24-05-2024, 07:10 PM
Los acontecimientos en el gran galeón, que portaba la gran figura del lobo blanco en la proa, se estaban yendo de control. Ya no solo Eaa había acabado con toda una horda de marineros y secuaces de aquella flota, sino que Rapax Gin, había aprovechado la gran confusión para atacar y matar en el acto a la joven Larian, quien simplemente estaba ahí por malas decisiones de su juventud y solo era una víctima en el extraño cruce de caminos que había elegido erróneamente. Los ojos de la chica estaban sin brillo mientras que un hilo de sangre caía por su boca, el pelo desordenado estaba esparcido por el suelo como si de un charco castaño se tratara mientras estaba totalmente estirada en el suelo a un metro de los pies de la escalera con Rapax a tres metros de ella. Quien antes del fortísimo golpe le había dejado clara su postura sobre el banquete, la alianza y sobre ella en general. Todo había sido muy rápido, la pobre muchacha no había tenido tiempo a reaccionar al tremendo y rápido puñetazo del hombre peliblanco. Maeve por su parte, seguía subida en las vigas de madera estando su forma completa de buitre activada, atenta a cualquier posible amenaza, sin saber que la mayor de todas estaba por venir en escasos momentos.
Todo aquel estruendo había sido escuchado por todo el barco e incluso en los más pequeños de la flota, haciendo que el sonido de un Den Den Mushi diera la alerta de forma muy sonora a un velero contiguo. Una señal para que abordaran veinte personas el galeón y que pusieran todo en marcha para zarpar, lejos de los Cabos Gemelos y de la entrada a aquel nuevo mar. Se podía escuchar los pasos acelerados de la cubierta y empezar a notar como el vaivén de las olas se intensificaba por el movimiento. Siguiendo las indicaciones, el galeón empezó su travesía con el viento a favor poniendo rumbo a una de las corrientes de la Grand Line. El imponente barco tenía sujeto tras de sí, por un cabo, el navío de las piratas del Brillante Infortunio. Ambos barcos emprendieron el viaje mientras los tres invitados permanecían en la estancia donde Eaa había derrotado a la horda y Rapax Gin había convertido en cadáver a la joven e inocente Larian.
Lo que no podía saber nadie es que habían despertado a la bestia que se encontraba descansando, esperando paciente por los tres piratas con la suculenta comida en la mesa. El elegante y guapo hombre había intentado ser amable, ofrecerles su mejor banquete a unos piratas de ínfima recompensa como ellos sin esperar nada a cambio ¿O tal vez sí? La pequeña avispa no había perdido detalle de todo lo que había pasado, eran fuertes, pero no sabía hasta qué punto, los subordinados que siempre tenían con ellos eran muy inútiles en combate. El insecto giró la cabeza hacia la izquierda de forma curiosa ante la situación, esperando lo que se vendría a continuación. Unos pasos suaves se escuchaban a través de la puerta del final, alguien se estaba acercando a ella y se podía apreciar como el brillante pomo dorado giraba. Era el momento de poner orden en la sala de su galeón, su hermoso barco que había encargado a detalle y que había escuchado como destrozaban a cada segundo que pasaba. Hunter por fin hacía acto de presencia.
anotaciones
