+18 Hunter’s Gate – (Evento local) [Presente Absoluto]
#16
     De pronto, unos candiles iluminaron nuestro camino, haciéndonos ver que frente a nosotros se alzaba una pared que nos hacía cambiar la dirección de nuestro avance. Un portazo. Habiendo dejado los seis escalones atrás, nos dimos la vuelta para encararnos a la gran sala que se abría ante nosotros. Un tipo comenzó a hablarnos. De forma desdeñosa, por supuesto. Haciendo alusión a nuestros aspectos físicos, dijo que nos probarían por fin. ¿Por fin? ¿Tantas ganas nos tenían? Unos cuatro metros medía el tipo. Entre tanta altura desproporcionada, me sentía cual tontatta siendo humana. En fin, ya estaba acostumbrada con Eaa y, en su día, con Peteiro. Nuestro nuevo acompañante tampoco era bajito, precisamente. Miré al hombre de la coleta de arriba abajo —no fue complicado debido a su altura— con una mueca de desagrado en mi rostro. Estaría bien que la gente, antes de hablar tan alegremente de la apariencia de los demás, dedicase unos minutos a mirarse al espejo; así, este ser se habría dado cuenta de que no era el más indicado para utilizar el adjetivo "feo" con otros. Y tampoco es que tuviese oportunidad en esta vida ni en ninguna de sus futuras reencarnaciones de tener algo con Eaa o conmigo, tanto que nos había llamado "pibones". Quizá un molusco hubiese estado más a su altura, y habría que preguntar al molusco. 
     Las intenciones hostiles eran más que claras no solo por este desgraciado, sino por todo el grupo de gente que comenzaba a aproximarse hacia nosotros. No esperaba que desvelasen tan pronto que nos encontrábamos en una emboscada —jamás pensé que aquella fuese una invitación de paz y amor, desde luego—, pero así era mejor. ¿Para qué perder el tiempo? Parecía ser que el hombre quería saber si merecíamos al capitán. Sonreí. Tenía claro, muy claro, que, por lo que se decía, el Grand Line era mucho más duro que cualquier cosa que hubiésemos vivido hasta ahora, así que no tenía pensado bajar la guardia ni confiarme, por supuesto, pero tampoco dejaría que la gente nos menospreciase. Para ir con miedo por la vida, mejor haberme quedado en las tabernas de mala muerte de cualquiera de las islas del West Blue. O incluso con miedo, que a veces es inevitable, se puede seguir avanzando. Esa es la verdadera valentía.
     Todos los músculos de mi cuerpo se preparaban para la acción. Sentí un cosquilleo en la cintura, donde el látigo la rodeaba, como instándome a desenrollarlo para comenzar la fiesta. Pero todo ocurrió demasiado deprisa. Tanto, que apenas tuve tiempo para reaccionar. 
     Como no podía ser de otra manera, Eaa montó en cólera ante las palabras del Coletas, soltando una más que evidente provocación y hundiendo sus cuernos en el pecho del pobre diablo. Solté una sonora carcajada. Típico de Eaa. Lo cierto es que ahora me sentía bastante más tranquila al encontrarnos con aquella pelea, porque ya no tenía la sensación de una inminente trampa, sino su certeza. Mi amiga continuó con su siembra de muerte y lanzó el enorme cuerpo del tipo contra los no sé cuántos idiotas que formaban el resto del grupo. Volví a reírme. Tan solo lamenté que, a priori, no hubiese dejado nada para los demás. Tal vez tuviese suerte y encontrase a algún imbécil para rematar.
     El polvo ahora nos rodeaba, dándole un aspecto más misterioso a la escena.
     Entonces recordé que, antes, nuestro compañero nos alertó de que también había algo sobre nuestras cabezas. No le había hecho mucho caso, fascinada con la sed de sangre de Eaa, pero ahora decidí prestarle atención a tal advertencia. ¿Qué era lo que había? Yo no veía ni escuchaba nada, pero tal vez él se hubiese percatado de alguna forma. Iba a decirle algo —a pesar de que él no había respondido a mis anteriores preguntas, que no se me había olvidado—, pero él habló primero. Se dirigió a mí con un nombre que no reconocí y halagó a Eaa. Habría estado bien si no hubiese decidido po-ner-la-ma-no-en-mi-hom-bro. 
     —No me toques —solté mientras perdía todo rastro de sonrisa y retrocedía un paso—. No vuelvas a tocarme.
     Entonces, el extraño chico se marchó corriendo en dirección a la escalera. ¿Qué coño hacía? ¿Estaba huyendo? Lo perdí de vista. No me molesté en seguirlo, no era mi problema. 
     Me dije que debía orientarme a lo importante y esto significaba no perder más segundos. Debía aprovechar la confusión que había levantado Eaa entre toda esa gente —confusión, por no llamarlo "muerte", que era lo que parecía— para evaluar mejor la situación. Así pues, me transformé en un majestuoso buitre blanco al momento y, de inmediato, emprendí el vuelo hacia arriba. En el techo, ubicado a unos cinco metros del suelo, se podía ver un entramado de vigas separadas ligeramente del techo como tal. Fui a posarme sobre una de ellas al lado de la pared izquierda de la sala para cubrir mis espaldas. Con mi ahora apenas metro veinte de altura, encajarme por allí arriba no me resultó complicado.
     Mi nueva localización me permitió vislumbrar toda la sala con bastante claridad: cañones a los laterales con sus respectivas ventanas al exterior cerradas, así como sacos al final de la estancia en los que se podía ver escrito "pólvora". ¿Por qué anunciarlo? En cualquier caso, y teniendo en cuenta los candiles, la combinación era pésima. Podríamos usarla contra enemigos, sí, pero reventar el barco con nosotros dentro no era la opción más inteligente.
     Además del vistazo general, intenté averiguar a qué se había referido el tipo de cabello y barba blanca cuando dijo que había algo sobre nosotros. ¿De qué demonios hablaba? Entrecerré mis ahora ojos rojos tratando de encontrar algo que pudiera ser alguna amenaza o que, al menos, había alertado a ese chico.
     Algo me decía que ganar no podía ser tan fácil. 


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RE: +18 Hunter’s Gate – (Evento local) [Presente Absoluto] - por Maeve Knox - 17-05-2024, 01:49 PM

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