Despedida momentánea [Presente Absoluto, Viaje]
#1
Día 52, Verano. 
10:00 AM.

Aquella mañana el puerto olía a sal y madera húmeda, con gaviotas sobrevolando los mástiles y los pescadores recogiendo las redes tras una larga jornada. El murmullo del mar se mezclaba con el bullicio del muelle, pero para Krysser todo se sentía extrañamente en calma. Frente a él, los dos pequeños botes esperaban amarrados, cargados con provisiones y listos para partir.

El tigre ajustó la correa de sus armas, lanzó un vistazo al horizonte, y luego posó sus ojos dorados en Fyodor. Durante un instante, la brisa agitó la capa del lunarian y las alas plegadas en su espalda. A Krysser le arrancó una sonrisa ladeada, mezcla de respeto y camaradería.

-Supongo que aquí nos separamos, al menos, por ahora. -Dijo con voz profunda, sin rastro de duda, pero con algo de pena. No contar con un barco propio era sin duda un problema, pero no podían conseguir más dinero del que ya habían hecho en aquel lugar fácilmente, ya era hora de avanzar.

Luego de esas palabras, Krysser extendió una mano enorme, dura por los combates, ofreciéndosela a su compañero. 

-Nos vemos al otro lado. -Murmuró, reafirmando el plan de ambos.

Tras ese apretón, cargado de más palabras que las que el tigre pronunció, Krysser se giró hacia su bote. Tomó de su cinturón la pequeña brújula que guardaba celosamente, comprobó la dirección marcada hacia la siguiente isla y la aseguró junto al timón improvisado.

Con un empujón poderoso, soltó las amarras y dejó que el bote se deslizara hacia las aguas abiertas. El mar se agitaba suave, con pequeñas olas que hacían crujir la madera bajo sus patas. El mink se colocó en la proa, alzando la mirada hacia el horizonte, dejando que la brisa marina le acariciara el pelaje.

Los primeros obstáculos no tardaron en aparecer, en forma de bancos de algas que se enredaban contra los remos, corrientes que empujaban de lado, y un par de rocas traicioneras que asomaban como colmillos bajo la superficie. Krysser maniobró con firmeza, gruñendo con esfuerzo pero manteniendo siempre la calma. Cada prueba que el mar le ponía enfrente era, en cierto modo, un saludo, un recordatorio de que la travesía apenas comenzaba. Sus dotes de navegante no serían suficientes para llevar un barco, pero confiaba en llegar con vida a cualquier isla de aquel mar con un bote en buen estado. Aunque, para el bote, probablemente no le esperaba el mismo resultado.

Una carcajada grave escapó de su garganta cuando la embarcación consiguió sortear la última de esas rocas. El sol brillaba con fuerza alto en el horizonte, tiñendo las aguas de tonos brillantes anaranjados, y la silueta de la isla que dejaba atrás se fue reduciendo poco a poco. Entonces escuchó las palabras de su compañero, recordando que se verían en dos días.

-¡Dos días! -Respondió con un grito, sin saber si el lunarian podía escucharlo desde la distancia, pero no necesitó usar el Den Den Mushi que traía consigo para confirmarlo, pues tenía la certeza de que, tarde o temprano, el destino volvería a reunirlos.

Con la brújula firme en su mano y el rugido del océano como única compañía, Krysser avanzó hacia la inmensidad azul, dejando atrás una isla más y acercándose a la siguiente etapa de su viaje.

Off
#2
Resultado del viaje:

Zona:
- Blues : 4
Navegante:
- Krysser (No es Navegante) : 0
Barco:
- Bote : -0
Riesgo total: 4
- El bote sufre un daño de 4.500 PV, quedando destrozado al llegar a su próximo destino



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