[Presente Relativo/Venta] Finnikitao
#1
Día 2 de otoño. Año 14
Zona de viviendas, Chika ~ 09:00 a.m.

 
 
Un día más bajo aquella ciudad tóxica que no dejaba paso a respirar aire puro o que los rayos del sol toquen la piel, Sasha paseaba por la zona ya harta de la vida en general. La semioni fue a buscar a Garnet en una taberna para irse de aquella isla, pero resultaba que tenían que esperarse un poco más porque tenían cosas que hacer. La rubia infló los mofletes recordando aquello, había sido Triana sobre todo quien había insistido en quedarse y como era – obvia e indiscutiblemente – a quien más respeto tenía en toda la tripulación no discutió y aceptó su petición. Salió un sonido gracioso de la boca de la chica cuando intentó chasquear la lengua sin éxito alguno, para sorpresa de nadie. Aquella mañana se había despertado queriendo distraerse de todo hasta que los demás quisieran partir es lo que tenía que hacer por lo que debía entretenerse como pudiera. Por eso cuando al levantarse y se tropezó con su antiguo kanabo comiéndose la pared que tenía delante, tuvo claro que su tarea del día iba a ser vender esa arma para no volver a tener un accidente igual.
 
Sasha se llevó la mano a la frente, menos mal que tenía la cabeza dura – y que se había llevado más de un golpe desde que estaba allí – porque solo le molestaba un poco el accidente, aquello sí que había sido empezar el día con el pie izquierdo. Lo que consolaba a la semioni era que se podía llevar un buen pellizco por aquel kanabo, fue con el que mató a Finn así que debía servir para algo aquella hazaña. Habían muerto muchos de los antiguos Shogun Gari por culpa del hombre de sustancia negra y pegajosa que se habían encontrado tanto en los Cabos Gemelos como en la isla Toko, un acosador y loco de primera. Por suerte pudieron matarlo teniendo por fin un poco de paz en sus vidas.
 
La semioni logró encontrar una pequeña tienda en aquella isla para vender el interesante objeto bélico, era su momento y debía aparentar que sabía del tema, así que su cara de niña podía no ayudar en aquel preciso instante. Así que era el momento de usar la vieja confiable que siempre llevaba consigo: sus inseparables gafas de sol. La rubia abrió el bolsillo interior izquierdo de su chaqueta y sacó sus molonas gafas, pero antes de ponérselas se aseguró de abrir primero la puerta de cristal que tenía el local. Por fin había aprendido a base de golpes que debía usarlas con la iluminación correcta. — Buenos días señorita — saludó un hombre bajito desde detrás del mostrador. — Buenos días — contestó la adolescente de vuelta mientras se paseaba curioseando por la tienda. Habían muchas armas y muy diferentes, algunas le llamaron la atención por lo ostentosas que eran pero no estaba allí para comprar nada, solo tenía que vender lo que quería y salir de ahí, una tarea fácil.
 
La joven se acercó hasta el mostrador mirando los utensilios que había para cuidar las armas procurando mostrar un semblante serio y profesional. — ¿Puedo ayudarla en algo? — comentó de forma amable y con una sonrisa en su rostro. — Quiero vender este kanabo ¿Cuánto berries me das por él? — preguntó quitando el kanabo de su hombro derecho para ponerlo en el mostrador. Le había costado cien mil berries así que esperaba una oferta a la altura. — Te puedo ofrecer cincuenta mil berries por él. Se nota que le has dado un buen uso así que eso baja bastante el precio — ofreció el hombre después de estar unos minutos examinando de cerca el arma. Sasha acercó su cara al hombre hasta estar ambos rostros a menos de medio metro de distancia — ¡¿Qué puta mierda de oferta es esa?! — Dijo ofendida y enfadada la semioni mientras se levantaba las gafas de sol y ponía su mejor cara de malas pulgas. — Con este kanabo me cargué a Finn Slingerland ¡He limpiado sus tripas y su sangre de aquí! — añadió señalando el arma, fue demasiado asqueroso y ni Tobías ni Garnet quisieron hacerlo así que no le quedó otra que hacerlo ella. — ¿F-Finn S-S-Slingerland? — preguntó con miedo fijándose en la cara de la chica y pareciendo reconocerla. — T-Tú eres de los Shogun Gari... — afirmó con miedo el hombre a la vez que empezaba a sudar. — De los Alas Negras — corrigió la joven consiguiendo que el hombre se pusiera completamente blanco y tragara saliva de forma sonora buscando una salida con sus ojos. — Mira viejo, dame sesenta y cinco mil berries por el kanabo y me piro de aquí — intentó negociar Sasha, ninguno de los dos quería estar ahí en ese momento así que como antes acabara con eso antes estarían tranquilos y felices ambos, uno por librarse de la pirata y la otra por vender el arma. — He-Hecho — aceptó el dueño de la tienda mientras le extendía el dinero. La semioni lo cogió antes de ponerse las gafas de sol de nuevo y marchándose de ahí, olvidándose por completo de la puerta de cristal que tenía delante y reventándola por completo al pasar por ella sin verla. — ¡Mierda! — ahora solo tenía una opción, correr.
 
 

información
#2
TEMA CERRADO´
Se te han añadido los 65.000 berries y retirado el kanabo del inventario.


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