25-05-2024, 11:01 PM
El viaje terminó su curso.
El último de los CP, el joven andrógino Alzeid, sucumbió ante una de las técnicas de desembaine del capitán Kisuke Kageyama, que protegió a su compañero del último y desesperado ataque del miembro restante del escuadrón de ataque CP. Kisuke utilizó su técnica de desenvaine y pasó velozmente por el lateral del joven que recibió un terrible corte vertical. Incluso transformado totalmente este corte fue tan potente que logró cortar prácticamente en dos al Cipher Pol, haciéndole caer al suelo y derramando sus vísceras sobre este en un enorme charco de sangre apenas unos metros de sus otros compañeros caídos. El mestizo por su parte terminó de rematar al joven andrógino con varias patadas hacia su cabeza que lograron reventar su cráneo y esparcir su masa cerebral por los suelos junto a un charco de vísceras y sangre.
Mientras el espadachín reprochaba a su compañero mestizo su imprudencia por la cantidad de daño acumulado y su feroz arremetida contra el joven, un sonido comenzaba a volverse perceptible desde la posición de Derik. El peliblanco usuario de la fruta arácnida, que había quedado de rodillas y postrado prácticamente muerto, había agotado totalmente las fuerzas restantes que quedaban en su cuerpo y se desplomó hacia atrás cayendo de golpe sobre que su espalda y quedando totalmente inerte y tendido sobre el suelo. Fue este movimiento lo que ocasionó que den den mushi bastante pequeño rodara de su chaqueta y cayera al suelo. — Derik. Responde, Derik. — bramaba el caracol pidiendo al ya ha caído peliblanco que respondiera a su llamado. El silencio en la sala gracias a que todos los asistentes habían salido de allí era tal que pudieron escuchar perfectamente el mensaje. — Supongo que habéis fracasado... En ese caso... — continuó la voz, grave, sería y seca desde el caracol. — Yo mismo me encargaré del asunto. Estaré allí en menos de una hora junto a toda la división. — anunció. — No voy a permitir que salgan con vida de esa isla. Corto. — finalizó de manera tajante y colgando así la comunicación haciendo que el caracol volviera a su estado de letargo y se autodestruyera unos segundos después.
El silencio se hizo en la sala durante unos instantes. Los revolucionarios heridos pero victoriosos estaban solos en aquella mansión en la que creyeron estar emboscando pero terminaron siendo la presa. No obstante no todas las presas se rinden sin luchar y a veces, sólo a veces, terminan con sus depredadores. si los revolucionarios observaban el entorno por las ventanas podrían observar que todos los participantes de la velada habían desaparecido totalmente de las inmediaciones del edificio. No quedaba ni un alma que salvar en aquella funesta mansión. Sólo un camino quedaba por delante a la dupla revolucionaria: huir o enfrentarse a lo que quisiera que fuera a terminar el trabajo de los Cipher Pol. Y aunque fuera tentador, las heridas acumuladas en el cuerpo de los revolucionarios eran muchas, haciendo de quedarse allí un riesgo que solo ellos podrían decidir si correr.
El último de los CP, el joven andrógino Alzeid, sucumbió ante una de las técnicas de desembaine del capitán Kisuke Kageyama, que protegió a su compañero del último y desesperado ataque del miembro restante del escuadrón de ataque CP. Kisuke utilizó su técnica de desenvaine y pasó velozmente por el lateral del joven que recibió un terrible corte vertical. Incluso transformado totalmente este corte fue tan potente que logró cortar prácticamente en dos al Cipher Pol, haciéndole caer al suelo y derramando sus vísceras sobre este en un enorme charco de sangre apenas unos metros de sus otros compañeros caídos. El mestizo por su parte terminó de rematar al joven andrógino con varias patadas hacia su cabeza que lograron reventar su cráneo y esparcir su masa cerebral por los suelos junto a un charco de vísceras y sangre.
Mientras el espadachín reprochaba a su compañero mestizo su imprudencia por la cantidad de daño acumulado y su feroz arremetida contra el joven, un sonido comenzaba a volverse perceptible desde la posición de Derik. El peliblanco usuario de la fruta arácnida, que había quedado de rodillas y postrado prácticamente muerto, había agotado totalmente las fuerzas restantes que quedaban en su cuerpo y se desplomó hacia atrás cayendo de golpe sobre que su espalda y quedando totalmente inerte y tendido sobre el suelo. Fue este movimiento lo que ocasionó que den den mushi bastante pequeño rodara de su chaqueta y cayera al suelo. — Derik. Responde, Derik. — bramaba el caracol pidiendo al ya ha caído peliblanco que respondiera a su llamado. El silencio en la sala gracias a que todos los asistentes habían salido de allí era tal que pudieron escuchar perfectamente el mensaje. — Supongo que habéis fracasado... En ese caso... — continuó la voz, grave, sería y seca desde el caracol. — Yo mismo me encargaré del asunto. Estaré allí en menos de una hora junto a toda la división. — anunció. — No voy a permitir que salgan con vida de esa isla. Corto. — finalizó de manera tajante y colgando así la comunicación haciendo que el caracol volviera a su estado de letargo y se autodestruyera unos segundos después.
El silencio se hizo en la sala durante unos instantes. Los revolucionarios heridos pero victoriosos estaban solos en aquella mansión en la que creyeron estar emboscando pero terminaron siendo la presa. No obstante no todas las presas se rinden sin luchar y a veces, sólo a veces, terminan con sus depredadores. si los revolucionarios observaban el entorno por las ventanas podrían observar que todos los participantes de la velada habían desaparecido totalmente de las inmediaciones del edificio. No quedaba ni un alma que salvar en aquella funesta mansión. Sólo un camino quedaba por delante a la dupla revolucionaria: huir o enfrentarse a lo que quisiera que fuera a terminar el trabajo de los Cipher Pol. Y aunque fuera tentador, las heridas acumuladas en el cuerpo de los revolucionarios eran muchas, haciendo de quedarse allí un riesgo que solo ellos podrían decidir si correr.
Final de narración
