En el aire, justo cuando el andrógino se disponía a atacar al espadachín de nitoryu, Zorak, el mestizo revolucionario, se lanzó al ataque en contra para defender a su compañero. Lanzando un doble puñetazo directo hacia las cuchillas de Alzeid logró parar el ataque del joven ocasionando algo de daño en sus manos transformadas en cuchillas y frenando de esta manera su ofensiva. Justo mientras ambos caían al suelo el revolucionario aprovechó el momento para introducir una terrible combinación de golpes sobre el joven a una velocidad tal que no pudo ver venir, recibiendo así el impacto en su mandíbula y finalmente una terrible patada a la barbilla haciéndolo caer al suelo con un terrible dolor.
Alzeid estaba cansado y exhausto, pero se le habían agotado las opciones y no sabía cómo reaccionaran de la velocidad del mestizo. Cuando sus pies volvieron a tocar en el suelo, Derik, su compañero y líder de escuadrón evidenció ante la dupla de revolucionarios que todo el escenario y los allí presentes estaban por la única razón de que eran una tapadera y un perfecto escenario para cazar a los jóvenes revolucionarios sin que se lo esperaran. No obstante, parecía que el de los dientes de sierra no había entendido bien la jugada puesto que se puso a gritar como un energúmeno hacia el que se suponía que era el anfitrión de la fiesta cuando no dejaba de ser un actor más en nuestra obra. Alzeid pasó su dedo índice repetidas veces y con fuerza por su cicatriz en su cara como si le picara incipientemente por culpa de los nervios y de la pérdida de energía más que obvia que estaba sufriendo. Pareciera que el joven había perdido totalmente las ganas de hablar y lo único que pretendía era combatir hasta que cayera al suelo uno de los revolucionarios... o él mismo.
— Rankyaku. — dijo seco lanzando su icónico ataque hacia Zorak con una patada al aire.
Alzeid estaba cansado y exhausto, pero se le habían agotado las opciones y no sabía cómo reaccionaran de la velocidad del mestizo. Cuando sus pies volvieron a tocar en el suelo, Derik, su compañero y líder de escuadrón evidenció ante la dupla de revolucionarios que todo el escenario y los allí presentes estaban por la única razón de que eran una tapadera y un perfecto escenario para cazar a los jóvenes revolucionarios sin que se lo esperaran. No obstante, parecía que el de los dientes de sierra no había entendido bien la jugada puesto que se puso a gritar como un energúmeno hacia el que se suponía que era el anfitrión de la fiesta cuando no dejaba de ser un actor más en nuestra obra. Alzeid pasó su dedo índice repetidas veces y con fuerza por su cicatriz en su cara como si le picara incipientemente por culpa de los nervios y de la pérdida de energía más que obvia que estaba sufriendo. Pareciera que el joven había perdido totalmente las ganas de hablar y lo único que pretendía era combatir hasta que cayera al suelo uno de los revolucionarios... o él mismo.
— Rankyaku. — dijo seco lanzando su icónico ataque hacia Zorak con una patada al aire.
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