27-04-2024, 01:06 AM
Tras un descanso más prolongado en el que comió algo y se tumbó a la sombra de un árbol para reposar la comida, se encendió un cigarro y empezó a pensar en cómo mejorar su estilo de combate y conseguir desarrollar algún golpe definitivo, lo que normalmente la gente conoce como técnicas. No era sencillo porque al final el peleaba con dos barras de acero afiladas, en resumidas cuentas, y no tenía un poder sobrenatural o mágico que le diese espectacularidad a un movimiento de ese tipo.
"Debe ser un golpe certero, devastador para el enemigo."
Empezó a idear en su mente posiciones, agarres de las katanas y movimientos a realizar, pero le estaba costando visualizarlo, no en vano, apenas estaba empezando a usar el nitroryuu y no tenía aún la suficiente destreza o habilidad como para poder visualizar en su mente posibles escenarios. A fin de cuentas, por muy destructiva o poderosa que fuese cualquier tipo de técnica, si no es viable usarla en combate porque te expone demasiado o está llena de movimientos innecesarios que lo único que harán será consumirte más energía, no valdrá para nada.
"Al final se trata de combinar, eficiencia y poder. Asestar un golpe certero y poderoso que pueda poner fin a un combate."
Uno nunca puede predecir como va a producirse o desarrollarse, al menos a largo plazo una batalla, por eso mismo era importante tener en cuenta todos estos aspectos e ir puliendo su estilo para optimizar tanto sus recursos energéticos como técnicos.
"Si la gente pensase fríamente en cómo son las batallas no dirían estupideces como que solo consiste en gritar mucho, correr y pegar. La gente, de manera general, no es consciente de la carga psicológica, mental y emocional, además de la física, evidentemente, que tiene cualquier combate."
Además que estaba el hecho de que, como Kisuke iba descubriendo en sus viajes introspectivos y de desarrollo como guerrero, la cantidad de hilos de pensamiento y cálculos que están asociados simplemente al movimiento de una espada. Ahora que había empezado a utilizar dos, ese número podría resultar abrumador para cualquiera; pero el antiguo pescador no temía a los retos mentales, le motivaban y le gustaban, le resultaban satisfactorios.
"Me resulta gracioso como la gente piensa que soy un musculitos sin cerebro, sólo porque me ven fuerte físicamente... kuhahahaha... lo que no saben es que además de hundirles el tabique de un codazo puedo machacarles en una contienda intelectual... kuhahahaha."
Se había encontrado con bastante gente que pensaba eso de él, y lo había notado en algunas de las interacciones que había tenido, aunque no de manera tan directa, con Hécate, por ejemplo, o Maeve, que en un principio se sorprendieron de que ese tipo grandote y de pinta estúpida tuviese una mente profunda y afilada.
"Pero bueno, al final las apariencias si importan, aunque tratemos de negarlo o de mitigarlo, ese tipo de prejuicios siempre están, lo que es importante es no enrocarse en ellos y tener una mente abierta."
Dando una calada más se levantó y desenvainó de nuevo tanto a Yamigiri como a Mangetsu. El descanso, había terminado.
"Debe ser un golpe certero, devastador para el enemigo."
Empezó a idear en su mente posiciones, agarres de las katanas y movimientos a realizar, pero le estaba costando visualizarlo, no en vano, apenas estaba empezando a usar el nitroryuu y no tenía aún la suficiente destreza o habilidad como para poder visualizar en su mente posibles escenarios. A fin de cuentas, por muy destructiva o poderosa que fuese cualquier tipo de técnica, si no es viable usarla en combate porque te expone demasiado o está llena de movimientos innecesarios que lo único que harán será consumirte más energía, no valdrá para nada.
"Al final se trata de combinar, eficiencia y poder. Asestar un golpe certero y poderoso que pueda poner fin a un combate."
Uno nunca puede predecir como va a producirse o desarrollarse, al menos a largo plazo una batalla, por eso mismo era importante tener en cuenta todos estos aspectos e ir puliendo su estilo para optimizar tanto sus recursos energéticos como técnicos.
"Si la gente pensase fríamente en cómo son las batallas no dirían estupideces como que solo consiste en gritar mucho, correr y pegar. La gente, de manera general, no es consciente de la carga psicológica, mental y emocional, además de la física, evidentemente, que tiene cualquier combate."
Además que estaba el hecho de que, como Kisuke iba descubriendo en sus viajes introspectivos y de desarrollo como guerrero, la cantidad de hilos de pensamiento y cálculos que están asociados simplemente al movimiento de una espada. Ahora que había empezado a utilizar dos, ese número podría resultar abrumador para cualquiera; pero el antiguo pescador no temía a los retos mentales, le motivaban y le gustaban, le resultaban satisfactorios.
"Me resulta gracioso como la gente piensa que soy un musculitos sin cerebro, sólo porque me ven fuerte físicamente... kuhahahaha... lo que no saben es que además de hundirles el tabique de un codazo puedo machacarles en una contienda intelectual... kuhahahaha."
Se había encontrado con bastante gente que pensaba eso de él, y lo había notado en algunas de las interacciones que había tenido, aunque no de manera tan directa, con Hécate, por ejemplo, o Maeve, que en un principio se sorprendieron de que ese tipo grandote y de pinta estúpida tuviese una mente profunda y afilada.
"Pero bueno, al final las apariencias si importan, aunque tratemos de negarlo o de mitigarlo, ese tipo de prejuicios siempre están, lo que es importante es no enrocarse en ellos y tener una mente abierta."
Dando una calada más se levantó y desenvainó de nuevo tanto a Yamigiri como a Mangetsu. El descanso, había terminado.
