30-06-2024, 11:06 AM
Zorak parecía que también había logrado avanzar en su meditación, incluso había conseguido definir difusamente las siluetas de ambos en su mente. Sonrió al ver que su amigo parecía complacido ante ese hecho y saber que su entrenamiento con Nilats había sido una buena base para este. Kisuke no había llegado aún a ese punto de definir siluetas, solo "veía" puntos de luz pero estaba contento con su progreso también.
Don Bambú se dirigió de nuevo a ellos, satisfecho con el progreso de sus dos pupilos, y les planteó un ejercicio para ir empezando a pulir su percepción e ir desarrollando ese recién nacido haki de la visión. Parecía un ejercicio simple, localizar al panda mientras este se movía sin usar sus sentidos mundanos, simplemente con su mente, pero aquello entrañaba la dificultad de que el mink iba a estar moviéndose y eso dificultaba las cosas. Siempre es más sencillo visualizar algo estático que algo que se desplaza.
Así que el maestro les entregó unas tiras de tela que ataron a su cabeza cubriendo sus ojos. La negrura envolvió de nuevo a Kisuke mientras se concentraba y vislumbró el punto de luz de Don Bambú y de Zorak, aunque el de este lo ignoró y se centró en el del mink, que se movía sigilosamente hacia su izquierda, no muy deprisa, pero si era capaz de ver como se desplazaba la lucecita que marcaba su posición, hasta que, de repente, dejó de verla por unos instantes y apareció a la derecha de la última posición en la que había notado su presencia, moviéndose más rápido. Ahí estaba la dificultad, ante cambios de dirección, parecía que se complicaba detectar la presencia del mink, por lo que su movimiento señalándolo se retardó unos instantes ante ese cambio. Pero, algo bueno fue que a medida que iba utilizando más su percepción, la silueta del mink se iba formando poco a poco, hasta hacerse identificable, aunque evidentemente se veía un tanto distorsionada y algo más como la imagen que tenía el propio Kisuke en su mente de su compañero que una imagen cien por cien real y estable del mink panda.
A continuación, ocurrió algo diferente, la presencia de Don Bambú se quedó estática, pero se iba haciendo más pequeña, lo que en un principio desconcertó a Kisuke, pero luego supuso que estaba retrocediendo. Y siguió desplazándose lateralmente unos minutos más.
Kisuke pensaba que estaba siguiendo, más o menos bien al mink, pero tenía la sensación de que iba con un poco de delay, que no lograba todavía fijar en tiempo real su posición, sobre todo cuando hacía cambios bruscos de dirección o cuando se alejaba y su presencia se "debilitaba". Ahí residía el objetivo de ese entrenamiento, en pulir su percepción en esos momentos donde se complicaba.
Al final notó algo extraño, y fue como si Don Bambú hubiese ascendido unos metros, lo cual era un poco desconcertante, pero no había duda de ello y que se estaba desplazando en esa posición. Ante aquello tan extraño su brazo dudó ligeramente y se desplazaba un poco más lento señalando al mink pero pudo "verlo" hasta el final de su trayecto en el que notó como descendía de nuevo.
-¿Cómo ha estado, maestro? La verdad es que yo he sentido que me ha costado seguirle en sus cambios de dirección, así que imagino que ahí es donde está la dificultad del ejercicio, ¿me equivoco?
Quería saber también que era lo que había costado más a Zorak, y así poder trabajar juntos en pulir su recién adquirida habilidad y desarrollarla hasta que fuese de utilidad en combate o en las misiones. Iban progresando, podrían hacerse mucho más fuertes.
Don Bambú se dirigió de nuevo a ellos, satisfecho con el progreso de sus dos pupilos, y les planteó un ejercicio para ir empezando a pulir su percepción e ir desarrollando ese recién nacido haki de la visión. Parecía un ejercicio simple, localizar al panda mientras este se movía sin usar sus sentidos mundanos, simplemente con su mente, pero aquello entrañaba la dificultad de que el mink iba a estar moviéndose y eso dificultaba las cosas. Siempre es más sencillo visualizar algo estático que algo que se desplaza.
Así que el maestro les entregó unas tiras de tela que ataron a su cabeza cubriendo sus ojos. La negrura envolvió de nuevo a Kisuke mientras se concentraba y vislumbró el punto de luz de Don Bambú y de Zorak, aunque el de este lo ignoró y se centró en el del mink, que se movía sigilosamente hacia su izquierda, no muy deprisa, pero si era capaz de ver como se desplazaba la lucecita que marcaba su posición, hasta que, de repente, dejó de verla por unos instantes y apareció a la derecha de la última posición en la que había notado su presencia, moviéndose más rápido. Ahí estaba la dificultad, ante cambios de dirección, parecía que se complicaba detectar la presencia del mink, por lo que su movimiento señalándolo se retardó unos instantes ante ese cambio. Pero, algo bueno fue que a medida que iba utilizando más su percepción, la silueta del mink se iba formando poco a poco, hasta hacerse identificable, aunque evidentemente se veía un tanto distorsionada y algo más como la imagen que tenía el propio Kisuke en su mente de su compañero que una imagen cien por cien real y estable del mink panda.
A continuación, ocurrió algo diferente, la presencia de Don Bambú se quedó estática, pero se iba haciendo más pequeña, lo que en un principio desconcertó a Kisuke, pero luego supuso que estaba retrocediendo. Y siguió desplazándose lateralmente unos minutos más.
Kisuke pensaba que estaba siguiendo, más o menos bien al mink, pero tenía la sensación de que iba con un poco de delay, que no lograba todavía fijar en tiempo real su posición, sobre todo cuando hacía cambios bruscos de dirección o cuando se alejaba y su presencia se "debilitaba". Ahí residía el objetivo de ese entrenamiento, en pulir su percepción en esos momentos donde se complicaba.
Al final notó algo extraño, y fue como si Don Bambú hubiese ascendido unos metros, lo cual era un poco desconcertante, pero no había duda de ello y que se estaba desplazando en esa posición. Ante aquello tan extraño su brazo dudó ligeramente y se desplazaba un poco más lento señalando al mink pero pudo "verlo" hasta el final de su trayecto en el que notó como descendía de nuevo.
-¿Cómo ha estado, maestro? La verdad es que yo he sentido que me ha costado seguirle en sus cambios de dirección, así que imagino que ahí es donde está la dificultad del ejercicio, ¿me equivoco?
Quería saber también que era lo que había costado más a Zorak, y así poder trabajar juntos en pulir su recién adquirida habilidad y desarrollarla hasta que fuese de utilidad en combate o en las misiones. Iban progresando, podrían hacerse mucho más fuertes.
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