[EVENTO CAMBIO ZONA] El punto de no retorno; Parte 3 (GRUPO 3)
#11
La primera en aparecer en escena fue una chica, esta entro de un salto recorriendo 4 metros cubriéndose la cabeza, era muy linda, ademas de alta, con uno caballos color rosa increíbles, luego apareció un chico de caballo corto y oscuro, tambien muy guapo, este solo avanzo 1 metro, se detuvo y gracias a mi excelente oído pude escucharlo hablar con un tal “Heras”, que no habia aparecido aun, quizás se mantenía detrás de la puerta, pero lo que llamo toda mi atención fue que le dijo que contara hasta uno y que fuera con todo….¿Acaso estos muchachos iban a atacar a la Jari, sin siquiera conocerla?, Ala si así quieren bailar, así bailaremos, en el momento justo en que este caballero termino su frase, comencé a aplaudir sin cesar mientras decia. - ¡Bem Bem! , Frente a mí se expandió un circulo de 30 metros, de donde empezaron a brotar un sinfín de estalagmitas de galleta y pude ver con regocijo como empalaba a 4 figuras.  El chico guapo de caballos oscuros yacía boca abajo a unos 15 metros de mí, la chica de caballos rosados, habia caido a unos 30 metros, y allí repare en las otras 2 personas que no habia visto hasta entonces, eran un caballero de piel morena y cabellos blancos, este estaba a unos 5 metros hacia la derecha del otro muchacho y por último una señorita rubia, esta estaba bocarriba, a 26 metros de mí.

Dejé de aplaudir, y al verlos a los 4 allí sangrantes, solo pude sentir placer, pero debía terminar lo que ellos…bueno lo que chico de caballos oscuros habia empezado, asi que di dos palmadas más mientras adoptaba una pose flamenca y decia. - ¡Mitones!.

En mis manos aparecieron unos mitones con púas en los nudillos, sin perder tiempo salí corriendo hacia el tipo enorme de caballos blancos que yacía boca abajo, lo tome por el pelo con mi mano izquierda levantándole la cara, tense todos los músculos de mi brazo, derecho y lo golpee en la cara mientras decia- ¡Apañao!. Luego realice un salto de 16 metros hacia atras, me aclare la voz y dije. – Quillo de caballos oscuros..mira lo que habéis desencadenao queriendo atacar a la Jari alma e cantaro, cuando yo los recibí con una lluvia de galletas, Ala si quereis bailar, pues bailemos flamenco. ¡Ojuojuojuojuoju! . Reí regocijada en mi propia maldad mis ojos miraban a mis victimas y el deseo de complacer a Landon infundio mi cuerpo con locura, lo iba a lograr, iba a tener mi cita con mi hombre.
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#12
Atributos Personaje


El golpe que había recibido, fue de lo más suficiente para resetear el mundo de Seraphine y no es que se hubiera quedado inconsciente y vuelto a ver la luz tras abrir sus ojos, no, tantos años como esclava, que parecía ser, la única manera de seguir adelante, el aferrarse a la esperanza de que una vez recuperase su libertad, tendría una vida similar a aquellos protagonistas alegres de los cuales tanto leyó o vio sus obras de teatro en aquella casa que no recibió un trato mejor al de un perro, los cuales, sin importar qué tantos obstáculos les lanzase la vida, siempre se pondrían de pie y de pronto, no pudo evitar sentirse de lo más estúpida.

¿Qué era ella ante la majestuosidad de aquellas palabras?

Debió de imaginarselo, era como tener los labios de su amo, rozando sus oídos, murmurandole un millón de palabras despectivas, aumentando su tono despotricable y su agresividad, sintiendo un peso imaginario sobre su cuello cuando su cuerpo impactó contra el suelo, arrebatándole la respiración, haciéndose por instinto, una pelota, en un gesto protector, cubriéndose con un brazo, mientras su otra mano, intentaba aplicar fuerza contra su herida, en un vano intento de intentar detener la hemorragia, pero se sentía inútil.

—¿Qué te dije? Sin mí, no vas a sobrevivir.
—Te di tantas oportunidades y me traicionas.
—Vuelve, no estás hecha para sobrevivir fuera de tu celda y el baile.
—No estás hecha para la Revolución, vas a decepcionar a todos, no te mereces sus cariños.
—¿Qué van a decir Kazan y Mizuki si te ven ahí tirada?


Cerró sus ojos, llevando ambas manos a sus oídos, intentando callar aquella voz que empezaba a crear raíces por su corazón, esparciéndose por sus venas, expandiendo su dominio una vez por todo su ser, las lágrimas haciendo su aparición contra su voluntad, sabiendo muy bien que las peores palabras de su alucinación venían ahora:

—Vuelve, sabes muy bien que eso es lo que quieres; todo es demasiado para ti, es algo que puedes controlar.

Agradeció que no fuese capaz de gritar, recordando aquellos pensamientos que la asfixiaron, donde se imaginaba así misma, lejos de la revolución, viviendo una vida tranquila, haciendo lo que más le gustaba, bailar, sin tener que preocuparse por todo lo que dejaría atrás, envuelta en un enorme abrazo, viviendo la vida de un civil más, donde podía envejecer rodeada de sus nietos, una vida, donde no tendría que preocuparse por se repudiada por los demás cómo criminal, donde podía hacer oídos sordos a los gritos y alejarse de aquel peligro que de pronto, se volvió más que real.

¿Por qué debía de hacer todo eso?
¿Por qué estaba ahí?

—Fui vendido o abandonado cuando era niño. No recuerdo a mis padres. Me compraron para el Circo de Sangre del West Blue. Esclavo gladiador.
—Hablando de encierros, yo pasé aproximadamente también nueve o diez años como esclava, los primeros como… acompañante vamos a decir, luego obrera, allí saque mucho musculo.
—Escucha bien, Mizuki: yo pasé treinta y un años en el Circo de Sangre del West Blue. Desde los cuatro. Empecé como atracción por el tamaño, terminé como el número principal porque mataba mejor que los demás y eso llenaba más gradas.

… Por eso estaba ahí.

¿A quién diablos le mentía?

Estaba en su naturaleza el ser demasiado estúpida y no poder apartar la mirada del dolor de los demás; estaba demasiado enfurecida con el mundo, estaba demasiado enojada con el mundo que le permitió a aquel hombre arrebatarla de los brazos de sus padres y obligarla a bailar, y estaba de lo más decepcionada consigo misma por permitirlo y no tener el poder de impedirlo.

Pero, gracias a la revolución, Seraphine podría hacerlo; eso era lo que quería creer, hizo puños y tosió, escupiendo algo de saliva contra el suelo mientras intentaba ponerse de pie, retrocediendo unos seis metros hacia atrás, con intención de ponerse a salvo, dejando los golpes a los demás, sintiéndose impotente por creer que no podía hacer nada y era mejor retirarse, sintiéndose demasiado débil, desplomándose otra vez contra el suelo.

—Debo volver a verlo— Entrecerró sus ojos, haciendo un puño. —Moja…

Sintió náuseas esparciéndose por su ser, intentando ignorar aquella emoción que le pedía a gritos volver a su celda, siendo este un mundo en el que Seraphine sabía defenderse, contrario a cuando se expuso al brillo de la libertad y de pronto, tuvo que aprender todo de nuevo. —Yo…— Las emociones palpitaron en su garganta, sujetándose con fuerza al arco y flecha. —puedo…— Ahora se encontraba demasiado débil; creía que sus flechas no le harían nada, lo mejor era esperar, aclarar su mente y golpear cuando quizás pudiese hacer algo de verdad.

Soltó su arco, buscando tirar del collar.

—Me niego.. a volver. Voy a encontrarme con Kazan y Mizuki.

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—[#FF69B4] Escribe | Piensa | Actúa
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#13
Atributos Personaje



El abrumador calor de la sala acompañó al desarrollo del combate, aquellos en búsqueda de libertad se alzaron contra su captora y el resultado… fue la abrupta sensación del dolor.

Sintió entonces como sus ojos chocaron contra cristales diminutos, el intolerable ardor invadió su vista, sin embargo, continuó viendo apenas lo suficiente. No tenía tiempo de dudar, su deber era escapar de allí con vida para ir a por los suyos. “Un poco más, un poco más, un… ”

Su pensamiento se nubló en el acto, una sensación familiar lo atravesó recordándole la amarga sensación que tantas veces experimentó en el pasado.



“¡Gkh..!”

Un sinfín de estalactitas habían rodeado a la marine e impactado en todos los presentes, las formas puntiagudas atravesaron sus cuerpos con brutalidad y detuvieron cualquier ofensiva que se planteara. “Kug…” La sangre emergió al instante de sus labios, su cuerpo, ahora adornado por varias estalactitas clavadas en su torso, había regresado a su forma humana, manteniéndose de pie con esfuerzo sin poder entender aún lo ocurrido.

Tan solo diecinueve metros consiguió avanzar antes de ser presa del ataque enemigo… su cuerpo gritaba en dolor, su mente nublada buscaba entender el cómo y su oponente… ella ya preparaba su siguiente embestida.

Ryota no pudo percibir ningún movimiento; sus maltratados ojos tan solo le mostraron el resultado. El sonido de un objeto cayendo a su costado derecho le hizo desviar sus pupilas irritadas a un costado, y allí lo vio entre sábanas difuminadas.

Presenció cómo la mujer tomó a lo que parecía Heras del cabello. Deseo intervenir, pero su cuerpo no pudo siquiera moverse; cuando se dio cuenta, el gran puño de la marine impactó violentamente contra la masa borrosa que era el rostro del moreno liberando la sangre como único testigo.

Entonces su visión pareció aclararse. Vio en el difuminado rostro de Heras a su tripulación; en ese golpe, cada uno de ellos parecía recibir el impacto. Quizá era el dolor, la confusión, su mirada agrietada o el pánico, arremolinándose en su interior. Pero, fuera cual fuera la razón, la expresión doliente de todos ellos cruzó su mente, haciéndolo sentirse culpable… tal como ya se sentía por quien había decidido apoyarlo.

“Mierda…Bro…”

Siempre sonriendo, sin tomarse nada realmente en serio, actuando como si la vida solo estuviera hecha de momentos felices… y ahora, de nuevo, tal como tantas veces le había pasado antes, la propia vida le demostraba que no tenía la fuerza para actuar de esa manera.

La voz de la marine, ya a la distancia, resonó, culpándolo por lo sucedido, con todos a su merced y sin atisbo alguno de victoria.

“Yo… lo, lo la…men…” Balbuceo, sintiendo el sabor metalizado en su paladar. Sus palabras indicaban derrota, no deseaba sentirse culpable, ni tener más miedo, ni calor, ni confusión, solo quería… tan solo quería…

- Ost -

—Incluso la libertad demanda esfuerzo, cariño.-

- Si puedo contar con tus puños tu podrás contar con mi espada amigo mío, si no, es mejor que busques a otro compañero.-

Los recuerdos de esos momentos atravesaron su mente, lo que antes se sentía espeso y difícil, ahora volvía a su máxima velocidad recordándole cada instante.

¿Miedo?, ¿Terror?, ¿Dolor?, ¿Confusión?, ¿Dudas?, ¿Culpa?

¿En serio esas eran malditas razones para doblegarse? ¿Para rendirse y retractarse ante alguien?

Era difícil, sus emociones lo mermaban por dentro y se mostraba en su respiración agitada, cuerpo tembloroso e incluso mirada exhausta.

¡Mas nunca!

¡jamás!

¡Bajo ningún concepto!

¡Eran razones suficientes para rendirse o dejar de ir por aquello que prometió alcanzar junto a sus compañeros! 

Los ojos muertos del castaño cobraron un brillo latente de vida y antes de terminar de pronunciar sus disculpas iniciadas por el pánico, vio con dificultad a su oponente. Su cuerpo volvió a transformarse de manera inmediata para dispararse en una carrera de 21M contra su oponente.

En su lugar, apenas quedaron las estalactitas que previamente tenía enterradas.

Solo necesitaba saber dónde estaba, aunque sus ojos ardieran y no fueran tan agudos como solian serlo, solo debía llegar a ella a como dé lugar.


Primero 12M de forma diagonal hacia su izquierda y luego 9M en diagonal a la derecha, para rodear a su oponente, a esa figura borrosa con los colores apropiados.

“¡Lamento estar por destruir una cara de super modelo! ¡Ultimo trago!” Asevero cerca al final de su recorrido. Hablando al mismo tiempo en el que se movía a tal velocidad que, aun cuando ella lo escuchara, no haría ninguna diferencia.

Los colmillos de la araña se clavaron en su pantorrilla desde la espalda segregando un fuerte somnífero. Así es, Ryota había conseguido ganar la retaguardia de la Jari con su velocidad, atacándola desde un flanco desprotegido y aun muerto del miedo, volvió a transformarse de manera instantánea en su forma híbrida para realizar un segundo ataque que superó por mucho la velocidad de reacción de la mujer.

“¡A DARLE ATOMOSSSSSS!” Tras girar sobre su propio eje a tal velocidad que pareció un pequeño remolino, emergió el gancho derecho de un Ryota dominado por el pánico, impactando de lleno contra la cabeza de la marine desde su espalda y generando pequeñas ondas que atravesaron sus defensas. El daño fue tal que ahora sería la mujer quien sufriría el dolor que acababa de infligirles a todos ellos.

De inmediato, la criatura humanoide buscaría alejarse con un rápido salto sabiendo de lo que era capaz la mujer de capa. El combate recién iniciaba y un tembloroso ente de 2,7M de altura, cuatro ojos, colmillos pronunciados, seis brazos, gran abdomen arácnido en la zona del trasero y una espalda erguida que reflejaba su aumento de fuerza se situaba al costado izquierdo de la mujer 10M.



“Y aquí entre nos, tus galletas saben horrible.”

Quizás en otra vida se habrían llevado bien, pero en esta, La Jari cometió el gran error de interponerse en el camino de alguien que en esta ocasión, tan solo no podía darse el lujo de perder.


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#14




Todo sucedió muy rápido, las virutas estas que molestan mi vista, la intercepción a pleno vuelo hacia el combate, combate que había iniciado el compañero Ryota. Quedó en claro su mala gestión y mi mala decisión en depositar un mínimo de confianza en acciones de terceros. Ser atacado por clavos que salieron del suelo fue claramente una desgracia que me dejó como un espantapájaros. Un dolor punzante que acompañado con el ligero calor presente dejaba en claro que yo no lograría moverme de allí. Me dijo que mis alas no salieron heridas, pero el dolor fue tan intenso que cualquier movimiento luego de ese punzante ataque se vió detenido. Catatonico se sentía como si me hubiera estampado contra una pared. 


No me quería dejar vencer pero a diferencia de cualquiera no existe un motor que lo impulse hacia adelante. No existen recuerdos que citar o personas por las que valdría la pena luchar o seguir adelante. Había visto muchas caras a lo largo de las islas, dos de esas en esta sala, pero sin ningún significado profundo más allá de lo ocurrido. Quizá la persona que más podría interesar sería una Mujer que no sabe qué fue de ella pero con la que no hubo esa conexión. Volver a verla sería ver una flor, algo que puedes admirar y agradecer pero que está allí para ser vista y debes seguir tu camino y dejarla allí para que otra persona la admire o se la lleve. 


De rodillas en el suelo sintiendo más dolor por el impacto que por el filo de las mismas. Incapacitado ya me había encontrado en apuros antes pero ahora me habían dado más fuerte que nunca antes. Vuelve a ti. Enfócate, aprovecha mientras ella posa. No des oportunidad a que te venza la adversidad, si no lo haces por ti nadie vendrá a rescatarte, no puedes seguir esperando que venga el poder de la amistad venga a darte fuerzas al último minuto. Eso no existe. 


No me lo guardé, en absoluto. Como en la isla Karate en vez de una oportunidad aprovéchala aunque no sepas si tienes fuerzas para ello. Ignoré a todo y a todos. Luche por ponerme de rodillas.  Si, vamos a salir de aquí será por mi propia fuerza y todos tendrán que verlo. En cuanto mi cabello fue halado es una clara señal de peligro y yo ante el peligro no me aterro, por algo le di en su madre a un foking oso de las montañas. Aunque ella me fuera a dar con un puñal en el cuello yo no me iba a achicar con nadie. Yo no me preocupé por apuntar en el momento que expuso mi cara yo solo usé esa inercia para golpearla en la cadera. Ya que ella me daría una clara clavada en la cabeza. Maldita desgraciada y maldita mi suerte porque ella pegaba como un tren. 


No solo me mandó al suelo si no que me envió al reino de los arrollamientos por segunda vez. Tenía que moverme, otro golpe como ese de seguro me haría ver a la familia que no tuve y que no deseo conocer. No me podía resguardar a mi mismo y todos verían que soy vencido por una loca y que me mata con sus propias manos enseñando la clara diferencia de nivel entre nosotros. 


El dolor fue demasiado y luche contra el suelo, no para levantarme, pero para alejarme y arrastrarme tres metros hacia la pared más cercana, luchando no solo por volver a salir de este mare, creo que ella me abrió la cabeza, algo caliente recorre mi mejilla y si mi hablan en estos momentos yo no los puedo oir. La atención se me ha ido y todo parece dar vueltas pero mucho más erráticas que un borracho. Volteo a mi costado a la y veo el final del terreno queriendo encontrar a mis compañeras que yo no sé donde están hasta que las puedo ver y busco darme la vuelta sobre mí mismo y levantarme para ubicarme donde están la mujer y Ryota.

La sangre llovía llovia llovía
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#15
Atributos Personaje

Desde el encierro, entre miradas con los desconocidos y palabras que a veces parecían carecer de confianza, se deseaba encontrar la salida de ese sitio… y tras terminarse de abrir la puerta, el calor se impregnó en el rostro, en la piel, era ¿húmedo? Por el vapor y por esas tuberías raras que se escuchan... Crucé al otro salón de las últimas, con el cuerpo temblando, porque… algo raro podía pasar, estaba un poco psicosiada entre tantos desconocidos y “decoraciones” de pesadilla. Di un salto que terminó acabando con la ilusión de seguir avanzando, porque allí en la sala iluminada, solo recuerdo que la luz, que sin saberlo era suya, creí que se trataba de una lampara o algún tipo de fuego que encandiló los ojos.

No… no podía avanzar, escuché tan solo… algo que se repitió varias veces en la sala como si atravesara algo, sin embargo, no lo llegué a ver. Algo me dejó quieta, la falta de control en el cuerpo hizo incluso dejara de tiritar por unos segundos… los músculos no respondía a mi mente cuando deseaba dar un simple paso, ¿qué sucedía? Era como si el mundo caía, daba vuelvas, La sensación de que viajaba en un espacio cuántico entre susurros y sombras me hacía sentir devorada por algo invisible, preguntándome… ¿ cuántos soles volveré a ver nacer?

Los pensamientos giraban hasta que de a poco percaté de que estaba boca arriba, estaba… mirando el techo y me sentía cansada. Sentí también algo caliente brotar, algo liquido que recorría y envolvía la pierna, pero cuando los sentidos volvían con naturalidad, lo de la pierna ardía y dolía que mordí el labio para quedarme callada, aun así eran gemidos y jadeos fuertes. El miedo ayudó, estaba asustada de no saber cómo había ocurrido aquello.

Sin embargo, habían sonidos de los desconocidos que me daba a entender que no era la única… Cuando volví a temblar, a respirar con dificultad, es que pude mover mi cuerpo y me puse de pie. Y pensé en la mujer… la mujer que disfrutaba, hablaba de galletas y culpaba a un chico por algo que estaba sucediendo. La desconocida también mencionó que bailemos, pero aquí… 

¿Qué podía hacer? ¿Me acerco o me alejo? La desconocida no salía del mismo sitio y… El lugar de por sí era más peligroso que el cuarto lo que sea que era en donde estábamos antes, aquí era el calor, las tuberías y cosas que… no se qué era que atravesó mi pierna ¿una trampa? ¿Pisé mal? Algo me atacaba. Cuando me ponía de pie cruzo los dedos índice de ambas manos y cruzo también corazón al mismo tiempo para hacer aparecer una muralla frente a mi. Manteniéndolos así hasta que dejara de hacerlo.

No conocía baile más lindo que había visto de la chica de pelo rosa, por lo que lo imité… mi cuerpo se movía solo, estaba ardiendo, no porque estaba enojada… sino que está listo para defenderse, y esta vez iba a probar… alzando ambos brazos intentaba equilibrarme, un dolor en la herida me hacia soltar un jadeo cuando quería hacer un zapateo… ese que sonaba como el de la desconocida… el dolor, el miedo, eran instrumentos para seguir adelante, y di un salto bonito de veintidós metros al frente, bonito como el la chica, espera… no, no tan bonito, me salió torpe, casi me caigo. —Miau… ¿qu-uien eres? ¿dónde está la salida?… e-es difícil bailar aquí…— decía dudosa mientras seguía intentando ponerme en posición, pero los dedos y la muralla seguía y se movía conmigo.

Ya casi… casi podía creer que podía verla, a la rubia… lamí mis labios y me quise seguir moviendo… avanzando tres metros adelante, con pasitos y zapateos descuidados, algún gemido por el dolor de pierna ensangrentada, arrugaba mi naricita por el punzante dolor… aun así, mis ojos querían más saber a dónde podría estar la salida más que saber de dónde venían los golpes… ¿La salida estaba en el suelo? ¿Detrás? O simplemente no había. El cuerpo quería moverse solo, giré a donde estaba la mujer, avancé a la derecha cinco metros, siguiendo el ritmo del baile tímido y herido como un animal que intenta aun sobrevivir. Pero… sabiendo que tal vez no.

miau
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#16
Cuando mi puño se estampo ante la cara de aquel tipo de cabellos blanco, sentí un golpe en mi costado derecho, a la altura de mi cadera, este fue fuerte y sentí como la cabeza me daba vueltas, pero aun así me mantuve firme, esto, ademas del ataque del chico de cabellos oscuros, era una clara declaración de guerra y yo amaba los conflictos, asi que estaba decidida a hacerlos sufrir, a todos, pero en especial a este por ser el primero en golpearme.

Manteniendo mi agarrare sobre los cabellos blancos de aquel hombre alado, con un fuerte movimiento de mi brazo izquierdo lo lance hacia mi derecha una cantidad total de 5 metros, quedando encima del otro imbecil, sin perder tiempo y mientras me erguía aplaudí y una galleta apareció bajo el chico de cabellos oscuros, esta empezó a elevarse hacia el techo de la sala.
El calor era sofocante, pero nada de eso me iba a detener, miré a la chica de cabellos amarillos que estaba a 10 metros de mí y salí a su encuentro mientras daba dos palmadas más y decia. - ¡Cruz de Navajas! . En cada uno de mis antebrazos aparecieron unas galletas con forma de cruz y la golpee a la altura del pecho, pero mi ataque no impacto sobre ella, algo se habia interpuesto entre nosotras, ya descubriría que era, pues en ese momento gire mi cabeza hacia la derecha y vi a la muchacha alta y hermosa que habia entrado primero y di un salto acortando los 18 metros que nos separaban, cayendo frente a ella, cerre el puño de mi mano izquierda con la intención de golpearla, pero justo antes de impactarla me detuve y subi la cabeza para mirarla bien, habia algo en ella…. No sabría decir que, pero su mirada suavizo el calor de la batalla que me invadía, tragué saliva y le dije... – Miarma quillo, hay que ver que eres una mushasha bella y alta… Se puede saber ¿Qué Cohones haces con estos imbéciles alma e cantaro?.... Si quiere, puedes venir conmigo con La Jari, pero primero hay que matar a los otros… ¿Trato? . Dije dirigiéndole una sonrisa amplia a la espera de su respuesta.
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#17
Atributos Personaje



Culpa, remordimiento, temor, lamento, pérdida e ira.

Una amalgama de emociones se apoderó del interior de quien observó entre manchones, el golpe que parecía recaer sobre todos sus compañeros, personificados en el lunarian de voluntad férrea.

¿Acaso el mundo era tan peligroso que impedía a todos los soñadores alcanzar sus sueños? ¿Su pecado había sido emprender un viaje en busca de aventura y excesos? ¿Debía tan solo quedarse para siempre vendiendo pescados en un maldito puerto para proteger a quienes apreciaba? ¿Era eso? ¿Era él así de patético?

Por supuesto que no.

Sus miedos se borraron brevemente, apenas lo suficiente para permitirle entender algo, algo importante que producto del pánico y la situación olvidó hasta ese diminuto instante en que pudo recordarlo.

¡JAMAS! ¡NUNCA! ¡EN SU MALDITA EXISTENCIA! ¡SE IBA A LAMENTAR POR AVENTURARSE AL MAR!


Los ojos antes nublados, se aclararon justo a tiempo para notar el lanzamiento del gigante con alas. Su cuerpo, se movió instintivamente a una velocidad que superó por mucho la del proyectil humano e incluso la percepción de su atacante.


Las piernas temblorosas del arácnido se desplazaron a toda velocidad esquivando a su compañero que encontró su destino en el suelo.

Ryota recorrió casi 9M hacia su derecha, escapando por completo del rango de visión de su oponente y dejando atrás la galleta que se formó bajo el cuerpo de Heras. Ya que, a ojos de la mujer de hebras rubias, incapaz de percibir su velocidad arácnida, él jamás se había movido de su lugar, pues la envergadura de Heras, ampliada por sus alas, era lo suficientemente grande como para ocultarlo y hacerle creer que su ofensiva había dado en el blanco.

Pronto, el pánico del que apenas hacía instantes había logrado escapar regresó a su cuerpo para atormentarlo de nuevo, junto con el dolor sangrante de sus heridas previas y el agonizante calor lo envolvía. “Asúmelo de una vez, por más que lo odies, sin importar cuánto  lo detestes, ¡Necesitas esta fuerza para seguir este camino!” Su cuerpo podía temblar, querer escapar y, sin embargo, su corazón le indicaba que solo lo permitiría después de ganar.

Fue entonces cuando la galleta comenzó a ascender junto con el moreno, que el cuerpo de la araña viró para cambiar de dirección, esta vez yendo tras la rubia que se desplazó a gran velocidad hacia la monja para dar un furioso impacto sobre ella.

Y entonces, cuando la galleta afilada impactó sobre la superficie impenetrable.

Una sorpresiva voz resonó.



“¡¿Quién demonios te crees para tratar de robarme mi libertad?! ¡A DARLE ATOMOOOSSS!”

Justo a la espalda de La Jari apareció, tras una carrera de 12,5 metros en forma de araña, un tembloroso ente de 2,7 metros de altura, mitad humano y arácnido, que desató un furioso torbellino con su propio cuerpo y culminó, tras girar sobre su eje, en un gancho de izquierda directo al lado izquierdo del cráneo de su oponente.

Seguido al ataque. “¡Esto ya no es de chill!” Un segundo golpe aún más violento se sembraría en las costillas de la zona derecha.

La Jari apenas pudo sentir cómo sus músculos de esta área se retorcían en espiral, producto de la naturaleza corkscrew que el arácnido acababa de asestar con la diestra sobre su cuerpo.

No importaba qué ocurriría a continuación, pues de inmediato gracias al pánico, dolor y calor, el hombre araña se desplazaría un total de 9M saltando hacia su derecha, sin atreverse a darle la espalda a su contrincante.



“Ha...hablo en...enserio Bro ¿Aun quieres bailar o t...te ren...rendirás?”

Indico entre temblores por el terror a esa forma mientras enfoco con dos de sus ojos a la mujer con la capa y los otros dos, se movían en sus cuencas, analizando las posiciones de sus compañeros de batalla, en especial la mujer de hebras sonrosadas, que tanto les había ayudado con su baile.
Contenido Oculto


Quizás sería raro para los demás verlo convertido en eso, un tembloroso ente mucho más alto que antes, cuatro ojos, colmillos pronunciados, seis brazos, gran abdomen arácnido en la zona del trasero, heridas sangrantes y una espalda erguida.


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[Imagen: ELRAliP.png]
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Vitalidad: 1592 + 24 = 1616
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#18
Atributos Personaje


No sabía si todo lo que sucedía era real o no, con Seraphine soliendo darse varios golpes, no sería anormal que de pronto, de una conmoción cerebral, la pelirosa estuviera alucinando todo aquello, no obstante, mientras miraba al resto, en especial a Jari y Ryota, sabía muy bien que no lo hacía, era una persona con mucha imaginación, pero ni en broma se imaginaria a alguien que pudiese adquirir la forma de una araña enorme y el alma, junto a su corazón, casi se le sale del cuerpo, no obstante, viendo que parecía estar de su lado, del lado de Lana y Heras, que conocía y no el de la mujer vestida con ropa extravagante que le recordaba algo a Lana, le parecía irrespetuoso el mostrar alguna clase de disgusto.

Cerró sus ojos y contó hasta diez; sin duda, era muy diferente a lo que se tenía imaginado de lo que sería su primera pelea y tiró con más fuerza de su collar, buscando quitárselo. ¡Joder, que quería pegarle a gente con Kazan y Mizuki! Pero tendría que trabajar con lo que tenía a mano; tampoco le gustaban las expresiones de dolor en los demás, apretando sus labios entre sí, cuando vio a la araña aparecer de nuevo, enviando alarmas en su cabeza. ¿Por qué cojones alguien un poder así? ¿Lo eligió él o le fue impuesto? Como sea, era útil e hizo puños, apretando con fuerza, mientras intentaba ponerse de pie; no obstante, volvió a caer de rodillas contra el suelo, escapando un suave quejido; todavía sentía el peso sobre su cuello.

—¿A dónde crees que vas?— La voz de su amo retumbó en sus oídos. —No lograrás nada.

Sus dedos se volvieron a aferrar al collar, apoyando su frente contra el suelo.

—Que te… jodan— Empezó a lanzar varios insultos dentro de sus pensamientos, batallando con aquel impulso que intentaba obligarla contra el suelo. —¿Se dice que te follen? ¡Como sea! ¡Déjame en paz!— Tomó su arco y flecha con ambas manos, pegando un brinco para estar de pie. —¡Ajá!— Sonrió con burla y se obligó a dar otro paso hacia adelante, no queriendo darle tiempo a su mente para hacerle otro de sus trucos. —No eres real, no eres real, no eres real….

Con lápiz y libreta en mano, intentó escribir, algo temblorosa, sosteniéndola sobre su cabeza.

—¡Lo estáis haciendo muy bien!

Quizás así los animaba un poco a seguir golpeando; aquella odisea se acababa un poco y fue en ese momento que, parpadeando, se fijó en la sangre que impacta contra el suelo, por culpa del empalamiento galletario, y sintió el pulso palpitar en su garganta. —Yo puedo, yo puedo— Repitió varias veces. —¡La araña sigue dando mal rollo!— Tembló, pegando su cabeza entre los hombros.

¿Rendirse o bailar?

Parpadeó, sin saber si de pronto estaban hablando con ella o no, buscando mirar directo a Ryota a los ojos y al resto, asintiendo varias veces, levantando sus brazos, como si tuviese la intención de bailar ahí mismo. —¿En serio? ¿Seguirás intentándolo?— De pronto, la voz de su amo apareció a su lado, ocasionando que pegase un enorme brinco de cuatro metros hacia un lado, en dirección a Lana. —No conseguirás nada, ¿cuántas veces debo de repetirlo? ¡Morirás!— Tragó saliva. —¡Prefiero morir haciendo algo, que morir como un cobarde!— Cerró sus ojos, avanzando seis metros. —¡Venid aquí! ¡Tengo una pequeña idea!

Movió su brazo, intentando llamar la atención.

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#19
Atributos Personaje

Cuando me levanté, con los ojos algo más despejados, ya había olvidado lo de los collares ¿para que estaban?, no habían hecho nada, no habían reaccionado, solo sonaban. ya no importaba entender o preguntar, algo que me encantaría hacer, pero ni tiempo, ni un paso me dejaba dar esa mujer loca. Este sería mi primera vez en combate y sabía que no me podía frustrar… sabia que no podría elaborar un plan. Y la mujer… esa mujer, llevaba algo encima de su cabeza, un gorro tal vez y encima de su espalda, una capa o abrigo que con este calor… solo pense que o es absurdamente resistente o es que está completamente loca. Yo… estuve a punto de quitarme la túnica, pero no, no era suficiente razón o calor para hacerlo. Creo.

Los demás se movían, los escuchaba ¿Lo estaban haciendo bien?, y yo no quería quedarme quieta, pero era la única opción. Moverme rapido y lejos era dificil sin que me encontrara con algo que hiciera daño. Esperaba actuar pronto, porque sin los desconocidos ¿qué haría yo aquí? La pierna dolía, salia sangre, calida, constante que la bañaba. Pero estaba de pie, con la muralla con los dedos cruzados, sosteniéndola, esperando algo que no veía del todo, pero que sabía que estaba por ahí. Quería moverme, pero en ese momento, ella vino hacia mi, rapida como siempre, como una gata loca, no vi su golpe, pero sí lo escuché. Ay… por poquito. Por suerte ya no sentía más el terror, pero me daba un poco de escalofrío y a la vez me sentía bien que seguía intacta…

Aun sin sacar la muralla, sucede que luego…
PLASH

La cara, el cuerpo de la mujer chocaron contra mi superficie como si alguien la hubiese empujado con todas las ganas del mundo contra ella. Como si la tipa fuese una mosca. Fue como algo del destino, tenerla cerca, fue placentero verla así. Luego… parece… que otro golpe se escucho, entonces… inmediatamente… mis dedos y corazón hasta el momento en que fue empujada se mantenían cruzados ahora los soltaba, los dejaba relajarse mientras al mismo tiempo giré la cadera, cerrando el puño de la derecha y con impulso, con todo lo que tenía, fui directo hacia ella, golpeando y hundiendo con mucha presión todo mi combo de mi gran puño, con los guantes rosados puestos, encima de su carita muy cerca de su cien. En aquel acto, me quede sorprendida en verla tan parecida a mi, eso me acelero el corazon, casi un respingo… ¿un susto? ¿Una gran impresión? Sí.

Jadeando y con la pierna tiritando por la herida, me di vuelta, ahi estaba Seraphine, la mujer de los cabellos rosados, la vi hacer un gesto, pero también la agarré en brazos, porque mi oído la notaba en un estado fatal y eso no era bueno. No pesa nada para su gran tamaño, aun le faltarán algunos musculosos o comer más. O solo es de complexión muy delgada. Cuando ya estaba lista con la muchacha, inmediatamente me desplacé diez metros hacia la izquierda y salté con ella veintidós metros al frente, dirección a donde no hay puerta, alejándonos de la loca. Llegando, dejo a Sera de pie.

miau
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1324 - 50 = 1274
Energia: 1765 - 114 = 1651
Espiritu: 306 + 0 = 306
#20
No fue tan sencillo como yo quisiera. No solo no le bastó con partirme la madre que nunca conocí. Un golpe abrumador que me dejó el mundo dando vueltas. Cuando ya pude sentar cabeza estaba siendo un objeto negro volador arrojado directo contra el suelo. Lo más aterrador no fue eso si no que también es que había una araña gigante en la sala. Horrible, con sus ocho patas. Lo supe ya que al momento de arrojarme la había visto, pero desapareció, dejando todas mis alarmas en estado de pánico y sonando con locura. Mis alas inmediatamente se activaron y aleteaban buscando alejarme del suelo ya que había seguido de largo en el lanzamiento. Que miedo y que estrés, desde que nos habían capturado solo sabían ponerme en torturas físicas o en torturas psicológicas. Además este maldito calor que no me deja quieto 

Yo necesito hacer algo, yo necesito moverme y mi vuelo fue la salvación. Alejarme las alturas siempre han sido mi refugio y siempre lo serán. No sé qué tan alta es la habitación en la que nos encontramos. Treinta, cuarenta, cincuenta metros. No lo sé pero si yo estoy aquí a unos quince metros arriba de todos y esas mujeres están allí abajo con esa loca y esa araña de seguro que están en peligro también. Yo no puedo enfrentarme a esa cosa con patas y ojos y dientes. Desde arriba con mi buena vista inmediatamente comencé a buscar alternativas para escapar, alguna ventana de fuga, algún otro ascensor. 

Sobrevolando en círculos sobre la habitación a unos diez recorriendo un metro en cada dirección de los puntos cardinales esperando ver alguna señal y al final busqué ir en rescate de las muchachas, de la cual Seraphine parece estar haciendo una serie de movimientos que no se si me pide ayuda o que debo comprender. — Es una maldita araña asquerosa, alguien que lo prenda en candela y lo mate por favor. A el y a la rubia loca.— El pánico no me dejaba bajar a tierra. El fuego en mi interior ardía intensamente deseando escapar y buscar alejarse de la araña y de mujer de los poderes raros. 

Mi deseo por tener una lanzallamas e incinerar a ambos era lo único que me mantenía expectante, si se mataban entre ellos podríamos encargarnos del que resta y huy. Aunque también está la duda. ¿Ryota escapó? Será que él pudo encontrar encontrar un pasadizo secreto, desde que saltó al combate francamente no lo ví más y ahora apareció esa araña loca que de seguro huele la sangre que corre por mis heridas. 

No pare sigue sigue.
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 944 - 50 = 894
Energia: 2069 + 11 = 2080
Espiritu: 408 + 0 = 408


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