[Pasado] [+18] - Danza de hielo y fuego
#57
     
     "Decepción" fue la palabra que mejor definiría lo que ocurrió después.
     A juzgar por el destrozo que causó en nosotros en El Dragón Rojo, esperaba que el hombre de cabello morado —cuyo nombre nunca supimos, tan solo su apodo, Fauces— presentase una batalla más digna de habernos dejado hechos mierda en el pasado. Tal vez toda su fuerza radicaba en los esbirros que entonces lo habían rodeado y, ahora muertos en aquella casa, se había encontrado solo. Solo porque todos aquellos secuaces, al menos los desdichados por encontrarse allí durante nuestro paso, habían sido masacrados.
     No nos confundamos: el tipo era fuerte. Su gran envergadura y su potencia física contrarrestó el miedo que lo gobernaba desde que había comenzado a ser testigo de aquella masacre. Trató de disimularlo, por supuesto, que no estaba aterrado por aquellos dos demonios, nosotros. Incluso en ese estado, consiguió golpearnos en varias ocasiones, haciéndonos sangrar a los dos. Pero tanto Zorak como yo ansiábamos demasiado su sangre, como si necesitásemos calmar una sed que él mismo nos había creado en aquella taberna. Nuestra coordinación era digna de ser admirada, tan compenetrados habíamos llegado a estar desde que tuvimos a bien conocernos gracias, precisamente, a aquel miserable de cabello morado. 
     Fue la primera vez que Zorak pudo ver mi forma híbrida, a medio camino entre buitre y humana, de dos metros y medio de altura. Nuestro enemigo ya la había presenciado, puesto que necesité de ella para cargar con Zorak en vuelo tras sacarlo de la taberna. Pudo ver mis grandes alas blancas, del mismo color que el resto del plumaje, plumaje que cubría la gran mayoría de mi cuerpo a excepción de la mandíbula, el pecho y el abdomen, zonas que apenas dejaban lugar a la imaginación al estar desprovistas de prendas en aquel gran tamaño. Con esa altura, podía mirar a Fauces directamente a los ojos desde los míos rojos. Lo atacaba sin piedad con mis afiladas garras, con mi pico ávido de carne humana. Mientras, Zorak hacía lo propio con sus mejores técnicas. Ambos monstruos trabajando juntos para derribar a otro.
     Y, al fin, el tipo cayó de espaldas. Su cuello parecía un campo donde las minas ya habían explotado, tal salvajismo mostramos mi compañero de muerte y yo. Su piel y músculos caían, hechos jirones, junto a las venas y arterias seccionadas. Su tráquea había quedado al descubierto, así como parte de las vértebras. Muerto, Fauces miraba al techo con el dolor reflejado en unos ojos que ya no veían. Extático, que lo último que vio fuese a dos dementes destrozando su cuerpo, marcándolo con menos elegancia que la que él usó para dejarnos las cicatrices en nuestros respectivos rostros.
     Decía que aquello había resultado ser una decepción porque había estado preparada para el dolor, para sentir en mi cuerpo la continuación de lo que me había hecho aquel día, pero el que había experimentado no había sido ni de lejos lo que mis células habían clamado. Tal vez era mi monstruo interior el que había anhelado ese dolor, que quizá habría disfrutado tanto como el que le había infligido a aquel tipo.
     Cuando regresé a mi forma humana, tan solo podía mirar a Zorak. Mi pecho subía y bajaba con rapidez por el esfuerzo empleado. A nuestro alrededor, el despacho había quedado destrozado en su práctica totalidad. La sangre del hombre derrotado había salpicado en todas direcciones, al igual que la nuestra, solo que nosotros conservábamos en nuestros cuerpos la cantidad suficiente como para seguir viviendo.
     No podía borrar la sonrisa de mi rostro mientras observaba al pelirrojo, también empapado de ese mismo color. La adrenalina me estaba embriagando, corriendo por mis venas con la velocidad de un rayo. Ver combatir a Zorak con esa brutalidad y ver cómo el del pelo morado estaba siendo destrozado por nuestras acciones me había excitado demasiado. Sentí muy alta la temperatura, y no porque aquel verano estuviese siendo especialmente cruel con el Reino de Ilisia.
     Despacio, me aproximé al cadáver, que ahora volvía a ser bastante más grande que yo.
     —¿Quieres hacer los honores? —le pregunté a mi compañero de crímenes mientras señalaba la gran cabeza de Fauces, medio desprendida ya del cuerpo debido a nuestra ferocidad.
     Deslicé la lengua por los labios, disfrutando del sabor metálico que los bañaba.
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RE: [Pasado] [+18] - Danza de hielo y fuego - por Maeve Knox - 26-06-2024, 05:58 PM

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