12-06-2024, 02:15 PM
Pronto, aquello que parecía asustarla o preocuparla se fue difuminando y dejó paso al interés. Ganó rápidamente seguridad en sí misma. Si no era tan desastre como su compañero, el enmascarado, me habría tenido que reconocer, pero tal vez se hubiese confiado al comprobar que mis intenciones no eran hostiles. No la conocía en absoluto. A pesar de ir acompañada de ese lunático, había algo en su porte y en la manera en que me observaba que me hacía pensar que ella podría ser diferente. Además, estaba el otro miembro de su equipo, tan callado y discreto, cuya presencia apenas se notaba. Formaba un equipo de lo más variado. Sin embargo, no podía permitirme olvidar un detalle crucial: se dedicaba a intercambiar personas por dinero. Por muy encantadora que fuese su sonrisa y por muy educada que se mostrara, su oficio implicaba dilemas morales que no podía pasar por alto.
Su respuesta me pilló por sorpresa, no esperaba un cumplido de vuelta. Además, también me ofreció su crema. No sabía cómo interpretar su amabilidad, que iba acompañada de curiosidad. Era evidente que no podía dejar de mirar mis cicatrices. No me importaba, estaba acostumbrada y sabía que eran llamativas. Cogí el bote de crema que me tendió intentando convencerme de que sus intenciones no eran malas. Parecía incluso inocente, para coger el bote me había dado la espalda sin preocuparse por lo que pudiese hacerle. —Muchas gracias —le respondí apreciando realmente que la quisiera compartir. Y no solo eso, también parecía tener interés en que nos presentásemos formalmente. ¿No recordaba mi nombre o pretendía hacer como que no sabíamos quiénes éramos? De cualquier manera, me parecía perfecto tener una presentación formal.
Cuando fue a decir su nombre, cortó una palabra que no llegué a entender. Con solo las tres primeras letras me vino a la mente la palabra “señorita” o “señora”. Era lo más lógico teniendo en cuenta el contexto. Otras palabras me preocupaban mucho más, como “señal” o “señuelo”. Decidí obviarlo y quedarme solo con su nombre. Chloe Dendro. Cuando me tendió el anverso de su mano de forma delicada, aquella palabra que pretendió ocultar cobró sentido. Desde luego, era toda una dama.
Una sonrisa se dibujó en mis labios al presenciar cómo una cazarrecompensas exhibía sus mejores modales frente a alguien como yo. La situación tenía un matiz de ironía que no podía dejar pasar, así que decidí seguirle la corriente. —Encantada, Chloe. Yo me llamo Triana Tempesta —dije tomando su mano con delicadeza. Lentamente la elevé hacia mis labios, donde deposité un beso cortés sin dejar de mirarla a los ojos.
Su respuesta me pilló por sorpresa, no esperaba un cumplido de vuelta. Además, también me ofreció su crema. No sabía cómo interpretar su amabilidad, que iba acompañada de curiosidad. Era evidente que no podía dejar de mirar mis cicatrices. No me importaba, estaba acostumbrada y sabía que eran llamativas. Cogí el bote de crema que me tendió intentando convencerme de que sus intenciones no eran malas. Parecía incluso inocente, para coger el bote me había dado la espalda sin preocuparse por lo que pudiese hacerle. —Muchas gracias —le respondí apreciando realmente que la quisiera compartir. Y no solo eso, también parecía tener interés en que nos presentásemos formalmente. ¿No recordaba mi nombre o pretendía hacer como que no sabíamos quiénes éramos? De cualquier manera, me parecía perfecto tener una presentación formal.
Cuando fue a decir su nombre, cortó una palabra que no llegué a entender. Con solo las tres primeras letras me vino a la mente la palabra “señorita” o “señora”. Era lo más lógico teniendo en cuenta el contexto. Otras palabras me preocupaban mucho más, como “señal” o “señuelo”. Decidí obviarlo y quedarme solo con su nombre. Chloe Dendro. Cuando me tendió el anverso de su mano de forma delicada, aquella palabra que pretendió ocultar cobró sentido. Desde luego, era toda una dama.
Una sonrisa se dibujó en mis labios al presenciar cómo una cazarrecompensas exhibía sus mejores modales frente a alguien como yo. La situación tenía un matiz de ironía que no podía dejar pasar, así que decidí seguirle la corriente. —Encantada, Chloe. Yo me llamo Triana Tempesta —dije tomando su mano con delicadeza. Lentamente la elevé hacia mis labios, donde deposité un beso cortés sin dejar de mirarla a los ojos.
![[Imagen: 8Rsjucn.png]](https://imgur.com/8Rsjucn.png)
