31-05-2024, 08:53 AM
Chloe se unió a la idea de aprovechar nuestra estancia en Skypiea para sacar información de los lugareños tras pagar a Sohem lo que le debía. Tras esto, incluso se postuló para cazar si había alguna presa disponible. Al escucharlo simplemente arqueé la ceja izquierda mirando a Sohem. Este, que comenzaba a contar el fajo de billetes, explicó que el Custodio no era hostil y que seguramente tenga la capacidad de escucharnos. Finalmente, las circunstancias de nuestro paso por Shandora se revelaron: teníamos un día para abandonar la ciudad y no podríamos volver. Sohem iba a recoger su recompensa por pertenecer al equipo ganador de los juegos y tras esto tendríamos que partir de la ciudad. Era realmente una mala jugada para mí, pues la ciudad debía albergar gran cantidad de sitios interesantes para visitar, pero eran las cartas que teníamos y jugaríamos con ellas. Las posibilidades, a ojos del jefe, era que le pagaran su premio y nos fuéramos del lugar, que no lo hicieran y nos tuviéramos que agenciar lo que nos correspondiera de manera justa por nuestra cuenta y mano o… que lo capturaran en palacio. Por supuesto, esta última era la opción más entretenida, aunque no sabía si quería verme en un “dos versus un Sichibukai”, ya que como ya había dejado caer Sohem, Chloe era bastante inferior en temas combativos que nosotros. Creo que el jefe era consciente de que no estábamos en las mejores condiciones para ello, así que le dejó su arma a Chloe para dar una mejor impresión al emperador, haciéndose ver menos combativo de lo que realmente era. Tras esto le señaló a Chloe que el dinero estaba todo, pero que faltaban los intereses, yendo hacia la ventana y volviendo unos segundos después.
Al entregar los premios, Zarutsuki estaría ocupado y ese sería nuestro margen de tiempo para realizar cualquier tarea, tras eso robaríamos todo lo posible de los barcos en la costa y nos marcharíamos de allí. El jefe había bajado considerablemente su tono de voz y, tras mirarme directamente, ordenó conseguir información para, justo después, ordenar a Chloe conseguir víveres. No necesitas pedirlo dos veces, pensé, esto es lo mío. Sin embargo, no terminó ahí, puesto que acto seguido advirtió a la fémina del equipo de su tono de voz mientras yo me cruzaba de brazos y dejaba caer mi cuerpo sobre el respaldo de la silla. Le aclaró que su protección es solo una gentileza por su parte y que, de no respetarlo, haría de su cabeza una vela. Observé toda la situación en silencio y con gesto serio. No estaba de acuerdo en el código del mensaje, pero sí en su contenido, Chloe necesitaba poder para servirse por sí misma. Finalmente, parece que el jefe probó el té y descubrió que estaba tan asqueroso como yo sentí antes para lanzar el vaso contra la pared y pedir que alguien cocinara algo en condiciones.
Esperé dos o tres segundos completamente inmóvil y tras esto descrucé mis brazos y alcé el derecho hacia el vaso, llevándolo de nuevo a la boca para dar un largo trago, terminando el té, que estaba ya mucho más atemperado, pero seguía teniendo el mismo sabor horrible. Me levanté apoyando la zurda sobre la mesa y me dirigí hacia el sillón donde había dejado mi abrigo, mis armas y mi libro, cogiendo primero a Shimei Kaeru, colocándola en mi cinturón al lado izquierdo, y después metiendo el Santoral y el libro en los bolsillos internos del abrigo para colocarlo sobre mi hombro derecho agarrado con la diestra. — Me pongo en marcha. — dije escueto — Si el tiempo apremia, ya comeré luego. — maticé mientras me dirigía a la puerta. — Si todo va bien, os veo en el Parabellum, si no… — dije mientras agarraba el pomo para marcharme — estoy atento al Den Den… una señal y lloverá hielo y fuego. — finalicé, abriendo la puerta por completo y saliendo, despidiéndome con los dedos índice y corazón en forma de V mientras pasaba al lado del custodio y abandonaba la casa para buscar alguna biblioteca, librería o registro de la isla. Mi objetivo era entender la civilización del lugar, descubrir si había algún tipo de leyenda, base de datos o cualquier cosa que nos enriquezca para marcharnos de allí con los deberes listos. — Quizás debería consultar a los locales… — murmuraba mientras perdía de vista la casa donde nos habíamos alojado. — Solo espero que no sea una trampa, — refiriéndome a la entrega de premios — tengo ganas de pelear, pero… un Sichibukai… estás delirando. —
Al entregar los premios, Zarutsuki estaría ocupado y ese sería nuestro margen de tiempo para realizar cualquier tarea, tras eso robaríamos todo lo posible de los barcos en la costa y nos marcharíamos de allí. El jefe había bajado considerablemente su tono de voz y, tras mirarme directamente, ordenó conseguir información para, justo después, ordenar a Chloe conseguir víveres. No necesitas pedirlo dos veces, pensé, esto es lo mío. Sin embargo, no terminó ahí, puesto que acto seguido advirtió a la fémina del equipo de su tono de voz mientras yo me cruzaba de brazos y dejaba caer mi cuerpo sobre el respaldo de la silla. Le aclaró que su protección es solo una gentileza por su parte y que, de no respetarlo, haría de su cabeza una vela. Observé toda la situación en silencio y con gesto serio. No estaba de acuerdo en el código del mensaje, pero sí en su contenido, Chloe necesitaba poder para servirse por sí misma. Finalmente, parece que el jefe probó el té y descubrió que estaba tan asqueroso como yo sentí antes para lanzar el vaso contra la pared y pedir que alguien cocinara algo en condiciones.
Esperé dos o tres segundos completamente inmóvil y tras esto descrucé mis brazos y alcé el derecho hacia el vaso, llevándolo de nuevo a la boca para dar un largo trago, terminando el té, que estaba ya mucho más atemperado, pero seguía teniendo el mismo sabor horrible. Me levanté apoyando la zurda sobre la mesa y me dirigí hacia el sillón donde había dejado mi abrigo, mis armas y mi libro, cogiendo primero a Shimei Kaeru, colocándola en mi cinturón al lado izquierdo, y después metiendo el Santoral y el libro en los bolsillos internos del abrigo para colocarlo sobre mi hombro derecho agarrado con la diestra. — Me pongo en marcha. — dije escueto — Si el tiempo apremia, ya comeré luego. — maticé mientras me dirigía a la puerta. — Si todo va bien, os veo en el Parabellum, si no… — dije mientras agarraba el pomo para marcharme — estoy atento al Den Den… una señal y lloverá hielo y fuego. — finalicé, abriendo la puerta por completo y saliendo, despidiéndome con los dedos índice y corazón en forma de V mientras pasaba al lado del custodio y abandonaba la casa para buscar alguna biblioteca, librería o registro de la isla. Mi objetivo era entender la civilización del lugar, descubrir si había algún tipo de leyenda, base de datos o cualquier cosa que nos enriquezca para marcharnos de allí con los deberes listos. — Quizás debería consultar a los locales… — murmuraba mientras perdía de vista la casa donde nos habíamos alojado. — Solo espero que no sea una trampa, — refiriéndome a la entrega de premios — tengo ganas de pelear, pero… un Sichibukai… estás delirando. —

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