OST
Note las frías manos de Maeve posándose en mi cara, era como la sensación que tenía cuando me zambullía en el frío mar, sus ojos grisáceos brillaban con complicidad mientras se acercaba cada vez más a mi cara y comentaba que porque le hacía esto, no lo sabía ni yo mismo, pero el contacto con sus labios fue simplemente poesía, todo a mi alrededor perdió el sentido, en ese preciso instante solo existíamos ella y yo, nada me importaba más que sus labios en ese preciso momento, por un segundo pude olvidar la carga que llevaba encima y esa carga desaparecía mientras ella se separaba como si se llevara todos mis pesares, y mientras me miraba a los ojos comento que no volviera a preguntárselo.
"No lo haré, descuida." Dije aún medio atontado por el momento tan íntimo había sucedido.
Lleve mi mano derecha hacia su cara, posándola en su lado izquierdo y acariciando con ternura el corte que la chica tenía naciendo de la comisura del labio.
"Deberías seguir comiendo, tenemos que reponer fuerzas si queremos devolverle a ese cabrón el favor."
Acerque mis labios a su frente y la besé, había dicho eso, pero mi brazo izquierdo seguía en la cintura de la albina, casi como si mi cuerpo ansiara no romper el contacto con el suyo, la discusión de ayer volvió a mi cabeza y me sentí mal por haberle hablado de esa manera.
"Siento lo que te dije ayer, no me gusto verte con el imbécil ese."
Me quedé así, intentando separarme de ella pero con el cuerpo sin obedecer orden alguna, mientras me perdía en esos preciosos ojos grisáceos.
Note las frías manos de Maeve posándose en mi cara, era como la sensación que tenía cuando me zambullía en el frío mar, sus ojos grisáceos brillaban con complicidad mientras se acercaba cada vez más a mi cara y comentaba que porque le hacía esto, no lo sabía ni yo mismo, pero el contacto con sus labios fue simplemente poesía, todo a mi alrededor perdió el sentido, en ese preciso instante solo existíamos ella y yo, nada me importaba más que sus labios en ese preciso momento, por un segundo pude olvidar la carga que llevaba encima y esa carga desaparecía mientras ella se separaba como si se llevara todos mis pesares, y mientras me miraba a los ojos comento que no volviera a preguntárselo.
"No lo haré, descuida." Dije aún medio atontado por el momento tan íntimo había sucedido.
Lleve mi mano derecha hacia su cara, posándola en su lado izquierdo y acariciando con ternura el corte que la chica tenía naciendo de la comisura del labio.
"Deberías seguir comiendo, tenemos que reponer fuerzas si queremos devolverle a ese cabrón el favor."
Acerque mis labios a su frente y la besé, había dicho eso, pero mi brazo izquierdo seguía en la cintura de la albina, casi como si mi cuerpo ansiara no romper el contacto con el suyo, la discusión de ayer volvió a mi cabeza y me sentí mal por haberle hablado de esa manera.
"Siento lo que te dije ayer, no me gusto verte con el imbécil ese."
Me quedé así, intentando separarme de ella pero con el cuerpo sin obedecer orden alguna, mientras me perdía en esos preciosos ojos grisáceos.
