[Pasado] (+18) El baboso, macarra, ruidoso, sensible y felino Pirata.
#10
Cuando abracé a mi tigre pelirrojo, hundiendo su cabeza entre mis pechos, soltó toda clase de nombres en referencia a mis hermosos atributos femeninos, lo cual me parecía muy gracioso. Me gustaba el efecto que tenía sobre él ese tipo de actos, tan susceptible a mis encantos naturales. Cuando continué diciendo lo que él me parecía y lo que opinaba sinceramente, noté como mis pechos se humedecían por sus lágrimas. “Llora, gatito, estoy aquí para ti.” dije mentalmente, enternecida por la situación y dejándole que soltase lo que llevase dentro. Tal vez no lo pareciera por su apariencia y su lenguaje, pero me daba cuenta de que mi amorcito tenía un fondo muy blandito, casi tanto como mis pechos. Y agradecía muchísimo que se soltara conmigo, igual que yo lo había hecho antes con él, quería que pudiese confiar en mi tanto como yo en él. Tras ese momento, cuando hablé de la marina, vi su cara inundada en lágrimas y entre sollozos preguntó que dónde se había metido una chica como yo todo ese tiempo, sonriendo al decir que sabía que no se equivocaba conmigo. Le devolví la sonrisa, alegre de que a pesar de todo aceptase mi modo de vida, y nos besamos, justo antes de que le dijese que estaba lista para escuchar sobre sus compañeros.

Aquello de su expulsión de la isla había pasada tan solo un año antes, aproximadamente. Era normal entonces que le afectase tanto, era algo más reciente de lo que creía. Se fue a una zona apartada de la isla para poder tocar en paz cuando alguien apareció; un tontatta llamado Bepso, el primer Shogun Gari que conoció. Aquella era su banda pirata, asumí, por lo que la persona que mencionaba era un pirata. Me pregunté en aquel momento que clase de destrucción podría cometer un tontatta, pero no debía subestimar las capacidades de alguien pequeño. Apreté un poco los dientes, rizando con un dedo su pelo y con la mirada fija en ello, escuchando para ver qué más sucedió para unirse a ellos. Al parecer, una criatura rugió lo que llamó su atención y fueron en su búsqueda de una manera un tanto cómica hasta llegar a un lago, dónde se encontró con Tobías y Gronn. Volví a mirarlo para ver como hablaba de ello con cierta nostalgia y mencionaba que Tobías estubo en los juegos en los que habíamos participado. Me sonaba haber apuntado algo sobre él, tal vez era el hombre al que le dio una cachetada en el culo cuando nos fuimos de las gradas. Al hablar sobre Gronn, desvió la mirada como si hablar de él lo costara. Supuse que era uno de los amigos que fallecieron según había contado antes. Parpadeé perpleja cuando dijo que ese pirata, un gyojin, prefería dialogar antes que recurrir a la violencia. “No me lo creo.” fueron las primeras palabras que surgieron en mi mente, pero cerré los ojos un momento para seguir escuchándolo. Me había dispuesto a aceptar que cosas que creía imposibles tenían cabida en el mundo, aunque mi experiencia me dictase a dudar de ello. Una mente crítica siempre es importante, pero siempre que seas capaz de mantenerla lo suficiente abierta como para cuestionarte incluso a ti mismo. Meneó la cabeza, alegando que se estaba yendo por las ramas, y que eran en total cicno, pero que de ese último, otro tontatta, no volvió a saber nada. Lucharon contra el animal, pero que al darse cuenta de que estaba protegiendo a sus crías lo dejaron en paz y tras aquello fueron a una taberna en Lvneel, yendo él de incógnito para que no lo reconocieran. Allí conoció al primer capitán de su banda, un mink ornitorrinco llamado Xas, un poco estrafalario, que lo único que buscaba era libertad. Mencionó esto último con una carcajada.

—Curioso… —fue lo único que pude decir al respecto, todavía debatiendo internamente sobre lo que me estaba contando.

Tras hablar con él, le cayó genial y decidieron navegar juntos. Mencionó que había todavía un último compañero esperándolos y percibí como al decirlo cambiaba su actitud, agitando su respiración y abrazándome con más fuerza. Acaricié su espalda, parecía que algo le costaba de aquello aunque no entendía bien el qué. Deposité un beso en su hombro y después él se disculpó y me agradeció. Le devolví una tierna sonrisa.

—Está bien, amor. No tienes que preocuparte por nada conmigo, ¿sabes? —contesté intentando que se sintiese cómodo conmigo.

Dijo que se lanzó a la mar con ellos sin saber que querían ser piratas, pero que quería hacerlo de todas formas, que por primera vez se sentía en grupo. Casi dice una palabra que me hizo reír como una idiota. Es que era tontísimo, lo adoraba. Después dijo que el compañero restante era un lunarian llamado Nekah y comprendí por qué su reacción. Me había dado a entender que le pasaba algo parecido a mí cuando se cruzaba con un lunarian, probablemente hablar de ello le devolvía algún recuerdo doloroso a la mente, como a mí. Prosiguió comentando que, tras mostrar sus poderes, se fueron en crucero hacia el Grand Line.

—¿Poderes? —pregunté con curiosidad y a la vez algo nerviosa.

Por un lado, me picaba la curiosidad por saber si se refería a Akumas, todo lo que tratara sobre ellas me fascinaba. Pero es que si estaban en poder de piratas… La cosa era peligrosa. Me estaba costando mantener la concentración en la conversación con tantos ecos resonando en mi cabeza, alertándome como una sirena interior. Pero, con el rostro alegre ahora, mencionó un nombre que me sacó un escalofrío y me quedé con los ojos abiertos y los labios apretados escuchando como hablaba sobre el diablo en sí mismo, la adolescente cornuda, Sasha. Lo peor de todo es que habló de ella con un cariño inmenso y diciendo que era su “compitruena”, significase lo que significase eso, y su hermana pequeña, a la cual conoció en ese crucero. Así fue como conoció a sus compañeros, me dijo, dando un beso en mi cabeza y con su manita sobre ella también.

—Esto… —comencé a decir agachando la cabeza y llevándome una mano a la barbilla cerrando los ojos intentando poner en orden mi cabeza— Mmmm dame un momento… —respondí, tardando unos cinco segundos en volver a alzar la cabeza para hablar— Por lo que me has dicho, parecen todos muy… ¿majos? —respondí con una sonrisa algo incómoda dudando incluso de mi opinión— Pero… A ver… —me estaba costando horrores continuar, pues no me había quedado para nada claro qué tenían de piratas ese grupo.

Busqué sus manos y las recogí entre las mías, poniéndolas entre nosotros y bajando la vista a ellas, soltando un suspiro. Tenía que ser directa, no valían los rodeos, y aunque la verdad me doliese, necesitaba saber la verdad.

—Tus amigos… No. Tu familia escogida, los Shogun Gari. —levanté la vista para encararlo. Aunque tal vez fuese un momento tenso para ambos, lo miré con toda la comprensión posible y esperando lo mismo por su parte— Son piratas, ¿cierto? Entonces, por favor, dime qué clase de crímenes han cometido. Si ellos son el lugar seguro que necesitabas, se lo agradeceré eternamente, pero aun así, necesito saberlo todo para hacerme a la idea, ¿sabes? —medité un momento antes de continuar, acariciando sus manos y volviendo a centrarme en ellas— La muchacha, Sasha. Háblame también de ella. Yo… recuerdo haber visto una gran suma en su cartel, y tiene una fruta muy peligrosa, la del triceratops… No te voy a mentir, Garnet, me aterroriza de lo que sería capaz un pirata con esa fruta en sus manos. Y por mucho que lo intente, me cuesta creer que todos sean tan buenas personas como tú así de primeras, ¿sabes? Pero… —asentí y levanté la cabeza para mirarlo de nuevo con confianza— Te escucho.
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RE: [Pasado] El baboso, macarra, ruidoso, sensible y felino Pirata. - por Ikirami - 24-06-2024, 10:19 PM

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