06-07-2024, 12:56 PM
Kisuke sonrió satisfecho tras recibir la aprobación de Don Bambú, había logrado hacer un uso más o menos consistente del haki de la visión y había podido actuar en consecuencia a esa percepción, aunque evidentemente aún distaba mucho de ser perfecto, pero la base estaba ahí ya, ahora podría ir puliéndolo con entrenamiento. En parte era un alivio saber que tenía otras maneras de hacerse más fuerte además de mejorar sus habilidades de combate únicamente. Podría alternar entrenamientos y así no desgastaría tanto su físico como le ocurrió cuando entrenó el nitoryuu.
El mink panda aceptó su cigarrillo y les dijo que en otra ocasión les enseñaría otro tipo de haki, el haki del armamento o algo así, por lo que Kisuke estaba fascinado de que pudiesen aprender aún más y más. Estaba claro que saldrían de la base mucho más fuertes que cuando llegaron y eso le daba cierta tranquilidad tras las turbulencias que habían causado en su espíritu los acontecimientos de Akarui.
-Bueno al final no lo hice tan mal a pesar de ser un ladrillo para las cosas abstractas... kuhahahaha. Estoy deseando aprender ese otro haki, Bambú-sensei.
Estaban fumando un cigarro todos juntos después de una larga y dura jornada de entrenamiento. Estaba claro que aquello eran ese tipo de momentos que hacen camaradería. Así que tras meditarlo unos momentos, no pudo contenerse y le lanzó al mink la pregunta que llevaba queriendo hacerle desde su primer encuentro en la tasca de la base.
-¿Qué te parecería formar parte de nuestro escuadrón, Bambú-sensei? Creo que los tres podríamos hacer un gran equipo y ser de mucha ayuda a la causa revolucionaria. Viendo como somos cada uno, nos complementaríamos bien en combate y en las misiones. ¿Qué me dices? ¿Te unes a los Kuro no bogyo, los Toros Negros?
Le tendió la mano derecha al panda con una sonrisa esperando que, con ese vínculo que estaban empezando a forjar, el mink aceptase, y así pudiesen ser un equipo de tres, que siempre es mejor que andar solo. Ese número era perfecto puesto que no llamaría mucho la atención y, como bien había dicho Kisuke, las habilidades de los tres se complementaban bien, podrían ser un gran equipo.
El mink panda aceptó su cigarrillo y les dijo que en otra ocasión les enseñaría otro tipo de haki, el haki del armamento o algo así, por lo que Kisuke estaba fascinado de que pudiesen aprender aún más y más. Estaba claro que saldrían de la base mucho más fuertes que cuando llegaron y eso le daba cierta tranquilidad tras las turbulencias que habían causado en su espíritu los acontecimientos de Akarui.
-Bueno al final no lo hice tan mal a pesar de ser un ladrillo para las cosas abstractas... kuhahahaha. Estoy deseando aprender ese otro haki, Bambú-sensei.
Estaban fumando un cigarro todos juntos después de una larga y dura jornada de entrenamiento. Estaba claro que aquello eran ese tipo de momentos que hacen camaradería. Así que tras meditarlo unos momentos, no pudo contenerse y le lanzó al mink la pregunta que llevaba queriendo hacerle desde su primer encuentro en la tasca de la base.
-¿Qué te parecería formar parte de nuestro escuadrón, Bambú-sensei? Creo que los tres podríamos hacer un gran equipo y ser de mucha ayuda a la causa revolucionaria. Viendo como somos cada uno, nos complementaríamos bien en combate y en las misiones. ¿Qué me dices? ¿Te unes a los Kuro no bogyo, los Toros Negros?
Le tendió la mano derecha al panda con una sonrisa esperando que, con ese vínculo que estaban empezando a forjar, el mink aceptase, y así pudiesen ser un equipo de tres, que siempre es mejor que andar solo. Ese número era perfecto puesto que no llamaría mucho la atención y, como bien había dicho Kisuke, las habilidades de los tres se complementaban bien, podrían ser un gran equipo.
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