Kisuke Kageyama
Fuerza
Resistencia
Destreza
Precisión
Agilidad
Reflejos
Inteligencia
Voluntad
C. de Haki
C. de Akuma
265
235
310
78
141
310
125
226
136
0
8:00 a.m. Día 15 de invierno, año 14
Sala de navegación del Saint Fermín.
Kisuke se despertó como todas las mañanas con los primeros rayos de sol que entraban por la ventana de su camarote. Hacía mucho tiempo que no descansaba en condiciones y las habituales ojeras que tenía en su rostro, se habían acrecentado desde el encuentro con aquellos tipos que los habían aplastado como mosquitos. Llevaban mucho tiempo entrenando y atascados en aquel lugar, puesto que no podían moverse de allí sin un log pose, y, además, no tenían noticias de donde podría estar su compañero Zorak ni si seguía vivo siquiera. El antiguo pescador estaba bastante decaído y ya ni el entrenamiento físico le hacía distraerse, ya que le recordaba una y otra vez lo fácil que habían podido reducirlos, por no decir matarlos, aquellos cazarrecompensas.
"Bueno, otro día más en esta isla de mierda."
Kisuke se levantó de la cama y fue a darse un baño en el agua del mar, que al ser invierno aún estaba bien fresca y podría ayudarle a despejarse. Tras eso, subió a la cocina del barco de nuevo y comió un frugal desayuno. Ni siquiera tenía apetito para comer como solía hacer, lo cual era bastante preocupante dado que él era un tipo con un buen apetito. Mientras terminaba de beberse su café, miró de soslayo las katanas, tanto a Mangetsu como a Sode no shirayuki, y recordó que no tenía su legado con él. Había perdido a Yamigiri porque aquel espadachín de pelo blanco se la había robado, y aquello le dolía tanto casi como no saber nada de su compañero Zorak, no en vano, era parte de él, la consideraba como un fragmento de su alma y que siempre le había respondido, y el antiguo pescador sentía que le había fallado. Quizá ese era otro de los motivos por el cual el entrenamiento físico y de esgrima no le llenaba ni le distraía; le recordaba demasiado lo que había perdido, por lo que, desde hacía unos días, se había centrado absolutamente en el estudio de la navegación, ya que el ejercicio intelectual y mental al menos, le hacía huír de pensamientos peregrinos e intrusivos que lo acosaban desde aquel desafortunado encuentro en el bosque.
"Parece que hoy seguiré con la lectura y el estudio... quien me ha visto y quien me ve...kuhahahaha.
Con una sonrisa triste se levantó y se fue a cubierta encendiéndose un cigarro mientras disfrutaba del fresco viento de invierno mañanero. Aquel viento frío le ayudaba a aclarar su mente, que últimamente estaba muy enturbiada, lo que había afectado también en parte a su entrenamiento en solitario para dominar y mejorar en su uso del busoshoku haki, pero no se sentía con fuerzas ni ganas de pedirle a Don Bambú que le enseñase el kenbunshoku. No se sentía con la tranquilidad mental que requería algo tan complejo como eso, y, al menos, la lectura sobre navegación lo mantenía entretenido y le permitiría mejorar sus habilidades a la hora de llevar el barco en las peligrosas aguas del Grand Line.
Tras unos minutos más allí, se metió en la sala de navegación y cartografía, aunque él no tenía ni idea de mapas, solo lo más básico y se acercó al estante de libros donde había varios títulos referentes a la navegación. Tomó un par de ellos y se sentó a la mesa dispuesto, un día más a enfrascarse en la lectura de técnicas de navegación, manejo de barcos, patrones climáticos y corrientes marinas.
Kisuke Kageyama
Fuerza
Resistencia
Destreza
Precisión
Agilidad
Reflejos
Inteligencia
Voluntad
C. de Haki
C. de Akuma
265
235
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141
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125
226
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Aquella lectura, era un bálsamo para el ánimo destrozado del antiguo pescador. Ciertamente, aunque no lo pareciese, Kisuke tenía una mente muy curiosa y le gustaba aprender siempre cosas nuevas, y, desde que se había propuesto ser el navegante de su escuadrón, había aprendido muchísimo sobre la dinámica atmosférica, y las corrientes oceánicas; entendía mejor los procesos que hacían que, tanto el viento como el agua del mar, se moviesen y desplazasen como lo hacían, y le sorprendió que, lejos de ser algo sumamente complejo, eran cosas más o menos sencillas entrelazadas de una manera lógica y, en muchos casos, de propio sentido común.
"Aunque como decía mi padre, es como los acertijos, todos son sencillos una vez conoces la respuesta... kuhahahaha."
Ahora estaba enfrascado en una lectura sobre la termodinámica de fluiods y como la temperatura, afectaba a la densidad del agua o el aire, y al final, unidos a la atracción gravitatoria del planeta, provocaban los movimientos atmosféricos y la generación de corrientes marinas. Aquello le daba sentido a muchas cosas, que siempre había pasado por alto, pero que nunca se había parado a pensar. Como el hecho de que en una bañera el agua fría está al fondo al ser más densa, por lo que, extrapolado a un océano, si entra una masa de agua fría en la superficie de un mar cálido, ese agua irá hacia el fondo moviendo el agua del fondo, en caso de estar más caliente que el agua que ingresaba nueva en el mar, hacia la superficie, generando una corriente. Aquello se conocía como convección térmica y era aplicable tanto al agua del mar como a la dinámica atmosférica, lo que era una de las causas de la generación de vientos.
"Es muy interesante, quizá sea uno de los motivos de la dificultad de navegar en el Grand Line, al estar en tan poco espacio multitudes de climas, las corrientes son muy variables e impredecibles."
También era interesante como la propia salinidad del agua del mar influía en este proceso, aunque era menos útil para él, pero era importante saber cómo funcionaba el mundo y como podía aprovecharse de saber aquel tipo de cosas. Otra cosa que le llamó mucho la atención, fue descubrir que el agua, era un compuesto muy especial, puesto que es el único compuesto conocido que disminuye su densidad al entrar en estado sólido, por lo que eso explicaba por qué el hielo flotaba en el agua. Según lo que leyó en uno de los libros más complejos al respecto, se debía a la estructura específica que tenía el agua, pero aquello le resultaba demasiado complejo y abstracto como para comprenderlo bien.
"Es muy curioso como todo lo que vemos y nos rodea, lo entendemos de una manera tan superficial, pero nuestras vidas son tan cortas que preferimos comprender y saber aquello que nos va a resultar útil en nuestro día a día; pero no cabe duda de que todo esto es fascinante."
Tampoco quería hacerse un erudito en física, pero sin lugar a dudas, había muchos conceptos y procesos que le iban a ser extremadamente útil para mejorar sus habilidades de navegación, ya que cuanto más supiese sobre los elementos que influían en su labor como timonel y navegante, más seguros serían capaces de viajar a través de las impredecibles aguas del Grand Line.
Kisuke Kageyama
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Inteligencia
Voluntad
C. de Haki
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Tras un buen rato sumergido en las aguas de la física del agua y la atmósfera, y como ésta afectaba a su dinámica y su comportamiento, Kisuke se levantó y se acercó a la ventana, encendiendo un cigarro mientras reflexionaba sobre todo lo que había aprendido en aquellas lecturas. La verdad estaba sorprendido de muchas de las cosas que había ido leyendo, pero no cabía duda de que era fascinante como estaba todo interconectado, y como, al final, todos los procesos naturales se daban por un simple concepto que todo el mundo pasaba por alto, el equilibrio.
"Resulta muy curioso como cualquier variación en un elemento natural, tiene repercusiones en todo lo demás."
Sin lugar a dudas, romper el equilibrio natural, de cualquiera de las maneras, desencadenaba una serie de procesos asociados y concatenados que hacían que el mundo no fuese algo estático e inmóvil, convirtiendo la naturaleza en algo cambiante y dinámico. Al final todo estaba relacionado y un aumento en un grado en el aire que te rodea, provoca que el aire que está más frío sobre ti se desplace para permitir al aire caliente subir, puesto que es menos denso, y al aire frío bajar, generando un movimiento de aire; lo que aplicado a grandes masas de aire, generaría una corriente por el movimiento de ese aire, a la cual llamamos viento.
"Es increíble como algo tan cotidiano y común como el viento tiene una explicación tan sencilla y tan desconocida a la vez por la mayoría de la gente."
Lo mismo ocurría con el agua y las corrientes marinas, tanto las horizontales como las verticales, todo estaba relacionado con contrastes de densidades y temperaturas, por lo que la navegación puede hacerse mucho más llevadera conociendo estas cosas. Kisuke estaba fascinado con todos estos secretos que encerraba la naturaleza y le molestaba que la gente común no lo conociese. Entendía que muchos no tuviesen interés porque no les afectaba a sus vidas de manera directa, pero si uno quiere conservar el mundo tiene que saber como funciona y por qué ocurren las cosas, así se evita caer en manipulaciones y demagogias de los que ostentan el poder.
"De hecho una de las cosas que me gustaría si la revolución acaba por triunfar, es que todo el mundo tuviese acceso a estos conocimientos, una educación pública y gratuita para todos, para que la sociedad pueda progresar de una manera culta y equilibrada."
Era un sueño algo utópico, porque cada persona da importancia a unas cosas u otras, pero Kisuke realmente creía que una cultura general adecuada era indispensable para crecer como civilización. No obstante, siempre habría quien tratase de aprovecharse de aquella tesitura para manipular o adoctrinar a las población según sus propios intereses, pero el antiguo pescador que llegaría el día en el que todo eso fuese posible.
"Bueno ya está bien de descanso, seguiremos estudiando."
Se sentó de nuevo a la mesa, con el libro entre las manos y dispuesto a seguir navegando entre las páginas del mismo, para poder surcar los mares de la mejor manera posible.
Kisuke Kageyama
Fuerza
Resistencia
Destreza
Precisión
Agilidad
Reflejos
Inteligencia
Voluntad
C. de Haki
C. de Akuma
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Tras un buen rato estudiando, su mente empezó a divagar. Llevaba más de cinco horas seguidas, o prácticamente seguidas si tenemos en cuenta el breve descanso que se tomó, por lo que su atención había disminuido considerablemente en los últimos minutos, y, como no podía ser de otra manera, su mente empezó a ser asaltada por pensamientos sobre su nivel de poder y fuerza. Su cerebro se agarraba a cualquier cosa para establecer una relación entre la navegación y su falta de habilidades, como por ejemplo, si el haki de visión sería útil en la navegación, y como había fracasado en su día en Báltigo a la hora de aprender aquel arte que aún se le escapaba y no era capaz de utilizar.
"Mierda, mi cabeza no es capaz de mantenerse focalizada ya."
Con lo que se dejó arrastrar por aquellos pensamientos pesimistas y agoreros que no paraban de indicarle su falta de poder. Cierto era que aquellos dos cazarrecompensas tenían un nivel monstruosamente alto, por lo que no era muy reprochable su falta de capacidad en aquel punto, actúo como pudo y simplemente la diferencia de poder hizo el resto, lo que no quitaba que se odiase por ser débil, por lo que debería de incrementar su poder tanto de combate como espadachín como su haki, por no mencionar conseguir de una maldita vez despertar el kenbunshoku.
"El problema no es tanto aquella paliza que nos dieron, simplemente eran más fuertes que nosotros, no hay más."
El verdadero problema había aparecido en el combate contra aquella marine gorilona. No sentía que fuese muy inferior a aquella mujer en cuanto a poder, que seguramente si, fue el hecho de que quedó inservible para el combate en un suspiro y para no ser una carga, el propio compañero al que había ido a rescatar, le pidió que buscase a unos marines que se habían escabullido. Sentirse tan inútil en plena batalla le había hecho mucha mella al mental de Kisuke, y, para empeorar aún más la situación, había tardado horrores en encontrar a aquellos mocosos y tardó tanto en cumplir su cometido, que sus compañeros acabaron antes con la mujer-gorila de que el pudiese hallar a aquellos jóvenes marines.
"No puedo estar eternamente refugiado en los libros, tengo que mejorar, si quiero recuperar a Yamigiri, si quiero derrotar a ese cazarrecompensas. Lo único que estoy haciendo es huir."
Por fin se hacía consciente de que no podía seguir así, que si quería transitar el camino de la espada y convertirse en el mejor espadachín del mundo, tenía que asumir sus errores y mirar hacia adelante. Sacudirse el polvo de los pantalones, agarrar sus katanas y volver a entrenar, todos los días, una y otra vez, así como practicar su concentración y dominio del haki para que, llegado el momento que Panda pudiese enseñarle el haki de visión, estar listo.
"Mañana mismo vuelvo a la rutina de entrenamiento."
Con esa nueva claridad en su mente, se sentó de nuevo en la mesa para seguir estudiando sobre navegación, climatología y barcos, aquello que le llevaría a ser el mejor navegante y timonel posible para llevar a buen puerto a sus compañeros.
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