+18 Hunter’s Gate – (Evento local) [Presente Absoluto]
#43
OST DE LA ESCENA

     Hijo de la grandísima puta.
     Así que esa era la habilidad de su akuma no mi. Los bichos, los putos bichos. La avispa que había visto en la sala ahora llena de cadáveres, y lo que fuera que nos había aprisionado las piernas. Ahora esto. A pesar de las circunstancias, del dolor, no pude evitar esbozar una sonrisa torcida. Un insecto creando otros. Pura poesía.
     Mantuve la sonrisa, pintada con sangre brillante, incluso cuando lo escuché hacer referencia a lo que definió como cobardía, a que no era digna de mi recompensa. 
     —Y, sin embargo, aquí estás para intentar cobrarla —respondí con voz grave mientras volvía a levantarme. La caída en mi aterrizaje había sido accidental, algo que era preciso remediar de inmediato. Cualquier maldito movimiento hacía que mi herida doliera como mil putos demonios, pero no me frenaría. Y, a pesar de todo, tenía a la adrenalina de mi lado: debía aprovecharlo. Una vez de pie, erguida e ignorando mi pecho como podía, continué con mi fiera mirada clavada en sus ojos—. Nunca te pedí que me liberases, pedazo de mierda.
     Era evidente su estrategia: provocación. Toda su actitud era la viva muestra de ello. La cabeza de Peteiro había cumplido esta misión en sí misma. Después, llamarme cobarde, inepta y sobrevalorada. Sus risas, como si disfrutase con esto —estaba segura de que lo hacía—, como si nada de lo que le hiciésemos pudiese afectarle, incluso habiendo encajado nuestros golpes. Haber nombrado al Patrón, actuar en su nombre. Y, ahora, su siguiente movimiento: mandar un ejército de luciérnagas frente a Eaa, cuyo resplandor deslumbró a mi pobre amiga, y un enjambre de avispas hacia Gin, atacándolo sin piedad. 
     Entonces, Hunter me pidió otra ronda. 
     Sabía que a Eaa no le estaban gustando mis decisiones, me lo había dicho hacía apenas un minuto. Y no suelo ser una persona autoritaria a la hora de gobernar el barco, pero nada de lo que dijera iba a cambiar mi opinión, ya que tampoco había pedido la suya. Evitaría que Wolf tocase a la pelirroja mientras estuviese en mi mano. Y, ya de paso, a Gin, que poco a poco se estaba ganando mi respeto.
     Comencé a avanzar hacia Hunter, abandonando mi anterior posición que me situaba tras Eaa. No me escondía detrás de nadie, era mi amiga la que había decidido colocarse ahí. Y agradecía sus intenciones, pero no le correspondía a ella el rol de protectora. Mientras caminaba, trataba de controlar cualquier expresión de mi rostro que reflejase el tremendo dolor que me asolaba. La sangre continuaba empapando mi ropa oscura, que se adhería a mí, pegajosa, como una segunda piel.
     No era estúpida: Hunter podía volver a hacerme mucho daño, incluso sin que yo tuviera ahora ningún tipo de restricción en mis piernas. Y me estaba llamando al combate porque él también lo sabía. Lo sabía y lo buscaba. Y yo no acudía en su búsqueda como la polilla a la luz, sino porque era lo que debía hacer para proteger a Eaa y, ahora, a también a Gin. Por eso y porque quería muerto a ese desgraciado.
     Me quedé, de nuevo, a un par de metros del cazador.
     —Gin —lo llamé sin mirarlo, pues mis pupilas continuaban clavadas en Hunter Wolf, quien mantenía la espada en alto en mi dirección—. Pase lo que pase, protege a Eaa. Es una orden.
     La sangre se resbaló por mis labios cuando hablé.
     Gin no me debía ningún tipo de obediencia, así que era posible que me mandase a la mierda con mi última frase, pero a mí también me importaba una mierda que no le sentase bien. Mi prioridad número uno era cuidar de la pelirroja de todo mal, y Hunter parecía tratarse del mal encarnado. Gracioso, porque nosotros tampoco representábamos el bien. Aquello simbolizaba, más bien, una batalla entre diferentes infiernos.
     Como no podía ser de otra manera, mientras había estado en el suelo minutos antes, había vuelto a agarrar con la mano derecha mi fiel látigo, cuya longitud ahora arrastraba, aguardando su turno.
     Mis labios pintados de negro y ahora cubiertos de rojo —igual que mis mejillas, mi cuello, mi pecho, mi abdomen—, volvieron a sonreír. Fue una sonrisa amplia que enseñaba los dientes, también ensangrentados como si acabase de seccionar un cuello de un mordisco. Pero era mi propia sangre la que los manchaba.
     —Baila conmigo.
     Era su cuello el que quería. 
     Moví mi diestra con maestría, haciendo centellear el látigo en el aire. Lo acompañó una punzada de dolor en mi pecho, que logré resistir a duras penas sin doblarme. El extremo del látigo buscó enrollarse nuevamente en el cuello de Hunter para derribarlo, para estrellar su cabeza contra el suelo una vez más. Para, si salía bien, ver ese bello y demoníaco rostro a mis pies.


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RE: +18 Hunter’s Gate – (Evento local) [Presente Absoluto] - por Maeve Knox - 25-06-2024, 10:56 AM

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