La Indestructible - (Evento local) [Presente Absoluto]
#21
Las órdenes de su superior estaban más que claras. Debían ir con todo y el panda tenía que desplegar su voluntad. Sin embargo, Don Bambú no estaba seguro de que Zorak pudiera tolerar su presencia, ya que tanto Kisuke como él en el enfrentamiento contra los cazadores no pudieron casi ni moverse, aunque el samurái logró superar las adversidades del calor que producía Sohem y al final pudo moverse con cierta libertad contra el hombre lobo. Sin decir más, el samurái se lanzó hacia el barco a toda velocidad y saltó a la cubierta del mismo. Don Bambú se tomó unos segundos para prepararse para ir con absolutamente todo. Tomó una bocanada de aire y dejó que sus músculos se relajasen durante unos instantes para luego, repentinamente, tensarlos de golpe al tiempo que innumerables chispas eléctricas comenzaban a surgir de su pelaje. La corriente eléctrica tan característica que el panda desprendía en situaciones de combate serias recorrió su cuerpo, estimulando su sistema nervioso de tal manera que fuese capaz de superar sus límites corporales. Invisibilizado por la luz del día, un ligero brillo envolvía al mink dándole luz propia. Zorak y Kisuke parecían estar en pleno conflicto, a juzgar por el estado de sus presencias, aunque desde su posición no podía ver lo que estaba pasando. —Electro— Anunció con seriedad a la playa desierta.

Don Bambú flexionó sus piernas y ejerció una fuerza descomunal con ellas para proyectarse hacia el barco con un potente salto. Conforme el mink ascendía y avanzaba hacia el navío, pudo apreciar mejor la situación a la que se enfrentaban. La presencia fuerte del bando enemigo parecía proceder de una especie de mujer gorila casi tan gran como el panda, aunque desde la distancia no podía saberlo con certeza. Kisuke parecía estar enzarzado con ella en una pelea de proporciones titánicas y Zorak, por otro lado, se estaba encargando de enfrentarse a todo el conjunto de marines de poder bajo del barco. La situación parecía complicada, pero Don Bambú supo reconocer que el que más ayuda necesitaba era su compañero samurái. Con la potencia de su salto fue capaz de pasar por encima tanto de la marine como del samurái, cayendo a cinco metros de ellos con una fuerza descomunal. Tal fue la fuerza de la caída, de hecho, que la cubierta del barco comenzó a oscilar de forma antinatural, como si de repente no estuviera hecha de madera su superficie, sino de otra cosa. Curiosamente este cambio de propiedades materiales sólo afectaba al suelo de la cubierta y no a las barandillas del barco ni a los palos de las velas. La distancia que le separaba de Zorak era mucho mayor que la que le separaba de la gorila y de Kisuke, de modo que se atrevió a probar suerte con la sugerencia estratégica de Kisuke. —Ríndete ahora mismo, como sargento de la revolución no permitiré que encarceles a mis camaradas. —La voz del panda fue acompañada de un brutal cambio en la atmósfera a 8 metros a la redonda. Su voluntad acababa de extenderse y el haoshoku estaba ejerciendo presión tanto sobre la capitana como sobre Kisuke. Finalmente, Don Bambú decidió pasar al ataque preventivamente y extendió su brazo derecho hacia un lateral, apretando con fuerza sus garras con la palma apuntando hacia la marine. —¡Zarpa negra! —A una velocidad vertiginosa, quizás ligeramente limitada por el hecho de que el panda siempre tarda un poco en arrancar en las peleas, Don Bambú se lanzó a toda velocidad hacia la marine. Su brazo derecho descendió durante el trayecto de 3 de los cinco metros que les separaban y volvió a ascender trazando una diagonal que pretendía cruzar todo el torso de la marine de derecha a izquierda.

Resumen


Bélico


Karmas


Gastos


Técnicas
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 5646 + 0 = 5646
Energia: 3645 - 357 = 3288
Espiritu: 1110 - 158 = 952
#22
El impacto de mi movimiento insignia dio de lleno a aquel hombre que tuvo la valentía de asaltar mi barco y, ante todo, de infravalorarme al haberme llamado por ese mote. De la nariz le chorreaba un hilo de sangre que descendía hasta esconderse entre sus labios y, aunque parecía haberle afectado el golpe, mi haki me decía que ese tal Kisuke aún tendría guerra para dar. No por nada por su cabeza había un precio de 155 millones de berries. Teniendo en cuenta lo débil que se encontraba el actual prisionero, mi prioridad debía ser noquear primero al musculoso hombre que tenía frente a mi. O eso creía, pues había cometido un fatal error y es que, al igual que sentía cierta molestia cuando tanto enemigos como amigos y compañeros me menospreciaban, yo misma acababa de hacerlo con el criminal que debíamos escoltar.

Mientras yo había ido a atacar a Kisuke, confiando en que el pelirrojo había optado por huir o ganar tiempo, una sed de sangre e instinto asesino había sido percibido por mi haki. Si tan solo no me hubiera movido de mi sitio, si tan solo hubiera esperado a que el espadachín atacara en vez de iniciar yo la ofensiva… Gritos de dolor, sonidos de cuellos crujiéndose y voces apagándose, al igual que las vidas de sus portadores empezaron a sonar en la cubierta, formando un réquiem por aquellos marines que habían dado su vida por proteger a la ciudadanía y al débil. 40 hombres y mujeres de bien acababan de perder la vida y yo, como su superiora y veladora, había fracasado estrepitosamente en protegerlos. 40 marines con nombre habían muerto en acto de servicio: Alexa, Xiamong, Aiphonse, Vodaphonse, Pepephonse, Moto, Rola, Chrome, Alcatel, Elege, Ai Pado, Ai Pado Jr, Acer, Black Belly, Guguel, Hawaii, Kolina, Kazam, Il Novo, Emjors, Microsuave, Panaknuckles, Felipes, Qiku, Razer, Siswoo, Sony, Timmy, Ubro, Umi, Vargo, Willyfox, Xolo Simeone, Yota, Zoji, Moby Star, Chuwi, Yaigo, Macaco y Oranch… ¿Qué clase de marine iba a ser? ¿Qué clase de civiles y poblados iba a proteger si tan siquiera podía salvar las vidas de quiénes estaban bajo mi mando? Me giré 90 grados en sentido antihorario - dándole mi perfil derecho a Kisuke -, viendo aquella espeluznante escena, dónde Zorak arrancaba y tomaba el brazo de unos brazos mientras silbaba con toda la tranquilidad del mundo. No me iba a engañar, al presenciar aquello, por un instante, apreté con ferocidad mis gigantescos puños, invadiéndome por completo la rabia. Pero no, no podía olvidar mis valores y es que, hasta dentro del más atroz de los seres, en el más diabólico de los demonios, hay un ápice de bondad y humanidad. Era la justicia que quería seguir, la justicia que quería demostrar al mundo y, sobre todo, a mi querida Jenkins.

Sin parar de mirar hacia Zorak, escuché como el hombre al que le acababa de asestar uno de mis mejores ataques me felicitaba por el golpe, no medié palabra, ya no tanto por mi timidez, sino por la concentración que tenía puesta en no dejarme llevar por el odio y la furia que había decidido dejar atrás por mis convicciones. Aún serena, pude sentir como se abalanzaba a por mí para atacarme de forma que, en el momento en el que desenvainó las katanas, gracias al uso de la técnica más básica del rokushiki, sin moverme del sitio y despegar mis pies del suelo, eché mi cuerpo hacia atrás con gran rapidez, flexionando mis rodillas hasta formar un ángulo de 90 grados mi fémur con mi tibia, y quedando todo mi cuerpo paralelo al suelo, a metro del suelo, notando la brisa del aire fruto del movimiento que levantaban las katanas al pasar por encima de su cuerpo. Instantáneamente después de haber esquivado el ataque, y sin cambiar su posición corporal, llevando previamente su diestra a su costado izquierdo, propinó un revés con dicha mano, aún recubierta de haki de armadura, que impactó en el pecho del espadachín.

Pero si la situación ya era desfavorable y terrible, una presencia más apareció que, envuelto en un haz de destellante electricidad, aterrizó en la cubierta haciendo que, de manera que no llegue del todo a comprender, la madera de la misma empezara a oscilar, como si de una colchoneta hinchable se tratase. Volví a erguir mi tronco superior y piernas, apareciendo la figura del nuevo invasor, un mink panda más alto que yo, incluso estando transformada que, al mismo tiempo que me confirmaba él mismo que se trataba de un integrante más del ejército revolucionario, la atmósfera alrededor del panda se cargó de sobremanera, sintiendo, en el momento en el que inició su ofensiva, como el vello de mi piel se erizaba ante la increíble presencia de aquel sargento de la revolución. No podía entender que estaba ocurriendo, pero sentía como si mi voluntad estuviera siendo aplacada, como si estuviera luchando contra una estampida. En aquellos instantes, deseaba más que nunca que Alexa estuviera con vida, seguro que ella conocía quién era exactamente ese sujeto. Pero a pesar de esa sensación e incertidumbre, no pensaba rendirme, al contrario de lo que le había propuesto el oso revolucionario, iba a cumplir sí o sí con la misión que se me había encomendado, por mis soldados, por mis compañeros, mis amigos.

A una velocidad imperceptible para mis ojos, recortó rápidamente la distancia que nos separaba. Aunque podía preveer sus movimientos gracias al haki, mi velocidad de reacción no era suficiente, y yo acababa de usar la carta de Kami-E. Un inevitable zarpazo recorrió de derecha a izquierda todo mi rostro, no sólo notando como desgarraba mi tonificada piel, sino también una corriente eléctrica que me había quitado gran parte de la sensibilidad de la zona afectada, no pudiendo ser capaz de mover, tal y como quería, los músculos de mi pecho. La sangre empezó a brotar de la herida que me acababan de inflingir, pero no era hora de dudar. No sólo había aparecido otro temible contrincante, sino que los otros dos estaban a la par, si es que no por encima de éste en cuanto a poder. Debía completamente en serio de forma que, activé mi haki de armadura en cada rincón de mi cuerpo, envolviendo todo mi ser de ese negro mate, que me dotaba de un aura más intimidante además de una mayor resistencia, a costa de atentar contra mi espíritu.

Seguidamente, extendí mis ambos brazos y, rápida y ferozmente, giré sobre mi misma, atizando con mis endurecidas extremidades tanto a Kisuke como al panda, impactando, en su pecho y abdomen respectivamente, con tanta fuerza sobre ellos que los derribó en el suelo de la cubierta. Con aquellos dos en el suelo, me desplacé, corriendo - y rodeando al mink manteniendo una separación de dos metros - hacia Zorak, hasta quedarme a cuatro metros frente al verdugo de mi escuadrón, dándole la espalda tanto al Panda como a Kisuke, que estaban a unos 7 y 9 metros de mi respectivamente. Esta vez crují mis dos hombros, y esperé, con paciencia, cuál sería la siguiente acción de ese trío de revolucionarios.

INFO
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 6103 - 736 = 5367
Energia: 3224 - 386 = 2838
Espiritu: 1100 - 402 = 698
#23
El crujir de los cuellos, los gritos pidiendo auxilio, la agonía de tanto perro del gobierno recibiendo lo que se merece era simplemente glorioso, casi comparado al placer que experimente en Akarui junto a Maeve, por fin pude alimentarme de la carne que mi estómago demandaba como un rey que exige su diezmo, Panda llegó también y desde ese preciso instante supe que está batalla entre los perros del gobierno y los gloriosos revolucionarios estaba ganada, por separado eramos fuertes, pero juntos los tres eramos simplemente imparables. Aunque algo rondaba mi cabeza, no había visto al par de guardias entre mis víctimas, no podía dejar cabos sueltos o podrían pedir refuerzos en cualquier momento.


El barco se ondulaba por las habilidades de Don Bambú y por como se movía podía dar fé de que había activado su electro, aún así tras atacar a la marine que acababa de esquivar el golpe de Kisuke está seguía de pié, comprendí entonces que era ella la que se había metido en medio cuando tenía intenciones de comerme a la guardia de la celda, Panda comentó cuanto intento enseñarnos a usar el haki en Baltigo que se podía llegar incluso a detectar las intenciones de alguien al usar el haki de observación, como también comentó que es un poder que desgasta el espíritu, cosa que comprobé solo con intentar aprenderlo, pues tras el intento fallido de aprender esa misteriosa ciencia pase dos dias enteros agotado y por la mirada que me dedico la mona esa... Estaba claro que su espíritu se había quebrantado al presenciar mi macabra obra de arte, le devolví una mirada llena de picardia y dejé nacer diez hilos desde la punta de los dedos de ambas manos, llevandolos frente a mi mientras la chica giraba sobre si misma, colocándolos de tal manera que se interponían entre lo que pudiera llegar a golpearme desde la cintura hasta la cabeza.

"Kuro no bōgyū!"

Llame la atención de mi escuadrón, ambos sabían lo que detestaba los roles y dar órdenes, pues una de las reglas de nuestro escuadrón dictaminaba que nadie estaba por encima del otro, pero también sabía que seguirían las órdenes en una situación bélica.

"Quedan dos marines más, deben haber entrado al barco. Kisuke! Quiero al del pelo verde vivo, la chica puedes matarla. Bambú! Tú y yo nos encargamos de la mona! No quiero cabos sueltos."

Sentencié sin opción a réplica, tomando por primera vez enserio el rol de Mariscal que se me había otorgado, sabiendo que no era merecedor de el, pero teniendo en mente ganarme a pulso ese honor que los altos mandos decidieron otorgarme, por la reacción de la marine al ver a sus compañeros masacrados sabía que le había afectado, conocía bien esa mirada pues la había visto en el espejo durante demasiados años en mi propio rostro, levante mi brazo izquierdo frente al rostro y el derecho lo lleve a la altura de la cintura ambas manos separando los dedos en tres secciones, haciendo una suerte de garras, esperando entonces el ataque de la marine que parecía que vendría a por mí. Ahora quedaba ver qué priorizaba, si su integridad física o la de los dos únicos compañeros que suponía le quedaban en el barco, quizás alguien me llame hipócrita por la vida que llevé al buscar la venganza de mis seres queridos y ahora poder a otra persona en una situación parecida, pero que podría decir más que lo que me dijo mi amada Maeve tantos años atrás, "los monstruos viven dentro de nosotros Zorak... y a veces ganan"

Contenido Oculto


Resumen

Bélico y Fruta

Inventario
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 4519 + 0 = 4519
Energia: 2304 - 125 = 2179
Espiritu: 654 + 0 = 654
#24
Aquella mujer no solo era fuerte, también era muy rápida y flexible, y acababa de esquivar su mejor técnica como si nada. Para colmo le contraatacó con un revés de su mano, que seguía con aquel color negro, impactándolo en el pecho, lo que le impidió tomar distancia de nuevo y le cortó la respiración por un segundo. Sabía lo que hacía, no era una cualquiera y era fuerte, posiblemente más que él.

"No me jodas... ¿en serio con esta tampoco voy a poder?

Las dudas estaban asaltándolo, estaba claro que su derrota con aquel cazarrecompensas de pelo blanco le había hecho más mella de la que se atrevía a admitir, o de la que era consciente. Pero estaban allí por algo más importante, para liberar a Zorak y seguir con su camino en su misión para el ejército revolucionario. En ese momento apareció Don Bambú con aquella presión increíble de su presencia y haciendo bambolearse el suelo de la cubierta y asestó un zarpazo terrible a la mujer-gorila. Era realmente aterrador ver al mink en acción y se alegraba de tenerlo en su bando.

En ese instante, tras el ataque del mink, la mujerona hizo algo y se puso completamente negra, lo cual le daba un aspecto aún más aterrador. No tenía ni idea de que era eso que hacía que la volvía de color negro pero estaba claro que era algún tipo de poder que aumentaba sus capacidades de alguna forma, si no, no lo habría hecho al recibir el ataque del panda. Sin tiempo para reaccionar, un nuevo impacto durísimo le golpeó en el pecho, cortándole la respiración de nuevo y tirándolo hacia el suelo de la cubierta.

"Ciertamente me gusta esta mujer, aunque seguramente acabaría conmigo... kuhahaha."

Tras un par de segundos en los que recuperó la respiración, comenzó a levantarse, escupiendo sangre, quizá tenia algo roto, mientras Zorak comenzó a gritar "sus órdenes". Quería que fuese a por dos marines, que debían estar en el interior del barco. A uno con pelo verde lo quería con vida si o si. Sonrió al ver a su amigo ejercer algo que detestaba, su rango. Así que una vez se puso en pie, aprovechó el momento para meter la mano en el bolsillo y sacar un paquete de tabaco que le lanzó a Zorak.

-Pilla boca-sierra, seguro que esta gente ni media calada te han dado... kuhahaha.

Sin mediar palabra se dio la vuelta y se metió por el castillo de popa al interior del barco para buscar a los marines que su compañero le había dicho. Aquella batalla estaba siendo muy dura para el espadachín, había recibido muchísimo daño con solo tres ataques y eso le preocupaba a Kisuke, pero su compañero había sido claro.

resumen de turno

karma

info bélica

inventario
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 4305 - 2322 = 1983
Energia: 3022 + 25 = 3047
Espiritu: 1005 + 0 = 1005
#25
La zarpa del panda se encontró con las carnes de la marine y surcó su torso diagonalmente tal y como Don Bambú quería que lo hiciera. Un líquido oscuro de un color indeterminado comenzó a emanar de la nueva herida de la marine, evidenciando el daño que le había producido. El panda sonrió ante el resultado de su ataque. Podía percibir la enorme fuerza de su enemigo, por mucho superior a la suya, pero le estaba plantando cara como un verdadero revolucionario. A sus espaldas pudo percibir cómo la vida de numerosos marines era extinguida por su camarada Zorak, quedando únicamente algunas presencia indeterminadas en el interior del barco. Sin duda, aquel escuadrón de la marina se había encontrado con su peor pesadilla en aquella isla. Sin duda, aquella masacre debió de alterar a la capitana de la marina, porque repentinamente todo su cuerpo adoptó una coloración completamente negra, como si estuviera cubierta por una suerte de armadura. El panda no sabía muy bien de qué se trataba, pero probablemente fuera algo relacionado con el haki. Quizás un nivel muy superior al que todavía no había podido llegar con su entrenamiento. Inmediatamente el panda se puso en alerta ante un posible ataque de aquella mujer gorila contra el dúo revolucionario que la estaba flanqueando. En cuanto la capitana extendió sus brazos hacia los lados, Don Bambú ya estaba apretando su puño derecho, generando una gran cantidad de energía eléctrica en el mismo. —¡Maximum Luna! —El puño luminoso del panda ya estaba avanzando contra uno de los brazos de la gorila cuando ésta comenzó a girar a toda velocidad. Ambas extremidades colisionaron causando un estruendo considerable, sacudiendo el navío en el que se encontraban y agrietando el ondulante suelo de la cubierta bajo sus pies. Durante un segundo que se hizo eterno, ambas fuerzas se encontraron inmóviles la una frente a la otra. Sin embargo, la diferencia de poder seguía existiendo. Fue el brazo del panda el que cedió primero ante la presión de la simiesca fuerza de la marine y, aunque había amortiguado considerablemente el impacto de la técnica reforzada de su enemigo, recibió inevitablemente unos duros golpes tanto en el abdomen como en el pecho que le hicieron dar una voltereta hacia atrás y caer de bruces contra el suelo.

—Uff, menuda fuerza la de esta mujer. —Aunque el golpe había sido fuerte, el panda lo había encajado bastante bien. No así Kisuke, que se había llevado una buena somanta y no estaba en una muy buena posición. La marine rodeó al panda manteniendo una cierta distancia de seguridad y se lanzó como una chiflada a por Zorak, verdaderamente afectada por la pérdida de sus compañeros traidores de clase, aunque luego decidió pararse a una distancia segura del mismo. Don Bambú se levantó tan rápido como pudo y asintió con seriedad ante las órdenes de su mariscal. Kisuke obtendría un leve descanso al ir a por las marines de las que hablaba Zorak y Don Bambú podría desplegar toda su fuerza teniendo únicamente en consideración la presencia del mariscal en el campo de batalla. Panda tenía que hacer buenas jugadas con las distancias o sus poderes terminarían por afectar a Zorak, pero tenía bastante claro cómo tenía que proceder. Una vez Kisuke se metió en el interior del barco dejando a los otros dos revolucionarios en la cubierta, Don Bambú actuó inmediatamente. —¡BEARQUAKE! —Sin dar esta vez ninguna señal previa, Don Bambú comenzó a golpear el suelo con una fuerza sobrehumana, haciendo que le mismo se sacudiese tan rápido en un radio de 10 metros a su alrededor que casi pareciera estar compuesto de martillos neumáticos apuntando hacia arriba. El suelo no afectaría por muy poco al pelirrojo, pero cogería de lleno a la marine si ésta no hacía nada raro. Kisuke, por supuesto, estaría protegido del ataque ya que no afectaría al interior del barco como tal.

Resumen


Bélico


Técnicas


Gastos


Karmas
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 5646 - 461 = 5185
Energia: 3288 - 867 = 2421
Espiritu: 952 - 158 = 794
#26
Si masacrar a casi la totalidad de mi escuadrón no fuera suficiente, Zorak aún tenía intención de no dejar casi supervivientes en este barco. Por las órdenes que había dictaminado, su plan era contenerme a mi entre él y el mink - que parecía llamarse Bambú -, mientras el espadachín iba tras Sam y Sung. Mi corazón se estremeció al escuchar que matarían a la chica de pelo anaranjado. No podría permitirlo, debía detenerlo a toda costa, pero estaba completamente seguro de que el panda no me dejaría maniobrar la defensa. Había podido comprobar de primera mano que, no sólo era más rápido que yo, si no que era capaz de anticiparse a mis movimientos, además de que esa electricidad que parecía generar desde su cuerpo era todo un problema. Esas cualidades suyas eran las que les habían permitido, en gran parte, disipar parte del daño de mi anterior ataque. Por otro lado, estaba el mariscal que se anteponía ante mi que, aunque sus capacidades físicas podían ser inferiores a las del mink, esa habilidad para crear hilos - como los 10 que había creado ahora frente a él - junto a su sed de sangre, lo hacían un oponente bastante difícil de tratar. Si a eso se le sumaba el daño que podía causar alguien como el espadachín, en caso de propinar con éxito uno de sus ataques... Sí, igual por separado podría con ellos, pero los tres juntos eran todo un problema.


En este tipo de situaciones me gustaba preguntarme, ¿qué haría la capitana Jenkins? Estaba 100% segura de que ella buscaría desmoralizar a sus oponentes. Era una mujer, no sólo curtida en batalla, sino también astuta. Si conseguía derrotar primero a su líder, quizás eso alteraba el espíritu de Bambú y, seguidamente, aquello me permitiría ir a socorrer a los dos marines que quedaban con vida. Con suerte, podía hacer que se rindieran para salvar la vida de su superior, esa sería el mejor de los escenarios, teniendo en cuenta que ya mismo no podría usar el haki con la misma soltura. Con todo esto en mente, tras crujir mis hombros, apoyé con fuerza mi pie izquierdo en la madera, pegando primero un salto longitudinal hacia Zorak, de unos cuatro metros y a ras del suelo, desplazándome hasta quedar a dos metros a su izquierda para, acto seguido, pivotar con mi pie derecho para situarme a dos metros por detrás de él, con el objetivo de no darme de bruces con los hilos que había creado frente a él - los cuáles ya había comprobado de primera mano lo resistentes que eran. Sorteé y evité mirar los cadáveres destrozados y ensangrentados de mis compañeros de división, pues no quería llegar a matar al revolucionario. De este modo, y sabiendo que sería capaz de soportarlo gracias a la vitalidad de su aura, desplegué un combo de un derechazo, seguido de un zurdazo, dirigido a la espalda para terminar con ambos brazos extendidos hacia atrás, terminando por palmear con ambas manos la cabeza del revolucionario, con la intención de dejarle aturdido.

Desplacé pues, mi mirada entonces al panda y al espadachín, pues los tenía de cara, a 13 y 15 metros respectivamente. Pude observar como Kisuke, nada más levantarse y empezar a irse hacia la zona de los camarotes, lanzaba algo hacia el mariscal cosa que, conforme se iba a acercando lentamente, aprecié que lo que parecía ser una cajetilla de cigarrillos. No sé cómo podría influir eso en la batalla pero el tabaco era algo que no me gustaba y que tenía prohibido consumir a mis hombres y mujeres para que tuvieran un cuerpo saludable y en forma. Pensaba coger el paquete, cuando el suelo de la cubierta alrededor de Bambú - y una vez que Kisuke estaba fuera de su alcance - empezó a oscilar feroz y salvajemente en un radio que abarcaba unos 10 metros, acabando la sacudida del suelo justo frente al mariscal. Pensaba que lo que había sucedido cuando el panda aterrizó eran imaginaciones mías, pero esto me confirmaba que debía ser una habilidad suya, probablemente fruto de una Akuma no Mi como la que ingerí no hace mucho tiempo. No todos los días se podía ver la cubierta de un barco ondear como el bravo oleaje del mar.

El agotamiento, por otro lado, me estaba empezando a hacer mella. Se notaba que había estado abusando del uso del haki y, siendo honesta, preferí enfocar, lo que me quedaba, en ir sabiendo como les iba tanto a Sam y Sung, para conocer como de prisa debía darme. De esta forma, deshice tanto todo el haki de armadura que cubría a todo mi cuerpo, así como el haki de observación medio para, en cambio, extender el nivel básico hasta cubrir a todo el barco con mi visión, hasta los  222 metros de radio. Cubrí casi todo mi torso con mis brazos, juntándolos en vertical, de forma que mis codos quedaban a la altura de mi abdomen y mis puños por debajo de mis ojos, esperando por la ofensiva del dúo revolucionario y, mientras tanto, pude rastrear la ubicación de Kisuke, quién había llegado ya a la zona de las habitaciones. Estando dónde estaba, debería encontrarse tres puertas, de madera y sin ventanucos, en la parte inferior del castillo de popa y, a ambos lados, unas escaleras que llevaban a la parte superior, dónde habían otras dos puertas de mismas propiedades que las otras tres... Aguantad Sam y Sung... Ya mismo vuestra capitana irá en vuestra salvación.

Contenido Oculto


Contenido Oculto


INFO
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 5367 - 23 = 5344
Energia: 2838 - 99 = 2739
Espiritu: 698 - 422 = 276
#27
Las órdenes fueron recibidas y Kisuke me lanzó algo que no pude ver del todo bien, pues mantener los músculos tan tensos como los tenía ahora mismo me dificultaba el hecho de fijarme en algo tan pequeño, sin contar que el segundo en el que separé ma vista de la mona chita fue suficiente para perderla de vista y por causa de mi técnica escamas del dragon me era imposible girar la cabeza para buscarla cosas que no hizo falta ya que dos golpes llegaron a mi espalda, el primero apenas lo noté gracias al endurecimiento de mis músculos, el segundo llego al instante y este ya hizo algo mas de daño, ya que el primero habia aflojado mis músculos tras absorber el golpe. 

Fue cuando vi lo que realmente era aquello que Kisuke me había lanzado, un pequeño objeto cuadrado daba vueltas en el aire hacia mi dirección, con el dibujo de un camello sobre un fondo arenoso, mi boca se hacia agua mientras la cajetilla de tabaco acercaba su postura hacia mí, como si la misma nicotina me llamase y yo a ella una fuerte presencia comenzó a emanar de mi interior al tiempo que las manos de la mona impactaban en los laterales de mi cabeza, casi haciendo que mis hilos desaparecieran pero logrando aguantarlos estoicamente aunque si que perdieron su forma quedando estos descendiendo hacían el suelo, colgando de la punta de mis dedos, aún mareado logre agarrar la cajetilla al vuelo, con un movimiento de muñeca un cigarro salio de la caja acompañado de un mechero, todo daba vueltas pero logré llevar el cigarro a mi boca y encender el mechero, mientras los hilos de mi mano derecha se des hacían.

La calada que di mientras giraba sobre mi mismo fue posiblemente la que mejor me había sentado en toda mi vida, de alguna manera el tabaco lograba revitalizar mi cuerpo, aún con el cigarro en la boca vi a la mona frente a mi, está estaba llevando sus largos brazos hacia su rostro, llegando hasta los ojos. Me agaché sin dudar quedando casi a ras de suelo, como un animal salvaje, forma de moverme que me enseñaron en la familia Coon hace ya tanto tiempo, aprovechando que desde esa posición sus mismos brazos tapaban sus ojos al intentar verme, tensé lo máximo que pude mis piernas y salí disparando con una de las técnicas insignias del ryosuken, la carrera del dragón pasando entre las piernas de nuestra enemiga, cuando pasaba a escasos centimetros de sus tobillos realice un rapido zarpazo que mandaron los 5 hilos a su tobillo derecho y pasando de largo hasta quedarme a 6 metros de su espalda, estire fuerte para que no pudiera maniobrar y grite fuerte a mi compañero mientras me giraba para encarar la espalda de la marine.

"AHORA! CON TODO!"

Los recuerdos volvían a pasearse por mi memoria, no era que Panda no me agradase, era un buen hombre y sobre todo estaba plenamente comprometido con la causa revolucionaria, el motivo por el que no había hablado tanto con el era bien distinto, ya había tenido un amigo mink y me recordaba en cierta manera a el y sobre todo a su pérdida, pero una cosa tenía segura, Don Bambú no desaprovecharía está oportunidad.

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Bélico

Inventario
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 4519 - 1856 = 2663
Energia: 2179 - 867 = 1312
Espiritu: 654 + 0 = 654
#28
Kisuke se metió en el castillo de popa, sin mediar más palabra a toda la velocidad que pudo. Aún podía escuchar el alboroto de la cubierta pero amortiguado por las paredes de madera de aquel bloque del navío de la marina. Se paró un momento para tomar aire y tosió, escupiendo sangre. Los golpes de aquella mujer le habían hecho mucho daño. Realmente estaba en un estado bastante precario y entendía por qué Zorak le había dicho a él que fuese a buscar a los dos que quedaban por ahí, si seguía así era probable que le dejase fuera de combate o lo pudiese matar.

"Maldita gorilona, me ha dejado hecho una braga y no como yo querría en realidad... kuhahaha.

Tras esta breve reflexión, alzó la vista y vio en un pasillo estrecho y angosto tres puertas, sin ventana, situadas a la izquierda del corredor en el que al fondo, había unas escaleras que subían hacia la parte alta del castillo de popa. Kisuke frunció el ceño, no sabía cuanto tiempo podría tardar en encontrar a aquellos dos que había descrito Zorak, pero desde luego no tenía ganas de andar tampoco jugando al escondite.

"Mierda, debería haber entrenado el haki de la visión. Así esto sería pan comido.

Intentó aguzar el oído pero no escuchaba nada más allá de la algarabía de la cubierta donde el combate seguía desarrollándose. Además, tampoco sabía si escaleras arriba habría más cuartos o camarotes, en los que esos marines pudiesen haberse ocultado, por lo que tenía que decidir cuanto antes. No sabía cual podría ser la mejor opción para cortar una posible retirada o huida de aquellos marines ya que si no daba con ellos de primeras, podrían salir huyendo. Aunque Zorak le había dicho que quería a uno con vida y al otro podría matarlo, no tenía intención de matar a nadie, se limitaría a noquearlo y ya está, no era alguien sanguinario y el hecho de arrebatar vidas no era algo que agradase al antiguo pescador, pero no tenía mucho tiempo así que decidió lo que le pareció más conveniente y ya vería como se presentaban las circunstancias más tarde, quizá no le daban otra opción que acabar con ellos, pero preferiría evitarlo, al fin y al cabo, aquellos marines no tenían por qué ser malas personas, quizá simplemente eran unos mandados y no tenían más opción que obedecer, puede que no abusasen de su poder con el pueblo y se limitaban a lo que realmente tenían que hacer. Aquellas cavilaciones llevaban persiguiéndole desde hacía demasiado tiempo, pero tenía que tomar una decisión cuanto antes.

"Empezaremos por la del medio."

Para tener cerca las otras dos puertas, decidió que la mejor opción era empezar por la puerta de en medio. Así que sin más preámbulo, desenvainó a Sode no Shirayuki y cortó la puerta de madera con la blanca y diáfana hoja de su katana. Lo que había en el interior todavía era un misterio para el antiguo pescador.

resumen de turno

karma

inventario
#29
Lamentablemente, el hecho de haber esperado pacientemente a que Kisuke abandonase el área de efecto de su futuro ataque, permitió a la marine salir de la misma antes de que el ataque se terminase de ejecutar. Sin embargo, no se le escapó al panda que el hecho de haber sacudido el suelo algo más tarde "protegió" de alguna forma el trayecto que recorrió la cajetilla de tabaco que Kisuke le lanzó a Zorak, evitando cualquier posible intercepción. Esto, por supuesto, no lo sabía a ciencia cierta. Lo que sí sabía era que el pelinaranja no podía vivir sin darle una caladita al cáncer de bolsillo de vez en cuando. Debía de estar subiéndose por las paredes, porque lo primero que hizo tras recibir cuatro hostias bien dadas por parte de la gorila fue agarrar un pitillito y encendérselo como si no acabasen de hacerle una lectura de cartilla de manual.

Sin embargo, Zorak era una persona que no se rendía ante nada. Aunque casi no hubiera intercambiado palabras con él, pues era en verdad una persona muy diferente al panda, había podido observar desde la distancia que el mariscal siempre lo daba todo por la revolución, incluso cuando su vida estaba en juego. Esta situación no iba a ser diferente. El mariscal se agazapó en el suelo cual felino, preparándose para saltar hacia la gorila a toda velocidad a una velocidad que el panda, sorprendentemente, podía percibir con cierta facilidad. Sin duda el electro era una herramienta demasiado útil, pero también le estaba pasando factura. Observó cómo el pelirrojo pasaba por debajo de la marine y hacía un gesto raro con las manos, como si pretendiese arañarle los tobillos, pero terminaba pasando de largo y quedándose a una distancia segura de la misma. El panda percibió entonces un brillo raro en la zona de los tobillos de la marine. Algo que reconoció inmediatamente como los hilos de Zorak. Acababa de enganchar a la muchacha con ellos y le estaba dando la señal al panda para que fuese a por todas. Don Bambú flexionó sus piernas con fuerza y la presión de su voluntad dejó de ejercerse a su alrededor inmediatamente. Tenía que reajustar distancias para ejecutar su próximo ataque con eficacia. A una velocidad muy superior a lo que la gorila había demostrado poder percibir, el panda desplazó diagonalmente hacia el lateral izquierdo de la muchacha quedándose a tres metros de distancia de ella y manteniendo a Zorak a ocho metros hacia su derecha. —¡Tsunami! —A tan corta distancia la muchacha tendría algunas dificultades más para reaccionar, aunque el ataque era relativamente lento. El panda golpeó el suelo a velocidad supersónica y éste comenzó a ondular de forma muy violenta, alzándose repentinamente la madera del barco como si de agua estuviera compuesto y un terremoto acabase de provocar un maremoto en la cubierta. La madera del barco restallaba con violencia según la misma se deformaba de una manera imposible. —¡Ten cuidado, Zorak! —Don Bambú se alejó tres metros hacia atrás nada más producir aquella monstruosidad. Sabía que la marine era muy fuerte, de modo que no se fiaba de que no fuese sencillamente a destruir la ola con sus propias manos. Sin embargo, ahora que la tenían contra las cuerdas no podían permitirse dejarla respirar.

Resumen


Bélico


Técnicas


Gastos
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 5185 + 0 = 5185
Energia: 2421 - 529 = 1892
Espiritu: 794 + 2 = 796
#30
Ahora que tenía desactivado ese haki de observación que me permitía anticiparme a los movimientos de mis oponentes, debía intentar no mostrar ninguna apertura en mi guardia. Era consciente de una de mis debilidades, y es que mi capacidad natural de reacción no era algo del otro mundo, razón por la que tengo que mi espíritu se recuperara lo suficiente como para volver a usar el haki. Para ello, y pese a que voy contrarreloj, debía resistir y aguantar con todo lo que se me viniera encima. Observé como el pelirrojo comenzó a darle una calada a uno de los cigarros que le había lanzado el espadachín - quién ya estaba fuera de escena - y, aunque no sabía en que podría repercutir esa acción, podría ser el momento perfecto e idóneo para atacarle con la guardia baja. Sin embargo, no podía descuidarme del panda, era veloz, capaz de verme y tenía dos habilidades de lo más curiosas. Enfrentarse una sola frente a un equipo siempre era un dolor de cabeza, aunque no podía negar que encontraba algo atractivos a esta clase de combates. A pesar de los numerosos cadáveres que acarrean esta batalla, debía intentar tomármelo con filosofía o el odio podría apoderarse de mi alma... Sí... Esto no dejaba de ser parte de mi formación... De mi entrenamiento... De una prueba como marine y, ante todo, como persona.

Mientras divagaba en mis pensamientos, el pelirrojo, al que no le quité la vista de encima, desapareció de mi campo de visión, como si se desvaneciera con un truco de magia. Comencé a mirar a mi alrededor, hasta que noté como si una cuchillas intentaran desgarrar mi tobillo derecho. Perpleja, bajé la cabeza, admirando una serie de cinco hilos que lo envolvían con fuerza, impregnándose de la sangre que empezaba salir de la herida fruto del ataque de Zorak. Intenté desplazar y mover el pie derecho pero, asombrosamente, no había manera. Entonces, un grito del mariscal, resonó en toda la cubierta desde mi espalda, permitiéndome localizarlo sin tener que darme la vuelta. Por la sonoridad, debía estar situado entre 5 y 10 metros, una distancia que no me era difícil recortar. No obstante, antes de que pudiera reaccionar el panda, en un abrir y cerrar de ojos, apareció a tres metros de mi, situándose diagonalmente a mi, en el flanco izquierdo, de forma que podía llegar a verle, ahora que se había quedado parado. Me giré levemente sin moverme del sitio , intentando zafarme de los hilos sin éxito, cuando el mink exclamó la palabra "Tsunami"... No entendía el por qué de esa palabra, hasta que, tras golpear el suelo de la madera - a una velocidad imperceptible, nuevamente, para mi - comprendí el significado detrás de ese grito. Una enorme ola hecha de madera emergió de la cubierta, arrastrando a todos los cadáveres que yacían en la misma. Era una imagen grotesca cuanto menos. Cada vez tenía menos dudas de que Bambú había consumido alguna fruta que le permitía moldear o malear cualquier material que pudiera tocar con sus manos... Era un poder aterrador y de lo más versátil en manos sabias. Afortunadamente, la velocidad de avance del tsunami era lenta, así que debía aprovechar la debilidad de ese ataque para evadirlo, pero antes que nada, debía quitarme estos hilos del tobillo.

Tan rápida como pude, asesté un puñetazo con mi zurda en mi tobillo derecho, eliminando los cinco hilos que me impedían moverme del sitio, a costa de hacerme algo de daño en la zona golpeada. Ahora que ya no estaban, podía desplazarme pero, cuando eché la vista hacia arriba, la ola estaba demasiado cerca para saltarla o rodearla. Debía ser el acantilado capaz de hacer romper a esa ola. Rápidamente, colocando mi pie izquierdo por delante de mi cadera y atrasando el derecho, con leves giros de mi codo derecho, empecé a rotar el extremo libre de ese mismo brazo, con la intención de volver a ejecutar, nuevamente, mi técnica insignia, liberando mi puño, con la ola a mi alcance, con tal fuerza que hizo que un estruendo se escuchará en casi todo el barco. El impacto de mi ataque hizo que el tsunami se detuviera para, instantáneamente, ir perdiendo la forma, de manera gradual, de ola, hasta que se apegó al suelo de la cubierta, como si de una marea descendiendo se tratara, dejando los cuerpos inertes que arrastraba amontonados frente a mi.

Con la ola desaparecida, era hora de iniciar el contraataque. Mi plan inicial era atosigar a su líder, hasta dejarlo noqueado, y obligarles a que se rindieran y entregaran, con la esperanza de que, estando en la cárcel, pudieran salir reformados de allí y así reinsertarse en la sociedad. Pero el mink estaba demasiado cerca de mi, y eso era un problema. De esta forma, me lancé a por él, recortando los cuatro metros que necesitaba para tenerlo a mi alcance, dada a la longitud de mis extremidades, extendiendo mi brazo izquierdo hacia atrás en el breve trayecto. Con un fuerte pisotón, liberé mi puño, llevándolo hacia delante y con el fin de golpearle en la boca del estómago.

Al mismo tiempo que todo ocurría, gracias a mi haki básico de observación, podía monitorizar a tiempo real los movimientos de Kisuke y, a juzgar por su posición y la relativa respecto a dónde estaban las auras de Sam y Sung, el espadachín debía haberse introducido en el ahora vacío comedor del barco. Siendo un lugar pensado para 43 personas, me gustaba que el lugar dónde nos juntábamos a comer fuera espacioso, llegando a medir 50 metros de largo y 6 metros de ancho. Ahora que mis compañeros y amigos no están, no puedo evitar que me invadan los recuerdos que hemos vivido en aquel lugar... Las anécdotas que se han compartido mientras estábamos sentados en esa gran mesa central y alargada... Las veces que he tenido que regañar a mis subordinados por ponerse a beber alcohol en la barra que había al fondo del todo, haciendo las veces de minibar... A Xolo Simeone le encantaba hacer de barman durante las largas travesías en el barco. Y como olvidar aquella vez que, la comida estaba tan mala, que Moby Star potó sobre las paredes cian de la habitación y en una de las plantas que había a los lados de la puerta... Si no recuerdo mal, poco antes de que Zorak se escapara, Pepephonse había preparado uno de sus deliciosos pollos asados. Conociendo lo apañado que es, seguramente estaba ya puesto encima de la mesa y todo... Bueno, o mejor dicho, con lo apañado que era... Todas estas pérdidas me las estaba intentando tomar con filosofía y pretender que no me afectaran pero, bajo mi rostro - forzadamente - impasible y frío, no pude evitar que una pequeña lágrima descendiera por mi rostro. Menos mal que mi maquillaje era water proof.

Contenido Oculto


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INFO
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 5344 - 566 = 4778
Energia: 2739 - 397 = 2342
Espiritu: 276 + 28 = 304


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