuerpo no sabía gastar. Unos cinco metros más arriba, tocando esa misma pared, había un hombre de cabellos negros (Kiyoshi). Tocaba la piedra con la palma, como si esperara que le respondiera. Me pareció tonto, pero lo observaba con curiosidad. Quizás buscaba una salida. Quizás no. Yo no la buscaba. No me gustaban las paredes, pero tampoco me molestaban. Del otro lado, cerca de la pared este, yacía una mujer gigante con cuernos (Odeth). Su cuerpo ocupaba más espacio del que parecía posible, y sus respiraciones lentas resonaban en el cubículo. En la pared del sur, justo pegada a la piedra, había una criatura enana que no lograba definir (Eros). No parecía humano, ni gyojin, ni nada que conociera. Me daban ganas de tocarlo, para saber si era real. Y en el centro, un mink con manchas se mantenía inmóvil (Kibai), observando a todos, sin moverse ni un centímetro. Me recordaba a una estatua viva.

Sin hablar con nadie, recorrí la distancia que había entre el tipo con alas y yo con pasos tan rápidos como me fueran posible que marcaban un compás extraño en aquel cubículo. No sentía prisa pero sí una curiosidad punzante que me obligaba a acercarme más. Cuando estaba a una distancia considerable (A un metro), mi torso comenzó a girar sobre sí mismo rápidamente, como si la cintura fuera el eje de un molino que no dejaba de dar vueltas, y seguía girando hasta que la inercia se estaba acumulando en cada fibra de mi cuerpo, cargando el puño derecho, dispuesto para golpear. Aprovechando la velocidad que mi cuerpo estaba adquiriendo, propicié un golpe potente con mi puño derecho directo a la cara del tipo alado, un golpe que se estaba diseñando en la precisión de mi giro, y el impacto hacía que su figura se doblara y que cayera derribado sobre el suelo del cubículo. Lo miré un segundo con la sonrisa tonta que siempre me salía en momentos así, una mueca que a otros les resultaba perturbadora pero que a mí me acompañaba como un viejo hábito, y luego volví a mirar a todos los presentes como si quisiera demostrar que no estaba siendo cruel sino funcional. Luego apoyé mi pie derecho sobre su pecho, sintiendo el temblor de su cuerpo debajo de mi peso, y con la cola que nacía en mi espalda baja propicié otro golpe directo a su cara, maniobra que ejecuté con la misma naturalidad con la que respiraba.

Alcé la mirada y los miré a todos otra vez con la calma densa que siempre me estaba marcando, notando cómo la sonrisa tonta se me estaba quedando pegada sin que yo la estuviera reglamentando. Mi voz era aguda y chillona y yo la estaba dejando brotar sin avergonzarme, porque para mí la vergüenza no estaba siendo una preocupación tan grande como la necesidad de establecer algo claro entre nosotros, y por eso hablaba en voz alta para que no hubiera malentendidos. -Yo soy Uosan Sakana-uo.- Decía con mi voz, sabiendo que a muchos les estaba pareciendo ridícula, y aun así la sonrisa se me estaba alargando con esa mezcla infantil y tétrica que siempre me salía cuando pensaba en mis hermanos y en la caza, porque ellos eran mi norte y la idea de divertirme sin ellos no estaba siendo algo que me llenara del todo. Hice un barrido rápido, mirando a absolutamente todos, y me estaba pareciendo como un tablero con piezas que estaba queriendo ordenar a mi manera. -¿Os vais a dejar vencer, o vamos a jugar? Yo quiero jugar con mis hermanos, pero no se donde están, así que sereis quienes me entretengan-uo.- Terminé diciendo, mientras notaba que la cola me estaba picando y que mis manos estaban temblando, no de miedo sino de impaciencia que siempre tenía cuando algo interesante se estaba por decidir.

Narrador


RESUMEN


DEN DEN MUSHI


BÉLICO


SIGUIENTE TURNO
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1008 + 0 = 1008
Energia: 954 - 115 = 839
Espiritu: 150 + 0 = 150
#9
Atributos Personaje


Mientras Eros en su forma completa intentaba reconocer detalles sobre la densidad de la enorme pared frente a él, y en vano debido a su falta de visión, inteligencia o entendimiento de aquello que frente a él se alzaba majestuosa e imponente. La presencia de un hostil se hizo inmediata en una lejanía de aproximadamente 48 metros de distancia. Normalmente Eros podría haberlo ignorado, pues no se trataba de él quien estaba siendo atacado, pero algo en las formas de quien hiere sin provocación, de quien ríe con sadismo al causar daño y de quien arremete contra el inocente que junto a él se hallaba cautivo en esa cárcel de vaya a saber quien material causó en el joven poco más que un suspiro con cierta pesadez, girándose en dirección al oponente.

No podía ver, pero gracias a su sentido del olfato aumentado por su naturaleza bestial no le costó en demasía sumergirse consciente de la ubicación del nuevo aroma que había llegado hacia ellos. Estaba aproximadamente al norte, no podía definir cuan lejos aun, pero era más que seguro que avanzando al centro de la cárcel podría orientarse mejor.

Con sus poderosas garras comenzó a cavar casi instintivamente pudiendo llegar a una profundidad de un metro, a su vez que dejando un agujero de no más de 25 centímetros de diámetro para que todo su cuerpo pudiese entrar sin problema. Ya un metro por debajo de la tierra podía sentir la humedad de la misma, usando sus poderosas patas para comenzar a avanzar a toda velocidad en dirección terminal hacia el centro de la jaula en cuestión.

No podía hacer vista gorda a las injusticias, fuesen contra quien fuesen pues en él yacía un espíritu protector y así tuviese que poner en riesgo su propia vida, Eros era valiente y no sabía de hacer el ojo ciego en ese tipo de situaciones. Esperaba en el fondo que sus compañeros estuviesen bien.



OFF ROL
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 650 + 0 = 650
Energia: 573 - 20 = 553
Espiritu: 87 + 0 = 87
#10
Dos de las personas responden a Kiyoshi, mas ninguna parece tener intenciones agresivas en su contra, permitiendo que se relaje un poco. Aquí, desprotegido, entre desconocidos, teme un poco. Siempre fue consiente de lo débil que es y por eso duda de ingresar a una tripulación pirata. En un principio se armó de valor confiando en que sus compañeros le defenderán, pero ellos ya no están aquí. El que sí está es la bestia que desea cazarlos.

Debido a lo amplio del terreno y la oscuridad que hay —aunque debemos considerar los ojos felinos que posee—, no se percata de buenas a primeras de la presencia del emperador del universo. Sin embargo, cuando ya está cerca de Einarr, es factible verlo, sobre todo por el ruido que ejercen los golpes. Sumado a la prominente estatura del enemigo, Kiyoshi es capaz de ver la nueva amenaza. — ¿Qué diablos es eso?

Ni tonto ni perezoso, deja caer el bolso en su espalda a la vez que se baja el cierre del mismo para que su arma quede a la vista, tomando la misma que siempre está lista con su munición. El rifle se encuentra sujeto en el lado derecho de su cuerpo, sobre el hombro, mano diestra sujetando detrás y la izquierda al frente. — Ey, tonto, ¿quién eres tú? No lastimes personas frente a un médico. — Alza la voz, lo que posiblemente también alerte al resto de los presentes si es que aún no se han dado cuenta de la nueva presencia, una que no ha sido muy amable con el pobre muchacho de las alas, con el cual no han podido intercambiar palabras aún.

El bolso negro que siempre porta en la espalda ya está en el piso y sus manos sostienen el sniper tan querido que permanentemente lleva consigo para protección personal. De más está decir que apunta directamente la cabeza de la bestia que ha aparecido en su contra. Mientras el otro habla, Kiyoshi realiza un movimiento veloz (según Kiyoshi, que es lentito) de 4 metros hacia su derecha, para que al terminar, haga unos últimos pasos para retroceder 2 metros, mirando en todo momento a Uso... Uosan… Uosan… Eso, Uosan, quien mientras Kiyoshi se mueve, dice sus cositas. ¿Podemos ya hablar de la voz que tiene? Menos mal nuestro protagonista es un tipo serio, porque fácilmente podría estar cagándose de la risa en este instante.

— Debes ser bastante tonto si crees que nosotros queremos jugar con alguien tan sucio como tú. ¿Viniste lavado acaso? — Segunda vez que le dice tonto, pero así es nuestro querido médico. Es inevitable.

Traga saliva y su frente suda. Pudo ver un poco el ataque sobre el muchacho, lo cual claramente intimida a un hombre cuya fuerza física es nula. Tampoco es que confíe en los tipos a su alrededor, pues ante la presencia de otro sujeto, nadie le dice que los primeros sí estarán de su lado. — Maldito lagarto, Owen, ¿dónde están? Vengan a cumplir su tonta parte del trato. — Pueden sentirse orgullosos esos tipos para que alguien como el médico este los recuerde en un momento tan tenso. Parece que no son cualquier cosa en su vida, aunque solo los quiera como guardias de seguridad.

El dedo lo tiene en el gatillo, pero el otro está muy lejos aún. — Podemos jugar tiro al blanco, tonto. — Intenta ver de reojo a sus compañeros, al menos lo que pueda, pues no quiere desconcentrarse del realmente peligroso. ¿Aceptarán  el trato propuesto antes de defenderlo a cambio de sus servicios como médico? Ninguno respondió como tal, pero espera que cooperen. Es consiente de que, por su cuenta, no sobrevivirá. Ese siempre ha sido su pensamiento, y ahora no cambia.

Curiosamente, jala el gatillo una vez, disparando al frente. Por supuesto que la bala no alcanzará a Uosan, pero es una advertencia, una de que está listo para disparar en cualquier momento.

OFF ROL
[Imagen: u2oxCl9.png]

Hablo | Pienso


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