26-04-2024, 02:35 AM
Sasha escuchaba como Garnet también decía que había pasado un buen rato, haciendo que la semioni mostrara una gran sonrisa, parecía que el músico ya había cambiado de humor completamente. Pero enseguida la rubia puso una cara pensativa al oír las diferentes propuestas que le daba el skypiean sobre su kanabo de fuego, la fruta de Kuraku era demasiado potente y no era tonta, si acercaba el arma la iba a derretir, por lo que la opción de pedírselo al mono no era tan mala idea. — Vale, le pego un kanabazo a Kuraku a ver si se enciende el kanabo si primero lo haces tú con tu laúd — propuso la adolescente con una sonrisa pícara en la cara. Lo que no espero fue una respuesta tan aburrida sobre lo que hacer ahora, ella quería seguir de fiesta mientras veía el combate, así era más entretenido, por lo que puso morros mientras dirigía su mirada a la arena. Sasha se volvió a girar para mirar a Garnet cuando le dio las gracias y pidió perdón por su comportamiento. — ¡No pasa nada, colegui! — contestó con una sonrisa mientras le daba un manotazo en la espalda como símbolo de que estaba todo bien entre ambos. Entonces la semioni notó como en la mano se le pegaba el sudor del músico. — Puuaaj… — se quejó la rubia sacando la lengua - acompañada de una mueca de asco - antes de girarse hacia Tobías y limpiar la mano en su chaqueta.
Triana habló diciendo que la historia que había contado sobre cómo conoció a Sohem era muy bonita, consiguiendo que la joven pirata la mire con los ojos brillantes pensando que había cambiado de opinión sobre el cazarrecompensas. Pero prosiguió contando otra mucho más triste, la de como uno de sus compañeros había sido secuestrado por los marines y, posteriormente, asesinado por Sohem. Sasha bajó la mirada, la pirata de los Alas Negras parecía bastante segura de sus palabras y eso la hizo dudar por escasos segundos antes de escuchar la respuesta de Garnet diciendo que la culpa era de los marines. — ¡Eso es verdad! — respondió la semioni mirando de forma segura a Triana. — Todo lo han empezado los marines. Si se lo hubierais explicado a Sohem os habría dejado tranquilos y ahora vuestro amigo estaría aquí — contestó segura de sí misma. El humano enmascarado era muy peculiar, pero había demostrado que escuchaba bastante bien, cuando le interesaba.
Las palabras de Aspros y la respuesta de Triana a ellas se volvieron lejanas para la rubia más joven del grupo, el calor se había vuelto demasiado notorio y ella no lo recordaba así, ahora esa sensación parecía más fuerte a cuando pelearon en la isla Toko y eso que la chica aguantaba muy bien el calor. Entonces nada más salió, Yojimbo de la tierra cayó al suelo, alzándose Sohem del mismo. — ¡Sohem ha ganado! — gritó la adolescente feliz, levantando ambas manos al cielo, al ver como su amigo se hacía con la victoria. — ¿Pido lo del kanabo de fuego o algo mejor? ¿Tú que pedirías, Garnet? — preguntó Sasha con una sonrisa y llena de emoción. Pero el grito del enmascarado llamaron su completa atención. — Mira que es exagerado, Yamamura no es un dios — dijo conteniendo una sonrisa por la tontería que había dicho. Pero lo que vio a continuación hizo palidecer a la semioni, Sohem se llevaba su mano libre al kanabo sin dejar de mirar al lunarian y levantaba su arma lista para atacar. — Es una broma, no lo hará, ¿verdad? — pensó la rubia con los ojos bien abiertos y las pupilas contraídas. No podía ser verdad lo que decía Triana, la joven no quería creer que la noche cerca del fuego que habían pasado juntos fue una mentira, o cuando se sinceró contándole que tenía un hijo que no conocía. El grito de Garnet llamándola la hizo parpadear un par de veces volviendo en sí, debía pararlo. — ¡Sohem! ¡Para, no lo hagas! — exclamó con toda la fuerza que le permitieron sus pulmones mientras se ponía en pie. — ¡SOHEM! — repitió mientras se dirigía a las escaleras para bajar. Él no era un asesino, estaba segura, todo el día que pasó con el humano apareció en la mente de la joven, en imágenes, mientras bajaba las escaleras: como le seguía mientras comía helado, su épica pelea porque él no se enteraba de nada, como cenaron cerca del fuego, cuando quemó la recompensa de su wanted y la manera en la que hablaron de forma sincera antes de que le enseñara a usar el kanabo. Una vez Sasha llegó al principio de las escaleras, pudo ver a un custodio justo delante, impidiéndole pasar. — ¡SOHEM, DÉJALO! — volvió a gritar la semioni por encima de la cabeza de Navur, empezando a notar como le dolía la garganta de gritar. — Sohem… por favor… — susurró ya sin saber como ayudar ni que hacer. La rubia no quería que Triana tuviera razón, con Sohem no, él era bueno y lo sabía, nunca haría nada malo y mucho menos a ella, porque no la iba a traicionar, ¿verdad?
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