[Social] Dar cera, tomar cerveza [Pasado]
#11
Me llevé la mano a la cabeza, tiñendo parte de mi palma con el espeso líquido rojo que brotaba de mi cabeza. No era abundante, seguramente más superficial de lo que parecía. No era demasiado fan de los médicos, si me tenía que morir prefería hacerlo por métodos naturales y no que intenten salvarme unos putos cerebritos de mierda. Si esos mojes locos no me habían matado no lo iba a hacer Travis.

-¿Acaso tú eres de esos tipos que viajan por todo el mundo para meterse hierbas extrañas? A lo mejor por eso sabes de naturaleza y me puedes ayudar a conseguirle comida al pájaro, aunque lo que más gusta a este cabrón es el marisco -Le comenté algo extrañado debido a su comentario de haber viajado por muchas más islas de la que parecía aunque parecía muy joven para ir drogándose por ahí. -Que sepas que fumar hierba no es lo mejor para gente de tu edad podría petarte un riñón o algo así. ¿O eso era por el alcohol? -Me encogí de hombros y aceleré el ritmo viendo que me quedaba atrás por pararme a pensar un instante. Miraba alrededor, sin saber donde nos estábamos metiendo, el bosque a nuestro alrededor parecía tener vida propia, el vaivén de las hojas de un color otoñal dejaban pasar la luz y el calor matinal tenuemente, algunas de estas caían y se dejaban llevar por las corrientes de viento semejando incluso pétalos de flores cayendo sobre nuestras cabezas.

Tienes toda una vida para aprender a pelear, tú no desesperes. Tienes potencial, no te he visto meter ostias pero tienes pinta de no haberlo pasado bien nunca en tu puñetera vida, y una persona consumida por el odio y la tristeza es peligrosa. -Me llevé las manos a la nuca mientras miraba el poco pedazo de cielo que dejaba ver el follaje. Sin previo aviso solté una leve carcajada da dome cuenta de que era probable que se pensara que le estaba metiendo la chapa de su vida. -Pero no te rayes, no quiero sermonearte ni nada, seguramente yo sea peor que tú en cuanto a dejarme llevar por mis emociones. -Me giré y comencé a caminar de espaldas para mirar a los ojos del joven que me acompañaba. -Pero oye, viajar solo es aburrido, ¿No te gustaría más acompañarme por ahí? Y si quieres nos metemos toda la hierba que tú quieras. -Mi tono no era de vacile, iba enserio, sabía que lo más probable es que dijera que no, que tenía que entrenar o algo así, pero me la pelaba, le iba a enseñar a tocar las castañuelas y se iba a unir a mi banda junto a mi hermano y a mi. 

Continuamos caminando por un largo sendero el cual parecía no dirigir a otra aldea, pero no estaba molesto me sentía agusto con su compañía y con el alcohol. Me llevé la mano al kimono buscando la petaca y el momento que mi mano tocó el bolsillo interior mi piel se palideció de golpe, escalofríos me recorrieron por todo el cuerpo, y sudores fríos me helaron la sangre. Caí de golpe a cuatro patas y empecé a buscar como un perro por el suelo, levantando las hojas caídas del suelo. -Oye oye oye… ¿Has visto si se me ha caído la petaca en algún sitio? -Dije sin mirarle mientras mis manos seguían levantando follaje de forma desesperada. Me importaba una mierda el alcohol pero el hecho de haber perdido el último regalo de mi padre era otro tema. 

Me levanté de golpe con una expresión latente de preocupación, casi con lágrimas en mis ojos pero forzándome a seguir sonriendo. -¿Te importa si volvemos atrás y me ayudas a buscarla? Esa mierda es muy importante para mí. -Señalé al cielo gritando a mi águila. -Tu si ves algo avisa.
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#12
El sujeto parecía estar sangrando demás por aquel picotazo, tal vez se le fuera a infectar, pero yo no tenía idea de medicina como para saber que le podría suceder o si quiera de cómo podría curarlo si pasaba, así que procure no pensar en ello. Por lo que, seguiría hablando de otro tema, al parecer al sujeto le impresionaba que hubiera viajado tanto ¿Acaso tan raro era no quedarse en una isla? En mi pasado solo lo estuve porque estaba permanentemente encerrado trabajando en aquella fabrica -Ja… Si supieras… - Me diría a mí mismo sonriente ahora guiando aquella marcha -Respondiendo tu pregunta… No, no me meto nada a mi cuerpo. – Comentaría caminando, volteando levemente la cabeza para poder verle con una aún más extraña sonrisa ¡El sujeto me caía bien! Pero, eso no quitaba que le debiese tener un ojo encima y me sintiera nervioso con su presencia, no sería la primera vez que me traicionaban o intentaban golpear por la espalda cuando menos me lo esperaba... Pero, al ver que no tenia fuego encima hasta donde veía… Dudaba que fuese la primera que me hiciesen daño de verdad. 

Me pararía entonces escuchando la leve brisa de los árboles, el ambiente era tan tranquilo que calmaría a un bebe con el sonar de las hojas, haciendo que me olvidase por unos segundos de que debía tenerle paciencia a la vez que cuidado a aquel hombre ¿Pero acaso podría saber quién era yo en verdad? Ahora estaba hablando de que se veía a leguas que no la habría pasado bien nunca en la vida… Por lo que le contestaria – Te equivocas… No me consume el odio… Esas cosas son bobadas… - Explicaría tocándome aquel tatuaje en mi cuello que no se veía detrás de la bufanda, mientras me recorría un escalofrío fuerte en todo el cuerpo, no era para nada el momento de abrirme, en especial con un total desconocido -No soy como otros que abras conocido. – Le diría mirándolo fijamente con una mirada vacía de algo de incomodidad y molestia, que terminaría en un suspiro al escuchar ahora que el tal Iggy les bajaba el perfil a aquellas frases -Ja… Supongo que tienes razón… - Hablaría cabizbajo ¿Le estaba dando muchas vueltas al asunto? Digo había sido un alago bastante a su manera el haber dicho que tenia talento a pesar de no haberme visto pelear, lo cual tal vez era un poco vacío... Pero era un buen intento de subirme el ánimo.

Sonreiría pues era divertido aquel sujeto, pero su propuesta ahora que me estaba adelantando se me haría imposible por lo que...

-No gracias. – Cortaría bastante amigablemente, es cierto que viajar solo era malo, pero no me desagradaba como para viajar con el y condenarlo a morir, lo que menos quería era que alguien tan buena onda muriese por mi culpa… O peor que lo tuviese que vender.

-Actualmente viajo solo hasta la Grandline… Y como dije no consumo. – Le asentiría orgulloso de mis dichos para mas tarde agregar un -Pero, bueno si te gusta, no tengo problema… - Admitiría rebuscando entre mis cosas notando que el empezaba a buscar su petaca desesperado, sabia lo que era que un objeto fuese importante para alguien… Por lo que tome aquella cerveza que le habría robado horas antes a alguno de esos idiotas y empezando a rellenarla le comentaría en un tono amistoso - ¡Toma, ataja! – Lanzándole su petaca rellenada con una cerveza con infusión de maría que habría alcanzado a idear… Digo, no era cocinero ni mucho menos, pero sabia que hacer un té no era nada complejo… Supuse que con la cerveza sería mejor.

-Te la rellene, luego me agradeces cuando se te pase el efecto. – Explicaría empezando a caminar un poco más, viendo que faltaban solo un par de metros para llegar a una cabaña abandonada que conocía ya… -Cerca hay una zona “segura” que conozco. – Expresaría poniéndole énfasis a seguro, después de todo, era una cabaña llena de ladrones que pasaban a veces por la zona, pero que en este caso sabia estaría vacía… O eso quería creer.
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#13
Casi lo quise matar en cuanto le vi entregarme mi petaca, aquella misma que me entregó mi padre hace años la última vez que le vi. El último recuerdo que tenía de él junto a Trece. La vi rellenarla y aún desde el suelo, quería cortarle las manos para que la soltara. ¿Me importaba mi padre? Una mierda, pero no quería olvidar lo hijo puta que fue. Todas aquellas noches en vela, queriendo salir de aventuras junto a él, buscando tesoros, matando krakens y coqueteando con sirenas. La mayoría de ellas que le contaba a un niño de seis años, romantizando la piratería. 

Pero él nunca estuvo allí. Solo volvía a la isla del cielo a pedirle dinero a mi madre para gastárselo en putas y alcohol. Ese puto cerdo y aquel ángel cegado por amor… Una vez terminó de rellenarla me levanté y la tomé de mala gana, dándole un fuerte tirón para arrancarla a la fuerza de sus jóvenes manos. -Ni se te ocurra volver a tocarla. O te juro que te parto las piernas hasta dejarte los huesos hechos polvo. -Le di un trago al nuevo líquido que había derramado en mi recipiente metálico. Sabía diferente, ¿Estaba bueno? No mucho, pero tenía un sabor mucho más fuerte, no podía diferenciar que era debido a que tenía el paladar quemado de tanto alcohol, solo podía saber si era más fuerte o no, pero los matices nunca me había importado.

-Esto sabe raro… ¿Qué mierda le has echado? -Le di un segundo trago el cual fue mi perdición, mis pupilas se dilataron y mi piel se erizó, mi cuerpo comenzó a flotar como el viento el cual sonaba en mi cabeza como la voz más femenina más melodiosa que jamás había podido escuchar. Cerré los ojos, si entiendo como si el mundo girara más lento por una vez en mi vida. Esto… ¿Era conectar con la naturaleza? Esto era parte de ser uno más conectar el todo? Comencé a dar vueltas con mis pies descalzos sobre la hojarasca del suelo, trazando un surco circular según me movía. 

Según giraba en círculos concéntricos, mi kimono se fue despegando de mi piel hasta quedar únicamente en calzoncillos. Me detuve mira do al niño y me comencé a reír sin motivo alguno, fue ver si carita seria y empezar a descojonarme. -Oye… ¿Seguro que esto es cerveza? Búa, si es cerveza quiero más de esta mierda… Pega más que una cucaracha con seis palos. -Pude soltar entre alguna que otra risa. -Lo siento por cabrearme antes, pero es que es el último recuerdo que tengo de mi padre. No me gusta que nadie lo toque. -Me acerqué a él y agachándome pasé mi brazo por detrás de sus hombros, dejando mi mejilla casi pegada con la suya. -No es que le quiera es más todo lo contrario, le odio más que a un mosquito morado que trabaja para la marina y se llama Antonio. Pero me recuerda lo capullo que fue. 

Me quedé en silencio un par de segundos, tal vez da dome cuenta que había soltado demasiadas cosas sobre mi, información que no le contaba a un cualquiera que acababa de conocer. Fijo que era por el alcohol. Le di un empujón para que continuara por el sendero, que me guiara al “sitio seguro” del cual hablaba. Todo mientras yo iba dando saltitos y girando sobre mi mismo como una bailarina de ballet, siguiéndole justo a su lado. 

-¿Antes has dicho que ibas hacia el grand line? -Solté tras ejecutar perfectamente uno de mis tirabuzones. -¿Para qué quieres ir a ese mar de monstruos si no consumes? Créeme que si no estás preparado vas a ser un trozo de mierda en un acuario de tiburones. -Comencé a caminar de espaldas, para mirar la cara del chico, mientras seguía da dile tragos a la bebida adulterada que me había entregado hace unos minutos. -Yo nací en una isla más allá de las nubes sobre ese mar, y se de primera mano que ahí se encuentran los tíos más peligroso del mundo. ¿Por qué un enclenque como tú quiere viajar a ese lugar? -Preginté genuinamente, justo antes de detenernos, llegando a una pequeña cabaña abandonada. 
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#14
Te edito en 5 iggy queria salvar la racha.
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