[Presente Absoluto-Aventura T2]Una mina de racismo.
#1
Reino de Ilisia, corta abandonada de las Minas.
7:00 a.m. Dia 68 de Primavera del año 16.

OST


El sargento Ninel estaba nervioso. Como reclutador del Ejército Revolucionario, el éxito de sus antiguos reclutas le llenaba de orgullo, pero no dejaba de sentir esa preocupación cada vez que mandaba a un nuevo recluta a su primera misión. Y eso era lo que ocurría en aquella ocasión. Llevaba en Ilisia, y más concretamente en Akarui, mucho tiempo, desde los tiempos de la misión fallida de acabar con Griffith, aunque aquella situación había terminado con cuatro Cipher Pol muertos. Apenas pudieron sacar de la isla a tiempo a aquellos que habían participado en aquella escaramuza, pero ahora había surgido otra alma que podía ser valiosa para la Revolución. Un joven, muy joven, gigante que, a juicio del sargento, podría aportar mucho a la gloriosa misión del Ejército Revolucionario. Siendo sinceros, ¿cómo no iba a aportar a la Revolución un gigante?

Sargento Ninel


Hacía varios días, había contactado con el muchacho para proponerle una misión. Había quedado con él con el despertar del día en las inmediaciones de la mina de Ilisia, en una corta que ya había sido explotada y había sido abandonada hacía un tiempo, no quedaba allí más que las paredes verticales de dos metros escalonadas en tres niveles que se habían esquilmado, un enorme montículo antinatural con bastante matorral y maleza que debía corresponder con los escombros de la explotación, y una balsa de color turquesa bastante insano, donde se almacenaban los lodos del procesado de la roca para extraer los valiosos materiales que allí se encontraban.

"Seguramente el chaval se esté preguntando que tendrá que hacer... Habrá que ser claro para que entienda la importancia de la misión."

Según la información que había recopilado Ninel, la población no humana de la isla se había reducido drásticamente en los últimos dos años. Aquello era sospechoso, porque, aunque Ilisia era un reino humano siempre había sido más o menos abierto a otras razas, a pesar de que el racismo era algo inherente al ser humano y había cierta discriminación, pero siempre había habido cierta cordialidad y buen hacer entre las diferentes razas que coexistían en aquel rincón del West Blue. Coincidiendo con este cambio en la demografía del reino, había surgido una organización algo extraña que, según lo que anunciaban ellos mismos, ayudaban a las familias desfavorecidas y que tenían problemas para llevar un plato de comida a sus casas. Lo más llamativo de esto es que solo acudían a ellos familias que no eran íntegramente humanas. Es decir, familias de otras razas o mestizas.

"Es posible que esos cabrones estén usando la caridad como tapadera para hacer una "purga"...

Y coincidiendo con el inicio de la actividad de esta organización, llamada COSMOS, había comenzado a desaparecer gente no humana, y los humanos que pertenecían a aquellas familias mestizas, tampoco daban señales de vida. Al parecer esa gente era bastante asquerosa y ni siquiera con los propios humanos tenían piedad si tenían una relación con alguien de otra raza. Ese pensamiento tan extremo le resultaba vomitivo al Sargento Ninel. Sin duda, aquella organización semisectaria y seguidora del pensamiento de la pureza de la raza eran un objetivo del Ejército Revolucionario, y acabarían con ellos antes de que siguiesen con su cacería. No podían permitir que creciesen y se extendiesen a más islas. Harían del West Blue un lugar un poquito mejor.

Prendió un cigarro y dio una calada mirando alrededor, hasta que vio la enorme silueta del joven gigante a lo lejos acercándose lentamente. Esbozó una media sonrisa pensando en lo que podría hacer con esa gentuza ese chico si sabía lo que se hacía; iba a borrarlos del mapa.

-Buenos días, recluta Kelvin. Te explicaré lo que vamos a hacer.-dijo a modo de saludo.

El sargento estaba dispuesto a depositar aquella misión en los hombros de aquel joven gigante y aunque el veterano revolucionario sabía que no tenía apenas experiencia, no dudaba del potencial del chico, por eso había puesto sus ojos en él para incorporarlo. La andadura del joven Kelvin Einstein Nagumo en el Ejército Revolucionario estaba por comenzar, ya fuese para gloria o desastre el tiempo lo dirá.

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#2
El joven gigante se encontraba en la isla de Ilisia, llevaba ya un tiempo en la misma, había conseguido mantenerse en un estado tranquilo y calmado, sin alterar la paz de las personas que vivían en la misma, no era algo que le sentara bien, prefería ser una ayuda más que un problema, ya vivió algo que le cambió la vida, y quería ser el cambio, pero al contrario que lo que le pasó, ser un cambio para bien, un cambio para mejorar la calidad de vida en general del mundo. Era loco pensar en un cambio a nivel global de un plumazo, pero en eso el joven Nagumo era alguien sensato, era realista, y se planteaba ser el factor del cambio poco a poco, un paso de cada vez. Sabe que no puede cambiar el mundo rápidamente y de un plumazo, mucho menos solo, pero por eso quiere empezar por una ciudad, una isla, un primer paso hacia el cambio global.

Sus pasos son calmados y pesados, pesa una tonelada, no es algo que pueda pasar desapercibido. En islas donde habiten criaturas de su tamaño, su caminar sería algo que no llamaría la atención, pero en islas donde la mayoría de la población es humana y lo que haya alrededor estará hecho por ellos a su medida o será algo acorde a su tamaño. Por ello el joven revolucionario siempre acaba llamando la atención en aquellas aguas, no es algo habitual ver a una criatura de veinte metros de altura por allí, y esa altura conlleva un peso que resuena y vibra al caminar.

Hace relativamente poco tiempo fue contactado por un sargento de la armada, al parecer tiene una misión para él. Y dado su interés en ser un activo del cambio, y que la armada sigue manteniendo una estructura jerarquizada al estilo militar, no se rehúsa en acudir. Tampoco es que tenga nada mejor que hacer por el momento, siendo que ya siente la emoción de iniciar en la armada como tal, siendo esta su primera misión como miembro de la revolución.

⏵ Kelvin Smash ⏴  Susurra levemente mientras camina, no es que quiera presentarse con una coletilla tan brusca ante su superior en su primer encuentro, sería algo complicado de explicar y algo problemático si se lo tomara a mal.

Los pasos del joven lo llevan hacia una zona alejada, cerca de una mina, aunque ahora solo quedan los restos de lo que antaño fuera una zona de trabajo con mucha actividad. Allí se encuentra el sargento, fumando un cigarro, al parecer, Kelvin no es el único con un vicio. Pues el chico toma un trago de whisky mientras se acerca.

⏵ Buenos días sargento Ninel. Claro, dígame en qué consiste la misión. ⏴ El chico se para en cuanto llega lo suficientemente cerca como para escuchar al sargento, y permanece quieto esperando a que le den las instrucciones adecuadas. En su espalda, puede verse el arma que siempre porta, el arma que heredó de su padre.

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#3
Ninel sonrió ante la predisposición de su nuevo recluta. El joven parecía dispuesto y determinado a llevar a cabo la misión que estaba por dar comienzo. El sargento revolucionario señaló a un kilómetro de distancia, hacia la pared de la corta, donde se veía un enorme barracón, de unos cincuenta metros de alto con puertas de cuarenta que parecía apoyado contra una de las paredes de la corta abandonada. Allí era donde tenía que dirigirse el joven gigante, ya que según las informaciones que había reunido el sargento la clave de lo que estaba ocurriendo estaba allí.

-La misión es simple. Hay que acabar con la organización de COSMOS. Es probable que hayas oído hablar de ella, pero si no, no importa. Son teóricamente una organización benéfica que ayuda a la gente desfavorecida, pero las pruebas que hemos reunido y un par de llamadas por den den mushi interceptadas han destapado el pastel.

Hizo una pausa para dar una calada más a su cigarro. Quería darle contexto al joven para que su voluntad no flaquease si la cosa se complicaba; tenía que saber por qué hacían aquello y lo que suponía que dejasen a aquellos tipos campar a sus anchas.

-Según las informaciones, esta gente está esquilmando a la población no humana de la isla, familias enteras ya sean de razas no humanas o mestizas, todos ellos vendidos a esclavistas de todas partes del mundo. El caso más sangrante, es que incluso han llegado a vender gente a un circo, que le gusta contar con gyojin, gigantes, brazos largos y demás tribus.

Como contexto era más que suficiente, y esperaba que el espíritu libertador del joven gigante le ayudase a mantenerse firme, ya que es una misión que debería cumplir solo.

-No necesitas ocultarte, es una misión de asalto, tienes que asaltar aquel barracón y acabar con la gente de esta organización. No queremos más víctimas así que si puedes evitar acabar con sus vidas hazlo pero detenlos. Y si, como las inspecciones preliminares indican tienen a gente allí retenida libéralos.

Tras decir esto con toda la seriedad y autoridad que le otorgaban sus años de experiencia y su rango, Ninel sonrió al joven, quería que tuviera éxito, y ya tenía pensado los siguientes pasos que quería proponerle al joven, para que siguiese creciendo en su camino de la revolución.

-No te preocupes, llevo mucho tiempo observándote y conozco tu potencial, se que lo harás bien y conseguirás que esta isla sea un lugar mejor. Confío en ti, Kelvin. Cuando termines, contáctame con este den den mushi.-dijo tendiéndole un den den mushi blanco.

Dicho esto se dio media vuelta y se encaminó hacia el cuartel secreto que tenía en Akarui para seguir con sus demás obligaciones.

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aclaración

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#4
Al parecer la predisposición y los ánimos del joven gigante son del agrado de su superior, y eso es algo que alegra y alivia al muchacho por partes iguales. En parte su nerviosismo anterior se debía a que no sabía que tan bien visto sería el entusiasmo que puede llegar a mostrar el chico, sin contar que, tampoco sabe que imagen tendrán de un gigante. Al parecer no tienen una mala imagen de él, sino que parece estar contento con el entusiasmo y la energía con la cual se presenta el chico, dispuesto a trabajar duro para completar con la misión que es la causa de que lo citaran en aquella zona de la isla la cual, a decir verdad, le calma un poco al estar más bien alejada de donde su tamaño pueda ser un problema para el rebelde. El moreno se encuentra calmado, escuchando a su superior informar de su misión, de los detalles de la situación.

Conforme el sargento va informando al novato, su semblante va cambiando, de la relajación que tenía hasta el momento, a una expresión más seria, más sombría en cierto modo, pues lo que le cuenta el sargento es algo que le recuerda al evento que hizo que tuviera que marcharse, en cierto modo, es el evento que le llevó a su decisión de unirse a la armada rebelde, aquello que vivió fue horroroso, pero un alma de la armada lo cuidó cuando no tenía a nadie, por eso en parte decidió unirse, porque le enseñaron que en el mundo había bondad.

⏵ Si eso es lo que hacen, si eso es lo que defienden como actuación benéfica, son sujetos que merecen ser eliminados, borrados de la existencia misma, gente como esa es la que hace que el mundo esté cubierto de maldad y desgracia, incapaces de ayudar realmente. ⏴ Que pongan a familias de no humanos y mestizas como punto de mira es despreciable, y más para alguien como el joven Nagumo, que pertenece precisamente a una raza diferente a la humana.

El joven observa con cuidado hacia donde tiene que dirigirse su decisión está tomada, va a liberar a quienes puedan estar allí atrapados, y va a acabar con aquella organización, sea por las buenas, o por las malas. ⏵ Cuenta conmigo. Si no se entregan, haré que se entreguen. ⏴ Su voz es serena, pero firme, la voz de alguien cargado de determinación por completar su misión.

El joven emprende entonces camino hacia la zona donde se encuentra la organización, guardando el den den mushi en un lugar seguro y que le permita acceder al mismo pero sin que le cause problemas. ⏵ Kelvin Smash. ⏴ Es lo que se puede escuchar conforme el joven golpea la puerta para intentar partirla y entrar en la zona. Podría tirarlo todo abajo, pero si hay rehenes, también sufrirían por ello.


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#5
En el interior del barracón, Mina abandonada.

OST


Oleanna estaba rellenando con cara de hastío unos papeles para realizar las transacciones necesarias para que viniesen a llevarse a la escoria que habían capturado en el último mes. Podía oír los débiles gritos de auxilio que emergían desde detrás del portón que daba a la gruta que habían excavado sus hombres tiempo atrás para utilizarlas como celdas en las que mantener encerrada a la mercancía.

Oleanna


Hacía dos años que estaba a cargo de aquella organización que, usando la caridad como tapadera, se habían dedicado al tráfico de personas, bueno, eso dirían los pelagatos y mojigatos defensores de la igualdad y todas esas chorradas. El ser humano tenía superioridad numérica e intelectual para gobernar y utilizar a su antojo a todas las demás razas; eso era algo obvio. Pero estaba un poco cansada de tener que aguantar gimoteos y lamentos de aquella escoria que pensaba que podía vivir en libertad y encima tenían la desfachatez de solicitar comida y techo sin dar palo al agua. Vagos y maleantes, además de horrorosos, sobre todo aquellos gyojin apestosos. Dejó a un lado los papeles y se acercó a la ventana de su "despacho" que estaba situado en un altillo dentro del barracón y tenía una ventana que estaba a unos treinta metros de altura del suelo. Se encendió un cigarrillo y miró hacia afuera y lo que vio le dejó anonadada. Un gigante. Un gigante se acercaba...

"Si consigo esa captura, podré retirarme y vivir como una reina... Tiene que valer una buena pasta..."

Mientras el joven gigante se acercaba lentamente, con una señal indicó a los dos Onis que tenía como guardaespaldas. No eran ni mucho menos tan grandes como el gigante, pero estaba seguro que podrían hacer frente sin problemas a aquel pipiolo que no debía llegar ni a la veintena.

-Koganehiko, Shiroganehiko... Haceos cargo, pero no lo matéis. Vale mucho.

No necesitaba decir nada más. Aquellos dos idiotas tenían mucho músculo y poco cerebro con lo que era mejor dar órdenes directas y claras. No podía esperar otra cosa de una raza que era tan bruta como estúpida. Así que había que combatir la fuerza con fuerza. Y los dos gemelos onis se dirigieron hacia el portón principal del barracón donde se plantaron, uno con un kanabo de cuatro metros y el otro sin armas, pero chasqueando los huesos de sus manos.

Koganehiko y Shiroganehiko


Vieron rápido el objetivo que tenían que capturar, parecía grandote, si, pero ellos eran más poderosos, no en vano les habían asignado a la protección directa de la "diosa Oleanna" por lo que debían acatar todo lo que ella les dijese. Koganehiko apoyó la punta del garrote en el suelo y sus manos sobre la empuñadura soportando el peso, no pequeño del musculoso oni y Shiroganehiko seguía haciendo crujir los huesos de sus manos a modo de amenaza ante el indeseado visitante.

-A ver, a ver, chiquitín, ¿dónde vas? ¿Te has perdido?-dijo Koganehiko cn tono burlón.

-¿Quieres un platito de sopa, grandullón? Si no se te ha perdido nada por aquí, más vale que te largues.

Ambos estaban en actitud hostil a cincuenta metros del gigante, por lo que alzaron la voz potente que tenían para que les escuchase sin problems, dispuestos a reducirle en cuanto cruzase la línea lo más mínimo. La primera misión de Kelvin Einstein Nagumo, estaba por comenzar, y tenía como primer escollo al dúo de onis gemelos.

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#6
El gigante avanza con su paso calmado, no es como que tenga prisa, pero también es cierto que correr solo haría que fuera más fuerte el impacto de los pasos en sus músculos y huesos, además, el cansancio sería mayor, con lo que avanzar a un buen ritmo, calmado pero constante, es más eficiente habitualmente que correr, y más si vas con la previsión de que tendrás que enfrentarte a un combate, donde la energía y estado físico influyen bastante. Su mirada no pierde detalle de lo que le rodea, tampoco le resulta complicado ver en la distancia, debido a su altura, difícilmente se encuentra con algún obstáculo que bloquee su vista.
No tarda demasiado en llegar al barracón, pero al contrario de lo que muchos creerían, él ya se esperaba lo que se encuentra allí. Dos sujetos en la puerta, esperando. Seguramente lo hayan visto llegar, no es que sea difícil que lo vean, mide veinte metros de altura, si alguien no lo puede ver, es que no puede ver absolutamente nada, o no está mirando.
⏵ ¿Perdido? No, no me he perdido enano. He venido expresamente a destruir lo que sea que seáis, porque lo que hacéis, no está bien. Usar las necesitades ajenas como un reclamo para esclavizarlos, es algo demasiado sucio y bajo. ⏴ Aunque claro, no espera que esa gente entienda eso, pero bueno, deja claro que no es que se haya perdido, es que se ha dirigido directamente hacia allí.
⏵ Así que será mejor que os hagáis a un lado y me dejéis liberar a los que estén retenidos en contra de su voluntad, o simplemente os aparto yo. ⏴ Su voz seria y firme, no tiene la menor intención de irse de allí, no sin desmantelar todo el chiringuito que tienen montado y liberar a los que estén presos en el interior.
⏵ Kelvin Smash. ⏴ Y mientras esas palabras salen de su boca, su extraño bisento se desplaza hacia el sujeto que porta el kanabo, buscando impactar contra su costado con el filo, de forma que el hombre se vea obligado a moverse o recibir el impacto. No se va a andar con niñerías, no va a matarlo si no es necesario, pero sí pretende dejarlo incapacitado, al menos por un tiempo.
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#7
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El joven gigante no se andaba con tonterías, había llegado y ante las palabras de los gemelos oni había entrado en acción directamente, utilizando su enorme arma contra Koganehiko, golpeándole directamente sin reacción del oni del garrote. Oleanna miró aquello con preocupación, no esperaba que aquel joven tuviese las agallas o la habilidad suficiente para ser capaz de golpear a uno de sus guardaespaldas, pese a que estos fuesen bastante estúpidos. Quizá era el momento de poner en práctica el plan, pero aún era pronto para saberlo. Al fin y al cabo, seguían teniendo ventaja numérica.

"Veremos a ver como se desarrolla esto."

Koganehiko no esperaba que aquel mocoso, por grande que fuese, le pegase semejante golpe, que le hizo retroceder, alzó la vista mirando con rabia al gigante y agarrando con fuerza su garrote. No había sido un golpe muy fuerte pero si lo suficiente para cabrearle. Shiroganehiko, por su parte, se empezó a reír sonoramente señalando a su hermano y mirándole con rostro burlón.

-BUAJAJAJAJAJAJAJA... pero, ¿cómo puedes ser tan paquete para que este niñato te pegue así, hermano? BUAJAJAJAJA.

Koganehiko frunció el ceño hirviendo de ira mientras la voz de Oleanna se oía desde la ventana, visiblemente enfadada.

-¿Qué coño estás haciendo, estúpido?

Koganehiko iba aumentando su rabia por momentos, no podía dejar aquella humillación así.

-Cerrad el puto pico, yo me haré cargo... No intervengas, hermano.

Sujetando con fuerza su arma, tanto que su mano empezó a sangrar de la rabia con la que sujetaba el garrote, saltó y le pegó un golpe al gigante en el pecho buscando hacerle caer, para luego rematarle en el suelo a batazos en la cabeza, no habría piedad.

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#8
El gigante avanza con su paso calmado, no es como que tenga prisa, pero también es cierto que correr solo haría que fuera más fuerte el impacto de los pasos en sus músculos y huesos, además, el cansancio sería mayor, con lo que avanzar a un buen ritmo, calmado pero constante, es más eficiente habitualmente que correr, y más si vas con la previsión de que tendrás que enfrentarte a un combate, donde la energía y estado físico influyen bastante. Su mirada no pierde detalle de lo que le rodea, tampoco le resulta complicado ver en la distancia, debido a su altura, difícilmente se encuentra con algún obstáculo que bloquee su vistEl gigante logra su intención, golpear al contrario con su bisento, logrando un impacto, pues su velocidad es superior a la que el sujeto tiene capacidad de reaccionar. Irónico que un ser que típicamente se considera lento tenga velocidad suficiente para impactar un golpe contra alguien. Aunque claro, evitar un arma del tamaño que porta Kelvin es algo complicado, mayormente por el tamaño de la misma y la amplitud a la que llega el movimiento. Al parecer, estos no esperaban que el rebelde tuviera las agallas, pelotas o cojones, como quieran llamarlo, de atacarlos, pensaban que se echaría atrás ante sus palabras y amenazas. Se equivocaron de lleno, no es alguien que vaya a huir de algo a lo que se presentó, a una misión a la cual le interesa cumplir, por cumplir con su labor, y porque es algo que le toca en lo personal.

⏵ Pues ya que eres tan fanfarrón, será mejor que muestres de lo que eres capaz, pequeñín. ⏴ Kelvin está cabreado con esos tipos, no son humanos, al menos no lo parecen, y están protegiendo a un grupo de idiotas que trafican y hacen negocios con aquellos que no son humanos, es algo deplorable y que para nada se alinea con la mentalidad de alguien como el chico del bisento.

El joven no es un botarate, al iniciar la ofensiva, espera que haya una respuesta violenta, y sus reflejos le permiten ver el movimiento del oni, quien a parte, anuncia que peleará solo, quizás sea su más miserable error, quizás si atacaran ambos, pudieran vencerlo fácilmente, pero ahora, tendrá que lidiar con el rebelde él solo. Un ágil movimiento, suave y fluido, como una corriente de aire soplando, su bisento golpea el kanabo del oni, siendo que este es desviado de su trayectoria, lo que crea una apertura en el costado del hombre.

⏵ Kelvin Smash. ⏴  Su voz resuena mientras su bisento golpea nuevamente el costado del oni, buscando castigarlo cada vez más, buscando hacer que le cueste pensar en como moverse sin que tenga una exposición por dejar un flanco abierto.

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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 669 + 0 = 669
Energia: 550 - 43 = 507
Espiritu: 129 + 0 = 129
#9
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Koganehiko, ahogó un grito de frustración al notar que el joven leía sus movimientos a la perfección, y no solo eso, se permitía el lujo de hacer una floritura con su arma y parar su ataque, si no que, aprovechando su momento de desequilibrio y sorpresa, en el que tenía la guardia baja, le asestó un segundo golpe en el costado contrario al que le había golpeado anteriormente. No eran impactos muy fuertes ni demoledores, pero si eran muy molestos y le hacían hervir de ira.

-Maldito mocoso...

Shiroganehiko ya no se reía, sabía bien que su hermano estaba dándolo todo y aún así aquel crío no paraba de humillarle una y otra vez. Por lo que se puso en tensión a la espera de lo que hiciese su hermano, pero tenía claro que no iba a hacerle caso en su petición de encargarse solo de aquel mocoso; era ya una cuestión de hacer bien su trabajo. Oleanna no daba crédito a lo que estaba viendo, el estúpido de Koganehiko estaba haciendo el ridículo y aquel niñatillo gigante le estaba bailando bien sabroso. Evidentemente, quedaba claro que no era un cualquiera y que al parecer sabía utilizar la enorme arma que portaba. No solo había conseguido golpear al oni, si no que además había conseguido bloquear el contraataque de este y golpearlo una segunda vez en el flanco desprotegido. No podían permitirse perder, pero lo que tenía claro la mujer, era que no iba a permitir que ese niñato gigante pusiese en peligro su vida. Sin perder el tiempo realizó un par de llamadas a través de su den den mushi y bajó corriendo a la puerta donde estaba sucediendo aquello.

-Koganehiko, Shiroganehiko voy a buscar refuerzos... Vosotros impedid que este criajo entre por todos los medios de los que dispongáis...

Y dicho esto, salió corriendo en dirección a la costa por un sendero que había a la izquierda de la corta abandonada. Koganehiko, por su parte, estaba muy frustrado, aquel muchacho había herido su orgullo y su diosa le había increpado, y ahora se marchaba a buscar refuerzos porque él no era lo suficientemente fuerte al parecer. No iba a quedar así, no podía dejar que aquel crio le pusiese en ridículo de aquella manera. Echó a correr en dirección al gigante y se colocó debajo de este entre sus piernas, agitó su kanabo golpeando la corva de el enorme joven para hacerle hincar la rodilla en el suelo. Shiroganehiko, que tras el magistral bloqueo que realizó el joven gigante y la posterior contra, ya no se reía, estaba en tensión y al ver lo que hacía su hermano, no se anduvo con medias tintas y se abalanzó sobre el gigante con el puño en alto para golpearle en el pecho con un directo y hacerle caer.

-Desvíame esta, niñato...

-No podrás contra los dos a la vez, mocoso...

Ambos hermanos, heridos en su orgullo de Oni estaban dispuestos a luchar juntos para reducir a aquel joven gigante que los había sorprendido.

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#10
El joven gigante tiene la iniciativa y el combate inclinado a su favor, no es un experto combatiente, ni mucho menos, tiene cierta experiencia de entrenar, de ver a otros pelear, pero no tiene como tal camino andado en el campo de batalla, no es algo con lo que esté totalmente familiarizado. Sin embargo, parece tener una buena aptitud para el combate, y talento para el mismo, al menos, eso denota sus movimientos fluidos a la hora de enfrentar al duo de gemelos que se encuentran frente a la puerta, tratando de impedirle el paso.

Su ataque impacta contra el hombrecillo del kanabo, pues para Kelvin, es un hombre de pequeño tamaño, debido a la gran altura del muchacho. Este parece ya harto de recibir, aunque en cierto modo, no es culpa del gigante, es culpa de él por ser descuidado y sin capacidad de ofensiva como tal.

Para ese momento, una voz llega a oídos del chico, que hace que todo cambie en la puerta. Una mujer, que parece ser la jefa de esos dos botarates, les ordena retener al rebelde en lo que ella llama por refuerzos. Esas son pésimas noticias para el chico del bisento, pues si ya es algo novedoso, y quizás problemático para el chico un enfrentamiento contra dos, contra más ya es totalmente imposible.

El joven tiene los reflejos suficientes para ver como ellos se mueven, y por ende, moverse en consecuencia para lidiar con el ataque del primero, sin embargo, la del segundo se escapa de su vista, siendo que no tiene los reflejos para reaccionar ante ello. Un movimiento de su bisento impacta contra el arma del hombre del kanabo, empujando el arma al suelo, con la intención de al menos dejar claro que no le va a golpear con tanta facilidad.

Un leve dolor se muestra en el punto donde el otro impacta, pero nada muy problemático, la resistencia del chico es bastante buena, y el impacto apenas es un golpe, no hace sangre ni nada, por el momento.


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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 669 - 40 = 629
Energia: 507 + 3 = 510
Espiritu: 129 + 0 = 129


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