El sol del mediodía iluminaba la pequeña isla marcial rodeada de naturaleza, donde la imponente montaña de 2000 metros de altura se alzaba desde el centro, llamando a todos los habitantes a querer alcanzar su cima para probar su fuerza.
Durante el ascenso, acompañando a los ya emblemáticos bonsáis gigantes, se podía comprobar que la fama de la isla estaba bien ganada, pues los múltiples dojos dominaban el paisaje. Allí, en aquel paraíso natural, cientos de artistas marciales entrenaban sin cesar buscando perfeccionar sus estilos, bañando la montaña con un eco eterno de gente entrenando en sus interminables laderas
En el punto más alto de la isla, el estadio de combate Ki se erigía como una corona de piedra blanca. Sus muros circulares de 150 metros de diámetro y 30 metros de altura albergaban las gradas, capaces acomodar a más de 1,000 espectadores. El rugido ensordecedor de la multitud emocionada se escuchaba desde kilómetros de distancia. Alrededor del estadio, frente a la entrada principal, decenas de puestos de comida creaban un festival gastronómico famoso en todo el South Blue. El aroma de la comida oriental flotaba en el aire mientras los vendedores, vestidos con delantales coloridos, gritaban sus ofertas tratando de llamar la atención de aquellos que habían ido a presenciar aquella fase previa que decidiría a los participantes del torneo.
Pese a que no era el "Torneo Anual de Artes Marciales", la expectación por ver a los nuevos combatientes y sus diferentes estilos, era suficiente como para que toda la isla hablase de ello y, en consecuencia, que la multitud fuese cada vez más y más grande.
En el interior del edificio principal cientos de hombres, mujeres y niños se preparaban para ver el inicio de la fase preliminar. Muchos ya tenían sus favoritos y así lo exhibían con sus banderines, bandanas y posters que buscaban ser firmados.
Al final del abarrotado vestíbulo, se encontraba la recepción, el lugar que concentraba la mayor cantidad de luchadores, los cuales se encontraban esperando su turno para poder inscribirse al torneo. Se trataba de un mostrador simple, sin demasiada decoración, atendido por una joven entusiasta de las artes marciales. Dos coletas en forma de pompones decoraban los costados de su cabello, y una túnica claramente marcial era su indumentaria principal, de un color rosa palo. Apenas mediría un metro sesenta y rondaría los sesenta kilos, pero, al igual que todos los empleados y participantes, parecía bastante entrenada.
Las condiciones para participar estaban claras, se podían leer en decenas de carteles que adornaban los tablones colindantes a la recepción. Para participar en el torneo principal, que se celebraría al día siguiente, se debía pasar una ronda previa de clasificación que se celebraría ese mismo día. Si querías participar en el torneo principal antes tenías que demostrar tu valía derrotando a un primer oponente.
Tras aquella formalidad, y apenas una hora después, finalmente todo estaba listo.
El escenario principal, la arena de combate, consistía en una plataforma circular de 50 metros de diámetro, elevada 1.5 metros sobre el suelo del estadio. Su superficie estaba hecha de madera de bambú especialmente tratada.
El sorteo se había realizado y el azar había querido que tú fueses uno de los dos actores principales del combate de apertura. Tú rival, un hombre de mediana edad y 1,70 de altura, con un kimono de un blanco impoluto, con cinturón negro y una bandana roja en la frente, había sido el primero en subir a la plataforma de combate tras el anuncio del árbitro, un pequeño hombre calvo que no llegaría al 1,50 y vestido con un traje amarillo chillón.
-¡OSSSSSSS! - Gritó 4 veces a pleno pulmón una vez llegó a su posición, a unos 5 metros del centro de la arena, saludando al cada grada con un choque de su puño con la palma de su mano a la altura de su rostro.
Poco después el pequeño hombre anunció tu nombre de forma sobria, invitándote con ello a qué aparecieras en escena y proceder con ello al inició del combate de apertura.
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Como esta aventura es previa a la del Presente Absoluto y una justificación de nuestra llegada al torneo, para agilizar el tema, he asumido tu inscripción al mismo. Puedes narrar como te plazca la llegada y la inscripción, así como la preparación previa y cómo sales a la arena.
• Cuerpo ligero: Recibes un +20 de Agilidad puntual en los enfrentamientos de atributo que impliquen ese atributo. Una vez por tema. [Incompatible con Cuerpo pesado]
Karma: +5
• Dedos de oro: Recibes un +20 de Destreza puntual en los enfrentamientos de atributo que impliquen ese atributo. Una vez por tema. [Incompatible con Dedos temblorosos]
Karma: +5
• Músculos de hierro: Recibes un +20 de Fuerza puntual en los enfrentamientos de atributo que impliquen ese atributo. Una vez por tema. [Incompatible con Esmirriado]
Karma: +5
• Cámara lenta: Recibes un +20 de Reflejos puntual y momentáneamente para usarlo en un único turno. Una vez por tema. [Incompatible con Cámara rápida]
Karma: +5
• Valiente: Ante el Miedo y el Terror, tu voluntad se resiste, por lo que el efecto se reduce en un -5% en el caso del Miedo y un -10% en el caso del Terror. [Incompatible con Cobarde]
Karma: +5
[Total +25]
Negativos
Lealtad (-4), Épico (-2), Sin Orientacion (-2), Flagelante (-10), Sueño profundo (-2) y Código Honor (-5) [Total -20]
El torneo era, sin duda, su mejor opción. Fyodor y Krysser lo sabían, tras un tiempo buscando formas de hacerse con algo de dinero, ambos habían llegado a la misma conclusión. Sin embargo, participar requería pasar primero un combate clasificatorio, uno que prometía ser la antesala perfecta antes del gran espectáculo final.
Krysser avanzó con paso firme por el abarrotado vestíbulo, mientras su imponente figura destacaba entre la multitud de luchadores y espectadores que se agolpaban frente a los tablones repletos de carteles. Sus orejas felinas se movían de un lado a otro, captando cada murmullo, cada comentario emocionado sobre el torneo o sobre él. Algunos lo miraban con curiosidad, otros con cierta aprensión que casi rozaba el miedo, pues no era común ver a un mink, y mucho menos uno de aquel tamaño, y con el porte y la ferocidad de un tigre.
Al llegar al mostrador, el ambiente se tensó en apenas un instante. La joven encargada de la recepción lo recibió con una sonrisa amplia, aunque no pudo evitar que sus ojos se abrieran un poco más de lo normal al verlo de cerca, tragando saliva de forma inconsciente por los nervios. El mink apoyó una de sus garras sobre el mostrador, con suavidad, pero lo suficiente como para que el sonido de sus garras rozando la madera llamara la atención de los más cercanos.
-N... Nombre del participante, por favor. -Pidió la muchacha, manteniendo la compostura lo mejor que pudo, rehaciéndose de los nervios y el tartamudeo inicial. Krysser sonrió, reconociendo el valor de la joven, que seguramente había visto a muchos individuos talentosos en sus años en aquella recepción, y se apresuró a cumplimentar los registros pertinentes.
Tras la formalidad del registro y con el número asignado en mano, el tigre se apartó, dejando que otros luchadores siguieran inscribiéndose. No había mucho más que hacer salvo esperar, y mientras lo hacía, el bullicio del lugar lo envolvía. Los gritos de ánimo, apuestas improvisadas, fanáticos con banderas ondeando en lo alto formaban la banda sonora local. El aire olía a sudor, a bambú húmedo y a la comida de los puestos que se alzaban en el exterior del estadio, cuyo olor impregnaba todo el lugar para el afinado olfato del mink.
Una hora más tarde, el rugido de la multitud lo arrancó de sus pensamientos mientras se encontraba a punto de salir a combatir. El árbitro, con su peculiar traje amarillo, había subido ya a la arena. Con voz firme y sin ceremonias innecesarias, presentó al primer combatiente. Su adversario era aquel pequeño hombre de kimono blanco. El público respondió con un coro ensordecedor mientras el veterano guerrero subía a la plataforma. Su saludo fue contundente, golpeando el aire con aquel grito de guerra que resonó en cada rincón del coliseo.
El mink observó en silencio desde los pasillos que conducían a la arena. El eco de aquel "¡OSSSSSS!" vibraba en su pecho, pero lejos de intimidarlo, solo avivaba el instinto de combate que latía en su interior. Sus colmillos asomaron en una media sonrisa.
-Tiene agallas. -Murmuró, con su media sonrisa de lado. Finalmente, el árbitro pronunció su nombre. La multitud rugió de nuevo, expectante. Era su momento.
Con paso lento y pesado, el tigre emergió desde la sombra del pasillo hacia la luz del sol que bañaba la arena. Sus músculos tensos bajo el pelaje, las franjas negras y naranjas resplandeciendo con cada destello, y sus ojos dorados fijos en el rival ya posicionado. El sonido del público se mezclaba con el latido de su propio corazón, con la emoción del combate.
Subió a la plataforma con un salto ágil pese a su tamaño, cayendo con firmeza sobre la madera de bambú que crujió bajo su peso, y caminó hasta quedar a unos cinco metros del centro, tal como había hecho su rival. Allí, frente a frente con su oponente, el mink se inclinó apenas, un gesto breve de respeto, antes de dejar que su cola se agitara tras él con un movimiento felino cargado de expectación, signo inequívoco de sus ganas de pelear.
El combate de apertura estaba a punto de comenzar. El primer paso para cumplir sus metas.
Off
Resumen: Narro cómo me inscribo y cómo acabo frente a mi oponente.
Aclaración: Dado que el tema es un presente relativo a la aventura T2 que está teniendo lugar, mis stats son los mismos que en ese post.
Atributos Personaje
Estadísticas de Krysser:
56 FUE
50 RES
12 DES
12 PRE
66 AGI
58 REF
13 INT
23 VOL
0 CH
45 CA
La tensión por el combate de apertura se podía palpar en el ambiente. Todos los presentes estaban conteniendo la respiración mientras veían al pequeño y particular arbitro y presentador levantar el brazo derecho, ladeando brevemente la cabeza a ambos lados para mirar a los 2 contendientes, a unos 10 metros el uno del otro, y comprobar que todo estaba en orden antes de dar inició a la fase de clasificación para el torneo del día siguiente.
-¡Qué comience el combate! - Rugió a pleno pulmón, dando con ellos inició al torneo y devolviendo los vítores y gritos de ánimo a una grada que ansiaba el espectáculo de una buena pelea y, por el aspecto de esos 2 primeros luchadores, era algo que seguro iban a tener.
-¡OSSSSSSS! - Nada más dar inició el combate, sin un saludo de cortesía previo y con una mirada decidida que trataba de sobreponerse al miedo que sentía por tener que enfrentarse a una bestia de tamaño y físico tan descomunal y feroz, el karateka se lanzó sobre ti con intención de sorprenderte y acabar el combate por la vía rápida.
El suelo de madera crujía bajo los pies del karateka con cada zancada que daba, demostrando una técnica de carrera en la que dejaba ambos brazos estirados. Aunque, cuando ya estaba lo suficientemente cerca, imprimió una fuerza mayor a sus piernas haciendo que el suelo de madera sufriese las consecuencias de ese pico de velocidad alcanzado por el karateka, que buscaba sorprender a su oponente.
-¡MAE-GERI! - Rugió a pleno pulmón en cuanto vio que estabas lo suficientemente cerca, ignorando su propia defensa lanzando una patada recta que, debido a la gran diferencia de altura, iba con intención de impactar a tus partes nobles para incapacitarte y rematarte posteriormente con un poderoso puñetazo.
Tu rival tenía la estrategia clara y no parecía importarle recibir tus golpes con tal de que los suyos impactarán. Era una estrategia de todo o nada. El que más aguantará los golpes de su rival es el que se llevaría la victoria y el pase a la siguiente ronda.
Off
Inicio de combate sencillito.
El karateka se lanza a por ti usando el karma de cuerpo ligero para avanzar más rápido al final de su carrera buscando sorprenderte.
Puedes rolear que os habéis acercado ya lo suficiente para iniciar el combate si lo que buscas es una confrontacion directa para no tener que hacer otro post sobre como os acercais
El árbitro dio la orden, y el combate comenzó al instante. Su oponente parecía tener clara la estrategia a seguir contra él, pero a pesar de la determinación del joven, Krysser no se movió ni un ápice cuando el karateka emprendió aquella carrera temeraria. Sus ojos dorados, fijos y fríos como el filo de una espada, siguieron cada zancada, cada vibración en la madera, cada respiración entrecortada del hombre que intentaba ocultar el miedo tras sus gritos de guerra.
La cola del mink se agitaba de un lado a otro, como un metrónomo cargado de violencia contenida. Sus orejas felinas captaban con claridad el retumbar del suelo, el crujido de las tablas del bambú al límite de su resistencia. Apenas un instante después, su rival ya estaba en rango.
Krysser ladeó apenas la cabeza, dejando escapar un bufido gutural, mezcla de burla y aviso.
-Demasiado lento… -Gruñó, con voz baja. A los ojos del felino, aquel oponente se movía varias veces más lento que él, incapaz de seguirle el ritmo sin duda alguna.
Esperó pacientemente a qué su rival se acercara, con la calma propia de un depredador durante la caza, aguardando el momento idóneo para saltar a por su presa.
Y entonces, antes de que su oponente pudiera acercarse lo suficiente para encontrar su blanco, el tigre avanzó con un paso largo y explosivo. Sus garras se cerraron en un puño firme, tensando cada fibra de músculo de su brazo derecho, que salió disparado en un movimiento seco y directo hacia el rostro del karateka.
El aire silbó alrededor de su golpe. El puño del mink no buscaba simplemente impactar, buscaba atravesar la guardia inexistente del rival, castigar su osadía y arrebatarle el control del combate en el mismo instante en que había apostado todo a la ofensiva.
La multitud rugió al ver al colosal tigre lanzarse con esa rapidez felina impropia de su tamaño. No era solo fuerza bruta, era un movimiento grácil a la par que violento, un espectáculo salvaje. El puño de Krysser descendió como un martillo, destinado a estamparse contra el rostro del hombre de kimono blanco, en un golpe que prometía definir de inmediato el tono de aquel combate inaugural. El impacto seguiría su curso, empujando el rostro del joven con tal violencia que detendría al instante su carrera, estampando en seco su cabeza contra el centro del escenario.
Off
Bueno, dado que mis reflejos son suficientes para reaccionar a tu velocidad de carrera (15), ya que según tu propio post no acelerarías hasta el final, hasta tenerme a rango, simplemente espero a que estés a mi alcance (unos 6 metros) y me lanzo a por ti a tal velocidad que eres incapaz de reaccionar.
El ataque es un golpe blanco, que con mis stats del tema sería un daño de:
80+1,4*56 = 154 PV.
Dado que supera por cinco veces tu voluntad (5*30=150), según la guía cortaría tus acciones (tu ataque y carrera) y entrarías en estado de Confusión durante 3 segundos.
Desorientación/Confusión
Estado que dificulta la percepción y el entendimiento. Baja INT y REF un 25%.
Además, como dije, estampé la cabeza del joven en el piso, pues puedo causar derribo al haber superado el 40% de sus PV como daño.
Derribo
Caes al suelo cualquier acción de desplazamiento en el suelo y para levantarte la ejerces al 50% de tu agilidad. Si te dañan el 40% de tus puntos de vida de manera íntegra (tras restar la resistencia pasiva) te derriban.
Así pues, para levantarte tendrás que usar la mitad de tu velocidad.
Pd: Como referencia, el ejemplo más gráfico, claro y similar que se me ocurre a lo que hice, sería el puñetazo de Luffy a Coby en Marine Ford, pero estampandolo contra el suelo jajaja
25-08-2025, 02:03 AM (Última modificación: 25-08-2025, 02:06 AM por Fyodor.)
El público enmudeció por completo, dejando la arena con un silencio sepulcral roto solamente por el rebotar del cuerpo del karateka sobre el bambú del escenario y del crujido de la madera tratada amortiguando el brutal impacto.
El gi del karateka, otrora de un blanco impoluto, ahora se encontraba bañado en la sangre de su dueño que, con la cara destrozada, trataba de levantarse torpemente sin comprender que había sucedido ya que, debido a la diferencia de velocidad, no había visto llegar el ataque.
Pese a la velocidad del karateka, el puñetazo del enorme mink tigre le había impactado de lleno en el rostro y, debido a la brutalidad y al ángulo del golpe, había doblado su cuerpo de tal manera que había acabado impactando con su nuca y espalda en el suelo de bambú que, debido a su tratamiento, amortiguó un derribo que en otro escenario podría haber sido letal.
-!OZZZO¡ - Gritó torpemente desde el suelo, mientras conseguía levantarse con dificultad al mismo tiempo que cruzaba miradas con el enorme mink, retándole con ello a continuar el combate mientras de su rostro no paraba de brotar una brillante y roja sangre que continuaba manchando el escenario.
-¡Y NUESTRO PELEADOR PUEDE SEGUIR! -Rugió el presentador y árbitro, sacando del silencioso trance a la multitud y consiguiendo con ello que el estadio entero vibrase con el retumbar del público.
-¡OSSS OS! -El karateka seguía confundido debido al golpe, pero, con una fuerza de voluntad digna de los nativos de la isla Kárate, volvió a ponerse en guardia tras controlar los temblores y tambaleos de su propio cuerpo. -¡OI-TSUKI! - Rugió, todavía confundido, antes de lanzarse con un puñetazo directo a tu rostro, saltando con las fuerzas que le quedaban para recorrer la poca distancia que os separaba y tratar de darle la vuelta al combate.
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Resumen: Tu ataque impacta de lleno cortando todas las acciones del karateka, este se levanta herido del suelo y se lanza a por ti
Como he dicho antes tu ataque impacta de lleno en tu oponente aplicándole todos los efectos y dejándole con 100PV restantes.
Entre que cae al suelo y se termina de levantar y ataca pasan casi 3 segundos por lo que sigue estando confundido.
Krysser permaneció inmóvil unos instantes, con la sombra de una sonrisa felina asomando en su hocico. No era la sonrisa del que disfruta de una masacre, sino la del cazador que reconoce la fuerza de voluntad de su presa. Pocos se levantaban después de recibir un golpe así, y aquel humano lo había hecho con los ojos encendidos de terquedad. El mink inclinó ligeramente la cabeza, como dedicándole un gesto de respeto silencioso.
-Eso es… -Gruñó con voz grave, ronca, apenas audible entre el rugido de la multitud, mientras ya se lanzaba a por su oponente aún tendido en el suelo. -Muéstrame tu espíritu.
El karateka apretó los dientes, la sangre resbalando por su barbilla y tiñendo el blanco de su gi. Con un grito de guerra intentó sacudirse el aturdimiento, un sonido que retumbó en el aire, cargado de dolor y orgullo. -¡OSSS OS! -Clamó, alzándose de nuevo pero con la guardia abierta, confiando en el ímpetu más que en la técnica, dispuesto a prepararse para atacar de nuevo.
Pero Krysser no esperó a que el golpe se completara. El tigre se impulsó hacia adelante con la velocidad explosiva de un depredador que se abalanza sobre su presa. Su puño izquierdo salió disparado en horizontal, un gancho seco y brutal dirigido a la mandíbula del hombre, tan veloz que el rugido de guerra quedó ahogado antes de llegar a su clímax. El impacto resonó con un crack sordo, doblando el cuello del karateka hacia un lado y proyectando un salivazo ensangrentado hacia el suelo.
El público estalló en un rugido de sorpresa y ovación. Todos creían que el local repetiría la hazaña, que soportaría otro envite de aquella bestia. Sin embargo, para asombro de todos, el joven guerrero cayó.
Pero, incluso en el suelo, sus ojos, nublados por el dolor, aún ardían con la chispa de alguien que se negaba a rendirse. Krysser gruñó suavemente, complacido. Ya había esperado que el segundo golpe lo derribara del todo, pero la determinación de aquel humano lo estaba convenciendo de que no era un combate sin valor.
El tigre giró los hombros y balanceó la cola detrás de sí, retomando una postura relajada, casi confiada. -No ha estado mal como calentamiento. -Dijo en tono grave, audible solo para su contrincante, mientras se alejaba del centro del ring caminando lentamente.
El estadio entero rugía como un mar embravecido, dividido entre la admiración hacia el espíritu indomable del karateka y la fascinación por la brutalidad imparable del mink tigre. Krysser lo observó desde arriba mientras se alejaba, con aquellos ojos brillando con ese dorado salvaje que no conocía compasión, pero que reconocía el valor cuando lo veía. La pelea había terminado.
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Bueno, otro golpe básico ineludible (velocidad 66 vs reflejos 15) antes de que siquiera se mueva aprovechando el desconcierto y que se ha levantado a mitad de velocidad.
El daño es el mismo que antes, 154, quedando en -54PV inconsciente pero vivo mi oponente al no superar su umbral de dos veces su voluntad (30*2= 60).
Tu rival había caído y, con ello, te habías declarado vencedor de la primera batalla de los preliminares y primer clasificado para el torneo del día siguiente donde habría 100.000 berries de recompensa.
-¡Y SE ACABOOOOOOO! -El anuncio del árbitro y presentador se sobrepuso al rugido de una multitud entusiasmada por las habilidades que había mostrado el enorme mink tigre. -¡LA BESTIA SALVAJE, EL CAZADOR FELINO!...PODEÍS PONERLE EL APODO QUE QUERAÍS, PERO RECORDAD QUE AQUI LE VISTEIS PRIMERO. AQUI VISTEIS AL PRIMER CLASIFICADO DEL TORNEO. ¡AL GRAAAAN KRYYYYSSER! -La emoción del presentador tras aquél combate inaugural podía parecer exagerada pero su trabajo consistía en vender el espectáculo y, apoyado en tu gran desempeño, te había conseguido un pequeño grupo de fans que gritaban tu nombre mientras abandonabas el ring y te dirigías a la zona de peleadores.
Una vez en esa zona pudiste ver cómo muchos participantes tenían el miedo presente en sus ojos. Sabían que clasificarse al torneo de mañana supondría una pelea contra tí y, como era normal, no muchos estaban dispuestos a correr ese riesgo.
-¡Enhorabuena! No sabía que eras tan jodidamente fuerte, cabron. Fyofyofyo - La reconocible voz de Fyodor llegó a tus oídos mientras el lunarian, sin su característica mascara y comiendo unos peculiares snacks, se presentaba ante ti para felicitarte por el pase al torneo.
Poco después apareció un pequeño miembro de la organización apareció para interrumpiros, llevándote lejos de un Fyodor que se despidió advirtiéndote que el no se quedaría atras.
Mientras caminabais por los pasillos del estadio podías notar los murmullos de la gente cuando te veían. Muchos eran de asombro y admiración, pero unos pocos, debido a que pensaban que eras una simple bestia que no se podía controlar, eran de miedo.
Tras un rato caminando llegasteis a un pequeño palco donde, tras ofrecerte bebida y comida con unas vistas privilegiadas a la arena de combate en la que estaba peleando Fyodor en ese momento, te explicaron que los ganadores de las rondas preliminares recibirían 10.000 berries cada uno y, una vez todos allí, os explicarían las normas del torneo del día siguiente.
Off
Bueno, con esto ya sólo quedaría un último post de tu parte para terminar esta T1 que te daba acceso a la T2 posterior (o anterior dependiendo de cómo quieras verlo xD)
Tienes libertad para rolear y añadir detalles pero en resumen te encuentras con Fyodor, te llevan a un palco a donde llevarán a los ganadores de las peleas de clasificación y te anuncian que por haber ganado esa pelea te llevas 10.000 berries (disfrutalos)
El mink tigre recibió las palabras de Fyodor con una sonrisa ladeada, mostrando apenas el brillo de sus colmillos. La camaradería que se había forjado en la arena no necesitaba más que un gesto y unas pocas palabras, pero aun así le devolvió un asentimiento solemne.
-Esto no fue nada, sé que tú harás lo propio por tu parte. El verdadero desafío llegará mañana. -Murmuró con su voz grave, mientras veía cómo su compañero se alejaba entre risas y advertencias.
Pronto, el miembro de la organización lo condujo por los pasillos del estadio. Krysser avanzaba erguido, su silueta imponente proyectando sombras largas bajo las luces artificiales. El murmullo de la gente lo rodeaba, un murmullo cargado de emociones mezcladas. Había respeto, asombro, e incluso miedo. Su agudo oído felino no necesitaba esfuerzo para captar cada palabra, pues eran lanzadas a los cuatro vientos. Algunos lo señalaban como un guerrero digno de la final, otros como una bestia indomable a la que nunca debieron dejar entrar al torneo.
Krysser no se molestó en responder a ninguno de esos juicios. Se limitó a mantener la cabeza en alto, con el porte de quien sabe que no necesita justificar su lugar. La simple fuerza de su presencia era suficiente para silenciar a más de un incrédulo.
Al llegar al palco reservado, aceptó la bebida y la comida con una breve inclinación de cabeza. El ambiente era más tranquilo allí, pero la emoción de la arena seguía latiendo al otro lado del cristal. Se acomodó frente a la vista privilegiada del combate, apoyando sus antebrazos sobre las rodillas mientras su cola se agitaba lentamente tras él, siguiendo con atención el duelo que ahora libraba Fyodor.
Un gruñido bajo escapó de su garganta, mezcla de satisfacción y expectación. Habían superado la primera prueba, pero aquello era apenas el inicio.
Mientras la explicación de la organización se desarrollaba sobre los premios y las reglas, Krysser no apartaba la vista de la arena. Su mente ya estaba fija en el día siguiente, en el verdadero torneo. La promesa de gloria, de dinero, de un nuevo paso hacia sus metas... Y, sobre todo, de combates aún más intensos que pondrían a prueba cada fibra de su cuerpo.
El tigre sonrió, mostrando los colmillos al tiempo que sus ojos dorados brillaban con un destello salvaje. El verdadero espectáculo aún estaba por comenzar.
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Y aquí acaba la precuela, a tiempo de acabar el torneo, legendarios XD Nada más que añadir, acaba de empezar nuestra historia, vamos a por todo.