La Indestructible - (Evento local) [Presente Absoluto]
#41
Kisuke soltó un suspiro de decepción al ver que se trataba de un camarote individual, vacío, no había nadie a simple vista, pero si una cierta adoración u obsesión por alguna marine que debía ser famosa, aunque a Kisuke no le sonaba de nada. Había una buena colección de pesas que parecían sumamente pesadas, valga la redundancia, por lo que el antiguo pescador dedujo que aquel debía ser el camarote de la mujer-gorila; sólo ella podría entrenar con aquellos pesos tan enormes. También vio un cesto con media docena de manzanas verdes, así a ojo, y no pudo resistir más la llamada del instinto; era su fruta favorita, le encantaba ese sabor ácido que tenían.

"Pillaré un par para comerme en lo que voy a la siguiente puerta, necesito comer algo."

Al final, hasta el guerrero más duro y avezado tenía que cumplir con sus necesidades biológicas, y él estaba lejos de ser el mejor guerrero, por lo que podía permitirse comer un par de aquellas suculentas frutas, al fin y al cabo, apenas había podido mascar algo de carne seca porque salieron a toda prisa hacia este navío para rescatar a Zorak y no había tenido tiempo de desayunar como estaba mandado. Entró en el cuarto y cogió una y se metió otra en el bolsillo del pantalón. Tras frotarla con su camiseta comenzó a comerse la primera.

"La verdad es que están en su punto de maduración, que rica."

Mientras masticaba, salió de la habitación con cierta cautela mirando a ambos lados del corredor, y se encaminó a la otra puerta mientras terminaba la manzana y escupía las pepitas. Parecía que las cosas en cubierta estaban más calmadas, porque no se oían ruidos, aunque dudaba que hubiesen acabado ya con la mujer-gorila, aquella tipa era muy muy fuerte, por lo que seguramente estaban en un momento de respiro. Sacó la segunda, y, tras limpiarla como hizo con la primera, empezó a morderla, fijando su vista en su siguiente objetivo, otra puerta sin ventanuco. Frunció el ceño.

"Estoy hasta los cojones de esto, haber si los encuentro de una puta vez."

Vigilando la puerta con Sode no Shirayuki en su mano izquierda desenvainada, terminó la segunda fruta, y, tras escupir las pepitas de esa segunda manzana, sostuvo la katana con ambas manos y agudizando el oído, de nuevo sin éxito, se abalanzó sobre la puerta cortando tres veces, dos en diagonal y una en horizontal, derribando la puerta. Se puso en guardia una vez más con la espada alzada ante él antes de ver y entrar en el cuarto que acababa de "desbloquear".

resumen de turno

karma

Gastos y daños

inventario
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1983 + 0 = 1983
Energia: 3119 + 48 = 3167
Espiritu: 1005 + 0 = 1005
#42

Como una marcha solemne de tambores que se encaminaban hacia la guerra, mis puños golpeaban mis tonificados pechos, sacando a relucir mis instintos más primario. Yo, que normalmente mantenía una actitud templada, tranquila y calmada, me estaba dejando llevar por la ira y la cólera que llevaba arraigada por la impotencia de mi debilidad, de no haber protegido a mis hombres. Con cada golpe, podía sentir como mi visión se distorsionaba, hasta el punto de que mis pupilas desaparecerían y se me pondrían los ojos inyectados del rojo de mi sangre. Además, también notaba como todos mis músculos se dotaban de una fuerza sobrehumana - más aún, sí cabía -, mientras los dos revolucionarios frente a mi adoptaban una posición defensiva, quedando ahora ambos a 10 metros de mí, manteniendo una distancia de 4 metros entre ellos dos. Ante lo desconocido y lo que se les avecinaba, quizás era la mejor estrategia que podían tomar. Eran buenos, muy buenos en combate, debía reconocérselo. Habrían sido unos grandes marines de haber escogido el camino correcto... Pero aún no es tarde para ello.

Mientras los dos revolucionarios se preparaban, pude sentir como el espadachín seguía buscando a los dos supervivientes restantes, además de como su aura se llenaba de algo de vitalidad. Estaba segura de que habría aprovechado para comerse una de mis manzanas y reponer energías... ¡Será maleducado! Ya le daré un correctivo también cuando noquee a sus compañeros. Además, debía ir rápido, pues ya solo le quedaban dos habitaciones para escoger. Afortunadamente, parecía que la suerte estaba de mi lado pues, en esta ocasión, la sala a la que se dirigió era una de navegación, un habitáculo de 8 metros de ancho y 5 metros de profundidad, con tres mesas - una a cada lado de la habitación y otra al fondo - y en cuyas paredes había mapas de varias islas colgadas. Estaba segura de que las mesas estarían llenas de papeles entintados - a punto de ser cartografiados - y que, en la del fondo, Microsuave debió haber dejado su Log Pose en ella. Aquello me hizo pensar, ahora que no tengo navegante, ¿cómo iba a llevar a Impel Down a los tres revolucionarios?

- Ya pensaré en eso... - Me dije a mí misma, tras lo cual me lancé - con los brazos hacia atrás - a toda velocidad hacia quién más problemas me había estado dando durante todo el combate, Bambú. Debía aprovechar no tenía esa corriente eléctrica tan problemática circulando a través de su cuerpo para hacerle mella y dejarle lo más debilitado posible. Cuando lo tenía a tres metros de distancia de mi, di un ligero salto longitudinal, sin decelerar en ningún momento mientras extendía aún más mis brazos hacia atrás, acompañando este movimiento con una ligera inclinación hacia atrás de mi espalda. En el momento que tenía su cabeza a tiro, liberé mis dos brazos, abalanzándolos con ferocidad hacia ambos de su cara, como si de una pandereta se tratara, ocasionando un fuerte y seco sonido parecido a un disparo. Pero no había acabado allí pues, estando aún en el aire, incliné ligeramente mi cuerpo hacia la izquierda, pateando en el proceso el aire hacia mi derecha, usando el Geppo con el objetivo de desplazarme hacia dónde estaba el pelirrojo - quién estaba a la derecha de Don Bambú -, imbuyendo mis dos brazos en haki de armadura en el trayecto. Sin aún tocar el suelo propiné, primero un derechazo, seguido de un zurdazo dirigido hacia el costado izquierdo de Zorak, aprovechando la inercia de aquellos dos impactos para detener mi avance para aterrizar justo entre los dos revolucionarios, a dos metros de cada uno de ellos, mirando por encima del hombro al mestizo y dándole la espalda al mink, mientras mis fosas nasales exhalaban humo, desactivando el haki de armadura de mis brazos y disminuía mi haki de observación medio a los dos metros de radio. Me estaba empezando a quedar sin fuerzas, pero si conseguía debilitar a uno de los dos en el siguiente ataque, obtendría una gran ventaja en lo que quedaba de pelea.

Contenido Oculto


INFO
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1673 - 23 = 1650
Energia: 1989 - 703 = 1286
Espiritu: 210 - 172 = 38
#43
Le estaba dando la última calada al cigarro cuando los ojos de la marine perdieron sus pupilas, a lo que las mías se estrecharon tornándose en ojos de tiburón como respuesta, estaba claro que Panda tenía razón y vendría con todo, apenas pude verla avanzar, pero por lo menos era capaz de seguir su estela, casi como si viera todo en cámara lenta. Tardo un suspiro en acortar distancias y se planto frente a Panda, pero estaba seguro de que Panda aún encontrándose cansado podría aguantar el golpe, tras el tremendo pepinazo que le propinó a mi compañero, eso deduje por el fortísimo sonido que se escucho se movió rapidísimo hacia mi posición, aunque solo pude notar su estela y descargo un puñetazo sobre mi costado izquierdo, apreté los dientes fuerte mientras una gran presencia asesina se abría paso en mi interior, podía intuir por como había peleado hasta ahora que el otro brazo de la marine estaría listo para soltar otro golpe, así que cuando descargo el primero, incline mi espalda hacia atrás, haciendo que el segundo golpe pasase de largo apenas rozando mis trabajados abdominales, pero conectando de todas formas, poco importaba pues esta era la apertura que necesitaba.

Apreté con todas mis fuerzas el brazo derecho, afianzando las garras de dragón en las cuales se habían transformado mis dedos, me incorpore cuando el brazo ya había pasado totalmente de largo y acorte los tres metros que nos separaban con dos rápidos pasos quedando frente la pierna derecha de la marine que aún estaba en el aire, descargue el golpe en busca de la arteria femoral de la susodicha, clavando mis garras en su pierna con toda la potencia que disponía mi cuerpo, hundiendo los dedos en la carne como si se tratase de mantequilla caliente, al retirar los dedos, de los agujeros comenzaron a nacer fuertes chorros de sangre, había conseguido herir de gravedad a la marine y no solo eso, diezmar si monstruosa velocidad, tras lo cual me separé diez metros de ella, dejando espacio para que Panda pudiera llevar a cabo su golpe sin tener que preocuparse por mi, la teníamos contra las cuerdas y era hora de que Panda terminase con ella, al aterrizar tras el salto que me separo de ella, una nueva bocanada de sangre se abrió paso por mi garganta, si esto se alargaba demasiado estaría en serios problemas ya que estaba llevando mi maltratado cuerpo al límite.

Después de usar casi todos mis recursos la vista comenzaba a danzar entre lo borroso y lo claro, así como mis piernas y brazos temblaban por el simple hecho de mantenerme en pie, quería que esto acabe cuanto antes, pues necesitaba un buen sueño reparador, apenas pude escupir la colilla del cigarro que murió en mis labios con la última calada, esperaba que Panda no dudase está vez.

Resumen

Karmas Usados

Bélico

Inventario
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 2663 - 1492 = 1171
Energia: 738 - 725 = 13
Espiritu: 654 + 0 = 654
#44
Don Bambú no le había quitado el ojo de encima a la marine que, conforme golpeaba sus pectorales y emitía aquel susurrante grito de guerra, iba perdiendo poco a poco el color de sus pupilas, como si estuviera entrando en alguna especie de trance. Una gota de sudor recorrió el peludo lateral del rostro de Bambú por su diestra. Nokia estaba a punto de lanzarse a por todas y debía resistir lo que se le viniese encima. Sus amigos dependían de ello. La Revolución dependía de ello. De repente, Nokia desapareció de la vista de Don Bambú. Más bien sería acertado decir que se aproximó a éste sin que el panda pudiera percibirlo de ninguna forma. Antes de poder siquiera cubrirse con sus brazos, las manos de Nokia palmearon los laterales de su rostro con una fuerza sobrehumana, sacudiendo el cráneo del panda y regalándole un mundo de dolor. Sus ojos se pusieron en blanco y su boca se abrió liberando un pequeño chorro de sangre mientras una sensación inaguantable de mareo invadía el cuerpo de Don Bambú. Sentía que su sentido del equilibrio, de la percepción del entorno e incluso sus facultades para desplazarse y hacer fuerza con sus extremidades se veían ligeramente impedidas por una suerte de malestar general. No obstante, ni el dolor ni el malestar fueron suficientes como para impedir que Panda reaccionase ante la agresión. Sus ojos encontraron a Nokia al lado de Zorak. Al parecer se había desplazado inmediatamente hacia su camarada pelinaranja y estaba golpeándole con sus brazos cubiertos de aquella especie de cobertura negra. Haciendo acopio de todas sus fuerzas, Don Bambú flexionó sus piernas, se giró hacia Nokia, que le estaba dando la espalda, y alzó rápidamente su zarpa derecha de una forma ya fácilmente reconocible para todos. —¡Zarpa negra! —Avanzando todo lo rápido que pudo un metro de distancia, proyectó su garra hacia delante buscando la espalda de Nokia. Su garra pretendía surcarla desde su hombro derecho hasta el lateral izquierdo de la cadera, quizás logrando terminar la pelea en combinación con el ataque que estaba efectuando Zorak casi al mismo tiempo.

Tras su ataque, optó por alejarse un par de metros de la marine por si acaso, desconfiando quizás de las fuerzas que todavía pudieran quedarle tras una pelea tan larga y haber recibido tantos golpes tan duros.

Resumen


Bélico


Técnicas


Gastos


Karmas
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 3288 - 1036 = 2252
Energia: 848 - 117 = 731
Espiritu: 662 + 22 = 684
#45
Cuando la puerta cayó, Kisuke echó un vistazo sin bajar la guardia, al interior de la sala, que estaba en apariencia vacía. Era una sala de navegación con tres mesas para elaborar mapas y un buen puñado de cartas de navegación y mapas de diversas islas. Se tomó unos instantes para observar que no hubiese nadie escondido y fue cuando reparó en algo que le llamó mucho la atención.

"Vine buscando cobre y encontré oro, kuhahahaha."

Se acercó a la mesa del fondo rápidamente y tomó el objeto que reposaba sobre ella, brillando con el reflejo del sol en el vidrio que cubría la aguja. Era un log pose, lo cual era una suerte increíble porque desde que el espadachín furro le había quitado el suyo, no dejaba de comerse la cabeza pensando en cómo iban a hacer para salir de aquella isla del demonio. Aquel objeto era imprescindible para continuar navegando, por lo que a pesar de que su misión principal era rescatar a Zorak, obtener también un log pose les abría muchas posibilidades para largarse de allí cuanto antes. Lo cogió y lo guardó en el bolsillo de su pantalón, no pensaba dejar aquel objeto tan valioso y que tanto necesitaban ahí abandonado.

"Tampoco es buena idea quedarnos aquí mucho tiempo tras aniquilar un escuadrón de la marina al completo."

Ciertamente aquello sería algo temerario, podrían presentarse allí monstruos peores que aquella gorilona, y hacerles picadillo como hicieron aquellos cazarrecompensas con los tres. En ese momento se acordó que el espadachín albino le había robado su preciada katana, tenían una cuenta pendiente aún, aunque estaba lejos, muy lejos aún de poder ser rival de aquel tipo.

"Aunque yo lo marcase como rival, para él seguramente no sea poco más que basura...kuhahahahahaha."

Se rio internamente pero era una risa amarga; le frustraba mucho ser consciente de la diferencia tan abrumadora de poder, pero era mejor saberlo que no, porque sería más cauto si llegaban a cruzarse de nuevo. Puede que aquello no hiciese ninguna diferencia, pero al menos podría tener una noción de como debería actuar y encarar un combate contra él. De nuevo, los ruidos de cubierta del combate entre sus compañeros y la mujer fuertota, le sacaron de sus cavilaciones se había reanudado al parecer con nuevos bríos haciendo un buen escándalo.

"Quedaba otra puerta, que yo haya visto, tengo que darme prisa."

Salió del cuarto de Navegación y se encaminó hacia la otra puerta, deseando encontrar de una vez a aquellos marines y terminar con ese estúpido y frustrante juego del escondite. Para Kisuke, alguien impaciente y que no le gusta perder el tiempo, aquello era algo demasiado frustrante. Agarró con fuerza la empuñadura de su katana, Sode no Shirayuki y se encaró con la puerta, que, como todas las anteriores, estaba cerrada a cal y canto. Aunque no se atrevió a tocar la manilla por si había alguien dentro y pudiese alertarles con aquel movimiento, por lo que decidió derribarla de una vez.

"Seguimos para bingo."

Con un diestro movimiento, realizó un corte vertical y uno horizontal en la puerta y retrocedió un paso, unos dos metros, por si acaso, alzando la espada delante de él para mantener la guardia alta ante una posible emboscada, nunca estaba de más ser cautos.

resumen de turno

karma

gastos

off

inventario
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1983 + 100 = 2083
Energia: 3167 + 148 = 3315
Espiritu: 1005 + 0 = 1005
#46
Podía notar como la sangre circulaba con furia a través de mi venas, intentando dotarme de unas energías que quemaba sin remedio al instante. Mi respiración comenzaba a acentuarse, mis músculos a sentirse agarrotados y cansados, por todo el esfuerzo y daño que había recibido, y mi mente y espíritu alterada, como si estuviera a punto de ceder ante el monstruo que todos guardábamos dentro de nosotros. Quería acabar con los dos revolucionarios de una vez por todas, hacer acopio de toda mi fuerza y enseñarles el muro contra el que se estaban enfrentando. Pero no pude. Quizás, la combinación de todo esto, y que los oponentes a los que me enfrentaba no eran para nada normales, fue lo que me llevó a no poder contrarrestar los inminentes contraataques simultáneos de Zorak y Bambú, que aprovecharon que estaba en el aire para intentar darme el golpe de gracia. La ira que se adueñaba de mi ser, hacía que lo viera todo borroso y de color rojizo, lo que me impidió ver los ataques de los revolucionarios, pero no sentirlos. Pude cerciorarme a través de sus espíritus de sus hostiles intenciones pero, la falta de serenidad que mi mente poseía en esos momentos, me impidió idear una defensa lo suficiente eficaz como para parar sus ofensivas. Si tan solo no hubiera acabado de usar el geppo, o si tan solo mi espíritu fuera lo suficientemente fuerte como para recubrir todo mi cuerpo de haki de armadura... Quizás el resultado habría sido distinto.

Como si las garras de una criatura ancestral hubiera atravesado mi piel, sentí tres perforaciones en mi cuádriceps derecho, comenzando a brotar una inmensa cantidad de sangre que me hizo entender que mi fin se acercaba. Por si fuera suficiente, ni un segundo después y seguido de un grito procedente del mink, un devastador zarpazo recorrió toda mi espalda, llegando desde el hombro derecho hasta la cadera izquierda. El dolor era tal que hizo que mi forma híbrida desapareciera por completo, dejando a la vista tan solo a una mujer grandullona, musculosa y con unos brazos absurdamente largos, que se dio de bruces contra el suelo, generando que la madera de la cubierta se resquebrajara por el impacto. Caí boca abajo y, por más que podía y por más que lo intentaba, no era capaz de mover ni un sólo músculo. Por cada mililitro de sangre que se escapaba tras mis heridas, notaba como la temperatura de mi cuerpo disminuía, más y más. La falta de oxígeno, además, hacía que todos mis sentidos se deterioraran, viéndolo y escuchándolo todo, cada vez, más y más borroso, tal y como ocurría cuando, hasta hace poco, estaba en un estado de cólera impropio de mi. Sin embargo, a diferencia de aquello, y aunque extraño pareciera, ahora mismo sentía paz en mi interior. A pesar de que mis unidades habían muerto antes que yo. A pesar de que había fracasado estrepitosamente en mi misión. A pesar de mi debilidad y desde que Jenkins me salvó la vida de aquel ataque pirata, sentía que, en todo momento, había seguido a cabo mis ideales a raja tabla, y no había hecho nada de lo que sentirme arrepentida. Si me lamentaba de algo era, primero, de no haber conseguido que mi Jenkins reconociera mi valía y, segundo, de no asegurarme de que Sam y Sung salieran de ese barco con vida... Ojalá pudiera moverme, pero puedo notar como mi pulso y mi vida se van parando... No me queda otra que confiar en que escapen sanos y salvos... Lo siento, Sam... Lo siento, Sung... Lo siento, chicos... Lo siento, Jenkins...

Contenido Oculto


INFO
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1650 - 2059 = -409
Energia: 1286 + 54 = 1340
Espiritu: 38 + 8 = 46
#47
El fragor de la batalla había llegado a su fin. Después de minutos incesante, dónde los revolucionarios Zorak y Don Bambú se habían batido contra un oponente verdaderamente temible, finalmente, Nokia, la que muchos conocían como la Indestructible, la Impasible o Iron Mace, murió en combate y acto de servicio. La tensión que se palpaba en el ambiente, los gritos, sonidos y ruidos debido al combate por fin cesaron, reinando ahora una calma que no era proporcional a la cantidad de cadáveres que yacían en aquella cubierta. Estando fuera de toda clase de peligros -  o al menos por el momento -, era la hora de respirar y reponer todas la fuerzas y energías que habíais perdido en ese feroz encuentro.

Por el otro lado, un desafortunado Kisuke, que iba en busca de dos marines extraviados, había ido, puerta tras puerta que se interponía en su camino en su encuentro, mas sin ningún éxito. El comedor, los dormitorios, el camarote de Nokia y la sala de navegación y cartografía… Por todas esas habitaciones había pasado el espadachín de los Toros Negros sin éxito, al no encontrarse en ninguna de ellas a los únicos supervivientes que quedaban en aquel barco, aunque si obteniendo una serie de “premios de consolación” tales como un pequeño tentempié y un más que valioso Log Pose, que les permitiría volver a poner su barco en navegación tan pronto como volvieran a su barco… Si es que lo hacían.

Con pies en polvorosa, Kisuke se dirigió hacia la única puerta, y por tanto habitación, que aún le quedaba por examinar. Cortándola en pedazos, tal y como hizo con las anteriores, ante el navegante de los Toros Negros, se reveló una habitación que parecía una curandería. Poseyendo una dimensión de 6 metros de ancho por 20 metros de profundidad, era una sala en la que destacaba el uso del color cian y blanco a través de sus paredes. Una hilera de unas 40 camillas se disponían a los lados de la habitación, habiendo una fila de 20 en la pared izquierda y 20 en la derecha. Al fondo de la sala, se podía ver un escritorio situado entre dos grandes estanterías - repletas de libros, botiquines y medicamentos - y, en el lado izquierdo de esa misma pared, una puerta cerrada. Pero lo mejor de esa habitación era el premio gordo. Una mujer joven, de veintitantos años y pelirroja de pelo rizado, se hallaba de pie, junto a la cama más alejada de la puerta - a unos 18 metros de ella - por la que irrumpió el espadachín y más próxima al escritorio del fondo de la sala, cama en la que se hallaba un muchacho inconsciente de pelo verde. Al destrozar Kisuke la puerta, la joven marine, que contenía algunas lágrimas en sus ojos, se giró hacia allí alarmada.- Mierda, ¡mierda! Nos han encontrado… - Se lamentaba, llevándose las manos a la cabeza, manos con las que sostenía algunas que otras vendas.- ¡Tú! No te acerques a mí ni a mi amigo… - Exclamó, señalándole con su índice derecho, no pudiendo aguantarse más las lágrimas y rompiendo a llorar.- ¡Déjale en paz! Necesita descansar, ¡cómo des un paso más te las verás con la capitana Nokia! - Gritó, sin saber el amargo destino que había sufrido la mencionada marine. Tras aquello, soltó las vendas y, con delicadeza, se puso frente a la camilla donde descansaba su amigo y le cogió en brazos.

INFO
#48
OST

Pude ver a la mujer que se escondía tras la forma de gorila mientras está caía al suelo de bruces, confirmando gracias a mi crítico ojo médico que esos espasmos que sufría en el suelo eran los últimos coletazos de su vida, aunque me dolía todo el cuerpo conseguí moverme lentamente hacia su cuerpo inerte, no es que yo sea alguien en quien la compasión hace mella, pero esa chica había peleado con honor hasta su último aliento por sus camaradas caídos y eso era motivo de haberse ganado mi respeto, quizás si no hubiera masacrado al resto hubiéramos podido convencerla de unirse a nuestro escuadrón, pero no sacaría nada de pensar esas cosas.

"Excelente trabajo Sargento, siento haberles traído de vuelta a tu memoria"

Dije para mi compañero mientras limpiaba mi propia sangre de mis labios con el antebrazo, esta era una disculpa desde lo más profundo de mi corrompido corazón, sabía de buena fé el dolor que podía acarrear ese tipo de recuerdos y me sentía mal por como debía sentirse Panda, me agaché junto al cuerpo de la marine, dándole la vuelta para dejarla boca arriba y rebuscaba en sus pertenencias.

"Creo que te debo una explicación"

Dije mientras me levantaba, guardando las pertenencias de la marine en mis bolsillos y llevaba mi dedo índice de la mano derecha hacia el mechón de pelo que caía sobre mi frente, jugueteando nerviosamente con el.

"Yo... También perdí a mis compañeros hace mucho tiempo."

La voz de papá se reproducía en mi memoria con el único buen consejo que me había dado en su vida, uno que me acompaño en los momentos de duda mientras buscaba venganza por los míos, extendí mi brazo derecho con el puño cerrado hacia Panda, buscando un choque de puños.

"Recuerda esto Panda. Un dragón no debe sentir compasión por las ovejas."

Aguanté la mirada sobre los ojos de mi compañero con seriedad, aunque tras apenas un segundo volví a sonreírse con el cansancio pintado en mi cara.

"Deberíamos ir con Kisuke, podrías encontrarle con el haki ese tuyo? Me preocupa que esté tardando tanto"

Estaba destrozado, pero si alguien estaba retrasando a Kisuke deberíamos pelear y no pensaba dejar tirado a mi mejor amigo y mano derecha, así me costase la vida. Tenía que hacer acopio de toda la fuerza que me quedaba para poder seguir los pasos de mi peludo compañero, en caso de que Kisuke hubiera completado la misión no debía mostrar debilidad y actuar como el Mariscal que era para con los marines que había mandado a buscar, aunque le dije a Kisuke que podía matar a la chica lo conocía lo suficiente como para saber qué en caso de haber completado la misión ambos marines estarían con vida y le debía un agradecimiento al bueno de Sam.

Resumen

Karmas usados

Inventario

regeneración fuera de Bélico
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1171 + 0 = 1171
Energia: 13 + 50 = 63
Espiritu: 654 + 0 = 654
#49
Ambos ataques impactaron casi al mismo tiempo, provocando que la marine empezara a sangrar a borbotones y generando bajo sus pies un pequeño charco de sangre que poco a poco se iba extendiendo por la cubierta y colando por aberturas generadas en la madera del barco debido a la ferocidad de la batalla. Lo que en un principio era una especie de gorila gigante en el aire se precipitó hacia el suelo como una mujer humana. Era grande para su especie, consideró el panda, y particularmente fornida. Al caer se quedó inmóvil boca abajo, como si hubiera perdido la consciencia repentinamente. Don Bambú extendió inmediatamente su percepción extrasensorial hasta llegar a los 200 metros de radio con dos intenciones. La primera era corroborar que la capitana Nokia todavía tenía una presencia, significando esto que seguía con vida. Lamentablemente, su vida se estaba extinguiendo poco a poco y su 'voz' terminó desapareciendo por completo. Había muerto. Por otro lado, Kisuke se encontraba todavía en el interior del barco junto a dos presencias que en un principio no habían destacado especialmente cuando el panda había analizado el barco por primera vez. No debería tener excesivo problema en lidiar con ellas, sin embargo... Don Bambú no asumiría riesgos. Antes de que Panda se lanzase a buscar a su otro camarada, Zorak le dedicó un cumplido y una disculpa. —No se disculpe, mariscal. De no haber dudado el combate habría termino mucho antes. Comprendo que hay momentos donde no cabe la piedad. —La explicación no era necesaria, pero el profundo respeto que le tenía a su compañero y a su posición como camarada revolucionario le llevó a no interrumpir a su mariscal, escuchando atentamente sus palabras. Es cierto que no sabía casi nada de Zorak. Era una persona muy reservada y curiosamente Don Bambú nunca había entablado conversaciones profundas con él más allá de lo habitual. Era más fácil hablar con Kisuke, pero esto no quería decir que Zorak no le cayese igual de bien. Al parecer Zorak también había perdido a alguien.

Aceptó su consejo con solemnidad. Entendía perfectamente lo que era perder a alguien querido. —Ya le he encontrado, camarada. Está con dos marines, creo, pero no recuerdo que sean fuertes. De todas formas, no correremos riesgos. —Don Bambú se dirigió entonces a toda prisa hacia la posición de Kisuke, que se encontraba en la zona de la popa del barco, seguramente en algún habitáculo interior de la parte trasera del navío. Gracias a su haki de observación, seguir la presencia de su amigo samurái no fue nada difícil. No tardó en encontrarle tras una puerta partida por la mitad. Sin duda la mejor llave era una espada que se cargase la puta puerta. Se deslizó a través de la puerta, pues midiendo casi cuatro metros deslizarse era su única opción, y pudo ver el interior de la habitación en la que se encontraba el samurái. Se trataba de una suerte de enfermería. En la habitación se encontraban Kisuke, que parecía estar algo mejor en comparación con cómo estaba cuando se fue al interior del barco y dos sujetos de la marina. Las personas que salió a buscar su camarada en primer lugar. Una mujer de pelos rizados de un color indeterminado y lo que parecía ser un hombre inconsciente sobre una de las camillas al fondo de la habitación. —La mujer que entiendo que era vuestra capitana ha fallecido. Arroja cualquier arma que tengas al suelo y túmbate con las manos en la nuca ahora mismo —La voz del panda se proyectó como un misil tierra aire, pero excusó de emplear su presencia por esta ocasión, dado que no sabía si terminaría matando al muchacho de cabellos verdes que se encontraba tumbado en la cama. Un dragón no debía sentir compasión por las ovejas.

Resumen


Bélico


Gastos


Karmas
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 2252 + 0 = 2252
Energia: 731 + 23 = 754
Espiritu: 684 - 18 = 666
#50
-¡¡BINGO!!

Tras caer la puerta y poder observar el interior de la estancia, por fin vio a los dos marines que andaba buscando; el muchacho del pelo verde que estaba inconsciente, y una chiquilla, o poco más que una chiquilla, con el cabello rojo y rizado. Kisuke no quiso bajar la guardia y entró caminando despacio con la espada alzada y sin quitar ojo a los marines, pero, en su interior, sabía que no podría acabar con aquellos muchachos a sangre fría. La chiquilla le vociferaba lo típico, que no se acercase, pero no podía intimidar a Kisuke con ese tono de voz tan asustado; podía notar como estaba aterrada y solo quería que no les hicieran daño ni a él ni a su amigo, que yacía inconsciente ante ella, y al que alzó con sus temblorosos brazos.

-No tengo intención de haceros ningún daño, mocosos, pero mi superior me ha pedido que os lleve con él, así que deja cualquier arma o den den mushi que lleves encima y no intentes ninguna estupidez.

Hubo un último y pesado estruendo, y, a continuación, silencio. La batalla debía haber terminado y no tenía ninguna duda de que sus compañeros habían acabado con la mujer-gorila. Siguió avanzando hacia los chiquillos despacio y apuntándolos con la punta de su katana, observando cuidadosamente sus movimientos. En realidad no tenía ganas de luchar contra aquellos chiquillos asustados, y esperaba que no hiciesen ninguna tontería; no quería tener que hacerles daño. Para demostrar que no tenía intención de herirles, envainó su espada cuando estaba a diez metros de la chiquilla con el compañero en brazos, levantando las manos y enseñando las palmas para demostrarle que no tenía intención de luchar.

-Somos revolucionarios, no asesinos, ni piratas despiadados. Buscamos ayudar a la gente más desfavorecida, y, tú ahora mismo junto con tu compañero, sois dos desfavorecidos, así que escúchame y entrega cualquier arma o sistema de comunicación que llevéis, por favor.

En ese momento, apareció Don Bambú, con una actitud ciertamente agresiva, lo cual podría ser contraproducente, mandando a la chiquilla arrojar las armas y tumbarse en el suelo con las manos en la nuca. Kisuke, a pesar de ello, saludo al mink con calidez y se alegraba de que estuviese bien tras pelear contra aquella tipa tan fuerte. Sonrió al panda y le dijo con voz tranquila:

-Tranquilo, Bambú, ya le he expuesto mis condiciones a la muchacha, no hace falta ser agresivos. Descansa y vigila, puedo encargarme de esto, de verdad, aunque te lo agradezco, camarada.

Esperaba que la irrupción del mink no hubiese alterado lo que estaba intentando Kisuke, pero no podía saberlo, esperaba que la chiquilla hubiese comprendido que no pretendían ponerles una mano encima a ninguno de los dos.

resumen de turno

karma

gastos

inventario
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 2083 + 0 = 2083
Energia: 3315 + 48 = 3363
Espiritu: 1005 + 0 = 1005


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