[Pasado] El linde del bosque
#1
Día 4 / Año 11 / Primavera
Hora: 11:12
La luz del cercano mediodía atravesaba los huecos entre el follaje del bosque, dando una iluminación tenue, pero con efectos propios de la fantasía. En el linde del Gran Bosque de Dawn, la frontera entre la naturaleza más salvaje y la apacible Villa de Foosha, descansaba su cuerpo y su mente una criatura muy poco común en aquellos mares. Un enorme humanoide con rasgos de oso panda, cuya estatura casi llegaba a los cuatro metros de altura, se encontraba tumbado entre las raíces de un árbol especialmente acogedor. Sus leves ronquidos eran evidencia de que estaba dormido, aunque no de cuán profundamente. De la horrible fauna profunda de aquel lugar no había rastro alguno, aunque algún ciervo sí se acercaba a ver qué era aquella tan extraña criatura. Lo observaban los animales desde una distancia prudencial de varios metros, y cuando algún ronquido resultaba especialmente fuerte, se alejaban unos pasos. Fue tal vez esto lo que terminó de despertar a la bestia. Un sonido grave y fuerte que emanó de la boca del animal espantó a una bandada de pájaros que reposaba en el árbol, que a su vez asustó a un ciervo que empezó a esprintar para huir del lugar. El ruido general hizo que el panda se despertase y se irguiese de golpe, listo para defenderse, pero lo que ocurrió fue que los animales en general huyeron de la escena. Con un bostezo, Don Bambú se frotó los ojos para despejarse y se levantó del suelo con la idea de estirarse y desperezarse un poco. Sabía de la existencia de un arroyo cercano, de modo que se encaminó en su dirección para lavarse la cara y terminar de despejarse después de una siesta que había durado, sin lugar a dudas, demasiado.
 
El camino le llevó quince minutos y para cuando llegó, ya estaba más o menos despierto, pero con una sensación de fatiga en los ojos que solo el agua helada podría sanar. Se arrodilló delante de la pequeña corriente de agua y haciendo un cuenco con sus manos se echó varias veces agua por la cabeza, frotando con energía hasta que estuvo satisfecho. Con un suspiro de alivio se levantó de nuevo y contempló el mundo tal y como era con una mirada nueva, una mirada despierta.
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#2
Estaba descansando, como siempre en el bosque, el bosque es parte de mí, parte de mi naturaleza, además es la mejor manera de que yo pueda despejarme, y de que yo pueda encontrarme conmigo mismo. El sol estaba radiante y caluroso, no un calor extremo, era un calor acogedor, era un bosque un poco especial, la verdad, el bosque tenía un ambiente de paz, vida, y un olor increíble, se palpaba una energía espiritual, por así decirlo.

Los árboles tenían unas raíces fuertes, y firmes, daba gusto poder dormir arriba de esos árboles, O en el costado, te proporcionaba calor, o frescor según en el sitio donde te pusieras. Cada día hacía siempre lo mismo, primero iba a lavarme los cataplines, y el sobaco, que ya huele harto.

Después en el mismo sitio había la posibilidad de cazar algún pescado, y por último me iba a buscar recetas nuevas para mis pociones, me fui a caminar hacia un arroyo que había más por el medio del bosque, ahí me lavaba todo y además de la mejor manera que yo podría lavarme, es decir revolcándome en el arroyo con el agua y todo, siempre me frotaba los huevos bien, y los sobacos también, y sobre todo el culo eso siempre tenía que estar lavado. Cuando hacía eso me recordaba a mi niñez, yo hacía eso, junto con mis padres.

El agua estaba perfecta, fresquita para refrescar, y limpia para limpiarte, me estaba lavando y vi un panda caminar, unos metros más abajo, de donde yo me situaba, veo que se estaba inclinando para poder lavarse la cara, cuando me di cuenta de que se aplicaba la primera agüita en la cara y que se estaba frotando, -NOOOOO!-  se estaba limpiando con toda mi suciedad, y lo peor de todo es que él no se había dado cuenta.
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#3
Un grito ensordecedor interrumpió al panda en pleno proceso de lavarse la cara. Cuando miró a los lados tratando de discernir quién era el que gritaba con tanta alarma, pudo ver a Khruner a varios metros arroyo arriba, mirándole con cara de asco. El panda miró de nuevo, esta vez lentamente, desde su posición hasta la de Khruner. El gigantesco oso tenía una zarpa en los huevos y otra en el culo y parecía estar en medio de un lavado a conciencia de la suciedad de la que estaba impregnado a veces. El panda observó cómo un trozo de algo oscuro surcaba el arroyo a toda velocidad y pasaba de largo. El mismo agua que el panda había empleado estaba llena de aquello que fuese que estaba en los huevos y el culo de aquel gigantesco oso. Le dieron ganas de vomitar, pero no lo hizo. En su lugar se irguió y miró a Khruner. —Pero vamos a ver hombre, cómo te pones a lavarte el culo aquí, ¿no puedes ir al final del arroyo o algo? Que si no me avisas igual me echo un trozo de mierda en la cara o lo que sea —Con una sensación de asco brutal, el panda se apresuró a ir a una parte superior del arroyo, por la que seguro pasaba agua limpia y empezó a quitarse lo que sea que pudiera tener en la cara. —Es que qué puto asco, macho, de verdad. —Don Bambú estaba sumergido en un balbuceo constante de improperios que se veía amortiguado por el hecho de que se estaba echando todo el agua posible del arroyo en la cara para lavarse las impurezas. Una vez quedó satisfecho con el nivel de limpieza que había alcanzado y con lo despierto que estaba, que desde luego era muy despierto, se irguió de nuevo para mirar a Khruner. —Bueno, ya está, no pasa nada. ¿Qué haces por aquí amigo? —Le preguntó y fue a sentarse a una piedra gorda que había cerca del río. Estiró sus piernas y sus brazos haciendo crujir sus huesos para ponerse cómo y esperó una respuesta por parte del oso. —¿Has desayunado ya? —El panda no lo había hecho. Podía invitar a Khruner a desayunar a algún local, si éste tenía hambre.
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#4
El primo me empezó a gritar como un descosido, - pero chacho como es posible que siendo quién eres y sabiendo cómo nos lavamos y en donde hagas esa tontería?- últimamente estaba teniendo un pensamiento muy raro, al que yo pensaba que era mi primo del alma, parecía ser que no era, o al menos hacía cosas que no eran normales en él. Y está claro que la gente cambia pero tanto como este?, si parece un payo rabuo, este y yo siempre nos limpiamos juntos y sabíamos que el mejor sitio para hacer eso era en el medio del arroyo.

Veo como mi "primo", se pone a unos pocos metros de donde yo estoy más arriba, y se limpia todo, salimos ambos del río, y me hace una pregunta, - pues verás-, empecé a rascarme la cabeza mientras pensaba, -ah así ya recuerdo, vine a refrescarme y a cazar- la verdad es que al lado de donde me encontraba había una bolsa lleno de delicioso e increíble, salmón. Cogí la bolsa y se la enseñe, -mira salmonete-, tenía como 8 salmones, -voy a cocinarlos quieres?-.

En realidad era una trampa, mi primo era alérgico al salmón, es más el simple hecho de olerlo, le hacía hincharse la faringe, si olía con normalidad, y no le ocurría nada, significado que mis sospechas eran ciertas, -toma gielelo, está todo fresco-, le di la bolsa y me fui andando hacia un árbol, próximo donde nos encontraba, cogí unas ramas, esas ramas que se habían caído, parecía como si alguien se hubiera peleado, en algunos sitios del bosque, se seguía viendo partes de manchas de sangre, gotas en algunos sitios. Durante la noche de ayer, me fui caminando y encontré mi lanza que se hallaba, justamente, en una plaza casi desierta, con suelos levantados, un charco de sangre.

Coloque las ramas que había recolectado y me senté alrededor de ellos observando a mi primo, lo que más temía es que esa prueba que le había preparado casi sin querer, sino es Richi, quién coño es ese?, y como sabe mi nombre?.
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#5
Al parecer, Khruner había acudido a la zona del bosque para refrescarse y cazar. De repente, de la nada se materializó una bolsa con 8 salmones, lo cual era impresionante. —Guau, cómo te lo montas. —Don Bambú reconoció la sorprendente habilidad cazadora de su congénere. —A mí no se me da tan bien. Pero el bambú no se me escapa, jeje —Era raro que el panda bromease, pero se sentía cómodo con su amigo mink. Sí, era muy olvidadizo y algo feo. De hecho era muy feo, pero le parecía un oso de puta madre. Le ofreció salmón y Don Bambú sucumbió a la tentación. —Uff, bueno, si me lo ofreces así... Acepto gustoso, que me muero de hambre. —Khruner le tendió entonces la bolsa y se alejó hacia un árbol cercano a coger ramas para hacer fuego. Don Bambú le hizo caso y olió el pescado, que en efecto olía fresco, aunque el olor del pescado crudo como tal no le entusiasmaba. Sin embargo, el hecho de tener la comida tan cerca hizo que su olfato fuera más permisivo con aquello que recibía, y esta vez el salmón le estaba oliendo bastante rico. —Joder sí que está fresco. ¿Te ayudo con el fuego? —Y lo que hizo el panda fue buscar una rama más o menos sólida y colgar la bolsa de ella para evitar que el pescado estuviera en contacto, aunque fuera indirecto, con el suelo. Después empezó a caminar por los alrededores buscando ramas como lo hacía su compañero. En su búsqueda percibió algo curioso. Había rastros de pelea, como si algún sujeto se hubiera estado pegando allí, y gotas de sangre aquí y allá. No se alarmó inmediatamente, porque se consideraba fuerte y estaba seguro de que sabría defenderse ante amenazas, pero sí que era algo preocupante para la gente que pudiera estar dando paseos por el linde del bosque, que no era poco habitual, y se encontrase con algún peligro por ahí. Una vez Don Bambú acumuló una buena cantidad de madera en una zona cercana al arroyo, decidió sacarle el tema a Khruner. —Oye por cierto, yo no soy tu primo, ¿eh? Te lo he dicho muchas veces. Yo soy Don Bambú. Somos compañeros revolucionarios. —Lo tenía ensayadísimo, porque se lo había dicho ya decenas de veces. —¿Te has fijado en las manchas de sangre que hay por la zona? —Para él era tan habitual recordarle su identidad al oso que ya lo trataba como si fuera completamente intrascendente, de modo que pasó directamente a otro tema de conversación más interesante.
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#6
El panda cogió la bolsa, y empezó a olerlo, agggg, me quedo muerto!!!, será verdad?, hay dios mío santo, yo que soy un hombre de culto, bueno, no tan hombre, pero tú me entiendes, andeve, santico, con quien me has dejado, que este no es mi primo Richi, si yo soy muy bueno, ya me quieres matar?, ya me castigaste siendo feo, y ahora me traes a ese hombre?, valgarme señol.

El desconocido se fue, y dejó en una rama, mis salmones, y este payo, se cree que va a comer de mis salmones, pero si yo lo iba a compartir con mi primo solo, y este no es primo ni es nada, y ahora qué hago?, si me voy quizás me mata por la espalda, pues hay que decir el pavo es más grande que yo, pero por mi mamá, que yo a este le mató, le pego tal bocao que le arrancó la yugular.

De repente, el pedazo de oso, venía por ahí, con un montón y puñado de ramas, yo había puesto como un estilo de fogata, y la fogata estaba bien, para unos salmones, pero ese loco ha traído todo el bosque?, o qué?. Llega y me suelta que él no es mi primo que ya me lo había dicho más veces y que era un compañero revolucionario, -PERDONA??-, no te como mi espíritu se fue y voló, y yo volé de tras de él, como que ya me lo has dicho más veces?, ¿Tú y yo nos conocemos?. Mi cabeza me empezaba a doler, no podía entender esto, y en mi mente se me iban viniendo pequeños segmentos, como recuerdos, escondidos de algo que yo había hecho hace unos días o quizás semanas.

Qué cojones me estaba pasando, no estaba entendiendo nada, y tras de eso parece ser que este chaval es verdad, es decir, era verdad que lo que me estaba diciendo, no pude hacer nada, ni contestarle, solo me salió llorar, llorar y llorar, - Perdona no sé muy bien que es, pero recuerdo algo, pero muy poco, ya te he dicho alguna vez, ¿Mi primo?, y de que nos conocemos?-.
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#7
Don Bambú se quedó mirando como su compañero oso se descomponía en llanto y sorpresa ante la relevación de que él no era su primo. No era la primera vez que ocurría, aunque el panda nunca supo muy bien cómo reaccionar ante la situación. —Llevamos unos días viviendo en el mismo pueblo, los dos somos revolucionarios y trabajamos juntos. Kova te dirá que soy un imbécil desagradecido, o algo así, pero no le hagas caso. Ya sabes cómo es. —Decidió no mencionar a Derya, porque la cabeza del oso iba a explotar si le decía que además había una gyojin y que no se la podía comer. —Venga, vamos a hacer el fuego y a preparar el salmón, eso te sentará bien. —Y se dirigió a las ramas donde empezó a preparar la hoguera. Para hacerlo, colocó todas las ramas de pie, apoyadas las unas contra las otras en una suerte de círculo, como si estuviese erigiendo una tienda de acampada. Después colocó en la base más ramas, las más secas, y un par de hojas muy secas también para ayudar a que el fuego se extendiese. Como fumaba, tenía el mechero siempre a mano, así que lo acercó a la base de la hoguera y prendió las ramas y hojas secas. Después sopló con suavidad para avivar el fuego y dejó que la minúscula llama que había se extendiese hasta hacer arder las ramas de debajo. Una vez logrado esto, era cuestión de esperar a que el fuego ascendiese y continuar alimentándolo con más ramas, así que el panda se fue a buscar palos más o menos largos donde colocar el pescado para hacerlo al fuego. Los lavó en el arroyo, asegurándose de que usaba el agua limpia en el caudal superior, y dejó las ramas listas apoyadas en un árbol cercano para el momento de cocinar. —En nada podremos cocinarlos. ¿Quieres algo? —Le preguntó acercándose a él, a ver si ya se había calmado un poco. No había mucho que él pudiera hacer por su amigo oso además de estar ahí y no torturarlo con demasiada información de golpe.
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#8
Mi cabeza, mi cabeza empezó a dolerme, mis ojos se comenzaron a enrojecer, poco a poco notaba como se humedece la parte interna de mis ojos, el moquillo se estaba formando a raíz de la sensación que yo estaba sintiendo, mis sentimientos, pensamientos y dudas surgían de mi cerebro, más detalladamente, de mi parte occipital, pero… alto, porque me acuerdo yo de toda esta mierda?, ya sé, cuando era pequeño, mi madre me mostró el cadáver de una persona, y me hizo aprenderlo de memoria todo, puede que parezca una salvajada enseñar a un niño un cadáver, es más cortarle cada parte de su piel, y observar y aprender cada trozo del cuerpo, humano y también animal. Las enseñanzas que teníamos en mi país natal, eran muy distintas, al que hacen por estos lares, por lo que he podido comprobar, básicamente mi madre tenía la obligación de mostrarlo, porque nosotros no sabemos leer, como por ejemplo Kova, o a este panda.

Mis lágrimas salieron por fin, y con ello mi máxima expresión, seré bobo pensar que este es mi primo?, el pandorum siguió con su explicación, por lo visto mi hermano y él no se llevaban bien, qué raro, ¿no?, pues… en realidad no, él era el típico prototipo en el que mi hermano se gusta verse las caras y batallar porque lo puede ver como un rival al que superar, el panda se le veía muy inteligente, además pertenecía, a la revolución, y por lo visto tanto Kova y yo nos hemos apuntado, no me parecía mala idea la verdad, es muy de nuestro rollo, pero bueno, ahora me tendría que aprender un poco más de qué va esa organización, la hoguera estaba ya a punto de prender, creo que es el mejor momento, para poder hacer unas cuantas preguntas, el panda logro encenderlo y ahora se fue a limpiar el salmón, -No, no quiero nada- solo quería comer y preguntarle cosas, - en realidad si quiero algo, quiero algo de bebida no misteriosa- tenía ganas de beber algo con gas o un zumo rico, -también quiero preguntarte cosas, pero una vez comido-
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#9
El llanto desconsolado de su compañero se le hacía difícil de soportar. No por molestia, sino porque no le sentaba bien ver a otras personas sufrir emocionalmente. Naturalmente, si fueran enemigos no le importaría, pero incluso Kovashi le daría pena si así de vulnerable lo encontrase. Derya le partiría el corazón sin duda. El panda siguió los movimientos de la boca de su congénere oso casi sin darse cuenta en un fútil esfuerzo por entender a qué se refería con bebida no misteriosa. Supuso que Kovashi tenía algo que ver en todo aquello y decidió no darle más vueltas. –Vale, voy a por zumo entonces, pero tendrás que vigilar el fuego. Después responderé a todas tus preguntas. –Le dio una palmada en el hombro y se fue corriendo hacia Villa Foosha. No es que tuviera excesiva prisa, pero quería proveer de zumo a su compañero para consolarle cuanto antes. No le gustaba ver a otras personas llorar, pues empatizaba mucho. No tardó más de cinco minutos en llegar a su destino: una frutería. Se acercó a la dependienta y solicitó amablemente que le hiciera zumo de naranja por un lado, de piña por otro y una variedad de otras clases. Si llevaba un poco de todo no fallaría. La dependienta tardaría un poco, así que el panda aprovechó para ir por otras tiendas para ver si podía añadir algo más al lote que le iba a llevar a su compañero. Consiguió una bandeja de patatas cocidas en un restaurante y especias para el pescado en un colmado. Para cuando terminó de hacer compras, el zumo ya estaba listo. Pretendió pagar en efectivo en todas partes, pero nadie aceptó su dinero y tuvo que irse sin pagar. Le sentaba mal tanta amabilidad por parte de aquellos amables pueblerinos.
Se encaminó hacia Khruner, esta vez más despacio para no tirar nada. El camino le llevó esta vez quince minutos y para entonces el pescado estaría listo con certeza. Llegó allí y depositó las botellas de zumo en el suelo y acercó las patatas al fuego para mantenerlas calientes. Sacó las especias y las repartió un poco por las patatas para hacerlas más interesantes y esperó a la aprobación de Khruner, por si este no las quería en el pescado. –No es nada raro, solo son hierbas que aderezan el sabor del pescado. Creo que Kova las hace a mano, pero yo no sé. –Confesó el oso y le dejó las especias a su compañero. Se quedó mirándole callado, tratando de discernir si se encontraba ya mejor o si seguía igual de desconsolado. –¿Cómo lo llevas?–
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