[Aventura T2] Can al sur
#11
Atributos Personaje


Gideon escuchó las suplicas de Kevin y, en un veloz y ágil movimiento de katana, eliminó, de un solo corte a los 20 bandidos que le asediaban. El hombre trajeado quedó alucinado con el poder de su amiga, casi embobado con el precioso movimiento que describió su arma y su brazo. Una Gideon arrogante sacó a Kevin de su trance, inclinándose, instantáneamente, hacia su compañera.- GR-GRACIAS, GIDEON, ¡NO SÉ QUE HARÍA SIN TI!.-

Seguidamente, la cazarrecompensas le preguntó si tenía algo de comida para el pobre animal.- E-es cierto, el perrito, casi se me pasa!.- Pensó mientras fijaba su preocupada mirada hacia el cánido, el cuál se acercaba a los hombres que Gideon acababa de noquear (o asesinar). Mientras tanto, Kevin volvía a enfundar sus martillos en su cinturón, para agarrar con su diestra su maletín, el cual seguía a sus pies, abriéndolo y rebuscando si había algo de comida para darle al cachorrito.- Hmmm...- Estuvo concentrado cuestión de segundos mirando en el interior del mismo, encontrando, tan sólo, un Den Den Mushi, y varias ediciones del periódico de Intha.- L-lo siento Gideon... No tengo nada aquí de comida...- Dijo apenado mientras cerraba el maletín, centrando en su mirada, que parecía que había encontrado algo de comida entre los bandidos.- Aun-aunque parece que no hará falta je je.- Reía tímidamente ante el comportamiento del animal.

Entonces, se fijó que, del mismo bandido, y tras orinarle encima, agarró un cacho de papel que tenía guardado y que, seguidamente, dejó en el suelo a la izquierda de Gideon. Kevin, viendo la familiaridad que tenía con ese tipo de folleto, se agachó para verlo con mayor claridad. Tras ver de lo que se trataba, abrió los ojos como platos.- ¡Gi-gideon! Esto es...- Se trataba de un wanted, de un tal John Ndhalf, con un valor de 10K de berries. El hombre poseía una bandana roja y un chaleco azul. Kevin agarró el folleto con su siniestra y se volvió a levantar, enseñándoselo a la skypean.- ¿Re-recuerdas los rumores en Ciudad Murkhold? ¡Las descripciones cuadran con esta persona!- Miró hacia los bandidos que se hallaban derrotados a su alrededor.- De-debe ser el jefe de estas personas... Aunque no sé porque tendrían el cartel de "Se busca" de su propio jefe...- Intentaba deducir los motivos de aquellos bandidos para guardar el wanted del mandamás, pero, al ver el adorable comportamiento del perro, quien parecía querer que los cazarrecompensas le siguieran, paró de rebanarse los sesos. Kevin tenía miedo, ese lugar era aterrador, pero estaba claro que Gideon no iba a dejar a esa pobre alma desamparada caminar por un bosque lleno de bandidos en solitario. Al mismo tiempo que un pequeño tic en su párpado superior izquierdo se manifestaba, tragó saliva y se dirigió hacia donde el perro les conducía.- Va-vamos, ¿no?- Preguntó a su compañera, quien estaba claro que no iba se negar.

Conforme seguían caminando a través del sendero, que se iba ensanchando hasta llegar a los tres metros de ancho, la niebla iba amainando poco a poco, hasta poder ver lo que se encontraba a 10 metros de distancia de ellos. Los árboles, que parecían haber sido poseídos por antiguos transeúntes que perecieron por el camino, acompañados por el silbido que hacía el viento, al resonar por los huecos de los troncos inertes, que parecían indicarles que se acercaban a una muerte segura, hacía temblar del miedo al hombre trajeado.- H-hay que andarse con ojo...

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#12
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Tras vencer a los bandidos el perro se dejó acariciar por Gideon y mientras Kevin rebuscaba en su maletín por si encontraba algo que darle al pequeño. Sin embargo, el perro se acercó hasta el líder de la horda, ahora tirados en el suelo, parecía haber olido algo allí. Efectivamente, el pequeño había encontrado un par de galletas que se comió de un bocado. Kevin parecía contento porque el perro hubiese podido comer algo y Gideon también. El animal aprovechó y orinó sobre el hombro del bandido, haciendo que Gideon sonriera, ese pequeñín era todo un granuja.
Aquel hombre llevaba un trozo de papel en su fajín, con movimientos muy adorables el cánido regresó hasta Gideon tras haber robado el papel. El perro estiró el papel en el suelo con su hocico y  se acercó hasta Gideon buscando más cariño.
Gideon acarició al perro en la cabeza mientras podía leer el nombre del Wanted que le acababa de enseñar aquel animalillo. John Ndhalf, 10.000 berries, qué increíble, era justo lo que buscaban.
Su compañero Kevin le recordó que su descripción casaba con los rumores que habían oído en la ciudad y lo raro que le parecía que esos bandidos llevaran el Wanted del que parecía ser su jefe.
— Quién sabe, lo mismo necesitan llevar eso para recordar quien es su jefe, no parecían los más inteligentes, chosososo —quizás el haber derrotado a aquellos bandidos se le había subido un poco, pero es que llevaba meses esperando poder hacer algo. Su mente le estaba dando un pequeño descanso de fustigarse.
En ese momento el perro emprendió la marcha y empezó a moverse como pidiéndoles que le siguieran, quizás él sabía dónde se encontraba aquel bandido y quería que ellos acabaran con él, como habían hecho con los demás. Gideon lo vio claro, debían seguir al pequeño. Kevin también, porque sugirió seguirlo, a lo que Gideon asintió y comenzaron a andar.
El camino se hacía más ancho y la niebla parecía reducirse poco a poco, Gideon y Kevin podían ver hasta unos 10 metros con claridad, más allá ya les era difícil distinguir lo que había.
Gideon se fijó en su alrededor, los árboles parecían estar vivos, las caras que parecían residir en sus cortezas les miraban con horror y podía sentir lo incomodo que esto hacía sentir a Kevin. Gideon, sin embargo, quería grabarlo todo, llevarse un pedacito de cada uno de los lugares por los que estaban pasando. No podía, tenía que estar pendiente, pues parecía que algo grande iba a venírseles encima.
— No te separes de mi, Kevin —dijo con tranquilidad, sus ojos parpadeaban excesivamente.

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#13
Ambos cazadores avanzaban por el camino y estaban tan absortos en sus respectivas emociones por el umbrío bosque, que no se dieron cuenta que el pequeño perro ya no se encontraba delante de ellos marcándoles el camino, había desaparecido completamente de su vista. No había rastro de la niebla por lo que era fácil buscar al animal entre los arboles pero no había nada que revelase el paradero del canido, ya que la tierra en esa zona estaba seca. Antes de que Gideon y Kevin pudieran hacer algo, se escucharon dos voces que provenían de once metros más adelante, donde se encontraba un claro en medio del bosque, era un espacio circular de diez metros de diámetro. El lugar estaba rodeado de viejos arboles retorcidos pero todo el circulo estaba limpio, solo se podía apreciar alguna que otra fina rama que había sido llevada por el viento, pequeñas piedras y diminutos charcos de lodo en la tierra.
 
Un hombre de corto cabello castaño y con un jersey azul, con una cara alargada y una nariz picuda tomó la palabra. — ¿Cómo que hay alguien en el bosque? ¡Joder, Anne! — sus palabras entre incrédulas y enfadadas se hicieron oír en toda la zona. — Yo que zé, pisha. Ezo me ha parecio — tomó la palabra una conocida voz para el dúo de cazadores, provenía de una mujer de largo cabello naranja y un pañuelo lila en la cabeza que estaba a su lado. — Entonces no ha servido de nada que aquello inútiles se pasearan por la ciudad para llevarse los wanteds del jefe — respondió enfadado mientras daba caminaba de derecha a izquierda e viceversa. — ¿Y Bisbal? — añadió el chico con pánico buscando en todas las direcciones hasta que se dio cuenta de la presencia de ambos cazadores. — ¡Mierda! ¿Quiénes sois vosotros? — dijo el hombre preparando su látigo que estaba recogido en su cadera derecha, sobre su fajín lila claro. — Anthony, illo, zon lo intrusos. Tenemos que adelantar el plan — respondió la mujer que portaba un chaleco lila y sacaba una daga de su fajín amarillo desenfundándola al momento.
Ambos se acercaron hasta quedar a tres metros de los cazarrecompensas, estando Anthony delante de Gideon y Anne delante de Kevin. Los dos bandidos estaban en posición de combate, con sus respectivas armas - una daga en la mano derecha por parte de la chica y un látigo en la mano izquierda por la del chico - apuntando hacia los cazadores. — Os vais a quedar quietos y callados mientras os atamos ¿es o no es? — amenazó Anthony con cara seria a los dos.

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#14
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Sin separarse de Gideon, los dos cazarrecompensas siguieron avanzando por el sombrío sendero. Kevin iba tan ensimismado en no cagarse las patas abajo por lo espeluznante que resultaba aquel bosque, que no se dio cuenta de que, el pequeño cánido, ya no se encontraba frente a ellos. Nervioso, se detuvo y comenzó a mirar a su alrededor y hacia el suelo, en busca de alguna huella que indicara su ubicación. Sin éxito alguno, miró hacia su compañera pelimorada.-¡Gi-gideon!- El perrito había desaparecido, estaba claro que no podían dejarla desamparada por aquel aterrador bosque. Debían seguir caminando, aunque le costara la estabilidad mental a Kevin.

Conforme avanzaban, empezaba a escucharse un par de voces, que parecía provenir a casi una decena de metros frente a ellos, donde parecía terminarse el camino por el que transitaban, abriéndose a un gran claro. Al tener claro que había compañía, Kevin aprovechó para, enganchar su maletín en la parte derecha de su cinturón, y agarrar sus dos martillos.- Pa-parece que hay alguien allí... ¿Más bandidos?- Preguntó, con ciertos nervios, a su amiga. Debían estar preparados para un enfrentamiento en caso de que, las personas que se encontraban resultaran ser hostiles. Kevin no quería recurrir a la violencia, pero a veces, por desgracia, era necesaria para proteger a aquello que querías. El joven trajeado prosiguió su marcha, hasta encontrarse con el origen de las voces. Una mujer pelirroja, muy guapa por cierto, con un pañuelo morado en la cabeza, acompañado de un hombre de nariz puntiaguda y pelo corto castaño. Parecían estar hablando sobre cierto asunto, el cuál resultaba inentendible para el cazador, ¿eran más bandidos?

Sin mucho más tiempo para reflexionar, el hombre de pelo castaño comenzó a mirar en todas las direcciones, como si buscara algo, hasta que dio con la presencia de los cazarrecompensas.- M-mierda... ¡Nos han visto!- Pensó hecho un manojo de nervios Kevin. Que el hombre sacara un látigo y la mujer desenfundara una daga no ayudó a mejorar la situación.-S-son bandidos, ¡Gi-gideon! ¿Qu-qué hacemos?- Preguntaba  mientras los bandidos se acercaban hacia ellos, hasta quedarse a tres metros de ellos. Kevin estaba al borde de un colapso. Tenía mucho miedo pero, ¿debía impedir eso que dejara a Gideon ante el peligro? Recordó entonces, las palabras que le dirigió la tiradora peliazul la noche donde acabó borrachísimo. A este paso, sólo iba a ser un estorbo para su amiga. También rememoró la batalla que tuvo con esa pantera en ese mismo bosque, hace cosa de un mes atrás. Esta vez, esta vez no pensaba dejar en la estocada a Gideon y Omi. El hombre de pelo castaño, situado frente a Gideon, les pidió que se quedaran quietecitos y que se dejaran capturar. No podía permitir eso. Era hora de usar su arma secreta.-E-es hora... ¡Es hora de hacer lo que mejor se me da!-

Kevin, sin apartar su mirada de sus asaltantes, con el martillo de su diestra mirando hacia abajo, y con el mango agarrado tan solo por sus dedos anular y meñique, usó su dedo corazón, índice y pulgar para desanudarse su corbata, quitándosela por completo y empuñándola en su mano, junto al martillo. Retrocedió un paso hacia atrás, y alzó su brazo derecho hacia arriba, agitándolo bruscamente en círculos, ondeando la tela de su corbata en consecuencia.- ¡¡VA-VAMOS VAMOS GIDEOON!! ¡¡DA-DALE DALE GIDEOON!!- Comenzó a gritar el hombre trajeado mientras animaba a su amiga.-¡E-es hora de que saque a relucir mi pasado como animador de festivales!- Kevin, de manera inconsciente, pues no conocía el poder de su fruta, activó dicho poder, brindándole a Gideon de un mayor coraje del que ya contaba.

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#15
Atributos Personaje


Gideon seguí caminando por el bosque pensando en la infinidad de escenas que podrían darse allí, fijándose en la textura de los troncos, el olor que desprendía el bosque y un sin fin más de sensaciones que podían inspirarle. En ese momento Gideon se dio cuenta de que el pequeño perro había desaparecido y con él la niebla, no sería difícil encontrarle. Kevin se paró en seco y Gideon hizo lo mismo, ambos mirando a su alrededor. Su compañero exclamó su nombre y Gideon le asintió. Ambos continuaron caminando por allí, hasta que empezaron a escuchar un par de voces. A unos once metros había un claro y allí había un hombre y una mujer, claramente discutiendo. Por lo que hablaban Gideon se dio cuenta de que se trataba de personas que trabajaban con John Ndhalf y ahora ya sabían por qué los tarugos con los que acababan de toparse llevaban el Wanted de su jefe. Querían deshacerse de toda prueba que hubiese de su estancia en la isla.
En ese momento ambas personas se dieron cuenta de la presencia de Kevin y Gideon. El hombre llevaba un látigo y parecía estar preparado para usarlo, la mujer sacó una daga de su fajín. No les dejaban otra que pelear. Los bandidos quedaron a escasos 3 metros de ellos, el que se llamaba Anthony estaba frente a Gideon y amenazaba con atarlos. De eso ni mijita.
Kevin estaba nervioso y preguntaba qué hacer.
— Kevin, estos dos no van a poder con nosotros, una corazonada me lo dice, prepárate para luchar —dijo Gideon mientras desenvainaba a Blockbuster.
Gideon aprovechó para mirar un momento a su compañero, quería asegurarse de que no estaba al borde de un ataque de pánico. Lo que vio le sorprendió. Kevin se había desabrochado la corbata y la movía en círculos gritando palabras de ánimo para Gideon. Aquel gesto de su compañero hizo que la sangre de Gideon hirviera con más fuerza, sentía que le daba vida, valor y voluntad para acabar con lo que se le pusiera por delante. Se sentía invencible y con esos ánimos decidió atacar a Anthony que les miraba con cara de pocos amigos. Gideon se adelantó un poco y ¡Luces, DenDen, Acción! pensó Gideon para sí y comenzó a moverse. Agarrando su katana por la empuñadura  con ambas manos levantó el arma para luego realizar un movimiento descendente, realizando un corte veloz de arriba a abajado a su adversario. 

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#16
Ante la desaparición del pequeño perro, ambos cazadores siguieron adelante encontrándose a una pareja lista para pelear si no se rendían. Lo que no se esperaron ninguno de los dos fue ver como el hombre con traje se quitaba la corbata y empezaba a ondearla usando su mano derecha haciendo que los bandidos mostraran incredulidad antes de empezar a reírse del hombre. — Tiene que ser una broma, que payaso — dijo entre carcajadas Anthony. Pero la burla le salió cara al verse sorprendido por el ataque de Gideon, quien se acercó atacando con su katana de forma descendente. El hombre de pelo castaño apenas pudo ver venir a la skypiana por lo que recibió el corte en todo el pecho dejándolo momentáneamente confuso y desorientado. Anne chasqueó la lengua y empezó a retroceder tres metros, los había subestimado y tenían que replantearse la situación.
 
De entre los arboles, una sombra apareció a una gran velocidad - llegando por la izquierda en diagonal desde la espalda de los cazarrecompensas - e impactó un fuerte puñetazo con el brazo derecho bajo las costillas del lado izquierdo a Kevin y, de forma rápida, otro a Gideon en la misma zona pero en el costado derecho. El atacante se separó diez metros delante de ambos cazadores - quedando a la espalda de los dos bandidos - y miraba de forma forma extremadamente seria la situación. — ¿Qué cojones estáis haciendo? — habló en tono severo a los dos bandidos. La nueva incorporación a la batalla no se trataba de otro que del bandido John Ndhalf, se podía apreciar una apariencia idéntica con la del wanted, destacando su característica cinta roja en la frente y su chaleco azul.
 
Pero antes de poder contestar unos conocidos y simpáticos ladridos se pudieron escuchar a la espalda de Kevin, el perro que momentos antes había desaparecido estaba corriendo dirigiéndose hacia John, saltando a su alrededor. — ¿Cómo está el maquina lo primero de todo? — se agachó el hombre para acariciare la cabeza al animal y justo después darle una galleta de color rosa claro que ya habían visto los dos cazadores. Una vez se incorporó y con cara de profundo enfado miró a ambos subordinados. — ¿Cómo es posible que Bisbal, un perro, esté haciendo mejor trabajo que vosotros? — pronunció de forma fuerte haciendo que los dos se asustaran y mirasen al suelo por la vergüenza. — Anne ve a buscar a los inútiles aquellos, adelantamos el ataque al pueblo — ordenó mientras se crujía los nudillos mirando con una sonrisa confiada a Kevin mientras avanzaba hasta él. La chica asintió sin decir nada y salió corriendo - pasando por la derecha de Kevin - por el camino en dirección por donde habían venido ambos, yendo a buscar a los veinte subordinados que se encontraban inconscientes. — Bisbal, si ves a alguien por el bosque sigue entreteniéndolo — dijo al perro, que salió corriendo entre los arboles de la izquierda - para los cazarrecompensas - y cuando el bandido paró a dos metros de Kevin lo miró desde su metro noventa de altura. — Anthony, encárgate de esa con antenas. Yo me voy a divertir con este enclenque — sentenció poniendo adelantando su pierna izquierda, para separar las piernas a la altura de las cadera y subir los brazos en a la altura de su pecho, cubriendo la parte inferior de su cara, en posición de pelea.
 
 

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#17
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Los dos bandidos frente a los cazarrecompensas se empezaron a reír a carcajadas tras la actitud pasiva y anímica de Kevin, lo que les hizo bajar la guardia y recibir el tajo de una Gideon que estaba por las nubes. Habían subestimado, por completo, la Akuma no Mi estancia de Kevin como miembro honorífico del club de animadores de Ballywood. Al ver la acción de su amiga, el hombre trajeado no pudo evitar celebrar su ofensiva, agitando ambos brazos de la emoción mientras la mujer pelirroja retrocedía, con indignación, otros tres metros, colocándose a 6 de ellos. Realmente, la skypiean era muy diestra con su katana. Viendo el daño que le había hecho al bandido del pelo castaño de un tajo, Kevin suspiró aliviado, parecía que él no tendría que entrar en combate y que, con estar cubriendo, apoyando y animando a su compañera, bastaría para hacer que ellos dos se rindieran.- ¡E-eso es, Gideon! Ju-juntos podemos con ellos... Je je...- Pensaba esperanzado el oficinista al ver la ventaja con la que habían partido ellos dos. Pero cuando más arriba vuelas, peor es la caída.

Como si de un fantasma o espíritu del bosque se tratase, un potente golpe apareció de la nada en el costado derecho de Kevin. Rápidamente se giró para ver que era lo que estaba corriendo, cuando vio de refilón a un hombre , a gran velocidad, correr hacia Gideon y propinarle un puñetazo que, por su expresión, parecía haber encajado peor que el hombre trajeado. Cuando el agresor se situó delante de ellos y detrás de los otros bandidos, a unos 10 metros de distancia, la cara de Kevin se descompuso por completo. Chaleco azul con camisa blanca, bandana en la cabeza roja, y pelo moreno con un salvaje flequillo recayendo por delante de su cara. No cabía duda alguna, se trataba del hombre al que estaban buscando por 10K de berries, John Ndhalf.-  Mi-mierda, ¡es él! ¡Gideon!.- Exclamaba a Gideon sin apartar la vista de su objetivo. Un segundo le había bastado a Kevin para comprender lo rápido y fuerte que era, no por nada tenía una recompensa así a sus espaldas. Debían andarse con ojo.

Entonces, unos cánidos ladridos se escucharon a las espaldas de los cazadores. A juzgar por la cada vez más intensidad del sonido, parecía que el origen del ladrido se acercaba cada vez más a ellos. Kevin rápidamente ató cabos, y al segundo pensó en el perrete al que estaban siguiendo hasta hace unos instantes. Giró su cabeza hacia atrás y efectivamente, era él.- ¡E-el cachorro! ¿Qué hace aquí?- Su mirada siguió el recorrido que iba tomando el perro, que, conforme se iba acercando al jefe de los bandidos, más se tornaba en preocupación. Instintivamente, Kevin extendió su siniestra, en la cuál seguía sosteniendo uno de sus martillos, hacia el perro.- ¡Cui-cuidado, chico! ¡E-ese hombre es...- El hombre trajeado dejó de formular la frase, al ver como John parecía conocer al animal, llamándole máquina, y luego Bisbal, mientras le acariciaba y le daba una galleta idéntica a la que se comió cuando Gideon derrotó a la muchedumbre de antes.-... malo.- Llegados a este punto, no era muy difícil averiguar que, ese perro les había engañado por completo. Desde el principio había estado trabajando para los bandidos, habían caído por completo en su trampa, y Kevin se sentía un completo idiota pero, ¿cómo se sentiría su amiga? Conociéndola, seguramente no estaba enfadada con el animal, pero si con aquellos malhechores que habían osado usar un animal para el mal.

El jefe de los bandidos parecía furiosos con el hombre de pelo castaño y la mujer pelirroja, recriminándoles que el perro había realizado un mejor trabajo que ellos dos. Mientras John se crujía sus nudillos y se dirigía hacia Kevin, el jefe fue dando órdenes breves y precisas a sus subordinados, mandando a la pelirroja, quién corrió hacia fuera del claro pasando por la derecha de Kevin, a buscar a otros bandidos para ir a atacar el poblado. Instantáneamente, Kevin pensó en Siri, quien se encontraba descansando en Murkhold.- Mi-mierda, ¡el pueblo no!- El cazador quería seguir a la chica que corría a través de él, pero estaba seguro de que John no le iba a dejar hacer lo que él quisiera así de fácil. Debían Gideon debía acabar con ellos primero.

El bandido de la bandana roja, también ordenó a Bisbal que fuera a entretener a más gente al bosque, en caso de que apareciera alguien más y al malhechor restante que se encargara de su amiga. Finalizó adoptando una pose de boxeador casi perfecta, a dos metros del oficinista, tras decir que se divertiría con el hombre trajeado.- Pa-parece que este señor es bueno peleando cuerpo a cuerpo... A juzgar por su posición y guantes, se debe especializar en puñetazos... ¿Có-como voy a enfrentarme a él? ¿E-estamos locos? ¡No voy a ser capaz!- Pensaba Kevin, presa del pánico, al mismo tiempo que el parpadeo de su ojo izquierdo se intensificaba. A pesar del pequeño entrenamiento que hizo semanas atrás en ese mismo bosque, Kevin aún estaba inseguro de sus capacidades ofensivas, ¿era rival para ese individuo? Kevin lo dudaba, así que, sin quitarle ojo a John, se llevó su siniestra y diestra a su cabeza, en la que aún portaba tanto la corbata y el martillo, y usando sus dedos libres, se la ató a la cabeza.- Te-tengo que seguir haciendo lo que mejor se me da... ¡Animar!- Kevin, entonces, al igual que hizo en el bar de Murkhold, aquella aciaga noche, se apoyó sobre su pierna derecha, extendiendo la siniestra hacia atrás, comenzando a girar sobre sí mismo y extendiendo sus brazos hacia los lados.- ¡VA-VAMOS GIDEON! ¡T-TÚ PUEDES CON ÉL!- Confiaba que, a pesar del patético baile de Kevin, este le confiriera fuerza e inspiración a Gideon para poder acabar con los dos enemigos. Tras tres giros, en los que el hondeo de la corbata de Kevin realizaría su efecto, con nervioso, se volvió a encarar frente al bandido, separando sus piernas, también, a la altura de la cadera, con sus piernas flexionadas y la izquierda ligeramente, adelantada y la derecha atrasada, a la par que sus respectivos brazos.

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#18
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Ante el ataque de Gideon, que Kevin celebraba, ambos bandidos parecían desconcertados, Anne incluso se alejó unos tres metros de ellos. Quizás se estaban planteando huir. Sin embargo, en ese momento, sin verlo venir, llegó una figura que impactó contra el costado derecho de Gideon. El dolor que sentía en el lado de su cuerpo le había entrecortado un poco la respiración y le estaba costando recomponerse. Miró al frente y vio que el atacante era John Ndhalf, el bandido al que buscaban. Era fuerte y Kevin estaba asustado, podía sentirlo.
Por si no era poco, el asombro de Gideon no hacía que ir a más, por detrás de Kevin podía oír unos ladridos alegres, ladridos que podía reconocer, no hacía tanto que los había escuchado por primera vez. Era el pequeño al que él y su compañero creían haber estado ayudando, todo este tiempo había sido una trampa y John elogiaba el trabajo del pequeño ante sus subordinados.
Mandó a la chica a hablar con el resto de sus compañeros y, crujiéndose los nudillos, miró a Kevin, el parpadeo excesivo de Gideon estaba aumentando, no iba a permitir que dañaran a su amigo. La chica desapareció tras ellos y, cuando le ordenó seguir entreteniendo a los que llegaran al bosque, Bisbal, ahora sabían como se llamaba aquel pequeñín, hizo lo mismo. Mierda, iban a atacar al pueblo y ellos dos aquí sin poder ir siquiera a avisar.
Una vez quedaron sólo Anthony y John con ellos, el segundo ordenó al primero que atacara a Gideon, estaba preparado para acabar con aquel hombre. Gideon se fijó en la pose de John y en los guantes que llevaba, le preocupaba lo que podría sufrir Kevin, tenía que encargarse de Anthony cuanto antes y ayudar a su amigo.
Gideon se sentía cada vez más preso de la angustia y deseaba con todas sus ganas encenderse un cigarrillo, respirar durante dos segundos y luego encargarse de aquella situación, sin embargo eso no era posible. Así que volvió a colocarse en su sitio, el dolor de su costado no cesaba, quizás no sería capaz de asestar otro golpe con la facilidad de antes, pero algo debía hacer.
En ese momento escuchó los ánimos de su amigo y algo volvió a inundar su cuerpo, el costado seguía doliendo, pero esos cánticos le hacían querer seguir adelante, aunque aquello le costara algún que otro golpe más. Agarró con fuerza el mango de su katana con ambas manos y se dispuso a cortar, como había hecho anteriormente, a Anthony.

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#19
Aquel giro de guion tan inesperado y que podía competir con las mejores películas que se emitían a través de los Den Den Mushi fue una sorpresa para ambos cazadores. El mismísimo John había aparecido siendo este el que se encargara de ensuciarse las manos, lo que no se esperó fue ver como el oficinista bajito - para el bandido - se pusiera a hacer el tonto delante de él animando a su compañera. — ¿De dónde ha salido este cobarde inútil? — preguntó de forma retorica el hombre con la bandana en la cabeza mientras levantaba la ceja derecha y mostraba una sonrisa de superioridad. — Basta de juegos — y justo cuando Kevin acabó de dar el tercer giro, antes de posicionarse, John le asestó un potente gancho en el estomago con su mano derecha. — ¡Gran hada! — gritó harto de las tonterías del cazador con traje, mientras el puño se hundía hacia arriba en su barriga. Lo retiró mientras carcajeaba de forma sonora, escuchándose un fuerte eco por toda aquella zona del bosque umbrío. — Baila otra vez — provocó John mientras volvía a ponerse en posición defensiva sin despegar la mirada de Kevin.
 
Por otra parte, Gideon aprovechó para atacar en ese preciso instante a Anthony, que de nuevo recibió un ataque con la katana, esta vez uno más suave. — Joder — se quejó el hombre de pelo castaño antes de escuchar un sonoro chasquido de lengua proveniente de John. Flags se puso blanco por escasos dos segundos antes de mover la cabeza a ambos lados - de izquierda a derecha - para centrarse antes de mirar a Gideon de forma enfadada. — Tú lo has querido — amenazó sujetando con fuerza el látigo en su mano izquierda haciendo un rápido y sutil movimiento de muñeca — Mal haga — dijo una vez el arma impactó en el hombro derecho de la skypian. — Yo también puedo ser rápido — pronunció con sorna el hombre de alargadas facciones con una sonrisa, antes de ponerse en guardia con el brazo izquierdo - el cual mantenía el látigo - que se llevó hacia atrás adelantando así tanto su mano - enseñando la palma a Gideon - como su pierna derechas. Cambió enseguida a una expresión seria, frunciendo así su ceño concentrándose en la batalla. No había rastro y tampoco se apreciaba ningún sonido ni de Anne ni de Bisbal, ya que se encontraban lo suficientemente lejos del claro, cumpliendo su misión.
  
 

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#20
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Antes de que tan siquiera pudiera posicionarse Kevin, el jefe de los bandidos, tras preguntarse que hacía un panoli como el oficinista allí, aprovechó que el cazador estaba con la guardia baja, para asestarle un tremendo puñetazo en la boca de su estómago que le hizo encogerse, fijando su mirada, perdida, al suelo, además de escupir saliva y sangre a la vez que se retorcía de dolor. Una carcajada sonora, por parte de John, inundó e hizo retumbar el claro en el que se encontraban, una carcajada que, sin embargo, Kevin no fue capaz de escuchar. Los oídos le pitaban, su visión se difuminaba y la cabeza le daba vueltas como si dos jarras de cerveza se hubiera bebido.- E-es imposible... E-es imposible que yo derrote a alguien como él...- El miedo y el pesimismo comenzaba a invadir, aún más, el cuerpo y mente del cazador. Para él, estaba todo perdido, con alguien como él en su contra, no podría darle el apoyo necesario a Gideon y, aunque no dudaba de las capacidades de su amiga, si él, que contaba con una mayor resistencia, estaba como estaba al recibir aquel devastador golpe, ¿qué pasaría con la skypiean? ¿Debían rendirse y asegurarse de que pudieran vivir un día más?

Kevin estaba a punto de darse por vencido pero, de repente, mientras observaba el reflejo de su patético rostro en charco de lodo que había a sus pies, recordó las palabras que le dedicó la joven maleducada peliazul que conoció la noche que acabó borrachísimo.- "No me seas cagón y ten un poquito más de cojones, o si no tu amiga la antenitas siempre va a estar preocupada por ti"..."Eres un jodido imbécil, al final estás preocupando a tu amiga más de la cuenta"...- El cazador en ese momento, abrió los ojos como platos al darse cuenta que, aquella chica tenía toda la razón del mundo. Si seguía con esa mentalidad y con esa actitud, no sólo no iban a conseguir lograr sus objetivos, sino que pondría en peligro a Gideon, e incluso a Siri, ya que tenían planeado atacar la ciudad. Pero aún así, sabiendo todo esto, es muy difícil superar tus miedos, y Kevin era consciente.- C-calma Kevin... Calma... Expira... Inspira... Expira...- Pensaba el joven Fojobs mientras controlaba su respiración para disminuir su estrés y ansiedad.- Tu oponente probablemente te supere con creces... P-pero eso no significa que no puedas derrotarle... Todo el mundo tiene debilidades...- Seguía elucubrando mientras se erguía, sin quitarle la vista a John.- E-en su caso... Es evidente, a juzgar por sus dos ataques y guanteras, ¡qué su mayor arma son sus puños!... Tendrás que andarte con ojo con ellos, Kevin...- Seguía maquinando su cerebro mientras observaba meticulosamente a John.

Cuando el bandido le dijo, de manera burlesca, que bailara de nuevo, Kevin aprovechó para, darle una patada al charco de lodo que había a sus pies, echándole el barro a John y buscando aunque fuera, distraer momentáneamente al bandido. Seguidamente, recordó el golpe que le dio a aquella pantera a la que se enfrentó, a modo de entrenamiento y como la dejó fuera de combate de un sólo golpe por lo que, juntó ambos brazos (con un martillo cada uno) flexionándolos hacia su flanco izquierdo, manteniendo una posición parecida a un bateador profesional, abanicando ambos martillos, al mismo tiempo, hacia el brazo derecho de John, con el objetivo de inutilizar una de sus armas, sus puñetazos.- T-tú puedes Kevin... ¡Vamos!- Se animaba así mismo mientras no quitaba su ojo de encima a los puños de John, manteniendo una posición defensiva, separando sus piernas, también, a la altura de la cadera, con sus piernas flexionadas y la izquierda ligeramente, adelantada y la derecha atrasada, a la par que sus respectivos brazos.

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