27-12-2025, 02:19 PM
Tras los lanzamientos de dardo la comida llegó, me sorprendió ver que con mis resultados no quedase último en esa competencia, pero mas me sorprendió ver la puntuación del pistolero, tenía buena puntería el muchacho, por lo menos una muy superior a la de los demás presentes. Al final, quien tuvo que pagar fue aquel hombre de rosado y algodonoso pelo, parecía un dulce, quizás por eso Merlot le llamaba así: Algodón de azúcar; desde luego un apodo mas que justificado, si me preguntaban a mi.
Como era de esperar, la conversación surgió mientras nos servían la comida, teniendo Cherry curiosidad por como conocí a su compañera. Fui a hablar tras el primer bocado, pero la mujer de pelo celeste y sonrisa inocente fue más rápida que yo, comenzando a contar la historia como solo ella sabía, yéndose por las ramas y con frases alborotadas de la emoción que la embargaba, realmente era adorable, como un chiquillo ilusionado. Al escucharle podía haberla detenido, pero llenó mi corazón de tanta ternura que continué comiendo mientras le miraba y le escuchaba atentamente, no sin comer un par de bocados mientras lo hacía hasta que terminase. -Bueno, en esencia... Eso pasó.- Dije mientras terminaba de tragar y me limpiaba un poco la boca con una servilleta para seguir hablando. -Yo siempre viví en Sobert, así que se me hizo raro ver a una desconocida bebiendo agua de una fuente no potable. Parecía perdida, así que le avisé del peligro de beber de ese agua y, sin saber muy bien porque, se puso a llorar delante de todo el mundo.- Miré hacia el techo con un rostro pensativo, preguntándome aún por que lloró en aquel momento tan inoportuno. -Un poco como ha ocurrido antes, con nuestro pequeño malentendido.- Volví a mirar a María, con una sonrisa tranquila y apacible. -Comenzó a llamarme Kami, no lo entendía, la verdad, pero me pareció una mujer muy tierna, y encima estaba herida, así que decidí sanarle con un medicamento casero.- Entonces miré a Cherry con una sonrisa mientras gesticulaba con las manos para darle mas emoción al relato que estaba contando. -Entonces ella huyó corriendo y yo, que soy demasiado entrometido. Llegué a un callejón con otras tres mujeres que estaban dando una paliza a María. No es que me guste meterme en peleas, la verdad es que aborrezco usar la violencia, pero aquella vez... Decidí actuar y ayudar a la que en ese entonces era mi nueva amiga improvisada.- Me tranquilicé y cogí de nuevo los palillos para volver a comer. -Lo demás es historia, jejeje.- Evité las partes donde María salía malherida y las semanas de recuperación que tuvo que tomar. Aquellos eran datos incómodos que no eran necesarios para lo que me habían preguntado, además de ser bastante desagradables.
La verdad es que llevaba sin ver a Merlot desde que la dejé en casa de Jin, allí en Sobert, ver que se había recuperado de todas sus lesiones sin secuela alguna, alegró bastante mi corazón, luchó por su vida y venció a la muerte. -La verdad es que si, al menos pudimos comer algo, aunque no fuese fruta. Además, esta comida esta deliciosa.- Comenté con María, que parecía harto feliz de volver a encontrarnos, y la verdad es que también me alegraba a mi, sobre todo en ese momento que vi que se había rodeado de buenos y fieles amigos, personas que darían su vida por protegerla.
¿Volveríamos e vernos en el futuro? Quién sabe, quizás mas adelante nuestros caminos volviesen a juntarse, solo esperaba que la próxima vez que nos viésemos nadie amenazase mi vida o me golpeara, parecía ya un cliché mal traído que siempre acababa librando un combate, dando una paliza o siendo encañonado por alguien cuando esta mujer y yo nos encontrábamos
Como era de esperar, la conversación surgió mientras nos servían la comida, teniendo Cherry curiosidad por como conocí a su compañera. Fui a hablar tras el primer bocado, pero la mujer de pelo celeste y sonrisa inocente fue más rápida que yo, comenzando a contar la historia como solo ella sabía, yéndose por las ramas y con frases alborotadas de la emoción que la embargaba, realmente era adorable, como un chiquillo ilusionado. Al escucharle podía haberla detenido, pero llenó mi corazón de tanta ternura que continué comiendo mientras le miraba y le escuchaba atentamente, no sin comer un par de bocados mientras lo hacía hasta que terminase. -Bueno, en esencia... Eso pasó.- Dije mientras terminaba de tragar y me limpiaba un poco la boca con una servilleta para seguir hablando. -Yo siempre viví en Sobert, así que se me hizo raro ver a una desconocida bebiendo agua de una fuente no potable. Parecía perdida, así que le avisé del peligro de beber de ese agua y, sin saber muy bien porque, se puso a llorar delante de todo el mundo.- Miré hacia el techo con un rostro pensativo, preguntándome aún por que lloró en aquel momento tan inoportuno. -Un poco como ha ocurrido antes, con nuestro pequeño malentendido.- Volví a mirar a María, con una sonrisa tranquila y apacible. -Comenzó a llamarme Kami, no lo entendía, la verdad, pero me pareció una mujer muy tierna, y encima estaba herida, así que decidí sanarle con un medicamento casero.- Entonces miré a Cherry con una sonrisa mientras gesticulaba con las manos para darle mas emoción al relato que estaba contando. -Entonces ella huyó corriendo y yo, que soy demasiado entrometido. Llegué a un callejón con otras tres mujeres que estaban dando una paliza a María. No es que me guste meterme en peleas, la verdad es que aborrezco usar la violencia, pero aquella vez... Decidí actuar y ayudar a la que en ese entonces era mi nueva amiga improvisada.- Me tranquilicé y cogí de nuevo los palillos para volver a comer. -Lo demás es historia, jejeje.- Evité las partes donde María salía malherida y las semanas de recuperación que tuvo que tomar. Aquellos eran datos incómodos que no eran necesarios para lo que me habían preguntado, además de ser bastante desagradables.
La verdad es que llevaba sin ver a Merlot desde que la dejé en casa de Jin, allí en Sobert, ver que se había recuperado de todas sus lesiones sin secuela alguna, alegró bastante mi corazón, luchó por su vida y venció a la muerte. -La verdad es que si, al menos pudimos comer algo, aunque no fuese fruta. Además, esta comida esta deliciosa.- Comenté con María, que parecía harto feliz de volver a encontrarnos, y la verdad es que también me alegraba a mi, sobre todo en ese momento que vi que se había rodeado de buenos y fieles amigos, personas que darían su vida por protegerla.
¿Volveríamos e vernos en el futuro? Quién sabe, quizás mas adelante nuestros caminos volviesen a juntarse, solo esperaba que la próxima vez que nos viésemos nadie amenazase mi vida o me golpeara, parecía ya un cliché mal traído que siempre acababa librando un combate, dando una paliza o siendo encañonado por alguien cuando esta mujer y yo nos encontrábamos
