[Pasado] (+18) La fascinante, esplendida, radiante, hermosa y exquisita Marine.
#10
Aquel jaguar yacía, mínimo, inconsciente frente a un agotado Garnet. Quiso darse la vuelta, girarse hacia la deslumbrante Ikirami y preguntarle si había sufrido un rasguño. Al fin y al cabo, seguramente que fue por culpa de su música que la bestia había detectado su paradero, poniéndola en peligro de manera innecesaria. No obstante, antes de que pudiera voltearse hacia la marine, esta le preguntó que de que iba - o algo así - sintiendo seguidamente un empujón, en cada uno de sus hombros, con gran fuerza que, sumado a sus heridas, irremediablemente, hizo que se estampara contra el suelo.- ¿Huh?- Dejó escapar, incrédulo, el pelirrojo, él cuál se encontraba tumbado boca abajo. Como pudo, intento darse la vuelta para, al menos, quedar boca arriba y entender que era lo que estaba ocurriendo.

Cuando lo hizo, y vio la sonrisa y mirada de Ikirami, un escalofrío invadió su cuerpo. Por alguna extraña razón, Garnet en ese momento sentía que estaba en peligro.- ¿Ikirami?- El músico no estaba comprendiendo que estaba pasando ahora. La marine, entonces, se le lanzó, quedando apoyada en el suelo con ambas rodillas y sus manos, con los brazos extendidos. La bella pelirroja siguió mirándole con esa expresión, en silencio durante algunos segundos que, para el skypiean, se hicieron eternos, por todas la incógnitas de aquel momento. Garnet clavaba sus pupilas en las rojizas de Ikirami, intentando averiguar que se escondía tras sus intenciones. Al mismo tiempo, la teniente, con el índice de su mano derecha, empezó a juguetear con la sangre que brotaba de la herida del pecho. Era algo raro de narices sí, pero al músico, en cierto modo, le pareció hasta sensual, haciendo que se sonrojara y pensara en que debía tratarse de un juego con aires sadomasoquistas. Para más inri, al fijar en el dedo de la marine, pudo notar como, Ikirami, se había puesto y abrochado su camisa, haciendo que el skypiean abriera los ojos como platos y emitiera un largo resoplido, mordiéndose seguidamente el labio inferior, a la par que, de cadera para abajo, se retorcía.- Joder, joder, JODER... Va a petar... VA A PETAR CON TREMENDAS BUFAS.- Toda la preocupación de hacía unos segundos se desvaneció en instantes.

Justo después, la marine volvió a hablar, apoyando ahora toda la mano encima del pecho de Garnet, y posando ambos, nuevamente, sus miradas el uno al otro. El pelirrojo seguía algo inquieto por su pequeño fetiche, pero quiso canalizar toda su concentración en lo que tenía que decir la hermosa mujer. Entonces sacó un tema que, sinceramente, estaba tardando mucho en salir, aunque el músico jamás pensó que Ikirami lo sacaría. La marine, acercó su cara a la del pirata lo máximo posible, hasta el punto en el que podía sentir como sus labios se rozaban con los suyos con cada palabra que articulaba. El pirata sentía que iba a estallar, pero fue el contenido del mensaje lo que hizo que no perdiera la concentración y se dejara llevar por la pasión y es que preguntó cuántas vidas había matado, debido a la recompensa que le habían puesto a su cabeza.- Claro...- La expresión del ensangrentado músico se tornó, entonces, en una seria. Entonces, Ikirami se acercó, esta vez, a su oído izquierdo, susurrándole que, sin mentirle, por qué la había salvado, puesto que ella era una marine.

Ikirami lo había dejado completamente claro. Si mentía, iba a tener un amargo final, y aún así, el contenido del mensaje, no cuadraba con sus acciones pues, al finalizar y aprovechando que estaba su cara próxima a su oreja, le dio un lamido a su cuello para, seguidamente, morder el lóbulo de su izquierda. Todo aquello, si ya no era suficiente con todo lo que había pasado desde que había visto a la teniente, lo había puesto a mil por hora. Garnet ahora mismo seguía convencido en que era un especie juego sexual del estilo "te has portado muy mal y voy a tener que castigar tus fechorías". Tenía los pelos como escarpias, el corazón le latía con fuerza y sentía como quería dejarse llevar por su lujuría y la tensión sexual que se palpaba y arrancarle toda la ropa -menos la camisa- a la marine. Sin embargo, aunque fuera parte de un juego, tenía la corazonada de que debía responder bien a todo lo que le había preguntado. Rápidamente, con sus dos brazos, rodeó el abdomen de la mujer, arrastrándola hacia él. Situó su mano izquierda justo en la zona lumbar de Ikirami, y la derecha a la altura de su omóplato. Con la fuerza con la que la presionaba, podía sentir todo el perfecto cuerpo de la marine sobre su piel, hasta el punto que era casi como si sus cuerpos estuvieran a punto de fundirse en uno. Garnet jadeaba con intensidad, mirando hacia el cielo, oculto en la vegetación del claro, mientras intentaba ordenar sus pensamientos.

¿A cuánta gente inocente había matado? Esa pregunta le había tocado de sobremanera. Garnet era un pirata y no era un santo ni mucho menos, eso estaba claro. Pero no era ningún asesino y, en caso de haber matado a alguien, lo hizo por proteger a su familia. Aún así, ese no era el verdadero problema, y el músico lo sabía, muy en el fondo.- Nekah... Sage... Ariel... Gronn... Aurora...- Las pupilas de Garnet se contraían y dilataban al pensar en todos sus amigos y amada que murieron a manos del que fue su mayor pesadilla por tanto tiempo y, por consiguiente, que murieron por su culpa. Por su debilidad, por su inutilidad, y porque, encima, fue él quién lo atrajo hacia ellos, en busca de venganza. Todo mientras su respiración se acentuaba. Por alguna razón, las dos veces que había visto su recompensa aumentada, había sido acompañada de la muerte de sus seres queridos. Aunque le doliera, ya sabía que responder a la primera de sus preguntas.

- Cinco...- Dijo Garnet, serio, tras estar unos 10 segundos en silencio, escuchando tan solo su respiración y el viento abanicando las hojas de la vegetación.- Cinco son las vidas inocentes que he arrebatado.- Seguía mirando hacia arriba con una mezcla de seriedad y melancolía.- Cuatro de ellos eran como mis hermanos y la otra persona mi amada.- Exhaló un suspiro.- ¿Te dice algo Finn Slingerland?- Preguntó a Ikirami, quedándose un par de segundos callado.-Ese hijo de puta, en los Cabos Gemelos nos la lio parda y allí mató frente a mí a uno de los míos, que el menda no pudo proteger porque era demasiado débil. Fue allí donde conocí a Sephi, por cierto.- Hizo otra pequeña pausa, para prepararse para lo que se venía.- Fue después de esa movida que vi mi primera recompensa, 50 millones de berries.- Negó con la cabeza en silencio y prosiguió, apretando con fuerza la ropa de la marine.-Luego, en isla Toko, el cabrón volvió, y nos hizo una emboscada de la manera más cerda posible, y allí mató a los cuatro restantes. Fue muy chungo y aún sigue doliendo, pero, entre Sasha, Tobías y el menda, conseguimos finalmente aniquilar a ese psicópata, ¿es o no es?- Explicó Garnet, saltándose, por el momento, el detalle de cómo Finn se había infiltrado en la marina para tenderles una trampa.- Después de eso, el precio por mi cogote volvió a subir a la que se sabe hoy.- Terminó de explicar todo lo que concernía a la primera pregunta de la marine.

Ahora tocaba la segunda pregunta, ¿por qué había salvado a Ikirami si ella se trataba de una marine? Lo cierto era que Garnet lo tenía bastante claro.- ¿Y qué por qué el menda te ha salvado siendo marine?- Esbozó una tímida sonrisa.- Pueje, sí... Te mentiría si no te soltara que quiero arrancarte toda la ropa y tener un buen revolcón contigo pueje pueje... Pero...- Desvió entonces su mirada hacia su derecha, y se quedó en silencio y sonrojado durante 2 segundos.- El menda tampoco puede negar que, a pesar de que odio la marina, me molas...- Confesaba sin pelos en la lengua Garnet, soltando, entonces a la marine de sus brazos. Estaba claro que lo que sentía por Ikirami no se podía comparar a su amor por Aurora, por supuesto, pero tampoco se podía reducir a pura tensión sexual. No habían interactuado demasiado, más allá del torneo de Zarutsuki, pero con ese poco tiempo, y sumado a ese juego del ratón y el gato que traían y sensación de peligro, sentía que había cierto magnetismo entre ellos que hacía que quisiera conocer más a la marine. Vamos, que no quiero ni me perdonaría perderte.- Se sonrojó aún más.- Quiero seguir conociéndote, tocándote...- Puso durante una cara de perversión que le duró un segundo.- Y tocándote música, ¿es o no es? Pueje- Confesó el músico, mirando fijamente los ojos de la teniente. Seguidamente, situó su mano derecha por detrás de la cabeza de la marine, entrelazando sus dedos en los rojizos cabellos de Ikirami, y acariciándolos con suavidad. Garnet aproximó, entonces, sus labios, lentamente, a los de la bella marine, fundiéndose en un beso que jamás olvidaría el músico de los Shogun Gari.

KARMAS


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RE: [Pasado] (+18) La fascinante, esplendida, radiante, hermosa y exquisita Marine. - por Garnet D. Matlock - 09-06-2024, 10:45 AM

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