01-07-2024, 06:29 PM
El gato se llamaba Mandarina. Claro. Soy un idiota. Si la situación hubiera sido otra habría reído seguramente. En lugar de eso cargué al gato, sentí que estaba tibio. Era lindo que un animal no quisiera matarme, para variar. Caí en cuenta que era el primer animal con el que interactuaba desde que salí de la jungla de aquella isla. Un amargo encuentro, pero un lindo animal era aquel. Le acaricié la cabeza mientras me daba la vuelta, regresando a la proa del barco.
Era un navío hermoso. Su madera oscura no le restaba calidez. Sus velas hinchadas también estaban bien cuidadas. Era un lugar digno de llamar hogar, pero ¿siquiera era bienvenido aquí? La capitana me pidió proteger a su amiga pero ¿acaso ella aceptaría mi compañía? No pretendía ser un reemplazo de nadie, pero luego de lo vivido, sabía que la semioni era de confianza. Su valor no tenía nada que envidiarle al de la mujer en sus brazos. Era fuerte a su manera y me constaba que no huía del peligro. Luchaba por lo que creía valía la pena (un poco imprudente quizás, pero no la puedo culpar). Creo que hasta cierto punto, aquella mujer no necesitaba que la protegieran, pero una promesa debe cumplirse y una persona puede sufrir por distintas razones. Me encargaría de cuidarle. Una banda de dos. Supongo que todas las grandes historias tienen un principio y este sería el mío.
La mujer me pidió echar el ancla y me señaló un gran barril para que lo preparara a modo de mesa. Bajé al felino y seguí la orden. Busqué la cerveza y la yesca como indicó y empecé a preparar todo. Entró a la bodega y entendí que algo prepararía. La debilidad se había ido, ahora era pura determinación. Seguí sus indicaciones.
Al cabo de un momento me decidí y toqué aquella puerta. La enorme pelirroja estaba frente a mi y me atreví a hablarle. Entonces pensé que en toda su altura era realmente imponente.
“ Sé que casi no nos conocemos y que estoy aquí por un giro de las circunstancias. Pudiste dejarme en aquel galeón, pero confiaste en mí los restos de tu amigo… Hice una promesa y tengo intención de cumplirla-Gin. Si me permites, te aseguro que no estarás sola. Sé que no puedo sustituir a quien se ha ido, y no pretendo hacerlo, pero también conozco el dolor y la soledad no es la respuesta-Gin” -Si no lo sabría yo- Mi mano derecha en mi pecho recordando la marca de mi promesa. Con mi mirada baja proseguí “Cuenta conmigo y seré tu escudo y tu ariete. El mundo temblará a nuestro paso y llevaremos el nombre de tu amiga como estandarte-Gin” La mujer ante mi había mostrado ser un demonio y un ángel en el poco tiempo que llevaba conociéndola. Mis puños temblaban y mi corazón se aceleró por lo que estaba podría venir. No sé si ella era la mejor elección, pero estaba seguro de que la aventura sería increíble.
Le sonreí y la miré a los ojos. Esos ojos llenos de tantas cosas, pero sobre todo de valor.
“Ahora, sus órdenes… Capitana”
Era un navío hermoso. Su madera oscura no le restaba calidez. Sus velas hinchadas también estaban bien cuidadas. Era un lugar digno de llamar hogar, pero ¿siquiera era bienvenido aquí? La capitana me pidió proteger a su amiga pero ¿acaso ella aceptaría mi compañía? No pretendía ser un reemplazo de nadie, pero luego de lo vivido, sabía que la semioni era de confianza. Su valor no tenía nada que envidiarle al de la mujer en sus brazos. Era fuerte a su manera y me constaba que no huía del peligro. Luchaba por lo que creía valía la pena (un poco imprudente quizás, pero no la puedo culpar). Creo que hasta cierto punto, aquella mujer no necesitaba que la protegieran, pero una promesa debe cumplirse y una persona puede sufrir por distintas razones. Me encargaría de cuidarle. Una banda de dos. Supongo que todas las grandes historias tienen un principio y este sería el mío.
La mujer me pidió echar el ancla y me señaló un gran barril para que lo preparara a modo de mesa. Bajé al felino y seguí la orden. Busqué la cerveza y la yesca como indicó y empecé a preparar todo. Entró a la bodega y entendí que algo prepararía. La debilidad se había ido, ahora era pura determinación. Seguí sus indicaciones.
Al cabo de un momento me decidí y toqué aquella puerta. La enorme pelirroja estaba frente a mi y me atreví a hablarle. Entonces pensé que en toda su altura era realmente imponente.
“ Sé que casi no nos conocemos y que estoy aquí por un giro de las circunstancias. Pudiste dejarme en aquel galeón, pero confiaste en mí los restos de tu amigo… Hice una promesa y tengo intención de cumplirla-Gin. Si me permites, te aseguro que no estarás sola. Sé que no puedo sustituir a quien se ha ido, y no pretendo hacerlo, pero también conozco el dolor y la soledad no es la respuesta-Gin” -Si no lo sabría yo- Mi mano derecha en mi pecho recordando la marca de mi promesa. Con mi mirada baja proseguí “Cuenta conmigo y seré tu escudo y tu ariete. El mundo temblará a nuestro paso y llevaremos el nombre de tu amiga como estandarte-Gin” La mujer ante mi había mostrado ser un demonio y un ángel en el poco tiempo que llevaba conociéndola. Mis puños temblaban y mi corazón se aceleró por lo que estaba podría venir. No sé si ella era la mejor elección, pero estaba seguro de que la aventura sería increíble.
Le sonreí y la miré a los ojos. Esos ojos llenos de tantas cosas, pero sobre todo de valor.
“Ahora, sus órdenes… Capitana”
![[Imagen: GGT7d9e.png]](https://i.imgur.com/GGT7d9e.png)
