+18 Hunter’s Gate – (Evento local) [Presente Absoluto]
#40
OST DE LA ESCENA

     Dolor. Un dolor intenso inundó mis células desde el epicentro, extendiéndose como el rayo en una tormenta. El acero había atravesado mi pecho como un cuchillo caliente frente a un bloque de mantequilla. La punta avanzó y los filos cortaron agujereando el cartel de recompensa, mi ropa, mi piel, mis músculos. Noté cómo alguna costilla cedía bajo la presión de Hunter, quien hizo que su espada danzase unos centímetros en mi interior, asegurándose de que el destrozo fuese mayor. También me alcanzó un pulmón, podía notarlo ahora que el aire se resistía a completar su recorrido natural.
     "Esto es de parte del Patrón".
     Así era como se sentía mi éxito, disfrazado del suyo.
     Sabía lo que podía ocurrir. Atacar el amor propio de tipos como él suele dar resultado, aunque mis cálculos habían errado en tan solo un detalle: el tipo de ataque. En mi cabeza, él me golpearía en la cara, me propinaría un puñetazo para cerrarme la boca, demostrándome que era él quien poseía el control de la situación. En su lugar, sin embargo, me había ensartado con su espada.
     Pero mi plan había funcionado: no había tocado a Eaa.
     Un rictus de dolor se adueñó de mis ojos. Fruncí el ceño. Sentí cómo la sangre abandonaba mis labios como si de un tímido riachuelo se tratase. Después, aumentó su caudal, mojando la de Peteiro, que aún pintaba mi rostro. Hunter también me saboreó a través de su espada, por donde deslizó la lengua con verdadero placer. Yo lo miraba con mis ojos tan claros como empañados por el dolor. Me comería, o esa era su intención. No podía culparlo, solo quienes hemos cruzado esa línea conocemos el deleite de apropiarnos del contrincante a través de su carne. Pero no le daría ese gusto.
     Hizo algo en mis piernas. No pude verlo bien, pero supe que me había liberado de lo que fuese que estaba reteniéndome. Qué considerado, pensé, y sonreí. Un gesto tan simple como aquel también dolió, y no tanto por el esfuerzo físico de curvar mis labios, sino porque solemos dar ese tipo de cosas por sentado, como si nos quedase todo el tiempo del mundo para seguir sonriendo, cuando la realidad es que un instante puede truncarlo todo.
     Hunter se quedó a un par de metros de mí, mirándome como un depredador. Tal vez debería sentirme halagada de esa fijación conmigo. No pude evitar pensar de nuevo en que, en alguna otra dimensión, hubiese sido un gran candidato a formar parte de nuestra pequeña banda, el tipo de persona cuyas habilidades me causan admiración. Todo, a pesar de lo que acababa de hacerme, y a Peteiro. O precisamente por haber sido capaz de hacerlo.
     Despacio, y frente a su atenta mirada, me fui levantando de la silla. Jamás había sentido un dolor similar, tan potente, y, sin embargo, no podía dejar que me doblegara. ¿Cómo podría llamarme a mí misma capitana de nada si dejase que me arrancase mi voluntad? Con el esfuerzo, la sangre ascendió por mi garganta y se escapó sin permiso, haciéndome vomitarla. A mis pies, el suelo se tiñó de rojo.
     Alcé la mirada, de nuevo hacia Hunter Wolf. Seguiría ganando tiempo si de mí dependía.
     El tal Gin volvió a la carga. Ahora que se había cumplido de forma satisfactoria mi plan, no me importunaba tanto su acción. De hecho, acababa de descubrir que, en ese momento, tan solo unas pocas cosas me importaban, y casi todas se encontraban en ese galeón. El tipo atacó a Hunter con gran fiereza. En mis pequeños delirios provocados por el intenso dolor pensé que ese muchacho también sería un buen fichaje para nuestra banda, tal era su arrojo frente a sus enemigos. O quizá ya perteneciese a una, no sabía nada de él.
     No fui consciente del momento en el que mi cuerpo había crecido, en el que había sustituido mis brazos por enormes alas blancas, en el que las plumas del mismo color alfombraban mi piel, habiendo surgido un pico y unas patas rosadas que completaban la composición junto con la cola también emplumada. Apenas me di cuenta, por mis movimientos automáticos, de que el látigo, otrora en mi mano derecha, ahora era sostenido por la garra del mismo lado. Al impulsarme hacia adelante, el penetrante dolor arrancó lágrimas en mis ojos ahora rojos. Abrí las alas, abarcando cinco metros de punta a punta de estas. Hice chasquear el látigo contra Hunter, con la esperanza de golpearlo con todas mis fuerzas, para después situarme a su espalda, quedándome a unos cinco metros de él. Fue un aterrizaje burdo, afectado por las protestas de mi cuerpo ante la herida que el cazador me había abierto en el pecho. Ni siquiera caí de pie.
     Tumbada boca arriba en el suelo, la profunda incisión me dolía como si el mismo infierno estuviese ardiendo bajo mi esternón. Tuve que colocarme de lado, pues mi propia sangre amenazaba con ahogarme. Volvía a manar a través de mi boca. Junto con la que abandonaba mi pecho, pronto me encontré sobre un pequeño charco carmesí brillante. Con los dientes apretados y los ojos cerrados con fuerza, dejé escapar un gruñido.
     Había regresado a mi forma humana sin apenas haberme dado cuenta.
     Pero no había tiempo para descansos. Me incorporé como pude y clavé mi mirada ansiosa en Eaa. También en Gin y Hunter, alternándola. Un pensamiento trajo a Zorak a mi mente. Fue él quien me hizo ver la desgracia que era que asesinaran a tus compañeros frente a ti sin poder hacer nada por evitarlo. No, no lo permitiría.
     Zorak. ¿Por qué pensaba en él ahora?
     Céntrate. No podemos perder.


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RE: +18 Hunter’s Gate – (Evento local) [Presente Absoluto] - por Maeve Knox - 24-06-2024, 10:47 AM

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