02-06-2024, 04:26 PM
El mono venido a más y la gallina turuleca gobernando lo que algún día serían mis tierras, era de risa. No podía sacarlo de mi cabeza por más que quisiera, pero un extraño ruido me sacó de mis ensoñaciones y vi como alguien se acercaba en mi dirección. Era ese felino pulgoso que había conocido en los juegos, el pirata Garnet. Crucé los dedos y levanté los brazos estirándome mientras él me reconocía gritando mi nombre y después se disculpó por la escena, mirándome con cierta seriedad en el rostro. ¿Habría pasado algo?
—Minino bonito, a ti te lo perdono todo. —dije levantándome del lugar y acercándome un poco hasta quedar frente a él.
Era extraño, ahora que lo veía de nuevo me parecía algo distinto. Llevaba solo un tanga cubriendo sus partes, dejando al descubierto todo su cuerpo que estaba tonificado y musculoso. Miré primero su torso y finalmente levanté la vista hasta llegar a su cara. No sabía si había cambiado su maquillaje, si la iluminación del lugar le favorecía o qué podía ser, pero a simple vista parecía, como decirlo, ¿más guapo? Me quedé un momento en silencio regalándole una encantadora sonrisa de mi hermosa cara mientras pensaba. Quería seducir a ese sucio pirata para poder acabar con él con mis manos, ese había sido mi plan inicial. Pero el Shichibukai había echado por tierra mis planes al decretar que no toleraría ninguna actuación por parte de la Marina contra los piratas, incluido el skypieano ante mí. Entonces, ¿realmente valía la pena seguir con aquel engaño? Garnet apartó la mirada un momento para decir que hacía mucho calor, lo cual era verdad, y luego la devolvió a mis pechos para acabar con una broma sobre ellas. “Joder, es que es una presa tan jugosa y me lo pone tan fácil...” pensé mordiéndome el labio indecisa. Eché un vistazo a los alrededores escuchando atentamente para asegurarme de que estuviésemos los dos solos. Era mejor que nadie, y aún menos un marine, me viese hablando con un pirata en esos términos.
—Es, y uno que parece que hasta abrasa la ropa, ¿sabes? Shshshshs. —bromeé riendo por su ocurrencia, que aunque fingiendo un poco la risa, la verdad que me había hecho algo de gracia— Me alegra poder encontrarme contigo. La verdad que no sabía si iba a poder verte de nuevo antes de partir… —dije desviando la mirada al suelo mientras acariciaba mi brazo derecho con el izquierdo algo avergonzada y después volví a mirarlo a él— Pero, ¿qué hace un artista tan apuesto como tú, en un sitio tan apartado como este? ¿Has venido solo hasta aquí?— Señalé con la cabeza su laúd y sonreí— No me digas que has seguido a esta hermosa e indefensa mujer a través de la ciudad hasta este lugar tan apartado para acorralarla y deleitarla con un concierto privado.
Acompañé la frase una sonrisa picarona mientras me deshacía el moño. De verdad que no sabía qué hacer en aquella situación, pero es que el juego del gato y el ratón, siendo él el ratón claramente, era algo que me tentaba demasiado. Y es que se me daba fantásticamente bien, como todo en la vida.
—Minino bonito, a ti te lo perdono todo. —dije levantándome del lugar y acercándome un poco hasta quedar frente a él.
Era extraño, ahora que lo veía de nuevo me parecía algo distinto. Llevaba solo un tanga cubriendo sus partes, dejando al descubierto todo su cuerpo que estaba tonificado y musculoso. Miré primero su torso y finalmente levanté la vista hasta llegar a su cara. No sabía si había cambiado su maquillaje, si la iluminación del lugar le favorecía o qué podía ser, pero a simple vista parecía, como decirlo, ¿más guapo? Me quedé un momento en silencio regalándole una encantadora sonrisa de mi hermosa cara mientras pensaba. Quería seducir a ese sucio pirata para poder acabar con él con mis manos, ese había sido mi plan inicial. Pero el Shichibukai había echado por tierra mis planes al decretar que no toleraría ninguna actuación por parte de la Marina contra los piratas, incluido el skypieano ante mí. Entonces, ¿realmente valía la pena seguir con aquel engaño? Garnet apartó la mirada un momento para decir que hacía mucho calor, lo cual era verdad, y luego la devolvió a mis pechos para acabar con una broma sobre ellas. “Joder, es que es una presa tan jugosa y me lo pone tan fácil...” pensé mordiéndome el labio indecisa. Eché un vistazo a los alrededores escuchando atentamente para asegurarme de que estuviésemos los dos solos. Era mejor que nadie, y aún menos un marine, me viese hablando con un pirata en esos términos.
—Es, y uno que parece que hasta abrasa la ropa, ¿sabes? Shshshshs. —bromeé riendo por su ocurrencia, que aunque fingiendo un poco la risa, la verdad que me había hecho algo de gracia— Me alegra poder encontrarme contigo. La verdad que no sabía si iba a poder verte de nuevo antes de partir… —dije desviando la mirada al suelo mientras acariciaba mi brazo derecho con el izquierdo algo avergonzada y después volví a mirarlo a él— Pero, ¿qué hace un artista tan apuesto como tú, en un sitio tan apartado como este? ¿Has venido solo hasta aquí?— Señalé con la cabeza su laúd y sonreí— No me digas que has seguido a esta hermosa e indefensa mujer a través de la ciudad hasta este lugar tan apartado para acorralarla y deleitarla con un concierto privado.
Acompañé la frase una sonrisa picarona mientras me deshacía el moño. De verdad que no sabía qué hacer en aquella situación, pero es que el juego del gato y el ratón, siendo él el ratón claramente, era algo que me tentaba demasiado. Y es que se me daba fantásticamente bien, como todo en la vida.
Karmas
