16-06-2024, 12:30 PM
Nos quedamos la una frente a la otra, el silencio entre nosotras se tornaba casi palpable. Tal vez no tendría que haberme acercado tanto. Su postura reflejaba una mezcla de cautela y timidez. No sabía si estaba intimidada por mi presencia o si, simplemente, quería mantener las distancias por lo que pudiese ocurrir. Antes de que me diese tiempo a disculparme por lo que hubiese podido hacer para que se sintiese incómoda, sacó rápidamente un tema de conversación. Se acordaba de mí por los juegos del emperador. Eso significaba que, en efecto, sabía quién era yo. Aunque no recordase mi nombre, sí que debía recordar que había venido con mi banda. El excéntrico presentador de los juegos se había encargado de ello cuando nos presentó a todos. Gracias a eso, yo también sabía que ella iba con los otros dos cazarrecompensas. Sin embargo, no mencionó nada sobre eso. Tan solo remarcó el hecho de que había ganado mi prueba, la de fuerza. No sabía ni cómo lo hice. Las personas que se presentaron parecían extraordinarias, especialmente el marine de la barba. Fue un golpe de suerte, pero había servido para que captar la atención de la gente.
—Estás en lo cierto. De hecho, mis compañeros ganaron casi todas las pruebas —dije orgullosa de que nos hubiese ido tan bien. Eran unos juegos estúpidos, pero nos habían permitido demostrar de lo que éramos capaces. —Yo también te recuerdo, lo hiciste muy bien en tu prueba, la de precisión. No se te dan nada mal las armas, tienes buen ojo, pero nuestra tiradora es excelente. Seguro que te acuerdas también de ella —dije asumiendo que si me recordaba a mí como ganadora de otra prueba también se acordaría de la ganadora de su propia prueba. No solía estar orgullosa de Jolyne, normalmente tan solo conseguía avergonzarme con sus costumbres campestres, pero aquel día lo hizo francamente bien. En ese momento, me percaté por su comentario de que todavía llevaba mis cosas encima de cuando las había recogido para marcharme. Ahora que había hablado un poco con ella, ya no tenía tanta prisa por irme. Además, ella también parecía que disfrutaba de mi compañía. Podría haberse librado de mí simplemente despidiéndose, daba la impresión de que mi intención era no pasar más tiempo allí, pero me ofreció quedarme. La entendía muy bien. Por lo visto, necesitaba relacionarse con personas diferentes a sus dos compañeros. Debía ser difícil para ella, una mujer tan educada, estar constantemente rodeada de simios. Me ocurría algo similar. Adoraba a mis compañeros, pero en ocasiones eran desesperantes y sentía que necesitaba cambiar de aires, relacionarme con gente diferente
—No tengo mucha hambre, pero voy a aceptar tu compañía —le dije dando unos pasos para situarme junto a su toalla y extender la mía a tan solo unos centímetros. No quería abusar de su generosidad. Ya había accedido a prestarme su crema, no quería también gastar su comida y, era cierto, tampoco tenía demasiada hambre. —En alta mar y cambiando tanto de isla es difícil conocer gente. Y más aún gente tan interesante —apunté mirando hacia ella mientras me sentaba en mi toalla. Esperaba que hiciera lo mismo y se sentase junto a mí en la suya. —Yo también quiero hacerte una pregunta. No tienes por qué responderla si no quieres. Es solo curiosidad. ¿Cómo una chica como tú ha acabado yendo con ellos, con esos dos, Sohem y…? El otro —dejé la frase sin finalizar al no ser capaz de recordar el nombre del tercer integrante. Tal vez ella pudiese completar los datos que me faltaban.
—Estás en lo cierto. De hecho, mis compañeros ganaron casi todas las pruebas —dije orgullosa de que nos hubiese ido tan bien. Eran unos juegos estúpidos, pero nos habían permitido demostrar de lo que éramos capaces. —Yo también te recuerdo, lo hiciste muy bien en tu prueba, la de precisión. No se te dan nada mal las armas, tienes buen ojo, pero nuestra tiradora es excelente. Seguro que te acuerdas también de ella —dije asumiendo que si me recordaba a mí como ganadora de otra prueba también se acordaría de la ganadora de su propia prueba. No solía estar orgullosa de Jolyne, normalmente tan solo conseguía avergonzarme con sus costumbres campestres, pero aquel día lo hizo francamente bien. En ese momento, me percaté por su comentario de que todavía llevaba mis cosas encima de cuando las había recogido para marcharme. Ahora que había hablado un poco con ella, ya no tenía tanta prisa por irme. Además, ella también parecía que disfrutaba de mi compañía. Podría haberse librado de mí simplemente despidiéndose, daba la impresión de que mi intención era no pasar más tiempo allí, pero me ofreció quedarme. La entendía muy bien. Por lo visto, necesitaba relacionarse con personas diferentes a sus dos compañeros. Debía ser difícil para ella, una mujer tan educada, estar constantemente rodeada de simios. Me ocurría algo similar. Adoraba a mis compañeros, pero en ocasiones eran desesperantes y sentía que necesitaba cambiar de aires, relacionarme con gente diferente
—No tengo mucha hambre, pero voy a aceptar tu compañía —le dije dando unos pasos para situarme junto a su toalla y extender la mía a tan solo unos centímetros. No quería abusar de su generosidad. Ya había accedido a prestarme su crema, no quería también gastar su comida y, era cierto, tampoco tenía demasiada hambre. —En alta mar y cambiando tanto de isla es difícil conocer gente. Y más aún gente tan interesante —apunté mirando hacia ella mientras me sentaba en mi toalla. Esperaba que hiciera lo mismo y se sentase junto a mí en la suya. —Yo también quiero hacerte una pregunta. No tienes por qué responderla si no quieres. Es solo curiosidad. ¿Cómo una chica como tú ha acabado yendo con ellos, con esos dos, Sohem y…? El otro —dejé la frase sin finalizar al no ser capaz de recordar el nombre del tercer integrante. Tal vez ella pudiese completar los datos que me faltaban.
![[Imagen: 8Rsjucn.png]](https://imgur.com/8Rsjucn.png)
