18-09-2025, 12:10 AM
En la remota South Blue, estaba escondida la extraña Isla Karate, donde el viento susurra cuentos olvidados por los que aún viven, pero esas historias nada tienen que ver con lo que riega de sangre los actuales arrozales que rodean el gran monte Karate.
Ahora el día oscurece y las sombras se alargan con el ocaso, mientras en algún lugar de la isla un inmenso cocodrilo marino despierta, ha encontrado su hogar entre los arrozales, las aguas lodosas con las que se nutren lo ayudan. Monstruo que había encontrado más fácil atacar a los agricultores y alimentarse de su carne, que pescar por su cuenta su propia comida. Con una longitud que supera los cinco metros, su piel verde aceituna está cubierta de escamas que brillan bajo el sol, como si llevara grabados los secretos más oscuros de las profundidades. En su mirada, un vacío inquietante, una mezcla de hambre eterna y un rencor ancestral.
Isla karate seguía en peligro, pese a que ahora los civiles podían vivir vidas un poco más tranquilas, siempre mientras tuvieran cuidado de no estar al alcance de las fauces del animal, sus vidas no estarían tan amenazadas como estuvieron durante su ignorancia del asesino.
Había estado asesinando y cazando a los civiles de la isla un tiempo antes de que llegara Li Yuan y descubriera la identidad de la criatura, aunque sobrevivió por muy poco, la criatura era muy grande, muy fuerte y muy capaz de asesinar a un artista marcial, su cuerpo blindado lo protegía de balas y flechas por igual, su rapidez le permitía atacar furtivamente y de forma asesina a quien pasará cerca de sus fauces.
Al caer la noche, cuando el silencio envuelve la isla y sólo el croar de las ranas interrumpe la penumbra, el cocodrilo emerge lentamente del agua turbia que inunda los campos de arroz. Su agridulce fragancia es inconfundible: una combinación de tierra húmeda y carne en descomposición. Nadie sabe cómo llegó a este lugar, pero los ancianos de la isla murmuran leyendas sobre un antiguo ritual que perturbó el equilibrio de la naturaleza, liberando a la bestia de sus cadenas. Era una criatura terrible y temible que seguía por ahí, suelta por la isla hasta que alguien lo detuviera o muriera en el intento.
Aunque sí había reducido bastante el número de accidentes. Pues Li Yuan había logrado algo de paz y traído la verdad, pero…Los habitantes temen cruzar por los caminos que serpentean entre las hileras de arroz. Las desapariciones no se habían detenido, siguen siendo comunes; hombres, mujeres y, a veces, niños, han sido tragados por la oscuridad del arrozal. Algunos afirman haber escuchado un suave chapoteo que precede a los gritos estridentes, mientras otros relatan haber visto, de reojo, la silueta del monstruo deslizándose entre los tallos dorados, casi como si se camuflara con el paisaje, esperando el momento adecuado para atacar. No había forma de saber si era el cocodrilo o alguna otra causa aparte, pero el monje estaba bastante seguro de que aquella bestia seguía queriendo cazar, y un poco de precaución no lo detendría.
¿Cómo podría enfrentar a esa criatura? ¿Cómo podría encontrarla siquiera?
Li Yuan ni siquiera estaba seguro de poder enfrentarlo él solo, incluso siendo un monje capaz y siendo gyojin con ventaja en el agua, no se sentía capaz de igualar a la criatura que era grande fuerte y muy rápido, casi no lo cuenta en su último encuentro breve.
La nueva pregunta sería ¿Cómo se lo podría impedir? Aunque estaba dispuesto a pelear, no era un necio, pocas de sus artes marciales podían siquiera atravesar la duras escamas de aquella criatura, y su fuerza era demasiado grande para contenerlo, solo con rozar su cuerpo tendría que tener cuidado de no ser aplastado, y un golpe de su cola podría dejarlo sin sentido, tan flexible como un látigo y contundente como una maza pesada.
Y como lo atrapará con su boca llena de dientes, podría darse por muerto.
En su cabeza la mejor opción era aprender el Karate Gyojin, pero ese entrenamiento llevaría días y aún no había encontrado al maestro del arte. Tampoco podía hacer la vista gorda ante lo que estaba pasando, aunque… ¿Tenía opción? Si moría en vano peleando contra esa cosa, nadie ayudaría a los civiles igualmente.
—Pero, no tengo que hacerlo solo ¿Verdad? entre muchos se puede vencer a un gigante.
Nadie dijo que tuviera que tener un encuentro uno a uno contra una criatura asesina, un animal rabioso incapaz de entender el honor y el diálogo. Si reunía un grupo de luchadores, cazadores y gente honrada dispuesta a matar o herir lo suficientemente para que el asesino abandonará la costa, tal vez hubiera una manera de lograrlo.
No debería ser difícil reunir un grupo, estaban en isla Karate, un lugar donde se reunían muchos deseosos de aprender las artes místicas y poderosas, de algunas de las mejores artes marciales del mundo.
¿Pero aún así encontraría a alguien?
La búsqueda no fue sencilla, muchos civiles habían empezado a circular rumores e historias de la criatura que había mitificado la criatura. Aun asi, la mayoria de hombres adultos estaban de acuerdo con ayudar, en especial un ruidoso y valiente grupo de jóvenes adolescentes, pero aparte de habilidad con la hoz, no tenían grandes cualidades, Li Yuan amablemente rechazó su ayuda, y les insto a olvidarse de la tarea, pero aun a pesar de sus advertencias aquel grupo de civiles inconscientes se había lanzado a la cacería en cuanto dejo de hablarles.
No eran más que un grupo de jóvenes pescadores que se había enfrentado a reyes marinos con anterioridad, ellos habían decidió desafiar las advertencias del monje. Riendo y burlándose de la “terrible criatura” a la cual van a cazar, y se adentraron en los arrozales, armados con antorchas, hoces y una falsa valentía. Al principio, todo parecía tranquilo. El brillo de las luces danzaba sobre las espigas doradas, creando sombras amenazantes que parecían cobrar vida. De pronto, un ruido sordo interrumpió su diversión; un chapoteo seguido de un crujido escalofriante. En un instante, el aire se llenó de una tensión palpable.
El cocodrilo emergió de su escondite, y con un movimiento ágil y brutal, hizo que uno de los jóvenes desapareciera de la vista. Un grito desgarrador resonó en la noche, mezclados con el murmullo del viento y el canto lejano de las ranas, como si las más cercanas contuviesen el aliento a la espera de lo que iba a suceder. El pánico se apoderó del grupo, pero el terror había tomado la forma de un coloso escamoso que los acechaba, su respiración pesada y fétida llenando el aire.
Li Yuan aparece para salvarlos, aterrizando de un cabezazo contra el costado del inmenso animal, que se volvió para dar un poderoso latigazo de cola, derribando al monje. Preparándose para darle un mordisco fatal. Li usó sus artes marciales para nuevamente alejar al animal, y golpearle el morro para cerrarlo y que no rodease su cintura con los dientes afilados. El cocodrilo siseo en la oscuridad y con el estómago lleno, prefirió esconderse en las aguas oscuras y esperar una mejor oportunidad para encarar a Li Yuan en otra ocasión.
Li Yuan volvió con los jóvenes inconscientes aunque ahora eran menos altivos, pues eran uno menos, tenían una terrible lección aprendida, no burlarse de un terrible enemigo al cual habían subestimado.
-También ha sido culpa mía, debería haber buscado ayuda de otros artistas marciales no de gente honrada y trabajadora, la gente corriente no tiene que pelear si los fuertes pueden hacerlo
Si Li Yuan no hubiera estado preguntando por gente capaz que se le uniera para cazar al animal, si no hubiera rechazado a aquellos jóvenes ¿habría pasado esto? Era en parte responsable, y ya había escapado dos veces por los pelos del animal, quien empezaba a tener una tirria específica contra el monje Gyojin, de alguna forma lo notaba.
No podía enfrentarlo solo, y no tenía aliados de momento con los que pudiera cooperar, no tenía más remedio que entrenar, volverse más fuerte para ser más apto de lidiar con aquella enorme criatura. Desarrollar las técnicas que le permitieran golpear aquel enorme y escamoso cuerpo, o al menos lo bastante poderosas para lidiar contra la criatura.
Muy posiblemente necesitaba las técnicas del Karate Gyojin. Sin ellas no tenía el poder necesario para poder enfrentar a la criatura. Mientras los civiles seguían en peligro, él tendría que viajar, enfrentar su propia debilidad y mejorar, hasta que no lograra ese hecho, no sería capaz de doblegar al cocodrilo marino.
Aquella noche, Isla Karate no volvió a ser la misma. Los arrozales, una vez símbolo de vida y esperanza, se convirtieron en un recordatorio escalofriante de que en las profundidades de lo cotidiano, acechan horrores inimaginables. Li Yuan y los supervivientes se retiraron al abrigo de la luz y la civilización. Y así, entre las sombras de los campos de arroz, el gran cocodrilo marino continúa su reinado de terror, esperando pacientemente a su próxima víctima.
Ahora el día oscurece y las sombras se alargan con el ocaso, mientras en algún lugar de la isla un inmenso cocodrilo marino despierta, ha encontrado su hogar entre los arrozales, las aguas lodosas con las que se nutren lo ayudan. Monstruo que había encontrado más fácil atacar a los agricultores y alimentarse de su carne, que pescar por su cuenta su propia comida. Con una longitud que supera los cinco metros, su piel verde aceituna está cubierta de escamas que brillan bajo el sol, como si llevara grabados los secretos más oscuros de las profundidades. En su mirada, un vacío inquietante, una mezcla de hambre eterna y un rencor ancestral.
Isla karate seguía en peligro, pese a que ahora los civiles podían vivir vidas un poco más tranquilas, siempre mientras tuvieran cuidado de no estar al alcance de las fauces del animal, sus vidas no estarían tan amenazadas como estuvieron durante su ignorancia del asesino.
Había estado asesinando y cazando a los civiles de la isla un tiempo antes de que llegara Li Yuan y descubriera la identidad de la criatura, aunque sobrevivió por muy poco, la criatura era muy grande, muy fuerte y muy capaz de asesinar a un artista marcial, su cuerpo blindado lo protegía de balas y flechas por igual, su rapidez le permitía atacar furtivamente y de forma asesina a quien pasará cerca de sus fauces.
Al caer la noche, cuando el silencio envuelve la isla y sólo el croar de las ranas interrumpe la penumbra, el cocodrilo emerge lentamente del agua turbia que inunda los campos de arroz. Su agridulce fragancia es inconfundible: una combinación de tierra húmeda y carne en descomposición. Nadie sabe cómo llegó a este lugar, pero los ancianos de la isla murmuran leyendas sobre un antiguo ritual que perturbó el equilibrio de la naturaleza, liberando a la bestia de sus cadenas. Era una criatura terrible y temible que seguía por ahí, suelta por la isla hasta que alguien lo detuviera o muriera en el intento.
Aunque sí había reducido bastante el número de accidentes. Pues Li Yuan había logrado algo de paz y traído la verdad, pero…Los habitantes temen cruzar por los caminos que serpentean entre las hileras de arroz. Las desapariciones no se habían detenido, siguen siendo comunes; hombres, mujeres y, a veces, niños, han sido tragados por la oscuridad del arrozal. Algunos afirman haber escuchado un suave chapoteo que precede a los gritos estridentes, mientras otros relatan haber visto, de reojo, la silueta del monstruo deslizándose entre los tallos dorados, casi como si se camuflara con el paisaje, esperando el momento adecuado para atacar. No había forma de saber si era el cocodrilo o alguna otra causa aparte, pero el monje estaba bastante seguro de que aquella bestia seguía queriendo cazar, y un poco de precaución no lo detendría.
¿Cómo podría enfrentar a esa criatura? ¿Cómo podría encontrarla siquiera?
Li Yuan ni siquiera estaba seguro de poder enfrentarlo él solo, incluso siendo un monje capaz y siendo gyojin con ventaja en el agua, no se sentía capaz de igualar a la criatura que era grande fuerte y muy rápido, casi no lo cuenta en su último encuentro breve.
La nueva pregunta sería ¿Cómo se lo podría impedir? Aunque estaba dispuesto a pelear, no era un necio, pocas de sus artes marciales podían siquiera atravesar la duras escamas de aquella criatura, y su fuerza era demasiado grande para contenerlo, solo con rozar su cuerpo tendría que tener cuidado de no ser aplastado, y un golpe de su cola podría dejarlo sin sentido, tan flexible como un látigo y contundente como una maza pesada.
Y como lo atrapará con su boca llena de dientes, podría darse por muerto.
En su cabeza la mejor opción era aprender el Karate Gyojin, pero ese entrenamiento llevaría días y aún no había encontrado al maestro del arte. Tampoco podía hacer la vista gorda ante lo que estaba pasando, aunque… ¿Tenía opción? Si moría en vano peleando contra esa cosa, nadie ayudaría a los civiles igualmente.
—Pero, no tengo que hacerlo solo ¿Verdad? entre muchos se puede vencer a un gigante.
Nadie dijo que tuviera que tener un encuentro uno a uno contra una criatura asesina, un animal rabioso incapaz de entender el honor y el diálogo. Si reunía un grupo de luchadores, cazadores y gente honrada dispuesta a matar o herir lo suficientemente para que el asesino abandonará la costa, tal vez hubiera una manera de lograrlo.
No debería ser difícil reunir un grupo, estaban en isla Karate, un lugar donde se reunían muchos deseosos de aprender las artes místicas y poderosas, de algunas de las mejores artes marciales del mundo.
¿Pero aún así encontraría a alguien?
La búsqueda no fue sencilla, muchos civiles habían empezado a circular rumores e historias de la criatura que había mitificado la criatura. Aun asi, la mayoria de hombres adultos estaban de acuerdo con ayudar, en especial un ruidoso y valiente grupo de jóvenes adolescentes, pero aparte de habilidad con la hoz, no tenían grandes cualidades, Li Yuan amablemente rechazó su ayuda, y les insto a olvidarse de la tarea, pero aun a pesar de sus advertencias aquel grupo de civiles inconscientes se había lanzado a la cacería en cuanto dejo de hablarles.
No eran más que un grupo de jóvenes pescadores que se había enfrentado a reyes marinos con anterioridad, ellos habían decidió desafiar las advertencias del monje. Riendo y burlándose de la “terrible criatura” a la cual van a cazar, y se adentraron en los arrozales, armados con antorchas, hoces y una falsa valentía. Al principio, todo parecía tranquilo. El brillo de las luces danzaba sobre las espigas doradas, creando sombras amenazantes que parecían cobrar vida. De pronto, un ruido sordo interrumpió su diversión; un chapoteo seguido de un crujido escalofriante. En un instante, el aire se llenó de una tensión palpable.
El cocodrilo emergió de su escondite, y con un movimiento ágil y brutal, hizo que uno de los jóvenes desapareciera de la vista. Un grito desgarrador resonó en la noche, mezclados con el murmullo del viento y el canto lejano de las ranas, como si las más cercanas contuviesen el aliento a la espera de lo que iba a suceder. El pánico se apoderó del grupo, pero el terror había tomado la forma de un coloso escamoso que los acechaba, su respiración pesada y fétida llenando el aire.
Li Yuan aparece para salvarlos, aterrizando de un cabezazo contra el costado del inmenso animal, que se volvió para dar un poderoso latigazo de cola, derribando al monje. Preparándose para darle un mordisco fatal. Li usó sus artes marciales para nuevamente alejar al animal, y golpearle el morro para cerrarlo y que no rodease su cintura con los dientes afilados. El cocodrilo siseo en la oscuridad y con el estómago lleno, prefirió esconderse en las aguas oscuras y esperar una mejor oportunidad para encarar a Li Yuan en otra ocasión.
Li Yuan volvió con los jóvenes inconscientes aunque ahora eran menos altivos, pues eran uno menos, tenían una terrible lección aprendida, no burlarse de un terrible enemigo al cual habían subestimado.
-También ha sido culpa mía, debería haber buscado ayuda de otros artistas marciales no de gente honrada y trabajadora, la gente corriente no tiene que pelear si los fuertes pueden hacerlo
Si Li Yuan no hubiera estado preguntando por gente capaz que se le uniera para cazar al animal, si no hubiera rechazado a aquellos jóvenes ¿habría pasado esto? Era en parte responsable, y ya había escapado dos veces por los pelos del animal, quien empezaba a tener una tirria específica contra el monje Gyojin, de alguna forma lo notaba.
No podía enfrentarlo solo, y no tenía aliados de momento con los que pudiera cooperar, no tenía más remedio que entrenar, volverse más fuerte para ser más apto de lidiar con aquella enorme criatura. Desarrollar las técnicas que le permitieran golpear aquel enorme y escamoso cuerpo, o al menos lo bastante poderosas para lidiar contra la criatura.
Muy posiblemente necesitaba las técnicas del Karate Gyojin. Sin ellas no tenía el poder necesario para poder enfrentar a la criatura. Mientras los civiles seguían en peligro, él tendría que viajar, enfrentar su propia debilidad y mejorar, hasta que no lograra ese hecho, no sería capaz de doblegar al cocodrilo marino.
Aquella noche, Isla Karate no volvió a ser la misma. Los arrozales, una vez símbolo de vida y esperanza, se convirtieron en un recordatorio escalofriante de que en las profundidades de lo cotidiano, acechan horrores inimaginables. Li Yuan y los supervivientes se retiraron al abrigo de la luz y la civilización. Y así, entre las sombras de los campos de arroz, el gran cocodrilo marino continúa su reinado de terror, esperando pacientemente a su próxima víctima.
