05-05-2024, 09:38 PM
Dichosas las almas de los puros. Y del acero. Pensaba el joven mientras observaba la marabunta de gente que había dejado atrás en pos de alejar el arma de Kisuke de su alcance. Tras los ataques de los Cipher Pol, la situación se tornó tensa en la zona de combate. Zorak, que parecía haber sucumbido y dejado su alma a merced de los atacantes, se hallaba en el suelo, sentado, tras invitar a Irina a hablar de arte de nuevo. Alzeid no comprendía como en esta situación los revolucionarios podían permitirse semejantes actos. Kisuke sin embargo parecía más enfocado en continuar la pelea y tras recoger la espada que tenía más cerca se puso en guardia observando a todo el mundo.
Tal parecía ser que las almas de Derik e Irina chocaban pues, tras la orden del primero, la Mestiza lo confrontó diciéndole que no era el líder del equipo y ordenando ella misma a Daryl que matara a Zorak. Desde la posición del andrógino, todo esto era un teatro de marionetas donde los egos de dos alfas se estaban enfrentando por ver quién se llevaba los galones. En medio de la discusión, el gigantón de Daryl. A él le debería dar igual quien fuera el líder siempre que la misión se completara pero algo le decía al joven que la cabeza de Kilgore estaba fragmentada entre el deber y su dependencia hacia Volkov. Alzeid simplemente se sentó y comenzó a deslizar su dedo índice por el filo de Yamigiri, que estaba clavada en el suelo a su diestra. - Parece que no soy el único al que le gusta un buen espectáculo, ¿verdad, querida? - dijo mientras miraba el filo de la espada de Kisuke y frotaba el filo con fuerza sin cortarse debido a su dura piel, otorgada por la Supa Supa no mi.
Tal parecía ser que las almas de Derik e Irina chocaban pues, tras la orden del primero, la Mestiza lo confrontó diciéndole que no era el líder del equipo y ordenando ella misma a Daryl que matara a Zorak. Desde la posición del andrógino, todo esto era un teatro de marionetas donde los egos de dos alfas se estaban enfrentando por ver quién se llevaba los galones. En medio de la discusión, el gigantón de Daryl. A él le debería dar igual quien fuera el líder siempre que la misión se completara pero algo le decía al joven que la cabeza de Kilgore estaba fragmentada entre el deber y su dependencia hacia Volkov. Alzeid simplemente se sentó y comenzó a deslizar su dedo índice por el filo de Yamigiri, que estaba clavada en el suelo a su diestra. - Parece que no soy el único al que le gusta un buen espectáculo, ¿verdad, querida? - dijo mientras miraba el filo de la espada de Kisuke y frotaba el filo con fuerza sin cortarse debido a su dura piel, otorgada por la Supa Supa no mi.
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