Mañana de compras [aventura recolección-presente relativo]
#1
El sol del mediodía se filtraba por las densas nubes que cubrían la capital de Briss, de elegantes edificios ennegrecidos por el alquitrán que extraían de las minas de El Foso.

El bochorno en aquellos últimos días de verano hacia que la mayoría de la gente fuese en manga corta y me mirasen extrañados, sin saber como reaccionar ante la presencia de un lunarian que cubría su rostro con una máscara calaverica y vestía con una larga gabardina oscura. Pero, pese a esa extraña vestimenta, seguramente debido a haber estado toda mi vida con una llama en mi espalda estaba acostumbrado al calor y podía permitirme el ir vestido como quisiera.

Pero esto solo hacía que mi presencia contrastara con el resto de la gente y hacia que la mirada de los guardias que patrullaban el mercadillo local se centrase más en mi, lanzando miradas de sospecha al pensar que estaba ocultando algo ilegal.

-Disculpe. ¿Le importaría venir con nosotros un momento para que podamos hacer unas pequeñas comprobaciones? - Un enorme guardia, de unos 2 metros de altura y bastante corpulento, se cruzó en mi camino junto a sus 2 compañeros, mucho más pequeños, mientras todos se llevaban sutilmente las manos al pomo de sus espadas, preparados para atacar en caso de que me resistiera o tratará de huir.

-¡Claro! Pero tengo un poco de prisa por terminar las compras y tirarme de nuevo en la cama, que llevo toda la noche despierto. - Empecé en un tono amable mientras analizaba rápidamente a los 3 guardias, su disposición y el armamento que llevaban. -Si quieren podemos ir detrás de esos puestos y así no molestamos al resto de ciudadanos mientras hacen sus comprobaciones. -Sugerí mientras señalaba unos puestos de exótica comida, a unos 10 metros de distancia y con suficientes barriles detrás como para que la gente no pudiese fisgonear.

-Perfecto. No nos tomará más de 5 minutos. - Respondió el guardia, soltando el pomo de su espada y haciéndome un cordial gesto con la mano para indicarme qué podía dirigirme ya hacía ese puesto regentado por una señora mayor que nos ofreció unos escorpiones caramelizados en cuanto nos situamos detrás.

-Bueno... ¿Que necesitan? Pregunté de forma cordial, esperando la respuesta de los guardias mientras veía con curiosidad el manjar que nos había dado la amable señora.

-Estamos siguiendo a una peligrosa organización de bandidos que ha causado la desaparición de varias personas en esta isla. Tu vestimenta y tu forma de ocultar tu rostro nos hace sospechar de ti. -Aclaró mientras los 3 guardias volvían a llevarse sutilmente las manos a los pomos de sus espadas.

-Fyofyofyo... Estamos todos en el mismo barco, compañeros. -Mi risa consiguió ponerles más nerviosos, llegando a desenvainar levemente sus espadas. -Soy un cazarrecompensas, me saque la licencia hace unas semanas en está misma isla y en cuanto a la ropa... Reconozco que es raro estar vestido con esta gabardina, pero me sirve para ocultar mis armas. -Empece, tratando de relajar la tensión antes de llevarme las manos a mi rostro para poder quitarme la mascara y descubrir con ello mi moreno y desfigurado rostro. -Y la máscara la llevo por el careto que llevo. Es más cómodo llevarla puesta a la hora de hacer compras y tratar con la gente. -Reconocí a los guardias, viendo al instante siguiente como daban un paso hacía atrás tras ver mi desfigurado rostro de ojos rojos, presas de sus instintos de supervivencia.

-Ejem... Déjenos llamar a la base para comprobarlo. -Respondió tras recomponerse, sacando un pequeño den den mushi mientras veía con asco como devoraba los escorpiones caramelizados que nos había dado la señora antes de volver a ponerme mi calaverica máscara y ocultar mi desfigurado rostro tras ella.

Unos minutos después ya habían terminado las comprobaciones pertinentes. El ser alguien tan característico también tenía sus ventajas pues, tras una breve descripción en la que pude notar cómo el guardia se contenía para no ofenderme, uno de sus compañeros al otro lado del den den mushi recordó al momento quién era y que mi historia, pese a mi sospechoso aspecto, era verídica. 

Tras terminar esas comprobaciones, los 3 guardias se disculparon por haberme hecho perder el tiempo, aunque no les eché nada en cara y les despedí de forma amistosa, deseándoles suerte en su búsqueda por encontrar a esos bandidos, pues, aunque no sé lo hubiese dicho, Krysser y yo también teníamos ese mismo objetivo y estábamos investigando el paradero del tercer hermano.

Los siguientes 20 minutos fueron tranquilos pese a la gran cantidad de gente que se había reunido para realizar las compras que necesitaban o simplemente habían salido a dar una vuelta por el mercado. Por mi parte, yo tenía ya claro lo que necesitaba puesto que, la pelea contra Andrew y sus subordinados, había menguado la munición de mi arsenal y necesitaba reponerla antes de ir a por el hermano mayor, por lo que, cuando vi a lo lejos el puesto del mercado centrado en armas de fuego, mis rojos ojos brillaron con fuerza bajo mi mascara al ver la gran cantidad de armas y municiones que estaban expuestas.

-Buenos días, joven lunarian. ¿Le interesaría una escopeta nueva? Tenemos una oferta especial en la que, si te llevas una escopeta, te regalamos 30 cartuchos de munición. -Dijo con una muestra de educación exquisita el vendedor, un hombrecillo de apenas 1 metro de altura y con unas enormes gafas que ocupaban todo su rostro junto a su gran bigote.

-No, muchas gracias. Ya estoy servido en cuanto a armas. -Respondí igual de cortes, mientras le enseñaba el rifle de mi espalda y a Sekator, quedándose el vendedor fascinado por la calidad y rareza de esas armas. -Estoy buscando munición explosiva y, para serle sincero, últimamente me está llamando volver a crear munición con mis manos pero me faltan materiales. -Concluí mientras buscaba la mirada de aquel hombrecillo de puntiaguda nariz.

-Claro, claro... La munición explosiva es difícil de fabricar y su coste es bastante elevado... Normal que busque fabricarla usted mismo, aunque le llevará tiempo aprender. -Empezó a elucubrar el armero mientras revolvía entre los barriles que tenía a su espalda, sacando un paquete con 5 cartuchos y una bolsa de tela que parecía pesar. - Serían 30.000 berries, caballero. El acero de forja considerelo un regalo, que yo no le iba a dar usó y siempre es bueno dar alas a los nuevos armeros. -Concluyó con una amable sonrisa que se podía apreciar incluso tras su enorme mostacho.

-¡Gracias! Volveré por aquí para pedirle consejo. -Le respondí mientras le dejaba en la mano los 30.000 berries antes de despedirme de forma cordial de aquél simpático armero, notando mi cruz en el pecho como si de una señal se tratara.

Off
#2
RECOLECCIÓN FINALIZADA

Los materiales solicitados han sido agregados con éxito a tu cofre.


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