[Presente relativo] Una disputa contundente
#5
El suelo temblaba, el polvo se levantaba y el panda cargaba de frente con su brazo derecho listo para impactar contra el peliblanco, pero algo inesperado ocurrió. Bueno, ¿era realmente inesperado? Quizás no tanto. La gyojin, Derya, se adelantó al peliblanco para interponerse entre él y el panda. Intentó detener la carga el mink con una patada en su costado derecho, por debajo de su brazo. No sabía si era por la adrenalina del momento o por qué era, pero Don Bambú no sintió nada más que un poco de sorpresa. El pie de la muchacha se había hundido en el suave y mullido pelaje del mink, pero no había logrado hacerle daño ni detenerle. Lo único que el panda tuvo que hacer, fue continuar su carga y lanzar su brazo en horizontal a manera de lariat contra la mujer pez, aprovechando que no disponía de ambas piernas en el suelo para escapar de un salto con su agilidad superior. Lo que sí sintió, y esto sí le dolió, fue el repentino corte en su costado izquierdo. La sangre del panda se derramó cuando el peliblanco llevó a cabo su técnica de espada, y aunque el corte no fue tan profundo, escocía de cojones. El mink pegó un grito que sonó más bien a rugido que se fundió con los gritos de su congénere oso. Los aldeanos huyeron despavoridos y si quedaba audiencia alguna, estaba escondida a mucha mayor distancia de los cuatro que estaban a punto de enzarzarse en una cruenta batalla y lanzó un empujón a Derya para que se quitase de en medio. No le importaba ella. No le importaba Khruner. Lo único que tenía en mente en aquel momento era cruzarse con Kovashi y romperle los dientes a puñetazos. Se giró hacia él con los ojos enrojecidos de rabia, flexionó sus piernas y pegó un salto de casi cuatro metros en aire, elevándose por encima de todos y viajando hacia la posición de Kovashi, que se encontraba a un par de metros del panda recién ejecutado su ataque.
 
Don Bambú dio una voltereta en el aire y se encaró contra Kovashi, cayendo en picado hacia él con ambos brazos estirados por delante como si estuviera volando como Superman. Sus puños cerrados parecían dos balas de cañón. Ahora bien. Don Bambú no era imbécil. Sabía que el peliblanco era ágil. Por eso, anticipando una esquiva, activó el poder de su akuma, de modo que podían ocurrir dos cosas. La primera era que Kovashi esquivase el ataque y entonces Don Bambú se hundiría en el suelo varios metros con tal fuerza, que un oleaje de tierra y pavimento de la plaza sacudiría toda la zona, derribando a todos aquellos que fueran incapaces de resistirlo. La segunda era que Kovashi decidiese por algún motivo no esquivar y entonces el impacto le hundiría en el suelo junto con Don Bambú, provocando el mismo oleaje a no ser que fuera capaz de bloquear el impacto por completo.

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RE: [Presente relativo] Una disputa contundente - por Max D. Bambú - 26-08-2023, 09:58 PM

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