[EVENTO FASE 2] El mismo infierno (V) - Parad al Yonko
#41
El día había llegado.
No eran pocas las noches que, en mi silencio enriquecedor, había deambulado en mis ensoñaciones donde junto a mis bros, mis hermanos de pelea y batalla, mi familia de otra madre y animal, viajábamos juntos hacia la gran batalla con nuestro big bro, Tucrow al mando. Los años de entrenamiento sobrenatural habían dado su resultado y, la banda seguidora del Almirante Tucrow, éramos los más temidos en muchos mares por piratas, revolucionarios y señoritas a partes iguales. No culpo a nadie por ello. Especialmente a estas últimas. Suspiré -silenciosamente- mientras me levantaba de mi escritorio en el camarote. Miré en el espejo y mi traje estaba perfectamente colocado, como debía ser, por lo que con mis manos abiertas, peiné mis crines, dejando que las cerdas de esta pasaran a través de mis dedos. Ahora sí, perfectamente ataviado y preparado, me dispuse a salir a cubierta, el espectáculo me necesitaba. Salí del camarote sin hacer ruido, no sin antes coger mis nunchakus y colocarlos en mi cinturón, a mi diestra. En el pasillo de camino a cubierta, varios soldados rasos, así como personal no militar, se cruzaron conmigo. Procuré apartarme gentilmente, dado mi tamaño, para que pudieran realizar sus labores sin problema. El espectáculo me necesitaba, pero podría sobrevivir sin mí.

Una vez en cubierta, los bros estaban montando la juerga.
Hayato, quizá el menos festivo, estaba aislado mirando al horizonte. Era un hombre horonable, o perro, pero me complacía su serenidad, aunque lo que le sobraban de dioptrías le faltaba de ritmo. The boss estaba dirigiendo la jam. Rapeando como siempre sin poder parar. Como no era de otra forma, lo fui a acompañar. Con mis manos saludé, pues no podía hablar. — Ppf ppf psh tsh, ppf ppf tsh psh — “dije” acercándome bailando hacia el Almirante mientras movía mi mano derecha al son de los ritmos y mantenía la izquierda cerca de mi boca. La Jam estaba armada y el demonio pelirrojo estaba perdido, con el big bro en juego y la clica reunida, sus posibilidades de ganar pasaban de ser ninguna a ninguna pero con buena música de fondo.

Let’s fokin go.

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#42
Las órdenes que había dado el Almirante Yugu eran claras y concisas. La pacífica y llena de vida Sabaody se encontraba en un estado de máxima alarma al estar bajo el ataque de uno de los criminales con más vileza y una de las grandes potencias de todo el Grand Line y los cuatro mares. El yonko y capitán de los Piratas Armados, Odki ‘Akahige’ Murray. Susurrar su nombre era suficiente motivo para amedrentar incluso al más gallardo de los guerreros pero el Almirante Tucrow era harina de otro costal. En pos de responder al llamado de su compañero, Aoyagi reunió a su escuadrón de máxima confianza, el aclamado y selecto grupo de marines que él mismo había reconocido y entrenado, los Zoodiacool, cuerpo de élite que, entre sus filas, se encontraba el siempre sereno e inalterable Hayato Kiba.

Llevando ya un buen trecho desde que partieron hacia el archipiélago, el navío personal de Tucrow en el que habían embarcado todos, el Cool G. Gang, surcaba los mares raudo hacia su destino. Lejos del ajetreo y el caos que podía protagonizar cualquiera de sus compañeros consagrados y confraternizados, el mink, estando en la cubierta cerca de la proa, podía sentir en silencio como el gélido céfiro acariciaba con gentileza su pelaje, que se mecía ante el viento como si danzara ante la suave brisa. Desde el preciso momento en el que zarparon, el mink permaneció inmóvil en ese punto exacto, como el perro que espera durante horas tras la puerta de su hogar esperando a que su dueño volviera. Con su muñeca derecha apoyada sobre la empuñadura de su fiel arma, Hauru - quién descansaba envainada en el lado izquierdo de su cadera -, Hayato se orientaba hacia el horizonte, con solemnidad, y como si se estuviera preparando mentalmente para lo que estaba a punto de acontecer. Mientras, hacía uso de su refinado Color de la Observación, lo agudizaba y extendía a su máximo alcance. “Que las fuerzas de la justicia sentencien… No… Que los mismos cielos impugnen esta atrocidad que… Tampoco, tiene intensidad mas es demasiado barroco…”. Se debatía, internamente, negando reiteradamente con su cabeza, por escoger que frase sería la que formularía al toparse con el gran enemigo que les esperaba. Por muy terrorífico que pudiera ser enfrentarse a uno de los emperadores de los mares, Hayato no pensaba dejar que saliera indemne alguien que osara perturbar la paz. Además, entre las filas que se situaban defendiendo actualmente las costas del archipiélago, se encontraba el vicealmirante Joe Joestar, quién había sido recientemente reconocido por su admirado Tucrow y había pasado a formar parte del Zoodiacool, ocupando el puesto, hasta ahora vacante, de la serpiente. Ahora era uno de los suyos, un hermano jurado más, y como tal, debían cubrirse las espaldas en las situaciones peliagudas.

Aproximándose cada vez más a las inmediaciones de Sabaody, el olor a pólvora, humo invadían con más intensidad las fosas nasales de Hayato. En adición, múltiples estallidos, explosiones, gritos de guerra y de dolor resonaban con furia y desanhelo, vibrando con fiereza en los tímpanos del mink. Como si estuviera recibiendo una señal de peligro inminente y una alerta de que estaban junto al campo de batalla, cada uno de los pelos de Hayato se erizaron como escarpias. Pero lejos de titubear y achantarse, el espíritu indoblegable de Hayato se mantuvo inquebrantable, no dudando ni un ápice en cual era su cometido, en cual era su misión. Y por si fuera poca su valía, su idolatrado Almirante, irrumpió en la escena brindando moral a las tropas y, sobre todo, a todos los Zoodiacool con una increíble y magnánima actuación, causando que el corazón del mink perro rebosara de coraje, aproximándose a Tucrow a la vez que movía la cola alegremente. Si alguna vez llegaba a defraudar a la persona que más admiraba, Hayato no dudaría en cometer seppuku por tal deshonor.
-Llegada la hora de contener esta afrenta ha. Awooooof- Anunció el mink, pasando a empuñar el rojo cuero de su katana con firmeza, desenvainándola al momento y alzando su filo hacia el cielo.

-No temáis ya más
He aquí los refuerzos
Ora, rendíos
-

Versó estoico Hayato, sin deshacer su postura y dando, posteriormente, un aullido alentador hacia el astro rey, a la par que el resto de los Zoodiacool llevaban a cabo sus respectivas disciplinas artísticas - con mejor o peor resultado -, formando un escándalo de tal magnitud que podía ser percibido perfectamente en la lejanía. Por muy poderosos que fueran los Piratas Armados, con ellos sobre el tablero de juego no tenían nada que hacer.




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HAKI


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#43
— Tensa bien, tete, tienes que meterle fuego ahí al pecho, si no, no crece — dije al soldado raso mientras el pobre intentaba levantar con grandes esfuerzos la barra con seiscientos veintisiete kilos. — Al final, si quieres estar tó jarto como yo, te tienes que machacar en el gym, bro. — rematé apoyando el antebrazo y haciendo que la barra cayera súbitamente sobre su pecho, haciendo que el soldado desfalleciera. — Bua tete, no vales pa ná. Con esta movida caliento yo. Tengo un PR que se te va la flapa. En fin… — dije mientras me movía del gimnasio en dirección a cubierta. Era la hora de que estos músculos hicieran su trabajo. Había calentado hace rato, pero el manguito rotador me tenía roto, menos mal que esta genética prodigiosa me permitía dar el cien por mil por ciento, porque ya sabes, no pain, no gain, bro.

En cubierta, el brother Tucrow estaba comenzando a rapear y, cuando Edra comenzó a darle el ritmo, me vine arribísima tete. Comencé a posar haciendo un doble bíceps de frente, luego de lao’ y al final un most muscular, que siempre queda guapo pa’ la foto. — Cuidado bro, si te mueves mucho bailando, catabolizas. Ya sabes, piensa en los gains. — dije a mi gran bro el Almirante, que se movía mucho y me preocupaba su ganancia muscular, pues, aunque era poderoso, podía serlo más si hiciera unas pesas. — Hay que meterle frecuencia dos al brazo, bro. El bíceps no se pide, se impone. — finalicé girando cuando el Almirante apuntó con su vista hacia el norte, señalando el camino, y posando con una expansión dorsal. — Estoy pumpeadísimo tete, ganando. — pensé para mí mismo, consciente de mi poderío físico.

Los voy a poner a tirar banca, a los muy flacos.

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#44
El día al fin se acercaba. No era en la mejor de las condiciones pero al fin, y después de casi dos años, ¡podría volver a ver a mis antiguos compañeros y amigos - los que quedaban - de la División... ¿21? ¿17? Ni idea. La cuestión era que estaba nervioso. Demasiado quizás. Tenía ganas de ver de primera mano la reacción de mi antiguo Comandante - y ahora Vicealmirante y también Zoodiacool - Joe al conocer todo lo que había mejorado desde la última vez que nos vimos. Quería hacerle saber largo y tendido los días enteros que me había pasado entrenando en cuerpo y alma en la sede de Impel Down desde la última vez que nos vimos. Un entrenamiento que me costó sangre, sudor y lágrimas pero, cuyo esfuerzo, dio sus frutos, recibiendo como recompensa el reconocimiento del mismísimo almirante Tucrow y, en consecuencia, invitarme a formar parte de su equipo de élite, los Zoodiacool. Representando al Toro y llevando el apodo de The Horn fluyendo por mis venas -
metafóricamente -
, iba a dar todo de mí y superar las expectativas de todo el mundo. Este era el camino que había escogido.

Me encontraba sentado al borde de la cama de mi camarote, ensoñando las múltiples y posibles reacciones del Vicealmirante Joe, la Comodoro Karl y Ryze, hasta que un grito, o más bien, un reclamo que iba directo a mi espíritu me sacó de mi trance, entendiendo al instante que era nuestro líder el que nos estaba llamando. Atendiendo al grito de su alma, sin dudarlo ni un segundo, me levanté de la cama y salí del camarote -no sin antes ataviarme mis guantes y punteras - rumbo hacia la cubierta, atisbando, nada más abrir la puerta y llegar al exterior, a todo el Zoodiacool reunido alrededor de Tucrow, quién empezó a rapear con total soltura y con la maestría que tanto le caracterizaba. Al contemplar que todos estaban a lo suyo y performando al máximo nivel cada una de sus muchas artes, me quedé próximo a todos ellos, realizando el saludo formal de la marina para, después, quedarme de brazos cruzados y pensativo. Todos se veían espectaculares en lo suyo pero tenía el presentimiento de que, si me lo proponía, yo también podría dominar sus disciplinas. - Me apuesto lo que queráis a que soy capaz de improvisar todo lo que hacéis todos vosotros pero replegándome a mí mismo a nivel molecular. - Sentencié, sin titubear y completamente convencido de las capacidades que me habían llevado hasta dónde estaba.

Tras soltar mi afirmación en mi máxima lucidez, descrucé mis brazos y entrechoqué mis puños repetidamente, quedando orientado hacia el enorme barco del yonko Akahige. Hoy sería el día que llenaría de agujeros el galeón de uno de los Emperadores del mar.




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#45
- Donde diantres he dejado mis gafas... - Susurré mientras quitaba boquillas y botes de spray de mi mesa. En ella descansaba un informe, datos sobre la misión y algún que otro boceto para una siguiente pieza - De verdad, que no las encuentro - Dije mientras observaba de reojo el boceto que más me convencía de esta nueva ristra. 

- Las tiene en la cabeza, señor - Comentó mi ayudante de camarote con una poderosa voz, bien sabía él que andaba un poco teniente del oído. Instintivamente me lleve la diestra a la cabeza, palpando mi testa hasta encontrar mis dichosas gafas. 

- ¡La dragona que me parió! Gracias Rafael - Dije mientras las acomodaba con un leve movimiento sobre mi nariz, casi en su extremo de la misma. 

- Es Yafar, señor - 

- Sí, sí lo sé - Le contesté mientras que alargaba mi mano izquierda para coger el informe sobre el nuevo Zodiacool. Otro jovencito, era una pena que lo metieran en esta división, casi todos acababan... - Así que Joe Joe ¿eh? - Comenté mientras miraba su foto, arqueando las cejas de manera pronunciada y alejando el papel algo más para ver mejor las letras. Por desgracia, la edad eras uno de los pocos enemigos a los que no había podido dar matarife en esta vida - Tengo que echarle el guante a este jovenzuelo, quiero ver de que pasta esta hecho, me tiene que enseñar como tackea - Dije llevando mi mano a la barbilla y rascando mi barba. Muy pocos Zodiacool llegaban a jubilarse, normalmente moríamos en servicio, de eso se trataba nuestro trabajo: hacer lo peligroso, morir vitoreados y ser reemplazados por otro mendrugo que piensa que llegará a almirante. He visto tantos de esos, que ya ni sí quiera me acuerdo de la mitad - No sé en que estará pensando ese estirado de Whitend, pero si lo ha mandado bajo nuestro nombre, debe de tener sus razones - Acabé mientras levantaba el dedo índice. Lancé el informe sobre la mesa, esta vez tapando el boceto que había mirado con anterioridad. "Santa Tierra" un pieza con motivos escamados y remarcada por el fuego como todas las que firmaba, tenía que ser capaz de dejarla en alguna de las entradas a Mary Geoise - ¿Qué crees tú Rafael? - 

- Es... - El joven hizo un ademán de contestar, pero solo fue un intento, dejando la frase sin terminar y poniendo una mueca de resignación. 

- Cómo sea - Finalicé bruscamente la conversación - Estamos a punto de llegar - Mi tez se ensombreció por un momento. Sentía la enorme y abrumadora presencia de Akahige en la lejanía y lo peor de todo es que no había venido solo - Coge mis cosas - Ordené a Rafael, apremiándolo a que dejará de formar de una maldita vez al lado de mi puerta como si fuera una decoración de mi camarote. Me quité las gafas y las dejé encima del informe, así la próxima vez que las buscará sabría exactamente donde estaban. Llevé mis manos a la altura de los lumbares y me arqueé hacia atrás combando mi espalda mientras me estiraba - Auch - Susurré mientras mis vertebras cascaban - Esté frío no me viene nada bien para el lumbago - Negué con la cabeza mientras me encaminaba hacia la puerta del camarote - Cuando tengas todo te espero en cubierta Rafael - Dije mientras giraba el pomo y abría la puerta, dejando así, a mi nuevo - y esperaba que último, viendo como acabó el anterior - ayudante preparando mis cosas. 

El sol tocó mi arrugada y anciana piel, a la vez que la voz de Tucrow regaba mis oídos con un flow y una métrica exquisita. Pero no acababa de escucharle bien, dichoso oído, tuve que adelantarme un poco más para captar mejor sus rimas.   

- Hay que ver lo bien que lo hice con este chico - Susurré mirando orgulloso a mi chaval y cruzando los brazos - La dragona que me parió, cada frase de este chaval es fuego - Mi viejo corazón latía como bombos para que el chaval las clavara. Aun que aquello no quitaba la importancia de la misión que teníamos entre manos - Akahige - Farfullé - Viejo amigo, esta vez te has pasado... No podremos hacer la vista gorda... Aunque contigo es difícil ¡JÁ! - Reí mientras miraba alrededor para ver si alguien había escuchado aquel chiste. Pero nadie rio conmigo, todos parecían bastante preocupados por su inminente muerte - Bueno, da igual - Volví a caminar levantando los hombros - Igual hoy es el día que me jubilo, esto hay que disfrutarlo - Y me encaminé hacia Tucrow, tenía que darle la enhorabuena, esas rimas eran de las mejores que le había escuchado, y eso que el mamonazo era buenísimo, aunque después de tantos años, sabía que ese chaval no tenía límite - Este nos saca de pobres, te lo digo yo - Me decía a mi mismo despreocupado. Me frené en seco - ¿Dónde he dejado mis gafas? -  Me pregunté mientras me tocaba la cabeza buscándolas.

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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 13101 + 0 = 13101
Energia: 6590 + 0 = 6590
Espiritu: 2295 - 83 = 2212
#46
El viento mecía las cerúleas plumas de mi cabeza, estábamos listo para llegar a una gran pelea contra el Yonko que amenazaba el archipiélago de Sabaody y no podía evitar que la emoción recorría cada parte de mi cuerpo. Me preparé con ambas espadas en cada una de mis manos, iba a demostrar que yo sería el siguiente en ser elegido como el sucesor del gran Tucrow, todo un honor para mí y para el estilo del pico tornado. Pero aún con mi pecho tan hinchado por los acontecimientos que estaban por suceder y la expectación del momento, no pude evitar unirme al ritmo del almirante Tucrow acompañándole dándole palmadas. Fue nombrando uno a uno a todos los que estábamos con él, y aunque estaba metido de lleno en lo que decía Tucrow, no se me pasó desapercibido que primero había nombrado al marrano de Uki antes que a mí —  El burro delante supongo — pronuncié mirando al gilipollas que teníamos que – por desgracia – arrastrar con nosotros.
 
Así que me preparé con ambos cuchillos delante de mí, el de color rojo en mi mano diestra y el verde en la zurda. Entonces coloqué mi pierna izquierda estirada por completo en diagonal y la derecha semiflexionada — Cerdo gilipollas, voy a sacarte las tripas y atar al Yonko con ellas ¡Así serás útil! — le contesté antes de lanzarme para él atacando con mi cuchillo parecido al de un carnicero y seguido del que era una mezcla de un kukri y una cimitarra corta. Iba a demostrar que podía hacer bacon con Uki y tener la fuerza suficiente como para ganar a Odki. Así debía ser un almirante. Así era el gran Tucrow. Y así iba a ser yo. Sonreí confiando queriendo demostrar mi fuerza y valía, porque me merecía ese puesto como el gran guerrero del zoodiacool.
 

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#47
La música sonaba a todo volumen en el barco del gran almirante Tucrow, estar disfrutando del momento y de la pelea épica que nos esperaba era lo mejor, por eso no podía dejar de mirar a la persona que admiraba. Un hormigueo recorría cada parte de mi cuerpo por el entusiasmo de lo que estaba por llegar, lo que me esperaba era algo tan grande que podía conseguir ser elegido por el almirante que más admiraba para ocupar su puesto, pero no estaba yo solo en esa carrera. No soy el único que estaba a la espera de ese ansiado puesto del gran Tucrow, pero si bien aceptaba a sus compañeros, me era imposible con el gilipollas del pajarraco de Sheit. Pero ahora mismo solo sentía la emoción recorrer todo mi cuerpo al escuchar las rimas del almirante, por lo que cuando escuché mi nombre la sensación fue en aumento hasta que nombró después al estúpido de mi – por desgracia – compañero — Jodete mierda de pájaro, me ha dicho a mí primero ¡Butatatatata! — contesté con una gran carcajada sin prestar atención a mi alrededor. Su existencia era lo que más me molestaba, solo había un elegido para ser el siguiente almirante y solo podía ser yo, así que pensaba demostrar mi valía delante del increíble Tucrow. 
 
Y hablando de molestar, la paloma azul me lanzó una puya diciendo que el burro iba delante — Calla subnormal, voy a ser yo el elegido. Aprende cual es tu sitio ¡El estilo de cuatro colmillos es el mejor! — no acabé de hablar que me lancé hacia delante listo para hundir mis katanas en su pecho, iba a dejar más cicatrices en el cuerpo del idiota, solo yo me merezco ser elegido por mi superioridad. Chocamos nuestras armas, moviéndonos ligeramente hacia delante y hacia atrás por la fuerza que hacíamos los dos, ninguno cedía en el encuentro hasta que ambos nos separamos a una distancia de seis metros y nos mirábamos listos para seguir nuestro combate por ser el sucesor de Tucrow.
 

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#48
Time has come o eso diría mi aniki en su best moment. Ya yu know! ¿Te quedas surprised de verme a mi también aquí? ¿Estás screaming por mis nuevos e incredibles muscles hechos de steel? Deja que te lo explain you! Si, te hablo a ti stupid bastard que estás reading estas lines ¿o te crees que i don't know que estás vigilando all my moves? I'm a guerrero legendario ¿me sigues? Nothing puede pillarme con la guardia down. Nothing excepto mi aniki Tucrow, the legend, la cabra, el pussy destroyer.

Deja que me rewind a hace unos cuantos months, muchos months, en una isla so vomitiva, llena de maricas y dishwasher ¡estaba tremendamente disgusting! ¿Tú sabes lo que es see algunos man que no son man porque llevan skirts y se creen ladys? ¡Una good lady tiene two mamellongas bouncing y one clam repleta de holy water para los true fury man como yo! ¡Eso no eran ladys! ¡Eran Mandys! Oh holy fucking shit cada vez que lo remember me hierve la blood... ¿Why nos llevaron a this places? ¿Why me llevaron a mi? En ese hell perdimos a two brothers, y no cualquiera, si no a dos guys de los que ya no hay.
Yamp nos bring la alegría with her white esencia, y the good Seandass era el perfect companion cuando había que ir a los whoreclub. ¡El pagaba always the first putilla! ¡No puedo parar de crying por estos eyes mios!

I blew my nose con el uniform de algún little shit - con THE HANDS - de la cubierta mientras elevaba mis eyes hacia el sky — Damn you destiny! — grité a los four winds  — I miss a mis brothers mucho — añadí, sollozando, sin saber a cuánta intensity lo estaba gritando, y entonces look a la cubierta del ship, pudiendo ver a all the people allí. Estaban the kids Uki and Sheit, two boys con unos helmets muy strange para poder entrar en el premium club de los Zoodiacool. También i see a the most straightest de todos, Hayato, el pobre blind dog que speak muy raro. At the same time i see The Line y pensé en Lil Yamp y sus funny lines... — I miss la cocaína... — i speak en un tono muy low, incluso sin poder listen mis propias words. Behind the musgo estaba the fantastic extraplanetary mind el chico nuevo Tenma, cerquita de another of the fieles tigres hard, Rafaeru, the small guy pero big man. At last pude see al master of the masters, al creator de all of this, Ryu Nanashi the bombing tak man, acercándose a nuestra radiant start, el Admiral Tucrow.
¡Eso sí que era un man como ninguno! ¡Y aquí había una constance! Si Ryu the big boss había reclutado al incredible Tucrow, que se había converted en un Admiral, y the fearless Tucrow me había reclutado a mi... eso meaning... ¡que yo podría become a Almirante de Float si i want!

Chasqueé los dedos - de THE HAND - produciendo un loudly metalic sound, producto de my new sweet con el que pensaba destroy all the bitches in that place... No volvería a pasar again eso de quedar showing my balls porque unas dirty little pieces of shit me lo arrancaban. ¡Se me avalanchan in the car las foxes putas!
Sonreí mostrando mis golden teeth y walking like a pimp claping mis manos - THE HANDS, AGAIN - acercándome near todos mis brothers, que estaban montando una party awesome — I wanna,I wanna — comencé a rapear with style — I wanna be a SuperSaiyan! — movía los brazos y arqueaba los dedos de las hands - YES, THE HANDSSSS - mientras escupía todas mis words — Quiero comerme un pussy que sea deluxe y no esté using. I wanna do a big bang wakalaka dum dum en el culo de esas whores — giré sobre mi mismo trescientos sesenta grados, dos o tres veces — Y vamos a fuck todos nuestros enemys con el power de nuestras big dicks! — exclamé mientras hacía la graphic representation de estar fucking algo moviendo mis hips - que don't lie tampoco - y me quedaba mirando a mis companions recuperando la postura inmediately — Sin mariconadas of course, no me gustan los ass de los guys — aclaré just in case — Yo soy de bad gyals que tengan un pussy exclusive — afirmé, cruzándome de brazos making a powerfull ruido muy disgusting al chocar my metal new muscles, que obviously, no era capaz de ear.

Estaba ready para disembark and start the kill party cuando my aniki Tucrow diera la order.





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Próximo turno
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#49
Fin del evento.
Podéis comprobar la resolución en este post.
Gracias por participar en el evento.
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