+18 Hunter’s Gate – (Evento local) [Presente Absoluto]
#36
     Hunter rio como si hubiese abandonado la cordura, si es que acaso alguna vez había conocido el significado de esta, para perderse entre sus propias carcajadas, como si le hubiese hecho gracia estamparse contra el suelo. Estaba claro que disfrutaba del dolor ajeno, pero ¿del propio? Tal vez fuese sadomasoquista. Yo no juzgo los gustos de cada quién, pero tal vez fuese algo a tener en cuenta si afectaba en aquella extraña pelea que apenas había comenzado a tener lugar. 
     De nuevo, silencio. Fue levantándose despacio. Me miró. Sonrió y me mostró los colmillos. No me asustaba, si es que era su intención. Tal vez otra persona se habría amedrentado ante la presencia de unos dientes de forma tan letal, pero también soy una persona de gustos alejados de lo considerado normal (¿qué es la normalidad?). Y las apariencias peligrosas no me causan miedo, sino que me fascinan. Sin embargo, por lo poco que nos había mostrado Hunter, no estaba entre mis planes subestimarlo. 
     Entonces, habló. Me habló. "Querida capitana". Un cinismo exquisito, el suyo. Era un cazarrecompensas contratado, un puto mercenario. Nada nuevo. Pero parecía que no le movía la codicia pura, sino los propósitos de alguien más. Sabía a lo que me exponía con una recompensa por piratería, por supuesto, así que no me impresionó. 
     "Creo que conoce bien quién ha podido ser esa persona que busca verla muerta".
     Oh, he cometido tantos crímenes a lo largo de mi vida que he perdido la cuenta de quién podría querer verme muerta a esas alturas. Lo primero que pensé fue que no podía acordarme de todas.
     Su sonrisa volvía a acompañarlo mientras terminaba de ponerse en pie. Yo misma había descartado volver a atacarle con el látigo porque, a pesar de que había estado derribado, ahora no me daba la espalda, por lo que las probabilidades de volver a herirle se reducían. Mis piernas aún atadas a la silla tampoco ayudaban.
     De pronto, el cazarrecompensas comenzó a silbar.

OST DE LA ESCENA
     
     La repentina canción habría sido sido capaz de paralizarme con más efectividad que los finos hilos que me retenían. Toda la piel de mi cuerpo se erizó, presa de un potente escalofrío. Se me cortó la respiración durante unos eternos segundos, que apenas habían resultado ser un par. Los latidos de mi corazón se dispararon y, de repente, fue lo único que pude escuchar, sintiendo cada bombeo de sangre en mis oídos como un tambor enloquecido.
     Estaba pasando. El momento que me había obsesionado desde hacía más de quince años ahora se presentaba ante mí en forma de sádico cazador. Supe, en el preciso instante en que la melodía comenzó a llenar el aire, esa puta melodía que se había instalado en mi cerebro durante los años de mi infancia y adolescencia como un vil parásito, quién le había ordenado a Hunter Wolf mi caza. Después de tantos años, su ego seguía herido por haberlo intentado herir de muerte y haber escapado de sus garras.
     Era la música del circo.
     El Patrón.
     No había podido evitar la reacción de mi cuerpo ante tal sucesión de notas, ante tal revelación, pero sí podía tomar las riendas de la situación. Intentarlo. Es jodidamente difícil enfrentarse a los propios miedos cuando estos se presentan ante una sin anestesia previa. Pero debía dominar la situación, no le daría a ese hijo de puta de ojos intensos el gusto de tener frente a él a una presa asustada.
     Por encima de mi cadáver. Porque el Patrón me quería muerta, no cautiva. Un alivio. 
     De pronto, mi mente había comenzado a funcionar a doscientas revoluciones por segundo. Aquella emboscada era más personal de lo que Wolf había dejado entrever al principio, así que no podía permitir que, de ningún modo, salpicase a Eaa. Si antes estaba convencida de que debía atraer a Hunter hacia mí para evitar que volviese a hacer daño a mi amiga, ahora ese objetivo se había transformado en una obsesión. 
     Pero había olvidado que no estábamos solos.
     El tal Gin le arrojó algo. No pude ver qué era, pues mis ojos solo se habían centrado en Hunter hasta el momento. ¿Qué coño estaba haciendo ese tipo? Le dediqué una mirada cargada de reproche.
     Yo era la presa de Hunter, pero él también era la mía. Debía serlo si quería mantenerlo alejado de Eaa todo el tiempo que pudiese. Ella estaba mucho más cerca del cazador que Gin, así que si se daba la vuelta para ir a buscar al agresor, se toparía con la semioni primero. No podía permitir eso.
     Pero no. El tal Gin seguía gritando, provocando a Hunter y jodiendo mi improvisado plan. ¿Da... misela indefensa? ¿De qué coño iba ese? Pedía su liberación para enfrentarse a él. En otras circunstancias, me habría dado igual, incluso nos habría venido bien contar con un luchador más a nuestro favor, pero... No. No cuando Eaa estaba en peligro inminente. Viendo las intenciones de Hunter, sabiendo la razón de por qué yo era objetivo, que utilizase a Eaa para además hacerme daño a mí por puro placer era una posibilidad real. Que la matase como había hecho con Peteiro. No lo permitiría, debía actuar como el puesto que precisamente ellos dos me habían asignado.
     Me reí, mis carcajadas in crescendo conforme se sucedían unas a otras, incluso cuando mis niveles de diversión se encontraban bajo cero. Wolf no era el único monstruo en aquel flamante barco.
     —Vaya, vaya, vaya... Así que ese miserable sigue obsesionado conmigo después de tanto tiempo. —Traté de mostrar toda la seguridad en mí misma que pude, teniendo en cuenta que ni siquiera podía pronunciar el nombre por el que se conocía a quien había contratado a Hunter. Odiaba que, tras tantísimos años de libertad, el puto Patrón aún tuviese tanta influencia sobre mí, como un fantasma que se resistía a abandonar mi cerebro—. No me sorprende que una rata como esa haya enviado a otra a por mí. Cobarde él y estúpido tú. No te confundas conmigo, no soy ninguna damisela indefensa —repetí con desdén—, no te dejes engañar por esa mierda que me has puesto. Supongo que necesitas algo así para poder creer, por un instante, que tienes alguna oportunidad. —Tenía que seguir ganando tiempo—. Hablabas de jugar sucio, de que los piratas no somos los únicos. —Volví a reír, pero mis ojos no acompañaron—. Al menos, nosotros vamos de frente. Así que, dime, ¿vas a cazarme de verdad o pretendes matarme de aburrimiento?
     Mis palabras podían costarme muy caras. Por supuesto, no lo estaba infravalorando, sino atacando su ego para que se centrase en mí y olvidase que Eaa y, por extensión, Gin existían. No podía volver a herir a Eaa, no lo permitiría, incluso si eso significaba que Hunter aprovechase su ventaja de ser libre frente a mis ataduras parciales para hacerme daño. Esperaba que Eaa entendiese por qué estaba haciendo aquello y lo utilizase para atacar solo como ella sabía, como la salvaje que tanto me gustaba. Eso si podía liberarse de sus propias ataduras. Joder, por eso era tan importante que pudiese ganar tiempo para ella. Y, por supuesto, esperaba que Hunter cayese en mis provocaciones y no en las del tal Gin, también inmovilizado de forma parcial.
     —Vamos, Hunter Wolf —pronuncié con burla—, muéstrame que estás a mi altura.


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RE: +18 Hunter’s Gate – (Evento local) [Presente Absoluto] - por Maeve Knox - 23-06-2024, 12:22 PM

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