26-03-2024, 07:46 PM
El enmascarado que se alzaba en su nube no había terminado de presentar el combate cuando el otro enmascarado, este sin nube, saltó a la arena desde la parte más baja de las gradas; nuestro presentador continuó y presentó el combate como "El hombre contra La divinidad", — A ver, es guapo el mord, pero tampoco tanto... — pensé fugazmente, ignorando que este último era un apodo por su hipotética ascendencia de dioses, algo en lo que tampoco tuve mucho tiempo para pararme a pensar, pues justamente era el turno del héroe de estas tierras de entrar en el campo de batalla, como un faro de esperanza para las gentes del lugar, era claramente el favorito de los dos. El lunarian se detuvo, más no sus alas, que seguían manteniéndolo en el aire, y en ese momento sonrió y saludó al emperador y a su acompañante, — ¿Se conocerán? — no sería extraño, según contó Viktor su raza era en esta isla lo que la clase alta era en nuestro mar azul, la aristocracia llevándose bien con la figura de poder parecía ser un reflejo fiel de ambas sociedades, sin duda el tal Yojimbo Lemarcus… y lo que seguía, era un tío importante, y lo sabía. Pero esa sonrisa desapareció completamente de su rostro cuando se dio cuenta de que su rival no solo ya estaba en la arena, estaba encaminado a él desde el lugar en el que había entrado.
Sohem caminó sin pausa ni prisa hasta estar alineado con su rival, adoptando entonces una posición de guardia frente a él, no podía verlo bajo la máscara pero algo me decía que estaba nervioso, más bien ansioso, por empezar el combate y poder medirse contra la eminente velocidad del moreno. A la posición de combate del cazador se le correspondió por parte del pirata con un diestro manejo del fuego que su cuerpo generaba, convirtiéndose este en una extensión más de su cuerpo, rodeando sus brazos y piernas, ambos hasta la articulación correspondiente, avivando además su intensa llama como hizo en la prueba de velocidad, y, del mismo modo que en esa prueba, desapareció de un momento a otro. Tras su desaparición hubo un instante de silencio absoluto, la calma antes de la tormenta, la paz antes de que, como si de un rayo se tratase, Yojimbo saliera del suelo, golpeando con un potente puñetazo a Sohem y alzando, tras eso, su cuerpo en el aire. No fui capaz de ver nada después de que el fuego se uniera a su cuerpo, para mis ojos había desaparecido completamente, lo cual me resultó frustrante, siempre había tenido un muy buen ojo, tanto literal como figuradamente, y encontrarme con que había algo -alguien, en realidad- a quien simplemente era incapaz de seguir con la mirada resultaba ser una completa desilusión personal. Me giré para ojear las gradas en la dirección en la que Sohem había bajado, si hacía el camino opuesto tal vez encontrase a Viktor, pero no lo vi, debía haberse movido, como yo había hecho. Una lástima, me habría gustado poder hablar con él sobre el combate, que me explicase cómo era posible que una persona fuera tan rápida que desapareciera a la vista, tal vez si que tenía sangre de dioses corriendo por sus venas... — Pf, si, como si fueran reales. — comenté, un pensamiento en alto que se escapó de mis labios tras mi, seguramente errado, razonamiento.
Sohem caminó sin pausa ni prisa hasta estar alineado con su rival, adoptando entonces una posición de guardia frente a él, no podía verlo bajo la máscara pero algo me decía que estaba nervioso, más bien ansioso, por empezar el combate y poder medirse contra la eminente velocidad del moreno. A la posición de combate del cazador se le correspondió por parte del pirata con un diestro manejo del fuego que su cuerpo generaba, convirtiéndose este en una extensión más de su cuerpo, rodeando sus brazos y piernas, ambos hasta la articulación correspondiente, avivando además su intensa llama como hizo en la prueba de velocidad, y, del mismo modo que en esa prueba, desapareció de un momento a otro. Tras su desaparición hubo un instante de silencio absoluto, la calma antes de la tormenta, la paz antes de que, como si de un rayo se tratase, Yojimbo saliera del suelo, golpeando con un potente puñetazo a Sohem y alzando, tras eso, su cuerpo en el aire. No fui capaz de ver nada después de que el fuego se uniera a su cuerpo, para mis ojos había desaparecido completamente, lo cual me resultó frustrante, siempre había tenido un muy buen ojo, tanto literal como figuradamente, y encontrarme con que había algo -alguien, en realidad- a quien simplemente era incapaz de seguir con la mirada resultaba ser una completa desilusión personal. Me giré para ojear las gradas en la dirección en la que Sohem había bajado, si hacía el camino opuesto tal vez encontrase a Viktor, pero no lo vi, debía haberse movido, como yo había hecho. Una lástima, me habría gustado poder hablar con él sobre el combate, que me explicase cómo era posible que una persona fuera tan rápida que desapareciera a la vista, tal vez si que tenía sangre de dioses corriendo por sus venas... — Pf, si, como si fueran reales. — comenté, un pensamiento en alto que se escapó de mis labios tras mi, seguramente errado, razonamiento.
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